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Saturday, September 12, 2026

Salmo 69 - Parte 2 - Un llamado urgente de ayuda en tiempos de dificultad

Salmo 69 - Parte 2 - Comentarios de Dennis Edwards - Volver a Parte 1

Salmo 69:16-18 Escúchame, oh JehovÔ, porque tu misericordia es grande; vuélvete a mí conforme a la multitud de tus piedades. No escondas tu rostro de tu siervo, porque estoy angustiado; óyeme pronto. Acércate a mi alma y redímela; líbrame de mis enemigos.

El Espíritu Santo guía a David en la oración y nos deja un ejemplo de cómo interceder ante Dios en nuestros momentos de desesperación.

Salmo 69:19-20 Tú has conocido mi oprobio, mi vergüenza y mi deshonra; todos mis adversarios estÔn delante de ti. El oprobio me ha quebrantado el corazón, y estoy lleno de angustia; busqué a alguien que me compadeciera, pero no lo hubo; busqué consoladores, pero no los hallé.

Jesús, en el huerto, buscó a sus discípulos para que lo acompañaran en oración, pero sus ojos se cansaron y se durmieron. En la cruz, Jesús pudo haber tenido la misma experiencia. Dios tuvo que permitir que Jesús muriera como pecador, para que fuera un Sumo Sacerdote compasivo, compadecido de nuestras debilidades, tentado en todo como nosotros, pero sin pecado (Hebreos 4:15).

El apóstol Pablo cita el versĆ­culo 20 en su carta a los Romanos, diciendo que los fuertes debemos soportar las debilidades de los dĆ©biles y no buscar nuestro propio placer: «Porque ni siquiera Cristo se complació a sĆ­ mismo; sino que, como estĆ” escrito: “Los insultos de los que te insultaban cayeron sobre mĆ­”» (Romanos 15:3).

Salmo 69:21: «Me dieron hiel por comida, y en mi sed me dieron vinagre a beber».

Este versĆ­culo se considera profĆ©tico de Cristo. En Mateo 27:47-48 encontramos: «Algunos de los que estaban allĆ­, al oĆ­r que JesĆŗs habĆ­a clamado: “Dios mĆ­o, Dios mĆ­o, ¿por quĆ© me has abandonado?” (Salmo 22, profecĆ­a de su crucifixión), dijeron: “Este hombre llama a ElĆ­as”. Y enseguida uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre (vino agrio que adormecĆ­a el dolor), la puso en una caƱa y se la dio de beber».

La siguiente sección del Salmo podría ser profética de lo que les sucedería a los enemigos de Cristo. Jesús había orado para que Dios perdonara a los guardias romanos que lo crucificaban. Sin embargo, tal vez la siguiente sección de la oración de David refleje los deseos del Mesías respecto a los réprobos impenitentes.

Salmo 69:22-25: «Que su mesa se convierta en una trampa para ellos; y lo que deberĆ­a ser para su bienestar, que se convierta en una redada». Que sus ojos se oscurezcan para que no vean, y que sus lomos tiemblen continuamente. Derrama sobre ellos tu indignación, y que tu ira se apodere de ellos. Que su morada quede desolada, y que nadie habite en sus tiendas.

En el año 70 d. C., unos 40 años después de su muerte, Tito y las legiones romanas destruyeron el templo y Jerusalén. Los líderes judíos perdieron su posición y su patria como resultado de condenar a su propio Mesías.

Salmo 69:26 Porque persiguen a aquel a quien tĆŗ heriste, y hablan del dolor de aquellos a quienes hiriste.

En IsaĆ­as 53:4 encontramos: «Ciertamente llevó Ć©l nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y afligido». JesĆŗs llevó nuestros dolores y sufrimientos en la cruz. Fue herido por nuestras transgresiones y molido por nuestras iniquidades. Nuestro castigo cayó sobre Ɖl.

David, como prototipo de Jesús, parece poner en boca de Jesús una oración de condenación contra sus enemigos.

Salmo 69:27-28: «AƱade iniquidad a la iniquidad de ellos, y no les permitas entrar en tu justicia. Sean borrados del libro de los vivos, y no sean inscritos con los justos».

En Apocalipsis 20:11-15 encontramos la descripción del Juicio del Gran Trono Blanco que tendrĆ” lugar despuĆ©s del Milenio. En ese momento, aquellos que no resucitaron en el primer rapto serĆ”n juzgados. “Y vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en Ć©l, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeƱos, de pie ante Dios; y se abrieron los libros, y se abrió otro libro, que es el libro de la vida; y los muertos fueron juzgados por las cosas que estaban escritas en los libros, segĆŗn sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en Ć©l; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados cada uno segĆŗn sus obras. Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.”

Tanto David como JesĆŗs oraron para que Dios juzgara con justicia a los impĆ­os por su maldad.

Salmo 69:29 Pero yo soy pobre y afligido; que tu salvación, oh Dios, me exalte.

A diferencia de los malvados que se regodean en su maldad, David es humilde, quebrantado y depende de Dios para su salvación. Es pobre y afligido, «no rico ni próspero, ni necesitado de nada» (Apocalipsis 3:17).

Salmo 69:30: «AlabarĆ© el nombre de Dios con cĆ”nticos, y lo glorificarĆ© con acción de gracias».

Dios nos ha dicho que habita, o que su presencia reside, en las alabanzas de su pueblo (Salmo 22:3). Nos ha dicho que entremos en su presencia con acción de gracias y alabanza (Salmo 100:4).

