Por Dennis Edwards:
¿Alguna vez has notado que, cuando te sientes un poco desanimado, unas pocas palabras de un amigo pueden animarte y darte fuerzas para seguir adelante? Eso es precisamente lo que la Palabra de Dios promete hacer. El apóstol Pablo dice que no habrÃa creyentes si no hubieran escuchado primero la Palabra de Dios. No la habrÃan escuchado si alguien no hubiera ido a hablarles. Concluyó que, por lo tanto, la fe viene por oÃr la Palabra de Dios [Romanos 10:17].
Cuando dedicamos tiempo a leer la Palabra de Dios, esta nos habla. Jesús dijo: «Las palabras que yo os he hablado son espÃritu y son vida» [Juan 6:63]. Hebreos dice: «La palabra de Dios es viva y eficaz» [Hebreos 4:12]. Las palabras son reales. Son entidades espirituales que pueden elevar o desanimar. Proverbios declara: «La muerte y la vida están en poder de la lengua» [Proverbios 18:21].
Pero meditar y leer la Palabra de Dios promete tener un efecto positivo en nuestras vidas. El Salmo 1 dice: «Bienaventurado el hombre cuyo deleite está en la ley del Señor, quien medita en ella de dÃa y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y todo lo que hace prosperará» [Salmo 1:1-4].
Estudios cientÃficos han demostrado que la lectura diaria de la Biblia influye positivamente en las células nerviosas de nuestro cerebro, haciéndolas más saludables [1]. Leer la Palabra de Dios nos ayuda a ser más positivos, amorosos, pacientes y comprensivos. Elimina el miedo y la preocupación, que son las principales causas de estrés e inhiben la buena salud.
De hecho, el capÃtulo más largo de la Biblia, el Salmo 119, enfatiza la importancia de leer y meditar en la Palabra de Dios. Esto es lo que la Palabra de Dios promete hacer por ti:
La Palabra limpia nuestro camino.[v9] Nos ayuda a no pecar.[v11] Nos da respuestas para compartir con los demás.[v42] Nos consuela.[v54] Es mejor que las riquezas.[v72] Nos libra del desánimo.[v92] Nos hace más sabios que nuestros enemigos.[v98] Nos hace más inteligentes que nuestros maestros.[v99] Es una lámpara a nuestros pies.[v105] Da luz y entendimiento.[v130] Es pura.[v140] Es verdadera.[v160] Es un consuelo en la persecución.[v161] Nos da paz.[v165]
Si pudiéramos comprar una medicina o un alimento que prometiera darnos todas esas cualidades, estarÃamos dispuestos a pagar una buena suma, si las promesas fueran ciertas. Pero las promesas de Dios son verdaderas. Como Josué le dijo a Israel: «Nada de las cosas buenas que el Señor tu Dios te prometió ha fallado; todo se ha cumplido, y nada ha fallado» [Josué 21:45].
Josué habÃa dicho anteriormente: «Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él de dÃa y de noche, para que guardes y pongas en práctica todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» [Josué 1:8]. Sin duda, los efectos de leer, estudiar, memorizar y meditar en la Palabra de Dios durante generaciones pueden ser la razón por la que el pueblo judÃo sobresale notablemente entre sus hermanos en todo lo que hace. Todos esos años de guardar la Palabra de Dios en sus corazones los hicieron más inteligentes y talentosos que otros.
La Palabra de Dios es como un manantial en el que nadar. Por favor, no la descuides. Promete darnos vida, luz, poder, amor y todo lo que necesitamos en el ajetreado mundo de hoy. Es alimento para nuestras almas y nos dará fuerza para la batalla. Nuestra fe crecerá a medida que leamos, estudiemos y obedezcamos sus enseñanzas. Dios nos bendecirá al meditar en su Palabra.
Publicado originalmente el 23 de octubre de 2013.

