Recibà el siguiente mensaje del Señor camino a Bermudas, donde mi hijo Martin, de casi 27 años, falleció en un accidente de natación.
Jesús habla.
"Los ojos del Señor están en todo lugar, contemplando a los malos y a los buenos. Sigue confiando en MÃ. No mires las olas. Muchos te estarán observando. Sé un ejemplo de Mi amor por los demás. Preocúpate por los demás. Muestra amor exterior. No te preocupes por las decisiones que tendrás que tomar. Yo te ayudaré con consejeros. MÃrame. Déjame rodearte con Mis brazos. Yo te sostendré.
"Sigue buscándome en oración. Estás atravesando el valle de sombra de muerte. Yo estaré contigo para sostenerte y darte fuerza. No seas fuerte en ti mismo, sino fuerte en MÃ. Clama a Mà y te ayudaré. Sé gentil, amable, comprensivo. No dejes que pensamientos de arrepentimiento y condenación entren en tu mente. Usa el arma de la alabanza. Agradece las cosas que tu ser querido no tendrá que sufrir en esta vida. El proverbio indio dice que hay que llorar cuando nace un niño sabiendo que sufrirá en vida y regocijarse cuando muere, pues su sufrimiento cesa.
"La verdadera vida comienza después de la muerte, donde cesan las angustias y las pruebas ya no existirán. ConfÃa en estas promesas eternas que han sostenido a Mis hijos desde el principio de los tiempos. Pelea la buena batalla de la fe. La prueba actual de tu fe debe sacar a la luz la escoria para que tu fe sea una meta pura. Levanta las manos caÃdas. RegocÃjate eternamente porque otro de Mis hijos ha entrado en el Eterno Ahora para estar conmigo por la eternidad. El Cielo es donde el tiempo ya no existirá y donde el amor reina en los corazones de los hombres. Invoca Mis promesas de provisión para tus necesidades. He dicho que nunca te dejaré ni te abandonaré. Sé un testigo fiel.
"Ora por tu familiar que te recibirá. Lo amo profundamente. Sé un hermano para él y ámalo como a tu propio hermano. Sé alegre. Pasa el tiempo de calidad que necesites conmigo. Planifica tu dÃa, pero estate abierto a los cambios que te traigo. Mañana tendrás que hablar con la empresa donde trabajaba tu hijo y con la policÃa. Levantaré un ángel para que te ayude. ConfÃa en mÃ. Como un padre se compadece de sus hijos, yo me compadezco de quienes me aman.
"Yo soy el autor y consumador de la vida de cada uno de mis hijos. Doy la vida y la quito. No confÃes en ti mismo. No digas: "Mañana haré esto o aquello", sino más bien: "Si es la voluntad del Señor, haré esto o aquello". El dÃa está declinando. La noche está cerca. El juicio debe comenzar primero por la casa de Dios. Si los justos con dificultad se salvan, ¿qué será de los impÃos? ConfÃa en mÃ. Te sostengo en mis brazos. También sostengo a tu hijo en mis brazos. No tienes que preocuparte, solo confÃa en mÃ."
Publicado originalmente el 1 de marzo de 2012


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