Saturday, January 31, 2026
Bien lo ha hecho todo
Recopilación
Descargar audio (17.8MB)
Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. Marcos 7:37
Es una breve oración al final de un relato, pero es clave para entenderlo. Luego de que Jesús sanara de un demonio a la hija de la mujer sirofenicia y al sordo luego de tocarlo con saliva[1], junto con otros milagros, la multitud exclamó: «Bien lo ha hecho todo…»[2]
Esto no solo encaja como el resumen de esos milagros, sino que también es un resumen apropiado de la vida y ministerio de Cristo y Su lugar como el Hijo de Dios: Jesús todo lo hace bien.
Esa frase parece estar en sintonía con Génesis 1 en donde luego de cada día de creación se dice de los hechos de Dios: «Y vio Dios que era bueno». Claro que poco después, entró el pecado y por ese pecado se produjo mucho mal, por decir lo menos. Pero cuando vino Jesús, todo lo que Él hizo fue bueno. Estaba haciendo todo nuevo y bueno otra vez, por así decirlo, como un anticipo de la restauración plena y completa para hacer todo bien en el fin de los tiempos[3].
Hacer las cosas bien es propio de la naturaleza divina. En el acto original de la creación, todo lo que hizo fue bueno (pues Dios solo podía hacer lo bueno). De igual manera, lo único que Cristo puede hacer es el bien. Desde la sanidad de los enfermos a la redención de los pecadores, Jesús lo ha hecho bien. De hecho, se podría decir que este testimonio de Cristo de que todo lo ha hecho bien, también puede servir como una biografía de Jesús, todo lo que ha hecho es bueno, todo lo que hace al presente es bueno y todo lo que hará en el futuro es bueno.
Podemos contemplar nuestra situación actual, por difícil o feliz que sea, y decir, en cualquier caso, «Dios manifiesta Su bien en mí». Podemos mirar al futuro y decir: «Todo lo que Él hará por mí es bueno. Y la culminación de mi redención y salvación es (como en el sexto día de la creación), muy bueno.»
Este es nuestro Salvador. Todo lo hace bien. Terry Enns[4]
Todas las cosas nuevas
El cielo se abrió en la vida y ministerio de Jesús mostrándonos que el reino venía a la tierra, renovando todo. Hace que los sordos oigan y que los mudos hablen, pero también, de acuerdo a Apocalipsis 21:5, hace nuevas todas las cosas.
Y todo lo hace bien. De manera que lo nuevo está bien hecho. Refulge con la eternidad; brilla con el resplandor que emana de la gloria de Dios. Cuando Él da vida, la da en abundancia[5]. Cuando da una carga y un yugo, se asegura que sean ligeros y fáciles de llevar[6]. Cuando recibe a los cansados, les da descanso[7]. Cuando hace libre a una persona, esta es verdaderamente libre[8]. Todo lo hace bien.
Nos justifica. Nos santifica. Nos glorifica. Su obra da lugar a nuestra adopción, a nuestra unión y reconciliación.
Todo lo hace bien.
Si miramos nuestra vida en retrospectiva y vemos los valles, veremos cómo el Señor nos ha sacado de ellos una y otra vez. Sus misericordias nuevas son cada mañana[9]. Porque para siempre es Su misericordia[10]. Sus promesas son sí y amén[11]. No nos desamparará, ni nos dejará[12]. Nada nos podrá separar del amor de Dios[13]. Nadie nos arrebatará de Su mano[14]. He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo[15].
Todo lo ha hecho bien.
Pero no solo veas los valles, fíjate en las montañas. Él nos ha dado plenitud de gozo, basta con mirar. Delicias a Su diestra para siempre[16]. Nos llena de gozo inefable y glorioso[17]. El gozo del Señor es nuestra fortaleza[18]. Él hace nuestros pies como de ciervas, nos hace estar firmes sobre las alturas[19] y levantar las alas como águilas[20]. Nos ha sacado adelante una y otra vez y nos ha librado y dado victorias esperadas e inesperadas.
Todo lo ha hecho bien.