Salmo 69:31: «Esto agradarĆ” al SeƱor mĆ”s que un buey o un toro con cuernos y pezuƱas».

AquĆ­ vemos, en boca de David, miles de aƱos antes de Cristo, la verdad de que Dios se complace mĆ”s en la condición de nuestro corazón, en nuestra actitud hacia Ɖl y hacia los demĆ”s, que en la ostentación externa de sacrificios y ofrendas.

JesĆŗs dijo en Juan 5:24: «Dios es EspĆ­ritu; y los que le adoran, en espĆ­ritu y en verdad es necesario que le adoren» (Juan 4:24).

Salmo 69:32-33: «Esto verĆ”n los humildes y se alegrarĆ”n; y vivirĆ” vuestro corazón, vosotros que buscĆ”is a Dios. Porque el SeƱor oye a los pobres y no desprecia a sus cautivos».

Cuando los humildes y los pobres vean el juicio de los impƭos, se regocijarƔn.

Salmo 69:34 Que los cielos y la tierra lo alaben, los mares y todo lo que en ellos se mueve.

Apocalipsis 4:11 «Digno eres, SeƱor, de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tĆŗ creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

Salmo 69:35-36 Porque Dios salvarĆ” a Sion y reedificarĆ” las ciudades de JudĆ”, para que habiten en ella y la posean.

Este es uno de los versĆ­culos que los sionistas cristianos o judĆ­os utilizan para reclamar el derecho a toda la tierra prometida a los descendientes de Abraham, desde el Nilo hasta el Ɖufrates. Desde 1948, el pueblo judĆ­o ha regresado a Palestina y reconstruido las ciudades de JudĆ”. Creen que es su derecho divino poseer la tierra y que pueden usar cualquier medio posible para ejercer ese derecho, incluso quebrantando las leyes de Dios en el proceso. La manera en que los inmigrantes judĆ­os han desplazado a los antiguos ocupantes de Palestina y los han tratado con crueldad ha disgustado a Dios y a la comunidad internacional.

Salmo 69:36: «La descendencia de sus siervos la heredarĆ”; y los que aman su nombre habitarĆ”n en ella».

¿Se refiere este versĆ­culo al perĆ­odo del Milenio posterior a la dispensación actual? Los sionistas lo usarĆ”n como prueba bĆ­blica adicional de su derecho a heredar la tierra. Pero, ¿son realmente sus siervos? ¿Siguen sus preceptos? ¿Han aceptado a su Hijo, el MesĆ­as ungido anunciado en las Escrituras? JesĆŗs, el apóstol Pablo y Charles Spurgeon coinciden en que solo hay un Israel: aquellos que creen en el nombre del Hijo unigĆ©nito de Dios. GĆ”latas 4:26,28-29 “Porque todos vosotros sois hijos de Dios por la fe en Cristo JesĆŗs. … Ya no hay judĆ­o ni griego, ni esclavo ni libre, ni varón ni mujer, porque todos sois uno en Cristo JesĆŗs. Y si sois de Cristo, entonces sois descendientes de Abraham y herederos segĆŗn la promesa.”

Romanos 8:17 “Y si somos hijos, tambiĆ©n somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos con Ć©l, para que juntamente con Ć©l seamos glorificados.”

Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os ha sido concedido por causa de Cristo, no solo creer en Ć©l, sino tambiĆ©n padecer por Ć©l.”

No se trata solo de creer, sino de hablar en favor de JesĆŗs en asuntos de verdad y amor. JesĆŗs dijo: “Por tanto, cualquiera que se avergüence de mĆ­ y de mis palabras en esta generación adĆŗltera y pecadora; «TambiĆ©n el Hijo del Hombre se avergonzarĆ” de Ć©l cuando venga en la gloria de su Padre con los santos Ć”ngeles», Marcos 9:38.

Creer significa absorber las palabras y el espĆ­ritu de JesĆŗs para que se unan a nosotros. Si creemos, nos mantendremos firmes y seremos contados. Defenderemos la verdad. Nos opondremos a la injusticia. Nos mantendremos firmes en el poder del amor por la verdad del Evangelio en todo lo que hacemos y decimos. Como el apóstol Pablo exhortó a sus discĆ­pulos: «Es necesario que a travĆ©s de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios», Hechos 14:22b. Si defendemos a JesĆŗs, la verdad y el amor, «sufriremos persecución».

Friday, September 11, 2026

Salmo 69 - Parte 1 - Una sĆŗplica urgente de ayuda en apuros


Salmo 69
(Versión Reina Valera) - Comentario de Dennis Edwards

Salmo 69:1-2 SƔlvame, oh Dios, porque las aguas han entrado en mi alma. Me hundo en lodo profundo, donde no hay apoyo; he llegado a aguas profundas, donde las corrientes me anegan.

El clamor de David se asemeja al del profeta JonÔs, quien se metió en problemas por su desobediencia al Señor. Dios había llamado a JonÔs para advertir a la ciudad de Nínive de su inminente destrucción si no se arrepentían. Pero JonÔs huyó de la presencia del Señor y tomó un barco en dirección contraria.

JonÔs terminó siendo arrojado del barco y tragado por una ballena. Estos son algunos de los clamores que se registran en el libro de JonÔs. La mayoría de ellos fueron clamores de la propia boca de David y estÔn registrados en los Salmos.

