Does your faith need strengthening? Are you confused and wondering if Jesus Christ is really "The Way, the Truth, and the Life?" "Fight for Your Faith" is a blog filled with interesting and thought provoking articles to help you find the answers you are seeking. Jesus said, "Seek and ye shall find." In Jeremiah we read, "Ye shall seek Me, and find Me, when ye shall seek for Me with all your heart." These articles and videos will help you in your search for the Truth.

Tuesday, April 28, 2026

Salmo 28 - A ti clamaré, oh Señor, roca mía; no me guardes silencio

 


Salmo 28 de David con comentarios de Dennis Edwards

28:1 A ti clamaré, oh Señor, roca mía; no me guardes silencio; no sea que, si guardas silencio, venga a ser como los que descienden a la fosa.

Hoy vemos de nuevo que escuchar la voz de Dios y saber que Él está con nosotros nos da fuerza para seguir adelante y nos diferencia de los muertos vivientes.

Salmo 28:2 Escucha la voz de mis súplicas, cuando a ti clamo, cuando alzo mis manos a tu santo oráculo.

David clama desesperadamente a Dios por respuestas, que es la fórmula para ser escuchado. En Jeremías leemos:

Jeremías 29:33: «Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón».

Jeremías 33:3: «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces». 

Salmo 28:3 No me arrastres con los malvados, ni con los que hacen iniquidad, que hablan paz con su prójimo, pero hay maldad en sus corazones.

En otra parte de los salmos, David menciona la lengua mentirosa de los malvados.

Salmo 55:21: «Las palabras de su boca eran más suaves que la mantequilla, pero guerra había en su corazón; sus palabras eran más suaves que el aceite, pero eran espadas desenvainadas».

En la profecía de Daniel de los últimos días, vemos a dos líderes en una conferencia de paz con maldad en sus corazones.

Daniel 11:27-28b: «Y el corazón de ambos reyes estará para hacer maldad, y hablarán mentiras en una misma mesa; pero no prosperará; porque el fin llegará en el tiempo señalado… y su corazón (el del Anticristo) estará contra el pacto santo».

Con cuánta frecuencia en asuntos políticos vemos a líderes con opiniones opuestas sentados a una misma mesa profiriendo mentiras. Fingen hacer acuerdos de paz, que saben que no cumplirán, mientras se dan la mano para las cámaras.

Salmo 29:4 Dales conforme a sus obras y conforme a la maldad de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos; dales su merecido.

David ora conforme a la voluntad de Dios. Dios ha dicho: «Segaremos lo que sembramos» (Gálatas 6:7). En la epístola del apóstol Juan leemos:

1 Juan 5:14-15: «Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye; y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho».

Cuando alineamos nuestras oraciones con la voluntad de Dios y no con nuestros deseos egoístas, tenemos la confianza de que Dios nos escuchará. Ten cuidado con lo que pides. Si insistes en algo, Dios podría concedértelo, como hizo con los hijos de Israel en el desierto. «Les concedió lo que pidieron, pero envió debilidad a sus almas», Salmo 106:15, que tuvo lugar en Números 11.

Salmo 28:5 Porque no atienden a las obras del Señor ni a la obra de sus manos, Él los destruirá, y no los edificará.

La humanidad no tiene excusa. Como escribió el apóstol Pablo,

Romanos 1:18-20: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen (o suprimen) la verdad con injusticia; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Los incrédulos suprimen la verdad de Dios que se revela en la naturaleza. Como David escribió en otro lugar: “Los cielos declaran la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1). El hombre no tiene buenas razones para no creer. Si tan solo examinara honestamente la evidencia, encontraría a Dios. Job argumenta lo mismo.

Job 12:7-10 NVI “Pero pregunta a los animales, y ellos te enseñarán; o a las aves del cielo, y te lo dirán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; o deja que los peces del mar te informen. ¿Quién de todos estos no sabe que la mano del Señor ha hecho esto? En su mano está la vida de toda criatura y el aliento de toda la humanidad.” 

Romanos 1:21-25 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

El incrédulo ha dejado que la amargura y la ingratitud entren en su corazón. Por alguna razón, está enojado con Dios. Como resultado de no considerar a Dios como el principio fundamental de su pensamiento, este se ha corrompido. En lugar de “En el principio Dios”, tenemos “En el principio nada”. De la nada, todo ha evolucionado mediante un proceso naturalista sin dirección, un proceso aleatorio. 

El incrédulo termina adorando a la naturaleza más que al Creador. Su mente se corrompe porque ha rechazado a Dios como la premisa principal de su pensamiento. Profesando ser sabio, se ha vuelto, de hecho, un necio. Como también escribió David: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios” (Salmo 14:1).

Salmo 28:6 Bendito sea el Señor, porque ha escuchado la voz de mis súplicas.

David ha orado conforme a la voluntad de Dios contra la influencia de los impíos que a menudo dominan la cultura. Sabe que Dios ha escuchado su oración y la responderá. Como leemos en el proverbio:

Proverbios 15:29 “El Señor está lejos de los impíos, pero escucha la oración de los justos”.

Salmo 28:7 El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en Él confió mi corazón, y fui socorrido; por tanto, mi corazón se regocija en gran manera, y con mi cántico lo alabaré.

Un hermoso versículo para memorizar. 

El apóstol Pablo nos dice: “Regocijaos en el Señor siempre; y otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). Podemos regocijarnos y estar agradecidos porque tenemos al Señor como nuestra fortaleza y escudo, porque hemos confiado en Él.

Salmo 28:8 El Señor es su fortaleza, y Él es la fuerza salvadora de su ungido.

Algunos confían en caballos, otros en carros, pero nosotros confiaremos en el nombre del Señor nuestro Dios (Salmo 20:7). 