Y al observar Su grandiosa fidelidad a lo largo de nuestra vida, hermosos picos nevados en una impresionante cadena montañosa reluciente a la luz del cielo, veremos una montaña que sobresale a todas, la más alta, el monte Everest de la fidelidad de Dios para ti, el monte Calvario, donde Cristo llevó nuestros pecados y su muerte a la cruz, recibió nuestro castigo, echándolo al vacío y, por tanto, no dijo está casi consumado o ha comenzado sino Consumado es. Jared C. Wilson[21]
Confiar en los tiempos de Dios
Hay dificultades de la vida —por ejemplo, una gripe o una discusión con un compañero de trabajo— que no duran mucho. Otras pueden dilatarse: una enfermedad crónica, un impedimento físico, una adicción, la pérdida de un ser querido o una lucha sin cuartel por superar un defecto como la ira o la depresión. Puede ser necesario bregar durante semanas, meses o incluso años con algo así.
A veces esas situaciones persisten pese a que uno considera que ha hecho todo lo que estaba a su alcance: ha orado, leído y obedecido la Palabra de Dios, ha invocado Sus promesas y ha procurado confiar en Él. Si después de todo eso uno sigue sin ver una salida, es fácil desmoralizarse.
Es posible que Dios nos esté poniendo a prueba para ver si vamos a confiar, tener fe y agradecerle todo lo bueno que nos da, aun cuando parezca que no responde a una petición particular que le hemos hecho. «Por fe andamos, no por vista. Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.»[22] A Dios le encanta que Sus hijos manifiesten fe, y promete recompensar grandemente a quienes soportan las pruebas con valor.
Si Dios está obrando en tu vida con el fin de cultivar en ti determinada cualidad, puede que el proceso demore un poco. Un trozo de carbón no se convierte en un diamante de la noche a la mañana; lo mismo sucede con nosotros.
Cuando te parezca que has llegado al límite de tus fuerzas, aguanta un poco más. Muchas veces la paciencia es la llave que nos da acceso a las bendiciones de Dios. Hay casos en que tenemos que conformarnos con aguardar a que Él nos responda. Aunque le pidamos que ponga fin enseguida a nuestras dificultades, es posible que Él considere preferible hacerlo más adelante. El cronograma de Dios es impecable. «Bien lo ha hecho todo»[23]. Confía en Él.
La fe implica creer, confiar. Quien tiene fe no permite que las circunstancias o las pruebas lo despojen de su paz y de su alegría.
Si no claudicamos, y más bien nos aferramos a Dios pase lo que pase, si nos proponemos firmemente creer en Sus promesas aunque no veamos aún su cumplimiento, podemos confiar en que Dios siempre nos sacará adelante y hará que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien[24]. Shannon Shayler
Dios todo lo hace bien
No siempre sé lo que me deparará el futuro
o qué pruebas o tribulaciones me tenga reservado;
mis pasos están ordenados, Dios elegirá,
Dios sabe el camino que seguiré, ¿acaso debo saber más?
No sé la razón de cada prueba;
son incontables las lecciones que debo aprender,
o por qué tengo que pasar por valles profundos y solitarios,
solo sé que Él, todo lo hace bien.
Si la senda que recorro parece empinada y rocosa,
y debo bregar duro para alcanzar la meta,
siempre hay Alguien cerca de mí para ayudarme;
Él trae dulce descanso y consuelo a mi corazón.
Y de las páginas del Libro de Dios,
me habla palabras que alejan mis temores,
y aunque no conozca todas las razones,
estoy seguro que Él, todo lo hace bien.
Entonces descansaré en Él y un renovado aliento tomaré,
y confiaré en Su promesa de que nunca me dejará,
nueva fuerza me dará, para continuar en la batalla,
con la esperanza de que luciré la corona del vencedor.
Es suficiente con ser amado de Dios,
tener al Señor morando en mi corazón
y la paz que sobrepasa todo entendimiento,
y contento de saber, que Él todo lo hace bien.
Autor desconocido
Publicado en Áncora en marzo de 2022. Leído por Gabriel García Valdivieso.
[1] Marcos 7.
[2] Marcos 7:37.
[3] Romanos 8:18.
[4] https://wordsofgrace.blog/2012/02/21/he-does-all-things-well.
[5] Juan 10:10.
[6] Mateo 11:30.
[7] Mateo 11:28.
[8] Juan 8:36.