JonĆ”s 2:1-2 Entonces JonĆ”s oró al SeƱor su Dios desde el vientre del pez. Y dijo: «ClamĆ© al SeƱor a causa de mi aflicción, y Ć©l me respondió; desde el seno del Seol clamĆ©, y tĆŗ oĆ­ste mi voz».

JonƔs, siendo un hombre de Dios, un profeta, conocƭa bien las Escrituras. Los versƭculos anteriores se asemejan a Salmo 18:4-6.

Salmo 18:4-6: «Me rodearon los dolores de la muerte, y me atemorizaron las inundaciones de los impĆ­os. Me rodearon los dolores del Seol; me asediaron las trampas de la muerte. En mi angustia clamĆ© al SeƱor, y a mi Dios clamĆ©; Ć©l oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó hasta Ć©l, hasta sus oĆ­dos».

JonÔs continúa orando o recitando las Escrituras.

JonĆ”s 2:3: «Porque me arrojaste al abismo, en medio de los mares; Y las corrientes me rodearon; todas tus olas y tus crestas pasaron sobre mĆ­.

Este clamor recuerda al Salmo 42:7: «Un abismo llama a otro abismo al estruendo de tus cascadas; todas tus olas y crestas pasaron sobre mĆ­».

A continuación, en JonĆ”s 2:4, se lee: «Entonces dije: He sido arrojado de tu presencia; sin embargo, volverĆ© a mirar hacia tu santo templo».

El Salmo 31:22 expresa la misma idea de ser apartado de la vista del SeƱor o sentir la falta de la ayuda de Dios: «Pues dije en mi prisa: He sido apartado de tu presencia; sin embargo, oĆ­ste la voz de mi sĆŗplica cuando clamĆ© a ti».

JonĆ”s continĆŗa: «Las aguas me rodearon hasta el alma; el abismo me envolvió, las algas se enredaron en mi cabeza». BajĆ© hasta las faldas de las montaƱas; «La tierra, con sus cercos, me rodeaba para siempre; pero tĆŗ, SeƱor, Dios mĆ­o, has sacado mi vida de la corrupción», JonĆ”s 2:5-6.

Cabe mencionar, en relación con el versĆ­culo anterior que habla de montaƱas en el ocĆ©ano, que la primera montaƱa submarina registrada fue descubierta el 2 de julio de 1869 por una operación sueca de dragado de aguas profundas. En 1948, los soviĆ©ticos descubrieron la Dorsal de Lomonósov en el ocĆ©ano Ɓrtico, demostrando que la cuenca Ć”rtica estaba dividida por montaƱas submarinas. 

Por supuesto, los marineros de la antigüedad ya habían notado que algunas partes del océano eran menos profundas que otras. Sin embargo, no fue hasta la década de 1950 que los estadounidenses y los soviéticos comenzaron a cartografiar el fondo oceÔnico y confirmaron la existencia de enormes cadenas montañosas interconectadas.

La pregunta es: ¿cómo sabĆ­a JonĆ”s, quien escribió entre el 790 y el 750 a. C., de la existencia de estas montaƱas en el fondo marino? El hecho de que lo supiera parece indicar un conocimiento oculto, al que la Biblia se refiere como el EspĆ­ritu Santo. En 2 Timoteo 3:16a Encontramos al apóstol Pablo dando la respuesta: «Toda la Escritura es inspirada por Dios».

El apóstol Pedro confirma la afirmación de Pablo: «Primero que nada, sabiendo esto: que ninguna profecĆ­a de la Escritura es de interpretación privada. Porque la profecĆ­a no vino en otro tiempo por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el EspĆ­ritu Santo» (2 Pedro 1:20-21). Por lo tanto, el EspĆ­ritu Santo inspiró a JonĆ”s a escribir lo que escribió y le dio conocimiento que Ć©l mismo no podĆ­a haber conocido.

En JonĆ”s 2:5, JonĆ”s podrĆ­a estar recordando el Salmo 18:5 o el Salmo 116:3, que dice: «Me rodearon los dolores de la muerte, y me alcanzaron las angustias del Seol; hallĆ© angustia y dolor». En su apuro, JonĆ”s clama al SeƱor, al igual que David en el Salmo 18:6 y el autor del Salmo 116:4: «Entonces invoquĆ© el nombre del SeƱor; SeƱor, te ruego que libres mi alma.

También podemos recordar que JonÔs es una prefiguración de Jesús. JonÔs estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, mientras que Jesús estuvo tres días y tres noches en el corazón de la tierra (Mateo 12:40).

En momentos de estrés y ansiedad, debemos hacer lo mismo. Sin embargo, David, en este punto del salmo, todavía estÔ abrumado por la emoción y la sensación de abandono. Su fe aún lucha y no ha visto la luz al final del túnel.

Salmo 69:3 «Estoy cansado de clamar; mi garganta estĆ” seca; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios».

David se encuentra en gran angustia y confusión espiritual mientras espera que Dios responda a su clamor. El salmo podrĆ­a aplicarse perfectamente a JesĆŗs, quien tal vez lo usó como una de sus oraciones en el Huerto de GetsemanĆ­. Recordemos que JesĆŗs sudó sangre porque estaba sumido en un profundo tormento de alma y espĆ­ritu. «Y estando en agonĆ­a, oraba con mĆ”s fervor; y su sudor era como grandes gotas de sangre que caĆ­an a tierra», Lucas 22:44.