“El nombre del Señor es torre fuerte; a ella corre el justo y está a salvo”, Proverbios 18:10.

Salmo 28:9 Salva a tu pueblo y bendice tu heredad; aliméntalos y exáltalos para siempre.

Él nos ha salvado con su gracia salvadora para todos los que creen. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa (familia), Hechos 16:31. 

“Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois y herederos según la promesa”, Gálatas 3:29.

Publicado originalmente el 28 de enero de 2025.

Praise and Thankfulness are Attributes of a Christian’s Life


Dennis Edwards

One of the most important attributes of a Christian character is that of thankfulness. God’s word admonishes us to have a thankful and grateful heart. God expects and wants us to be thankful. The Psalms are full of commands of thankfulness. In Psalm 100:4 we read,

“Enter into His gates with thanksgiving, and into His courts with praise: Be thankful and bless His name.”

Why should we be thankful? The next verse Psalm 100:5 gives the answer.

“For the Lord is good; and His mercy is everlasting and His truth endures to all generations.”

We see that familiar theme in the Scriptures. We should be thankful because God is merciful and loving. We should be thankful because God’s truth is available to all generations.

In Proverbs 3:3-4 we read, “Let not mercy and truth forsake thee: bind them about your neck; write them upon the table of your heart: So shall thou find favour and good understanding in the sight of God and man.” As Christians we should be merciful and truthful. If we are, God will bless us because those are His attributes. Proverb 16:6a says, “By mercy and truth iniquity is purged.” It seems mercy or love and truth are what help us overcome sin.”

Where else do we find the imagery of mercy and truth? None other than the figure of the Nazarene. In the Gospel of John 1:17 we read, “For the law was given by Moses, but grace and truth came by Jesus Christ.”

What is grace but God’s mercy and love. The law condemns us because none of us are able to fulfill its commandments. But we can overcome our sinful nature by accepting God’s grace, His mercy, His love and His truth found in Jesus Christ. When we find salvation in Jesus we should overflow with thankfulness.

“For the Lord is good; and His mercy is everlasting and His truth endures to all generations.” His mercy and truth is none other than Jesus Christ. God is love and God is truth. Truth and love are the pillars of our Christian faith. Because we have found God’s truth and mercy and love in Jesus, we should be thankful. We should be overflowing with praise and thanksgiving.

“For the Lord is good; and His mercy is everlasting,” in other words, we can always find forgiveness in His arms if we confess our faults or sins; and turn from them and towards God. “His truth endures to all generations.” God’s truth is available to all that seek for it with all their heart. If we seek for Him with all our heart, we will find Him.

God wants us and expects us to be thankful. He offers us His mercy and truth in Jesus. By accepting Jesus into our hearts we have overcome the wicked one, we have overcome death, and overcome sin’s control over our lives. We have eternal life, therefore, we should offer unto God thanksgiving. In Psalm 95:2 we read, “Let us come before His presence with thanksgiving.” In Psalm 50:14a we are advised to, “Offer unto God thanksgiving.”

In the New Testament we find the same admonitions. In his letter to the Ephesians 5:18-21, Apostle Paul writes, “And be not drunk with wine, wherein is excess,” in other words, we should not end up drinking too much and relying on drink to make us happy, instead of relying on God’s Holy Spirit. In a sense we are worshipping the wine rather than God if we do. Paul continues, “but be filled with the Spirit; speaking to yourselves in psalms and hymns and spiritual songs, singing and making melody in your heart to the Lord; giving thanks always for all things unto God and the Father in the name of our Lord Jesus Christ.”

We should be giving thanks always unto God and be filled with song and praise. If we are full of thanksgiving and praise it is a lot easier to fulfill the last section of Paul’s thought where he writes, “Submitting yourselves one to another in the fear of God.” He then reminds the wives to submit to their husbands and the husbands to love their wives, as if they needed to be reminded.

In Paul’s letter to the Colossians 3:14-19 we see the same message. “And above all these things put on love, which is the bond of perfectness. And let the peace of God rule in your hearts, to the which also ye are called in one body; and be ye thankful.” Paul tells us to be thankful. He continues, “Let the word of Christ dwell in you richly in all wisdom; teaching and admonishing one another in psalms and hymns and spiritual songs, singing with grace in your hearts to the Lord. And whatsoever you do in word or deed, do all in the name of the Lord Jesus, giving thanks to God and the Father by Him.” We should be continually thankful.

In 1st Thessalonians 5:18 we see the same theme again. Paul says, “In everything give thanks: for this is the will of God in Christ Jesus concerning you.” Are we as thankful as we should be? Are we daily entering into God’s presence with thanksgiving and praise?

Throughout the New Testament we are reminded that we should be content. In Philippians 4:11 we read, “Not that I speak in respect of want: for I have leaned, in whatsoever state I am, therewith to be content.” In Paul's 1st letter to Timothy 6:6-8 he writes, “But godliness with contentment is great gain. For we brought nothing into this world, and it is certain we can carry nothing out. And having food and raiment let us be therewith content.”

The Old Testament is not void of the same instruction. Proverbs 15:16-17 tell us, “Better is little with the fear of the Lord, than great treasure and trouble therewith. Better is a dinner of herbs where love is, than a stalled ox and hatred therewith.” In the book of Job 1:21-22, after Job has lost everything, he refuses to curse God, but instead says, “Naked I came from my mother’s womb, and naked I will return. The Lord gave, and the Lord has taken away. Blessed be the name of the Lord. In all this, Job did not sin or charge God with wrongdoing.” In other words, Job was trusting God and trying to walk in thankfulness in spite of his troubles.

