19 de enero
Jesús les habla:
Les he dicho una y otra vez que necesitan venir a Mà si desean la fuerza que necesitan para el dÃa. No solo la fuerza, sino todo el fruto del EspÃritu es suyo, pero la condición es: vengan a MÃ.
Los espero con los brazos abiertos para aliviar su estrés, sus miedos y sus preocupaciones, pero tienen que abrir la puerta y venir a Mi presencia.
Vengan a Mi presencia con cánticos de gratitud y alabanza. Vengan a Mi presencia con agradecimiento y humildad. Estoy aquà esperando para consolarlos, fortalecerlos, animarlos, inspirarlos, darles sabidurÃa y entendimiento, amor y compasión.
Vengan a las aguas. Vengan a beber. Escuchad Mi voz y viviréis. Calmad vuestra sed y comed abundantemente en Mi mesa. Yo proveeré a todas vuestras necesidades conforme a Mis riquezas y gloria, pero ustedes tienen que venir.
Mientras iban, fueron sanados. En este caso, al venir a MÃ, sanarás. Sanarás en cualquier sentido que necesites: fÃsica, mental, emocional y espiritualmente. Te daré lo que necesitas.
En la quietud y la confianza residirá tu fuerza. En otras palabras, obtendrás la confianza que necesitas al pasar esos momentos tranquilos conmigo para fortalecerte. El tiempo a solas conmigo equivale a poder para cada momento.
Venid a Mà todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de MÃ, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque Mi yugo es suave y Mi carga ligera.
Yo levanto a los oprimidos y libero a los oprimidos. Pero tienes que levantar la puerta para leer, orar y venir a Mi presencia con alabanza y acción de gracias. Entrad por Mis puertas con acción de gracias y por Mis atrios con alabanza. Bendecid Mi nombre.
Te espero, como una novia espera a su amado esposo, asà te espero. Lo que te digo a ti, lo digo a todos: Ven. Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Levántate, amada MÃa, hermosa MÃa, y ven, y déjate embelesar por Mi amor.


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