Salmo 69:4 «Los que me odian sin causa son mĆ”s numerosos que los cabellos de mi cabeza; los que quieren destruirme, siendo mis enemigos injustamente, son poderosos; entonces restituĆ­ lo que no habĆ­a quitado».

David se siente abrumado por la cantidad de enemigos que tiene. JesĆŗs tambiĆ©n tuvo innumerables enemigos, tanto fĆ­sicos como espirituales.

Salmo 69:5 «Oh Dios, tĆŗ conoces mi insensatez; mis pecados no te son ocultos».

JesĆŗs fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado, Hebreos 4:15. Este versĆ­culo no puede referirse a Ć©l. Sin embargo, David confiesa frecuentemente sus pecados y faltas a Dios en sus cĆ”nticos de oración y alabanza. En otras partes de las Escrituras encontramos la idea de que Dios es omnisciente y omnipresente en toda su creación. 

Proverbios 15:3: «Los ojos del SeƱor estĆ”n en todo lugar, observando a los malos y a los buenos».

2 Crónicas 16:9: «Porque los ojos del SeƱor recorren toda la tierra para mostrar su poder a favor de los que tienen un corazón Ć­ntegro para con Ć©l».

JesĆŗs dijo que todo lo que se hace en secreto saldrĆ” a la luz. En NĆŗmeros 32:23 leemos: «Ten por seguro que tu pecado te alcanzarĆ”». No hay nada oculto que no haya de ser revelado. Sin embargo, «si confesamos nuestro pecado, Ć©l es fiel y justo para perdonarnos nuestro pecado y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9). «El que encubre su pecado no prosperarĆ”; mas el que lo confiesa y lo abandona alcanzarĆ” misericordia», Proverbios 28:13.

Salmo 69:6 No se avergüencen por mi causa los que esperan en ti, oh JehovÔ Dios de los ejércitos; no se confundan por mi causa los que te buscan, oh Dios de Israel.

David ora con compasión para que su vida, sus problemas, no se conviertan en un obstĆ”culo para otros creyentes. JesĆŗs, antes de su pasión, tambiĆ©n oró por sus discĆ­pulos para que Dios los protegiera del mal, Juan 17:15b. Le dijo especĆ­ficamente a Pedro que habĆ­a orado por Ć©l. Le dijo a Pedro que no perdiera la fe y que, cuando se convirtiera, fortaleciera a sus hermanos, Lucas 22:32b.

Salmo 69:7-9 Porque por tu causa he soportado el oprobio; la vergüenza ha cubierto mi rostro. Me he convertido en un extraño para mis hermanos, y en un forastero para los hijos de mi madre. Porque el celo de tu casa me consume; y los oprobios de los que te insultaban han caído sobre mí.

Por su amor a Dios, David soporta el oprobio. Dado que David es un prototipo de Cristo, este versĆ­culo tambiĆ©n podrĆ­a interpretarse profĆ©ticamente como una referencia a JesĆŗs. JesĆŗs soportó el oprobio por su amor a Dios y a la humanidad. La frase «el celo de tu casa me consume» se cita en Juan 2:17 y se refiere a JesĆŗs y a su celo por purificar el templo de los cambistas y mercaderes.

Salmo 69:10-12 «Cuando llorĆ© y castiguĆ© mi alma con ayuno, aquello fue para mi oprobio. Me vestĆ­ de cilicio, y me convertĆ­ en objeto de burla para ellos. Los que se sientan a la puerta hablan contra mĆ­, y soy el canto de los borrachos».

«Los que se sientan a la puerta» se refiere a los lĆ­deres o ancianos de la comunidad que, a lo largo de las Escrituras, aparecen sentados a las puertas de la ciudad para juzgar o presenciar transacciones comerciales.

Salmo 69:13-15 Pero yo, Señor, te ruego en el tiempo oportuno: oh Dios, conforme a la multitud de tu misericordia, escúchame, conforme a la verdad de tu salvación. Líbrame del lodo, y no permitas que me hunda; líbrame de los que me odian, y de las aguas profundas. Que no me ahogue la inundación, ni me trague el abismo, ni me cierre la boca el pozo.

David se siente mÔs animado ahora. Podríamos imaginar a Jesús usando estos versículos en oración a su Padre mientras oraba en el Huerto de Getsemaní. Fin de la primera parte. Ir a la segunda parte.

Thursday, September 10, 2026

Salmo 67 - Dios haga respandecer sobre nosotros su rostro



Salmo 67 -  Comentarios por Dennis Edwards

Salmo 67:1 «Dios tenga misericordia de nosotros, y bendĆ­cenos; y haga resplandecer sobre nosotros su rostro. Selah».

MoisĆ©s habĆ­a enseƱado a los sacerdotes de Aarón la bendición de la paz en NĆŗmeros 6:24-26: «Que JehovĆ” te bendiga y te guarde; que JehovĆ” haga resplandecer sobre ti su rostro, y tenga misericordia de ti; que JehovĆ” alce sobre ti su rostro, y te dĆ© paz».

Salmo 80:3, 7 y 19 repite tres veces una oración similar: «VuĆ©lvete, oh Dios, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos». El autor siente la ausencia de la presencia de Dios en su cultura. Suplica a Dios un avivamiento, que la presencia de Dios vuelva a estar sobre la nación para Dios.

Salmo 67:2 Que tu camino sea conocido en la tierra, tu salvación entre todas las naciones.

El autor ora por un avivamiento, para que las naciones conozcan al SeƱor y descubran el camino de salvación en Ɖl.