God doesn’t want us to take our blessings for granted. In Psalm 68:19 we read, “Blessed be the Lord, who daily loads us with benefits, even the God of our salvation.” In Psalm 103:2-5 we see, “Bless the Lord, O my soul, and forget not all His benefits: who forgives all your iniquities; who heals all your diseases; who redeems your life from destruction; who crowns you with loving kindness and tender mercies; who satisfies your mouth with good things; so that your youth is renewed like the eagle’s.”

Even Jesus expected those that were healed to show thankfulness to God. In Luke 17:12-18 we read, “And as He entered into a certain village, there met Him ten men that were lepers, which stood afar off: and they lifted up their voices, and said, Jesus, Master, have mercy on us. And when He saw them, He said unto them, Go show yourselves unto the priests. And it came to pass, that, as they went, they were cleansed. And one of them, when he saw that he was healed, turned back, and with a loud voice glorified God, and fell down on his face at Jesus’ feet, giving Him thanks: and he was a Samaritan. And Jesus answering said, Were there not ten cleansed? But where are the nine? There are not found that returned to give glory (or thanksgiving) to God, save this stranger.”

We should always remember to thank God for our blessings. When David was delivered from the hand of Saul and the hand of all his enemies he gave thanks unto the Lord. 2 Samuel 22:50 we read, “Therefore I will give thanks unto Thee, O Lord, among the heathen, and I will sing praises unto Your name.” In 1 Chronicles 16:8-10 David prays, “Give thanks unto the Lord, call upon His name, make known His deeds among the people. Sing unto Him, sing psalms unto Him, talk of all His wondrous works. Glory ye in His holy name: let the heart of them rejoice that seek the Lord.” In Psalm 136:1 we read again, “O give thanks unto to the Lord; for He is good: for His mercy endures forever.” In Psalm 107:21-22 we see, “Oh that men would praise the Lord for His goodness, and for His wonderful works to the children of men! And let them sacrifice the sacrifice of thanksgiving, and declare His works with rejoicing.”

In Psalm 22:3 we learn that God inhabits the praises of His people. In other words, God dwells with us when we are walking in praise and thanksgiving. In Psalm 67:1-7 we are encouraged to praise the Lord for the Lord will bless us for our praise. “God be merciful unto us, and bless us; and cause His face to shine upon us; that Your way may be known upon the earth, Your saving health among all nations. Let the people praise Thee, O God; let all the people praise Thee. O let the nations be glad and sing for joy: for You shall judge the people righteously, and govern the nations upon the earth. Let the people praise Thee, O God; let all the people praise Thee. Then shall the earth yield her increase; and God, even our God, shall bless us. God shall bless us; and all the ends of the earth shall fear Him.”

In Psalm 150:6, the last verse in all the psalms, Lord says, “Let everything that has breath praise the Lord.” In Hebrews 13:15 we read, “Offer the sacrifice of praise to God continually, that is, the fruit of our lips giving thanks to His name.” Apostle Peter likewise reminds us in 1 Peter 2:9, “But you are a chosen generation, a royal priesthood, an holy nation, a peculiar people; that you should show forth the praises of Him who has called you out of darkness into His marvellous light: which in time past were not a people, but are now the people of God: which had not obtained mercy, but now have obtained mercy.”

Let us finish up with Psalm 34:1-4: “I will bless the Lord at all times: His praise shall continually be in my mouth. My soul shall make her boast in the Lord: the humble shall hear thereof, and be glad. O magnify the Lord with me, and let us exalt His name forever. I sought the Lord and He heard me, and delivered me from all my fears.” Do you want the Lord to hear you and deliver you from your fears? Then bless Him at all times and continually have praise on your lips. Having a thankful and praiseful attitude will let God’s presence dwell with you and assure His blessing upon your life. “In everything give thanks for this is the will of God in Christ Jesus concerning you!” 1 Thessalonians 5:18

When thanksgiving and praise dominate our lives we are more likely to be able to commit our lives completely to the Lord. The Bible tells us that everything that happens to us in our lives can work together for good if we continue to trust and love God in spite of what has happened. If our lives are full of thanksgiving and praise, Romans 8:28 can become a reality. Thanksgiving and praise show our love and trust in the Lord and are keys to a strong relationship with the Lord and a happy life. Let us rejoice in the Lord always, and again I say, rejoice! Philippians 4:4
Originally published December 13, 2022

La alabanza y la gratitud son atributos de la vida cristiana

 


Dennis Edwards


Uno de los atributos más importantes del carácter cristiano es la gratitud. La Palabra de Dios nos exhorta a tener un corazón agradecido. Dios espera y desea que seamos agradecidos. Los Salmos están llenos de mandamientos de gratitud. En el Salmo 100:4 leemos:


«Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza. Dad gracias y bendecid su nombre».


¿Por qué debemos ser agradecidos? El siguiente versículo, Salmo 100:5, nos da la respuesta:


«Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad permanece por todas las generaciones».


Vemos este tema recurrente en las Escrituras. Debemos ser agradecidos porque Dios es misericordioso y amoroso. Debemos ser agradecidos porque la verdad de Dios está disponible para todas las generaciones.


En Proverbios 3:3-4 leemos: «Que la misericordia y la verdad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Así hallarás gracia y buena voluntad ante Dios y los hombres». Como cristianos, debemos ser misericordiosos y veraces. Si lo somos, Dios nos bendecirá, pues esos son sus atributos. Proverbios 16:6a dice: «Por la misericordia y la verdad se purifica la maldad». Parece que la misericordia, el amor y la verdad son lo que nos ayuda a vencer el pecado.


¿Dónde más encontramos imágenes de misericordia y verdad? Nada menos que en la figura del Nazareno. En el Evangelio de Juan 1:17 leemos: «Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo».