[9] Lamentaciones 3:22–23.
[10] Salmo 100:5.
[11] 2 Corintios 1:20.
[12] Hebreos 13:5.
[13] Romanos 8:39.
[14] Juan 10:28.
[15] Mateo 28:20.
[16] Salmo 16:11.
[17] 1 Pedro 1:8.
[18] Nehemías 8:10.
[19] Salmo 18:33.
[20] Isaías 40:31.
[21] https://ftc.co/resource-library/blog-entries/he-has-done-all-things-well.
[22] 2 Corintios 5:7; Juan 20:29.
[23] Marcos 7:37.
[24] Romanos 8:28.
Tudo Faz Bem
Compilação
“E, admirando-se sobremaneira, diziam: Tudo faz bem; faz ouvir os surdos e falar os mudos.”—Marcos 7:37
É apenas uma frase minúscula no final de uma história, mas é a chave para entender a história. Depois que Jesus curou a filha do sírio-fenício do demônio e curou o surdo tocando-o com Sua saliva,[1] junto com tantos outros milagres não contados, a multidão declarou: “Ele faz tudo muito bem. …”[2]
Isto não só se encaixa como um resumo destes milagres, mas também é um resumo apropriado da vida e ministério de Cristo e de Sua função como Filho de Deus: Jesus faz tudo bem.
Essa frase parece ecoar o que diz em Gênesis 1, onde após cada dia da criação é dito dos atos de Deus, “Deus viu que era bom”. É claro que, pouco tempo depois, o pecado se intrometeu e um monte de males veio com esse único pecado (isso sim é subestimar!). Mas quando Jesus chegou, tudo o que Ele fez foi bom. De certa forma, Ele estava fazendo as coisas novas e boas novamente, na expectativa do ato pleno e completo de restauração para fazer todas as coisas boas no fim dos tempos.[3]
Fazer tudo bom é a própria natureza de Deus. No ato original da criação, tudo o que Ele fez era bom (Ele só podia fazer coisas boas). Da mesma forma, Cristo só pode fazer coisas boas. Desde curar uma doença a restaurar a criação e remir pecadores, Cristo fez tudo bem. Na verdade, podemos dizer que este testemunho de Cristo, “Ele faz tudo muito bem,” também pode servir como uma biografia de Cristo—tudo que Ele sempre fez é bom, tudo o que Ele está fazendo atualmente é bom, e tudo o que Ele fará será bom. …
Podemos olhar para a nossa situação atual, e por mais difícil ou feliz que seja, podemos dizer igualmente em cada cenário, “Ele está evidenciando o Seu bem para mim.” E podemos olhar para o futuro e dizer, “Tudo que Ele me dará será bom.” E vai culminar na minha redenção e salvação (como o sexto dia da criação) e será muito bom.
Este é o nosso Salvador. Ele faz tudo muito bem.—Terry Enns[4]
Tudo se fez novo
O céu foi aberto pela vida e ministério de Jesus mostrando que o reino está vindo à terra para renovar todas as coisas. Ele fez o surdo ouvir e o mudo falar, sim, mas olhem só, segundo Apocalipse 21:5, ele também está fazendo novas todas as coisas!
E Ele faz tudo muito bem! De modo que aquilo que é novo é bem feito. Brilha com a eternidade; tem o fulgor da glória de Deus ao seu redor. Quando Ele dá vida, Ele a dá em abundância.[5] Quando Ele dá um fardo e um jugo Se assegura que é um jugo leve e fácil.[6] Quando Ele recebe de braços abertos os cansados, Ele lhes dá descanso.[7] Quando Ele liberta uma pessoa, ela se torna verdadeiramente livre.[8] Ele faz tudo muito bem.
Ele nos justifica. Ele nos santifica. Ele nos glorifica. Sua obra embasa nossa adoção. Nossa união. Nossa reconciliação.
Ele faz tudo muito bem.
Olhe para trás em sua vida, e se você vir os vales, veja como o Senhor o tirou deles vez após vez. Suas misericórdias são novas a cada manhã.[9] Sua benignidade dura para sempre.[10] Suas promessas são sim e amém.[11] Ele não o deixará nem o abandonará.[12] Nada poderá separar você do amor de Deus.[13] Ninguém poderá tirá-lo de Suas mãos.[14] Eis que Ele está com você todos os dias, até o fim dos tempos.[15]
Ele faz tudo muito bem.