Salmo 67:3 Que los pueblos te alaben, oh Dios; que todos los pueblos te alaben.

Entramos en la presencia de Dios con cĆ”nticos de alabanza y acción de gracias. Salmo 100:4: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias y bendecid su nombre».

Salmo 67:4 ¡AlĆ©grense las naciones y canten con gozo! Porque tĆŗ juzgarĆ”s con justicia a los pueblos y gobernarĆ”s a las naciones de la tierra. Selah.

Las naciones del mundo esperan un gobierno justo. Un gobierno que juzgue a los impĆ­os y alivie a los pobres y oprimidos. Las naciones se alegrarĆ­an y cantarĆ­an con gozo si tal gobierno llegara a la tierra.

Ese gobierno llegarĆ” pronto cuando Cristo regrese para tomar el control de la tierra en la batalla de Armagedón. Sin embargo, antes de que surja el gobierno de Cristo, un falso MesĆ­as, el Anticristo, se levantarĆ”. Ɖl pisotearĆ” la verdad. HablarĆ” palabras hirientes contra el AltĆ­simo y oprimirĆ” a sus santos. IntentarĆ” cambiar los tiempos y las leyes. Se engrandecerĆ” en su corazón y, por medio de la paz, destruirĆ” a muchos. Se levantarĆ” contra el PrĆ­ncipe de los prĆ­ncipes (Jesucristo en la batalla de Armagedón), pero serĆ” quebrantado sin intervención humana (Daniel 7:25, 8:12, 24-25).

Salmo 67:5: «Que los pueblos te alaben, oh Dios; que todos los pueblos te alaben».

Finalmente, en ese momento, el pueblo tendrĆ” razón al alabar a JesĆŗs. Ɖl pondrĆ” fin a la guerra durante mil aƱos. SatanĆ”s serĆ” atado al infierno durante ese tiempo (Apocalipsis 20:2). Los hombres no aprenderĆ”n mĆ”s la guerra. ConvertirĆ”n sus espadas en gavillas de poda, y sus lanzas en podaderas (IsaĆ­as 2:4).

IsaĆ­as 11:9: «No harĆ”n daƱo ni destruirĆ”n en todo mi santo monte; porque la tierra estarĆ” llena del conocimiento del SeƱor, como las aguas cubren el mar».

Salmo 67:6: «Entonces la tierra darĆ” su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirĆ”».

Nosotros, los fieles, gobernaremos y reinaremos con Cristo durante el Milenio.

«Vi las almas de los decapitados por el testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios, que no habĆ­an adorado a la bestia ni a su imagen, ni habĆ­an recibido su marca en la frente ni en la mano; y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos» (Apocalipsis 20:4b).

Salmo 67:7: «Dios nos bendecirĆ”, y todos los confines de la tierra le temerĆ”n».

«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la segunda muerte no tiene potestad, sino que serĆ”n sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarĆ”n con Ć©l mil aƱos», Apocalipsis 20:6. (Versión Reina-Valera) por Dennis Edwards

Salmo 67:1 «Dios tenga misericordia de nosotros, y bendĆ­cenos; y haga resplandecer sobre nosotros su rostro. Selah».

MoisĆ©s habĆ­a enseƱado a los sacerdotes de Aarón la bendición de la paz en NĆŗmeros 6:24-26: «Que JehovĆ” te bendiga y te guarde; que JehovĆ” haga resplandecer sobre ti su rostro, y tenga misericordia de ti; que JehovĆ” alce sobre ti su rostro, y te dĆ© paz».

Salmo 80:3, 7 y 19 repite tres veces una oración similar: «VuĆ©lvete, oh Dios, y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos». El autor siente la ausencia de la presencia de Dios en su cultura. Suplica a Dios un avivamiento, que la presencia de Dios vuelva a estar sobre la nación para Dios.

Salmo 67:2 Que tu camino sea conocido en la tierra, tu salvación entre todas las naciones.

El autor ora por un avivamiento, para que las naciones conozcan al SeƱor y descubran el camino de salvación en Ɖl.

Salmo 67:3 Que los pueblos te alaben, oh Dios; que todos los pueblos te alaben.

Entramos en la presencia de Dios con cĆ”nticos de alabanza y acción de gracias. Salmo 100:4: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias y bendecid su nombre».

Salmo 67:4 ¡AlĆ©grense las naciones y canten con gozo! Porque tĆŗ juzgarĆ”s con justicia a los pueblos y gobernarĆ”s a las naciones de la tierra. Selah.

Las naciones del mundo esperan un gobierno justo. Un gobierno que juzgue a los impĆ­os y alivie a los pobres y oprimidos. Las naciones se alegrarĆ­an y cantarĆ­an con gozo si tal gobierno llegara a la tierra.

Ese gobierno llegarĆ” pronto cuando Cristo regrese para tomar el control de la tierra en la batalla de Armagedón. Sin embargo, antes de que surja el gobierno de Cristo, un falso MesĆ­as, el Anticristo, se levantarĆ”. Ɖl pisotearĆ” la verdad. HablarĆ” palabras hirientes contra el AltĆ­simo y oprimirĆ” a sus santos. IntentarĆ” cambiar los tiempos y las leyes. Se engrandecerĆ” en su corazón y, por medio de la paz, destruirĆ” a muchos. Se levantarĆ” contra el PrĆ­ncipe de los prĆ­ncipes (Jesucristo en la batalla de Armagedón), pero serĆ” quebrantado sin intervención humana (Daniel 7:25, 8:12, 24-25).