¿Qué es la gracia sino la misericordia y el amor de Dios? La ley nos condena porque ninguno de nosotros es capaz de cumplir sus mandamientos. Pero podemos vencer nuestra naturaleza pecaminosa aceptando la gracia, la misericordia, el amor y la verdad de Dios, que se encuentran en Jesucristo. Cuando encontramos la salvación en Jesús, debemos rebosar de gratitud.


«Porque el Señor es bueno; y para siempre es su misericordia, y su verdad permanece de generación en generación». Su misericordia y su verdad no son otras que Jesucristo. Dios es amor y Dios es verdad. La verdad y el amor son los pilares de nuestra fe cristiana. Porque hemos encontrado la verdad, la misericordia y el amor de Dios en Jesús, debemos estar agradecidos. Debemos rebosar de alabanza y acción de gracias.


«Porque el Señor es bueno; y para siempre es su misericordia», en otras palabras, siempre podemos encontrar el perdón en sus brazos si confesamos nuestras faltas o pecados, y nos apartamos de ellos y nos volvemos a Dios. «Su verdad permanece de generación en generación». La verdad de Dios está disponible para todos los que la buscan de todo corazón. Si lo buscamos con todo nuestro ser, lo encontraremos.


Dios desea que seamos agradecidos y espera que lo seamos. Nos ofrece su misericordia y su verdad en Jesús. Al aceptar a Jesús en nuestros corazones, hemos vencido al maligno, hemos vencido a la muerte y hemos vencido el dominio del pecado sobre nuestras vidas. Tenemos vida eterna; por lo tanto, debemos ofrecer a Dios acción de gracias. En el Salmo 95:2 leemos: «Acerquémonos a su presencia con acción de gracias». En el Salmo 50:14a se nos aconseja: «Ofrezcan a Dios acción de gracias».


En el Nuevo Testamento encontramos las mismas exhortaciones. En su carta a los Efesios 5:18-21, el apóstol Pablo escribe: «No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución». En otras palabras, no debemos beber en exceso ni depender de la bebida para ser felices, en lugar de confiar en el Espíritu Santo de Dios. En cierto modo, si lo hacemos, estaríamos adorando al vino en lugar de a Dios. Pablo continúa: «Sean llenos del Espíritu, hablando entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor con todo su corazón, dando siempre gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo».


Debemos dar siempre gracias a Dios y estar llenos de cánticos y alabanza. Si estamos llenos de gratitud y alabanza, es mucho más fácil cumplir con la última parte del pensamiento de Pablo, donde escribe: «Someteos los unos a los otros en el temor de Dios». Luego, les recuerda a las esposas que se sometan a sus maridos y a los maridos que amen a sus esposas, como si necesitaran que se lo recordaran.


En la carta de Pablo a los Colosenses 3:14-19 vemos el mismo mensaje: «Y sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Dios gobierne en sus corazones, a la cual también fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos». Pablo nos dice que seamos agradecidos. Continúa: «Que la palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente, con toda sabiduría, enseñándose y exhortándose unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando con gracia en sus corazones al Señor. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él». Debemos ser continuamente agradecidos.


En 1 Tesalonicenses 5:18 vemos el mismo tema nuevamente. Pablo dice: «Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con ustedes en Cristo Jesús». ¿Somos tan agradecidos como deberíamos? ¿Nos presentamos diariamente ante Dios con gratitud y alabanza?


A lo largo del Nuevo Testamento se nos recuerda que debemos estar contentos. En Filipenses 4:11 leemos: «No lo digo por necesidad, pues me he apoyado en lo que me esforzaba por mantenerme contento». En su primera carta a Timoteo 6:6-8, Pablo escribe: «Pero la piedad con contentamiento es gran ganancia. Porque nada trajimos a este mundo, y es seguro que nada podremos llevarnos. Así que, teniendo sustento y con qué vestirnos, contentémonos con esto».


El Antiguo Testamento también contiene esta misma enseñanza. Proverbios 15:16-17 nos dice: «Mejor es poco con temor del Señor, que mucho tesoro con aflicción. Mejor es una comida sencilla donde hay amor, que un buey engordado con odio». En el libro de Job 1:21-22, después de haberlo perdido todo, Job se niega a maldecir a Dios, y en cambio dice: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré. El Señor dio, y el Señor quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor! En todo esto, Job no pecó ni culpó a Dios de nada». En otras palabras, Job confiaba en Dios y trataba de vivir con gratitud a pesar de sus problemas.


Dios no quiere que demos por sentadas sus bendiciones. En el Salmo 68:19 leemos: «Bendito sea el Señor, que día tras día nos colma de beneficios, el Dios de nuestra salvación». En el Salmo 103:2-5 vemos: «Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todas tus iniquidades; sana todas tus enfermedades; rescata tu vida de la destrucción; te corona de amor y misericordia; sacia tu boca de bienes, de modo que tu juventud se renueva como la del águila».


Incluso Jesús esperaba que quienes eran sanados mostraran gratitud a Dios. En Lucas 17:12-18 leemos: «Al entrar Jesús en una aldea, le salieron al encuentro diez leprosos que se quedaron a lo lejos. Alzando la voz, le dijeron: “¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!”. Al verlos, les dijo: “Id y presentaos a los sacerdotes”. Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, al ver que estaba sano, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le dio gracias. Era samaritano. Jesús le respondió: “¿No fueron diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los nueve? No se halló a nadie que volviera a dar gracias a Dios, salvo este extranjero”».