Não veja apenas os vales, veja as montanhas. Ele tem lhe dado picos de alegria, se você quiser ver. À Sua mão direita há delícias perpetuamente.[16] Ele o enche com uma alegria indescritível.[17] A alegria do Senhor é a sua força.[18] Ele fez seus pés como os da gazela, colocando-o em alturas seguras[19] e o elevando nas asas das águias.[20] Vez após vez, Ele o ajudou e o livrou e lhe deu vitórias esperadas e inesperadas.
Ele faz tudo muito bem.
E enquanto você vê os majestosos picos de sua fidelidade ao longo de sua vida, belos picos nevados em uma deslumbrante cadeia de montanhas brilhando à luz do céu, veja o que está em cima deles, o mais alto, o Monte Everest da fidelidade de Deus—o Monte Calvário, onde Cristo levou seu pecado e sua morte na cruz, suportou seu castigo, lançando-o no vazio, e não declarou: “Está quase tudo feito” nem “Está começado”, mas “Está consumado.”—Jared C. Wilson[21]
Confiar no Tempo de Deus
Alguns problemas são de curta duração, como uma gripe ou um desentendimento com alguém no trabalho. Outros, porém, podem persistir mais tempo, como, por exemplo, uma doença crônica, uma deficiência, um vício, a perda de um ente querido, ou a luta contínua para superar uma fraqueza pessoal como a ira ou depressão. Há casos em que a batalha contra certas dificuldades pode durar semanas, meses ou até anos.
Há situações em que os problemas persistem mesmo que você ache que já fez tudo ao seu alcance. Você tem orado, lido e seguido a Palavra, tem se firmado nas promessas de Deus e tentado confiar nEle, mas sem ver a resposta, e isso, às vezes, desanima.
Em casos assim, Deus pode estar colocando-o à prova para ver se continuará confiando, acreditando e Lhe agradecendo por todo o bem que Ele lhe concede, mesmo quando parece que não está atendendo ao seu pedido. “Andamos por fé, e não por vista. Bem-aventurados os que não viram, e creram.”[22] Deus adora ver a fé de Seus filhos manifesta e promete recompensar grandemente aqueles que suportam corajosamente a provação da sua fé.
Se Deus estiver trabalhando na sua vida com o intuito de revelar alguma qualidade especial, pode levar um bom tempo. Pedaços de carbono não viram diamantes da noite para o dia, e na nossa vida o processo se desenvolve da mesma forma.
Quando parece que chegou ao fim da linha, aguente firme mais um pouco. A paciência é muitas vezes a chave que abre a porta para as bênçãos de Deus e, às vezes, precisamos nos contentar em esperar pela Sua resposta. Talvez desejemos que Deus ponha um fim imediato aos nossos problemas, mas Ele talvez saiba que será melhor mais tarde. A programação de Deus é perfeita. “Tudo Ele faz bem. ”[23] Confie nEle!
Fé é acreditar. Fé é confiar. A fé não aceita que circunstâncias ou dificuldades roubem a sua alegria.
Se não cedermos à derrota, se nos apegarmos a Deus aconteça o que acontecer, se ficarmos decididos a acreditar nas Suas promessas mesmo sem vê-las se cumprirem de imediato, podemos confiar que Deus sempre intercederá por nós e fará com que tudo aconteça para o nosso bem.[24]—Shannon Shayler
Deus faz todas as coisas bem
Eu nem sempre sei o que há pela frente,
Que provação ou teste está a me esperar;
Meus passos são ordenados, Deus escolhe por mim,
Ele sabe o caminho a seguir—eu não preciso adivinhar.
Não sei a razão para cada provação;
Que lições que devo aprender, não sei dizer,
Ou por que sou levado por vales profundos e solitários—
Deus faz todas as coisas bem, isso me basta saber.
Se o caminho que sigo parece difícil e escarpado,
E devo muito labutar para a meta alcançar,
Tem Alguém ao meu lado para me ajudar;
Descanso e consolo para minh’alma Ele dá.