Salmo 67:5: «Que los pueblos te alaben, oh Dios; que todos los pueblos te alaben».

Finalmente, en ese momento, el pueblo tendrĆ” razón al alabar a JesĆŗs. Ɖl pondrĆ” fin a la guerra durante mil aƱos. SatanĆ”s serĆ” atado al infierno durante ese tiempo (Apocalipsis 20:2). Los hombres no aprenderĆ”n mĆ”s la guerra. ConvertirĆ”n sus espadas en gavillas de poda, y sus lanzas en podaderas (IsaĆ­as 2:4).

IsaĆ­as 11:9: «No harĆ”n daƱo ni destruirĆ”n en todo mi santo monte; porque la tierra estarĆ” llena del conocimiento del SeƱor, como las aguas cubren el mar».

Salmo 67:6: «Entonces la tierra darĆ” su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirĆ”».

Nosotros, los fieles, gobernaremos y reinaremos con Cristo durante el Milenio.

«Vi las almas de los decapitados por el testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios, que no habĆ­an adorado a la bestia ni a su imagen, ni habĆ­an recibido su marca en la frente ni en la mano; y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos» (Apocalipsis 20:4b).

Salmo 67:7: «Dios nos bendecirĆ”, y todos los confines de la tierra le temerĆ”n».

«Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la segunda muerte no tiene potestad, sino que serĆ”n sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarĆ”n con Ć©l mil aƱos», Apocalipsis 20:6.

Publicado originalmente 15/03/2026

Wednesday, September 9, 2026

Salmo 66 - Una firme resolución de esperar la salvación de Dios.


Salmo 66 - Comentario de Dennis Edwards

Salmo 66:1-2 Aclamad con jĆŗbilo a Dios, toda la tierra; cantad gloriosamente su nombre; gloriosa su alabanza.

Dios no quiere que nos quejemos. Quiere que seamos felices. Quiere que lo alabemos por todas nuestras bendiciones. Quiere que el nombre de JesĆŗs sea un canto por toda la tierra. Dijo: «Dichoso el pueblo donde no haya quejas en sus calles». Dijo: «Dichoso el pueblo cuyo Dios es el SeƱor». Ese SeƱor no es otro que Jesucristo, el Admirable Consejero, el Dios Fuerte, el Padre Eterno, el PrĆ­ncipe de Paz, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el Ćŗltimo, la raĆ­z y el descendiente de David, la estrella resplandeciente de la maƱana, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo. Es el gozo del SeƱor lo que nos fortalece.

Salmo 66:3-4 Dile a Dios: ¡CuĆ”n temibles son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterĆ”n a ti tus enemigos. Toda la tierra te adorarĆ”, y te cantarĆ”; cantarĆ”n a tu nombre. Selah.

El dĆ­a de la sumisión de la tierra a Dios se acerca lentamente. Primero, debemos pasar por una gran tribulación y la ira de Dios hasta que los hombres estĆ©n listos para finalmente rendirse y someterse al SeƱor su Dios. Pero llegarĆ” el dĆ­a en que toda rodilla se doblarĆ”, y toda lengua confesarĆ” que Jesucristo es el SeƱor. «Digno eres, SeƱor, de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tĆŗ creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas», Apocalipsis 4:11.

Salmo 66:5-6 Venid y ved las obras de Dios; temible es su obra para con los hijos de los hombres. Convirtió el mar en tierra seca; cruzaron el río a pie; allí nos regocijamos en él.

En nuestras vidas, necesitamos mirar hacia atrĆ”s y recordar todo el bien que el SeƱor ha hecho por nosotros. Es bueno darle gracias por todas las bendiciones que hemos recibido de su mano. Antes de morir, JosuĆ© hizo que los hijos de Israel recordaran su propia historia: «Yo voy por el camino de toda la tierra; y ustedes saben en todo su corazón y en toda su alma que ni una sola cosa ha fallado de todas las cosas buenas que el SeƱor su Dios les prometió; todas se han cumplido, y ninguna ha fallado», JosuĆ© 23:14.

Salmo 66:7 «Ć‰l gobierna con su poder para siempre; sus ojos ven a las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. Selah».

Dios promete humillar a los orgullosos y exaltar a los humildes. Si te sientes desanimado, si te comparas con otros de alto rango, no lo hagas. AlĆ©grate y agradece el dĆ­a de las pequeƱas cosas. Si somos fieles con lo poco que Dios ha puesto en nuestras manos, Ɖl lo multiplicarĆ” a su debido tiempo. Si no lo hace, una cosa es quedarse. ConfĆ­a en que Ɖl te guiarĆ”, mejorarĆ” tu situación o la transformarĆ” para mejor, a su debido tiempo. «El que es fiel en lo poco, tambiĆ©n serĆ” fiel en lo mucho», Lucas 16:10.

Salmo 66:8-9 «¡Bendigan, oh pueblos, a nuestro Dios, y proclamen su alabanza! Ɖl nos sostiene con vida y no permite que nuestros pies resbalen».

Nuestro tiempo estƔ en manos de Dios. Nuestras vidas son como un vapor, presentes por un instante y luego se desvanecen. No tenemos garantƭa del maƱana. Nuestra fuerza dependerƔ de nuestros dƭas. Demos gracias al SeƱor por la vida que nos ha dado. Alabemos al SeƱor con cada aliento.