Siempre debemos recordar agradecer a Dios por nuestras bendiciones. Cuando David fue liberado de la mano de Saúl y de la mano de todos sus enemigos, dio gracias al Señor. En 2 Samuel 22:50 leemos: «Por tanto, Señor, te daré gracias entre las naciones, y cantaré alabanzas a tu nombre». En 1 Crónicas 16:8-10 David ora: «Den gracias al Señor, invoquen su nombre, den a conocer sus obras entre los pueblos. Canten a él, canten salmos a él, hablen de todas sus maravillas. Glorifiquense en su santo nombre; alégrense los corazones de los que buscan al Señor». En el Salmo 136:1 leemos de nuevo: «Den gracias al Señor, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna». En el Salmo 107:21-22 vemos: «¡Que los hombres alaben al Señor por su bondad, y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres! Que ofrezcan sacrificios de acción de gracias, y proclamen sus obras con alegría».


En el Salmo 22:3 aprendemos que Dios habita en las alabanzas de su pueblo. En otras palabras, Dios mora con nosotros cuando caminamos en alabanza y acción de gracias. En el Salmo 67:1-7 se nos anima a alabar al Señor, pues Él nos bendecirá por nuestra alabanza. «Dios, ten misericordia de nosotros y bendícenos; haz resplandecer su rostro sobre nosotros, para que tu camino sea conocido en la tierra, tu salvación entre todas las naciones. Alábente, oh Dios, los pueblos te alaben; alégrense las naciones y canten con gozo, porque tú juzgarás con justicia a los pueblos y gobernarás a las naciones sobre la tierra. Alábente, oh Dios, los pueblos te alaben; entonces la tierra dará su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá. Dios nos bendecirá, y todos los confines de la tierra le temerán».


En el Salmo 150:6, el último versículo de todos los salmos, el Señor dice: «Que todo ser que respira alabe al Señor». En Hebreos 13:15 leemos: «Ofrezcan siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre». El apóstol Pedro también nos recuerda en 1 Pedro 2:9: «Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable; ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; que en otro tiempo no habían alcanzado misericordia, pero ahora han alcanzado misericordia».


Concluyamos con el Salmo 34:1-4: «Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Mi alma se gloriará en el Señor; lo oirán los humildes y se alegrarán. Engrandeced al Señor conmigo, y exaltemos su nombre para siempre. Busqué al Señor, y él me respondió, y me libró de todos mis temores». ¿Deseas que el Señor te escuche y te libre de tus temores? Entonces, bendícelo en todo tiempo y que la alabanza esté siempre en tus labios. Tener una actitud agradecida y de alabanza permitirá que la presencia de Dios more en ti y te asegure su bendición. «Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con ustedes en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:18).


Cuando la gratitud y la alabanza predominan en nuestras vidas, es más probable que podamos entregarlas por completo al Señor. La Biblia nos dice que todo lo que nos sucede puede obrar para bien si seguimos confiando y amando a Dios a pesar de las dificultades. Si nuestras vidas están llenas de gratitud y alabanza, Romanos 8:28 puede hacerse realidad. La gratitud y la alabanza demuestran nuestro amor y confianza en el Señor y son claves para una relación sólida con Él y una vida plena. «¡Alegrémonos siempre en el Señor! ¡Repítolo: alégrense!» (Filipenses 4:4).


Publicado originalmente el 13 de diciembre de 2022.

Louvor e gratidão são atributos da vida de um cristão


Dennis Edwards

Um dos atributos mais importantes de um caráter cristão é a gratidão. A palavra de Deus nos adverte a ter um coração cheio de louvor e ação de graças. Deus espera e quer que sejamos gratos. Os Salmos estão cheios de mandamentos de gratidão. No Salmo 100:4 lemos,

“Entrai em Seus portões com ações de graças e em Seus átrios com louvor: Sejam gratos e bendigam Seu nome.”

Por que devemos ser gratos? O próximo versículo Salmo 100:5 dá a resposta.

“Porque o Senhor é bom; e Sua misericórdia é eterna e Sua verdade dura de geração em geração”.

Vemos esse tema familiar nas Escrituras. Devemos ser gratos porque Deus é misericordioso e amoroso. Devemos ser gratos porque a verdade de Deus está disponível para todas as gerações.

Em Provérbios 3:3-4 lemos: “Não te abandonem a misericórdia e a verdade; ata-as ao teu pescoço; escreve-os na tábua do teu coração: Assim acharás graça e bom entendimento aos olhos de Deus e dos homens”. Como cristãos, devemos ser misericordiosos e verdadeiros. Se formos, Deus nos abençoará porque esses são Seus atributos. Provérbio 16:6a diz: “Pela misericórdia e pela verdade a iniquidade é expiada”. Parece que misericórdia ou amor e verdade são o que nos ajudam a vencer o pecado”.

Onde mais encontramos a imagem da misericórdia e da verdade? Nada menos que a figura do Nazareno. No Evangelho de João 1:17 lemos: “Porque a lei foi dada por Moisés, mas a graça e a verdade vieram por Jesus Cristo”.

O que é a graça senão a misericórdia e o amor de Deus. A lei nos condena porque nenhum de nós é capaz de cumprir seus mandamentos. Mas podemos vencer nossa natureza pecaminosa aceitando a graça de Deus, Sua misericórdia, Seu amor e Sua verdade encontrados em Jesus Cristo. Quando encontramos a salvação em Jesus, devemos transbordar de gratidão.

“Porque o Senhor é bom; e Sua misericórdia é eterna e Sua verdade dura de geração em geração”. Sua misericórdia e verdade não são outras senão Jesus Cristo. Deus é amor e Deus é verdade. A verdade e o amor são os pilares da nossa fé cristã. Por termos encontrado a verdade, a misericórdia e o amor de Deus em Jesus, devemos ser gratos. Devemos estar transbordando de louvor e ação de graças.