E das páginas do livro de Deus diante de mim,
Suas palavras dissipam meus temores também,
E apesar de eu não saber como ou por quê,
Tenho certeza que Deus faz todas as coisas bem.
Portanto, vou descansar nEle e tomar coragem,
E confiar na Sua promessa que jamais me deixaria—
Renovar as forças para seguir na batalha,
Renovar a esperança de vestir a coroa da vitória um dia.
Basta ser amado de Deus,
Ter o Senhor a habitar em meu coração,
A paz que excede todo o entendimento,
Contente de saber que Deus faz todas as coisas bem.
—Autor Desconhecido
Publicado no Âncora em março de 2022.
[1] Marcos 7.
[2] Marcos 7:37, NVI.
[3] Romanos 8:18.
[4] https://wordsofgrace.blog/2012/02/21/he-does-all-things-well.
[5] João 10:10.
[6] Mateus 11:30.
[7] Mateus 11:28.
[8] João 8:36.
[9] Lamentações 3:22–23.
[10] Salmo 136:5, ARC.
[11] 2 Coríntios 1:20.
[12] Hebreus 13:5.
[13] Romanos 8:39.
[14] João 10:28.
[15] Mateus 28:20, AA.
[16] Salmo 16:11.
[17] 1 Pedro 1:8.
[18] Neemias 8:10.
[19] Salmo 18:33.
[20] Isaías 40:31.
[21] https://ftc.co/resource-library/blog-entries/he-has-done-all-things-well.
[22] 2 Coríntios 5:7; João 20:29.
[23] Marcos 7:37.
[24] Romanos 8:28 TLB.
All Things Well
Download Audio (10.2MB)
“And they were astonished beyond measure, saying, ‘He has done all things well. He even makes the deaf hear and the mute speak.’”—Mark 7:37
It’s just one tiny sentence at the end of a story, but it’s the key to understanding the story. After Jesus healed the Syrophoenician’s daughter of the demon and healed the deaf man by touching him with His saliva,1 along with other unnamed miracles, the crowd declared, “He has done all things well …”2
This not only fits as the summary of these miracles, but it also is an appropriate summary of the life and ministry of Christ and His position as the Son of God: Jesus does all things well.
That phrase seems to ring with the sound of Genesis 1 where after each day of creation it is said of God’s acts, “God saw that it was good.” Of course, shortly thereafter, sin intruded and a whole lot of bad came with that one sin (how’s that for an understatement?). But when Jesus arrived, all that He did was good. In a manner of speaking, He was making things new and good again, anticipating the complete and full act of restoration to make all things good at the end of time.3
To make things good is the very nature of God. In the original act of creation, all that He made was good (He could only make good things). And likewise, the only things Christ can do are good. From the healing of the ill to the restoration of creation and the redemption of sinners, Christ has done well. In fact, it might be said that this testimony of Christ, “He has done things well,” might also serve as a biography of Christ—everything He has ever done is good, everything He is currently doing is good, and everything He will do is good. …
We can look at our current situation, and as hard or as joyful as it is, we can say equally in each scenario, “He is evidencing His good to me.” And we can look to the future and say, “All that He will ever give me is good. And the culmination of my redemption and salvation is (like on the sixth day of creation) very good.
This is our Savior. He does all things well.—Terry Enns4
All things new
Heaven opened up in the life and ministry of Jesus showing us the kingdom’s coming to earth, renewing all things. He makes the deaf hear and the mute speak, yes, but Behold, he also, according to Revelation 21:5, is making all things new!
And he does all things well! So the newness is well done. It glistens with eternity; it has the glow of the radiance of the glory of God about it. When he gives life, he gives it abundantly.5 When he gives a burden and a yoke, he makes sure it’s a light one and an easy one.6 When he welcomes the weary, he gives them rest.7 When he sets a person free, they are free indeed.8 He does all things well.
He justifies us. He sanctifies us. He glorifies us. His work grounds our adoption. Our union. Our reconciliation.
He does all things well.
Look back over your life, and if you see the valleys, see how the Lord has brought you out of them time and time again. His mercies are new every morning.9 His lovingkindness endures forever.10 His promises are yes and amen.11 He will not leave you or forsake you.12 Nothing can separate you from the love of God.13 No one can snatch you out of his hand.14 Lo, he is with you always, even until the ends of the earth.15
He has done all things well.