Salmo 66:10 Porque tĆŗ, oh Dios, nos has probado; nos has purificado como se purifica la plata.

Dios prueba nuestros corazones o permite que SatanƔs nos tiente con aflicciones, pero todo es para nuestro bien.

ZacarĆ­as 13:9 «Y harĆ© pasar por el fuego a la tercera parte; y los refinarĆ© como se refina la plata, y los probarĆ© como se prueba el oro. InvocarĆ”n mi nombre, y yo los oirĆ©; yo dirĆ©: “Este es mi pueblo”, y ellos dirĆ”n: “El SeƱor es mi Dios”».

Proverbios 17:3 «El crisol es para la plata, y el horno para el oro; pero el SeƱor prueba los corazones».

1 Pedro 1:7 «Para que la prueba de vuestra fe, mucho mĆ”s preciosa que el oro que perece, aunque sea probada con fuego, sea hallada digna de alabanza, gloria y honra en la manifestación de Jesucristo».

AsĆ­ como la plata y el oro se refinan en el fuego de la aflicción, asĆ­ el SeƱor nos refina a travĆ©s de los diversos problemas que encontramos en la vida. Ɖl prueba nuestros corazones para purificarnos y prepararnos para la muerte, cuando entraremos en su presencia. En los cĆ­rculos religiosos, esto se llama santificación. El EspĆ­ritu Santo nos ayuda en nuestra santificación en nuestro camino de regreso a Dios. Somos santificados al permanecer en la verdad de la Palabra de Dios y obedecerla.

Salmo 66:11-12 «Nos hiciste caer en la red; pusiste aflicción sobre nuestros lomos. Hiciste que los hombres cabalgaran sobre nuestras cabezas; pasamos por el fuego y por el agua; mas nos sacaste a un lugar de riqueza».

Por cada problema que Dios permite en nuestras vidas, Ɖl ha prometido estar con nosotros durante el proceso. En IsaĆ­as 43:2 encontramos: «Cuando pases por las aguas, yo estarĆ© contigo; y por los rĆ­os, no te anegarĆ”n; cuando camines por el fuego, no te quemarĆ”s, ni la llama te abrasarĆ”».

El objetivo final no es destruirnos, sino bendecirnos y usarnos para su gloria. En JeremĆ­as 29:11, el SeƱor dice: «Porque yo sĆ© mis planes para vosotros —declara el SeƱor—, planes de bienestar y no de calamidad, para daros esperanza en vuestros postreros dĆ­as».

Hebreos 12:11 «Ahora bien, ninguna disciplina parece al presente ser motivo de alegrĆ­a, sino de tristeza; pero despuĆ©s produce fruto apacible de justicia a los que por ella han sido ejercitados».

Proverbios 3:11-12 «Hijo mĆ­o, no menosprecies la disciplina del SeƱor, ni te canses de su corrección; porque el SeƱor corrige a quien ama, como un padre al hijo en quien se complace». Toda purificación que Dios permite en nuestras vidas es para nuestro bien y nos prepara para el dĆ­a en que compareceremos ante su presencia.

Jesús también habló de la poda que debe realizarse en la vida de sus seguidores.

Juan 15:2 «Toda rama que en mĆ­ no da fruto, la quita; y toda rama que da fruto, la poda para que dĆ© mĆ”s fruto».

Dios se dedica a producir fruto. Nuestra sumisión a Ɖl le permite dar fruto en nuestras vidas. El objetivo final es que nuestras vidas influyan en otros, para que ellos tambiĆ©n den fruto. El fruto son nuevos creyentes en Cristo, nuevos discĆ­pulos.

Salmo 66:13-14: «EntrarĆ© en tu casa con holocaustos; te cumplirĆ© mis votos, los que mis labios pronunciaron, y mi boca habló cuando estaba en angustia».

JesĆŗs dijo que darĆ­amos cuenta de toda palabra ociosa, porque por nuestras palabras seremos justificados, y por nuestras palabras seremos condenados. Por tanto, que ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificar, a fin de que imparta gracia al oyente (Efesios 4:29). Que vuestro sĆ­ sea sĆ­, y vuestro no, no.

NĆŗmeros 30:2 «Si alguien hace un voto al SeƱor, o jura un juramento para comprometer su alma con un pacto, no quebrantarĆ” su palabra, sino que harĆ” conforme a todo lo que salga de su boca».

Deuteronomio 23:23 «Lo que ha salido de tus labios, lo guardarĆ”s y lo cumplirĆ”s».

EclesiastĆ©s 5:5 «Es mejor no hacer un voto, que hacerlo y no cumplirlo».

Salmo 66:15 «Te ofrecerĆ© holocaustos de animales engordados, con incienso de carneros; te ofrecerĆ© novillos con cabras. Selah».

El verdadero sacrificio que el SeƱor desea lo aclara en Isaƭas 58. Dice que debemos compartir nuestro pan con los hambrientos, acoger en nuestros hogares a los pobres desamparados, vestir a los desnudos, liberar a los oprimidos y a los cautivos, y ser compasivos con los miembros de nuestra familia que necesitan nuestra ayuda.

En el Salmo 51:17, el SeƱor dice: «Los sacrificios que agradan a Dios son un espĆ­ritu quebrantado; un corazón humillado y contrito, oh Dios, no despreciarĆ”s».