“Porque o Senhor é bom; e sua misericórdia é eterna”, ou seja, sempre podemos encontrar perdão em seus braços se confessarmos nossas faltas ou pecados; e afaste-se deles e volte-se para Deus. “Sua verdade dura de geração em geração.” A verdade de Deus está disponível para todos os que a buscam de todo o coração. Se O buscarmos de todo o coração, O encontraremos.

Deus nos quer e espera que sejamos gratos. Ele nos oferece Sua misericórdia e verdade em Jesus. Ao aceitar Jesus em nossos corações, vencemos o maligno, vencemos a morte e vencemos o controle do pecado sobre nossas vidas. Temos a vida eterna, portanto, devemos oferecer a Deus ação de graças. No Salmo 95:2 lemos: “Aproximemo-nos de Sua presença com ação de graças”. No Salmo 50:14a, somos aconselhados a: “Oferecer a Deus ação de graças”.

No Novo Testamento encontramos as mesmas admoestações. Em sua carta aos Efésios 5:18-21, o apóstolo Paulo escreve: “E não vos embriagueis com vinho, em que há excesso”, em outras palavras, não devemos acabar bebendo demais e contando com a bebida para nos fazer felizes, em vez de confiar no Espírito Santo de Deus. De certa forma, estamos adorando o vinho em vez de Deus se o fizermos. Paulo continua, “mas enchei-vos do Espírito; falando entre vós em salmos, hinos e cânticos espirituais, cantando e salmodiando ao Senhor em vosso coração; dando sempre graças por todas as coisas a Deus e Pai, em nome de nosso Senhor Jesus Cristo”.

Devemos sempre dar graças a Deus e nos encher de cânticos e louvores. Se estivermos cheios de ação de graças e louvor, é muito mais fácil cumprir a última seção do pensamento de Paulo, onde ele escreve: “Sujeitando-vos uns aos outros no temor de Deus”. Ele então lembra as esposas de se submeterem a seus maridos e os maridos de amarem suas esposas, como se precisassem ser lembrados.

Na carta de Paulo aos Colossenses 3:14-19 vemos a mesma mensagem. “E, acima de tudo, revesti-vos do amor, que é o vínculo da perfeição. E que a paz de Deus reine em vossos corações, para a qual também fostes chamados em um só corpo; e sede gratos.” Paulo nos diz para sermos gratos. Ele continua: “Habite ricamente em vós a palavra de Cristo, em toda a sabedoria; ensinando e admoestando uns aos outros em salmos, hinos e cânticos espirituais, cantando com graça em seus corações ao Senhor. E tudo o que fizerem em palavras ou ações, façam tudo em nome do Senhor Jesus, dando graças a Deus e ao Pai por ele”. Devemos ser continuamente gratos.

Em 1 Tessalonicenses 5:18 vemos o mesmo tema novamente. Paulo diz: “Em tudo dai graças, porque esta é a vontade de Deus em Cristo Jesus para convosco”. Somos tão gratos quanto deveríamos ser? Estamos entrando diariamente na presença de Deus com ações de graças e louvor?

Ao longo do Novo Testamento, somos lembrados de que devemos estar contentes. Em Filipenses 4:11, lemos: “Não que eu esteja falando de necessidade, pois me inclinei para me contentar com isso, seja qual for o meu estado”. Na primeira carta de Paulo a Timóteo 6:6-8, ele escreve: “Mas a piedade com contentamento é grande ganho. Pois nada trouxemos a este mundo e é certo que nada podemos levar dele. E, tendo comida e roupas, estejamos contentes com isso.”

O Antigo Testamento não está isento da mesma instrução. Provérbios 15:16-17 nos diz: “Melhor é o pouco com o temor do Senhor, do que um grande tesouro e com ele problemas. Melhor é um jantar de ervas onde está o amor, do que um boi encurralado e com ele o ódio.” No livro de Jó 1:21-22, depois que Jó perdeu tudo, ele se recusa a amaldiçoar a Deus, mas diz: “Nu saí do ventre de minha mãe e nu voltarei. O Senhor deu, e o Senhor tirou. Bendito seja o nome do Senhor. Em tudo isso, Jó não pecou nem acusou Deus de transgressão.” Em outras palavras, Jó estava confiando em Deus e tentando andar em gratidão, apesar de seus problemas.

Deus não quer que tomemos nossas bênçãos como garantidas. No Salmo 68:19 lemos: “Bendito seja o Senhor, que diariamente nos carrega de benefícios, sim, o Deus da nossa salvação”. No Salmo 103:2-5 vemos: “Bendize, ó minha alma, ao Senhor, e não te esqueças de todos os seus benefícios; quem cura todas as tuas doenças; quem redime sua vida da destruição; que te coroa com bondade amorosa e ternas misericórdias; que farta a tua boca de coisas boas; para que a tua juventude se renove como a da águia.”

Até mesmo Jesus esperava que aqueles que foram curados mostrassem gratidão a Deus. Em Lucas 17:12-18 lemos: “E, entrando numa certa aldeia, saíram-lhe ao encontro dez homens leprosos, os quais pararam de longe; e levantaram a voz, e disseram: Jesus, Mestre, tem misericórdia. em nós. E, quando os viu, disse-lhes: Ide, mostrai-vos aos sacerdotes. E aconteceu que, indo eles, ficaram limpos. E um deles, vendo-se curado, voltou glorificando a Deus em alta voz, e prostrou-se com o rosto em terra aos pés de Jesus, dando-lhe graças; e era samaritano. E Jesus, respondendo, disse: Não foram dez os limpos? Mas onde estão os nove? Não há quem tenha voltado para dar glória (ou ação de graças) a Deus, exceto este estrangeiro”.