But don’t just see the valleys, see the mountains. He has given you heights of joy, if you care to see them. At his right hand are pleasures forevermore.16 He fills you with joy inexpressible.17 The joy of the Lord is your strength.18 He has made your feet like the deer’s, setting you on secure heights19 and lifting you up on wings of eagles.20 Time and time again, he has brought you through and delivered you and given you victories expected and unexpected.
He has done all things well.
And as you view the majestic peaks of his faithfulness throughout your life, beautiful snowy peaks in a breathtaking mountain range glistening in the light of heaven, see the one standing tall above them, the most high, the Mt. Everest of God’s faithfulness to you—Mount Calvary, where Christ took your sin and its death to the cross, bore your punishment, casting it away into the void, and thereby declared not “It is mostly done” or “It is begun” but “It. Is. Finished.”—Jared C. Wilson21
Trusting God’s timing
Some problems are short term, such as a bout of flu or a temporary falling out with someone at work. Others may last much longer: a chronic illness, a disability or an addiction, the loss of someone dear, or an ongoing battle to overcome a personal weakness such as anger or depression. You may have to struggle with such difficulties for weeks, months, or even years.
Sometimes problems persist even when you feel you’ve already done all you could: You’ve been praying, reading, and following God’s Word, claiming His promises, and trying to trust Him. Still you see no answer, which can be discouraging.
In cases like that, God may be testing you to see whether you will continue to trust and believe and thank Him for all the other good things He sends your way, even when it seems He is not answering your prayers about a certain thing. “We walk by faith, not by sight. Blessed are those who have not seen and yet have believed.”22 God loves to see His children’s faith manifested, and He promises to greatly reward those who bravely endure the trying of their faith.
If God is working in your life to bring out a special quality, the process may take some time. Lumps of coal aren’t turned to diamonds overnight; so it is with our lives.
When you think you’ve reached the end of your rope, just hold on a little longer. Patience is often the key that opens the door to God’s blessings, and sometimes we must be content to wait for His answer. While we may expect God to put an end to our problems right now, He may know that later is a better time. God’s timing is impeccable. “He has done all things well.”23 Trust Him!
Faith is believing. Faith is trusting. Faith refuses to be robbed of its joy and peace by circumstances or challenges.
If we refuse to concede defeat, but rather hold on to God no matter what, if we determine to believe His promises, even though we may not see the fulfillment immediately, we can trust that God will always come through for us and will work in everything that happens to us for our good.24—Shannon Shayler
God does all things well
I do not always know what lies before me,
Or what of trial or test may be in store;
My steps are ordered, God will do the choosing,
He knows the way I take—need I know more?
I do not know the reason for each testing;
The lessons I must learn, I cannot tell,
Or why I’m led through valleys deep and lonely—
I only know He does all things well.
If the path I walk seems steep and rugged,
And I must labor long to reach the goal,
There’s always One close by my side to help me;
He brings sweet rest and comfort to my soul.
And from the pages of God’s Book before me,
He speaks the words that all my fears dispel,
And though I do not know the why nor wherefore,
I can be sure He does all things well.
Then I will rest in Him and take fresh courage,
And trust His promise not to leave me e’er—
New strength supplied to carry on the battle,
New hope that I the victor’s crown shall wear.
It is enough to be of God beloved,
To have the Lord within my heart to dwell,
To have the peace that passes understanding,
Content to know He does all things well.
—Author Unknown
Published on Anchor March 2022. Read by Jerry Paladino.
Music by John Listen.
1 Mark 7.
2 Mark 7:37.
3 Romans 8:18.
5 John 10:10.
6 Matthew 11:30.
7 Matthew 11:28.
8 John 8:36.
9 Lamentations 3:22–23.
10 Psalm 100:5.
11 2 Corinthians 1:20.
12 Hebrews 13:5.
13 Romans 8:39.
14 John 10:28.
15 Matthew 28:20.
16 Psalm 16:11.
17 1 Peter 1:8.
18 Nehemiah 8:10.
19 Psalm 18:33.
20 Isaiah 40:31.
22 2 Corinthians 5:7; John 20:29.
23 Mark 7:37.