Devemos sempre nos lembrar de agradecer a Deus por nossas bênçãos. Quando Davi foi liberto das mãos de Saul e de todos os seus inimigos, ele deu graças ao Senhor. Em 2 Samuel 22:50, lemos: “Portanto eu te louvarei, ó Senhor, entre os gentios, e cantarei louvores ao teu nome.” Em 1 Crônicas 16:8-10, Davi ora: “Dai graças ao Senhor, invocai o seu nome, tornai conhecidas as suas obras entre o povo. Cante para Ele, cante salmos para Ele, fale de todas as Suas maravilhas. Gloriai-vos em Seu santo nome: regozije-se o coração daqueles que buscam o Senhor.” No Salmo 136:1, lemos novamente: “Dêem graças ao Senhor; porque ele é bom, porque a sua misericórdia dura para sempre.” No Salmo 107:21-22 vemos: “Oh, que os homens louvem o Senhor por Sua bondade e por Suas maravilhas para com os filhos dos homens! E que eles ofereçam o sacrifício de ação de graças e anunciem Suas obras com alegria.”

No Salmo 22:3 aprendemos que Deus habita nos louvores de Seu povo. Em outras palavras, Deus habita conosco quando caminhamos em louvor e ação de graças. No Salmo 67:1-7 somos encorajados a louvar ao Senhor, pois o Senhor nos abençoará por nosso louvor. “Deus seja misericordioso conosco e nos abençoe; e faça resplandecer o Seu rosto sobre nós; para que Teu caminho seja conhecido na terra, Tua saúde salvadora entre todas as nações. Que o povo te louve, ó Deus; que todo o povo Te louve. Alegrem-se e cantem de júbilo as nações, porque julgarás os povos com justiça e governarás as nações sobre a terra. Que o povo te louve, ó Deus; que todo o povo Te louve. Então a terra dará o seu produto; e Deus, o nosso Deus, nos abençoará. Deus nos abençoará; e todos os confins da terra o temerão.”

No Salmo 150:6, o último versículo de todos os salmos, o Senhor diz: “Que tudo o que tem fôlego louve ao Senhor”. Em Hebreus 13:15 lemos: “Oferecei continuamente a Deus sacrifício de louvor, isto é, o fruto dos lábios que louvam o seu nome”. O apóstolo Pedro também nos lembra em 1 Pedro 2:9: “Mas vós sois a geração eleita, o sacerdócio real, a nação santa, o povo adquirido; para que anuncieis as virtudes daquele que vos chamou das trevas para a sua maravilhosa luz; os quais outrora não eram povo, mas agora são o povo de Deus; que não obtiveram misericórdia, mas agora alcançaram misericórdia.”

Terminemos com o Salmo 34:1-4: “Bendirei ao Senhor em todo o tempo; o seu louvor estará continuamente na minha boca. A minha alma se gloriará no Senhor; os humildes o ouvirão e se alegrarão. Oh, engrandecei o Senhor comigo, e vamos exaltar Seu nome para sempre. Busquei ao Senhor e Ele me ouviu, e me livrou de todos os meus temores”. Você quer que o Senhor o ouça e o livre de seus medos? Então, abençoe-O em todos os momentos e tenha louvor continuamente em seus lábios.

Ter uma atitude de gratidão e louvor permitirá que a presença de Deus habite com você e assegure Suas bênçãos sobre sua vida. “Em tudo dai graças, porque esta é a vontade de Deus em Cristo Jesus para convosco!” [1 Tessalonicenses 5:18.] Quando a ação de graças e o louvor dominam nossas vidas, é mais provável que possamos entregar nossas vidas completamente ao Senhor. A Bíblia nos diz que tudo o que acontece em nossas vidas pode cooperar para o bem se continuarmos a confiar e amar a Deus, apesar do que aconteceu. Se nossas vidas estiverem cheias de ação de graças e louvor, Romanos 8:28 pode se tornar realidade. Ação de graças e louvor mostram nosso amor e confiança no Senhor e são as chaves para um relacionamento forte com o Senhor e uma vida feliz. Regozijemo-nos sempre no Senhor, e novamente digo regozijem-se! [Filipenses 4:4]

Originalmente publicado 14/12/2022

SALMO 28 (voz feminina) - Comentários de Dennis Edwards


Salmo 28:1 A ti clamo, ó Senhor; rocha minha, não emudeças para comigo; não suceda que, calando-te a meu respeito, eu me torne semelhante aos que descem à cova.

 

Mais uma vez, vemos hoje que é ouvir a voz de Deus e saber que Ele está connosco que nos dá força para continuar e nos diferencia dos mortos-vivos.

 

Salmo 28:2 Ouve a voz das minhas súplicas, quando a ti clamo, quando levanto as minhas mãos para o teu santo templo.

 

David clama desesperadamente a Deus por respostas, que é a fórmula para ser ouvido. Em Jeremias lê-se:

 

Jeremias 29:33 “Buscar-me-eis, e me achareis, quando me buscardes de todo o vosso coração.”

 

Jeremias 33:3 “Clame a mim, e eu responderei, e lhe mostrarei coisas grandes e firmes, que não sabe.”


Salmo 28:3. Não me arrastes juntamente com os ímpios e com os que praticam a iniquidade, que falam de paz ao seu próximo, mas têm o mal no seu coração.

 

Noutras partes dos salmos, David observa a língua mentirosa dos ímpios.

 

Salmo 55:21 “As palavras da sua boca eram mais suaves do que a manteiga, mas havia guerra no seu coração.

 

Na profecia de Daniel dos últimos dias, vemos dois líderes numa conferência de paz com maldade no coração.

 

Daniel 11:27-28b “E o coração destes dois reis será para fazer o mal, e falarão mentiras à mesma mesa; mas não prosperará; pois o fim ainda será num tempo determinado… e o seu coração (do Anticristo) será contra a santa aliança.”

 

Quantas vezes, em questões políticas, vemos líderes de opiniões opostas sentados à mesma mesa a dizer mentiras? Fingem fazer acordos de paz, que sabem que não serão cumpridos, enquanto apertam as mãos para as câmaras.

 

Salmo 28:4 Retribui-lhes segundo as suas obras e segundo a malícia dos seus feitos; dá-lhes conforme o que fizeram as suas mãos; retribui-lhes o que eles merecem.

 

David está a orar de acordo com a vontade de Deus. Deus disse que colheremos o que semeamos, Gálatas 6:7


Na epístola do apóstolo João lê-se: 1 João 5:14-15 “E esta é a confiança que temos nele: que, se pedirmos alguma coisa, segundo a sua vontade, ele nos ouve; as petições que Lhe desejamos.”

 

Quando alinhamos as nossas orações com a vontade de Deus e não de acordo com os nossos desejos egoístas, temos a confiança de que Deus nos ouvirá. Tenha cuidado com o que pede nas suas orações. Se insistir em algo, Deus pode simplesmente dar-lho, como fez com os filhos de Israel no deserto. “Ele concedeu-lhes o que pediram, mas enviou magreza às suas almas”, Salmo 106:15 que ocorreu em Números 11.


Salmo 27:5 Porquanto eles não atentam para as obras do Senhor, nem para o que as suas mãos têm feito, ele os derrubará e não os reedificará.

 

A humanidade não tem desculpa. Como escreveu o apóstolo Paulo,

 

Romanos 1:18-20 “Porque do céu se revela a ira de Deus contra toda a impiedade e injustiça dos homens que detêm a verdade em injustiça; Porque o que de Deus se pode conhecer neles se manifesta; porque Deus lho manifestou. Porque os seus atributos invisíveis, o seu eterno poder e divindade, são vistos claramente desde a criação do mundo, sendo percebidos mediante as coisas criadas; para que não tenham desculpa:”

 

Os descrentes suprimem a verdade de Deus que é revelada na natureza. Como David escreveu noutro lugar: “Os céus declaram a glória de Deus, e o firmamento anuncia a obra das suas mãos”, Salmo 19:1. O homem não tem boas razões para não acreditar. Se ele apenas olhar honestamente para as provas, encontrará Deus. Job faz o mesmo argumento.

 

Job 12:7-10 NVI “Mas pergunta aos animais, e eles te ensinarão; ou fala com a terra, e ela te ensinará, ou deixa que os peixes do mar te informem. Quem, de entre todos estes, não sabe que a mão do Senhor fez isto? Na sua mão está a vida de toda a criatura e o sopro de toda a humanidade.”

 

Romanos 1:21-25 “Porque, tendo conhecido a Deus, contudo não o glorificaram como Deus, nem lhe deram graças, mas tornaram-se vãos nas suas imaginações, e o seu coração insensato obscureceu-se. Dizendo-se sábios, tornaram-se loucos, e mudaram a glória do Deus incorruptível em semelhança da imagem de homem corruptível, bem como de aves, quadrúpedes e répteis. Por isso Deus os entregou às concupiscências dos seus corações, à imundície, para desonrarem os seus corpos entre si; Pois mudaram a verdade de Deus em mentira, e adoraram e serviram mais a criatura do que o Criador, que é bendito eternamente. Amém.”

 

O descrente deixou que a amargura e a ingratidão lhe entrassem no coração. Ele está zangado com Deus por algum motivo. Como resultado de não manter Deus como primeiro princípio do seu pensamento, o seu processo de pensamento corrompeu-se. Em vez de “No princípio Deus”, o descrente diz: “No princípio nada”. Do nada, tudo evoluiu através de um processo naturalista não dirigido, isto é, um processo aleatório. 


O descrente acaba por adorar mais a natureza do que o Criador. A sua mente corrompe-se porque rejeitou Deus como a primeira premissa do seu pensamento. Dizendo-se sábio, tornou-se, na verdade, um insensato. Como também escreveu David: “Diz o insensato no seu coração: Não há Deus”, Salmo 14:1.

 

Salmo 28:6 Bendito seja o Senhor, porque ouviu a voz das minhas súplicas.

 

David orou de acordo com a vontade de Deus contra a influência dos ímpios perversos que muitas vezes dominam a cultura. Ele sabe que Deus ouviu a sua oração e responderá. Como lemos no provérbio:


Salmo 28:7 O Senhor é a minha força e o meu escudo; nele confiou o meu coração, e fui socorrido; pelo que o meu coração salta de prazer, e com o meu cântico o louvarei.

 

Um lindo verso para decorar. 


O apóstolo Paulo diz-nos: “Alegrai-vos sempre no Senhor; outra vez digo, alegrai-vos!” Filipenses 4:4. Podemos regozijar-nos e ser gratos, porque temos o Senhor como nossa força e escudo. Confiamos nele e a nossa gratidão e louvor impedem-nos de cair na amargura e na descrença.


Salmo 28:8 O Senhor é a força do seu povo; ele é a fortaleza salvadora para o seu ungido.

Uns confiam em cavalos, e outros em carros, mas nós confiaremos no nome do Senhor, nosso Deus, Salmo 20:7

“O nome do Senhor é uma torre forte; o justo corre para ela e está seguro”, Provérbios 18:10.


Salmo 28:9 Salva o teu povo, e abençoa a tua herança; apascenta-os e exalta-os para sempre.

Ele salvou-nos com a Sua graça salvadora para todos os que crêem. Crê no Senhor Jesus Cristo, e serás salvo, tu e a tua casa (ou família), Atos 16:31

“E, se sois de Cristo, então sois descendência de Abraão, e herdeiros conforme a promessa”, Gálatas 3:29.

 Originalmente publicado 25-01-2025.


Copyright © Fight for Your Faith