Salmo 66:16-17 «Vengan y escuchen, todos los que temen a Dios, y les contarĆ© lo que ha hecho por mi alma. A Ć©l clamĆ© con mi boca, y con mi lengua lo alabĆ©».

El apóstol Pablo nos dio esa fórmula conocida para la oración: «No se preocupen por nada; mĆ”s bien, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardarĆ” sus corazones y sus pensamientos en Cristo JesĆŗs, SeƱor nuestro» (Filipenses 4:6-7).

Salmo 66:18-19 «Si en mi corazón albergara maldad, el SeƱor no me escucharĆ­a; pero Dios me ha escuchado, y ha atendido a la voz de mi oración».

El apóstol Pablo nos dice que no hay condenación para los que estÔn en Cristo Jesús. El enemigo de nuestra alma intenta condenarnos por nuestros errores. Pero como escribió el apóstol Juan, cuando nuestro corazón nos condena, debemos recordar que Dios es mayor que el corazón y lo entiende todo (1 Juan 3:20).

Si confesamos nuestros pecados, Ɖl es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9). No hay pecado demasiado grande que Dios no pueda perdonar. Pero si nos aferramos a vanidades engaƱosas, a las mentiras del enemigo que nos hacen creer que hemos pecado mĆ”s allĆ” del poder de Dios para perdonar, rechazamos la misericordia que Dios nos ofrece gratuitamente. Lean JonĆ”s 2:7-9.

Salmo 66:20 «Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración, ni me ha apartado su misericordia».

«Deje el impĆ­o su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuĆ©lvase al SeƱor, y Ć©l tendrĆ” de Ć©l misericordia; y a nuestro Dios, que es grandemente perdonador». IsaĆ­as 55:7.

«Tan lejos como estĆ” el oriente del occidente, asĆ­ de lejos ha alejado de nosotros nuestras transgresiones». Salmo 103:12.

«Porque serĆ© misericordioso con sus iniquidades, y no me acordarĆ© mĆ”s de sus pecados». Hebreos 8:12

«Yo soy el que borra tus transgresiones por amor de mĆ­ mismo, y no me acordarĆ© mĆ”s de tus pecados.» IsaĆ­as 43:25

«¿QuĆ© dios hay como tĆŗ, que perdona la iniquidad y pasa por alto la transgresión del remanente de su heredad?» Ɖl no retiene su ira para siempre, porque se deleita en la misericordia. VolverĆ” a nosotros, tendrĆ” compasión de nosotros; someterĆ” nuestras iniquidades, y tĆŗ arrojarĆ”s todos sus pecados a las profundidades del mar. Miqueas 7:18-19

«Ciertamente, para mi bien sufrĆ­ tal angustia; pero tĆŗ, por amor a mi alma, la libraste del abismo de la corrupción, pues echaste todos mis pecados detrĆ”s de tus espaldas». IsaĆ­as 38:17

«Den gracias al SeƱor, porque Ć©l es bueno; porque su misericordia es eterna». Salmo 118:1.

Publicado originalmente 14/03/2026

Tuesday, September 8, 2026

Salmo 65 - Alabanza a Dios por su salvación y providencia

 


Salmo 65 - Salmo de David - Comentarios de Dennis Edwards

Salmo 65:1-2 Te espera la alabanza, oh Dios, en Sión; y a ti se cumplirÔ el voto. Oh tú que escuchas la oración, a ti vendrÔ toda carne.

El apóstol Pablo nos dice que toda rodilla se doblarÔ y toda lengua confesarÔ que Jesús es Señor de Señor y Rey de reyes. Incluso incluye "lo que estÔ en los cielos, lo que estÔ en la tierra y lo que estÔ debajo de la tierra" (Filipenses 2:10). En otras palabras, toda criatura, viva o muerta, en el Ômbito físico o espiritual, deberÔ someterse a Cristo o enfrentar la segunda muerte. El apóstol Pablo se refería a una profecía de Isaías.

IsaĆ­as 45:21b-24 “No hay mĆ”s Dios que yo; un Dios justo y salvador; no hay otro fuera de mĆ­. Mirad a mĆ­, y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay mĆ”s. Por mĆ­ mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no serĆ” revocada: Que ante mĆ­ se doblarĆ” toda rodilla, y jurarĆ” toda lengua. Ciertamente, dirĆ”n: En el SeƱor tengo justicia y poder; y todos los que se enojan contra Ć©l serĆ”n avergonzados.”

El apóstol Pablo, al usar las imĆ”genes de IsaĆ­as 45, afirma que JesĆŗs es el cumplimiento de esa profecĆ­a. La profecĆ­a afirma claramente que el SeƱor habla y que ante Ć©l se doblarĆ”n todas las rodillas y jurarĆ” toda lengua. Quienes se inclinan y juran por el SeƱor, dice la profecĆ­a, lo hacen porque tienen su justicia y poder en el SeƱor. Se han “revestido de Cristo”, como dirĆ­a Pablo en otro lugar, y tienen la “justicia que estĆ” en Ɖl”.

Romanos 13:10-14: “El amor no hace mal al prójimo; asĆ­ que el amor es el cumplimiento de la ley. Y esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertar del sueƱo; porque ahora estĆ” mĆ”s cerca nuestra salvación que cuando creĆ­mos. La noche estĆ” avanzada, el dĆ­a estĆ” cerca; desechemos, pues, las obras de las tinieblas y vistĆ”monos las armas de la luz. Andemos honestamente, como de dĆ­a; no en disturbios y borracheras, no en lujurias y desenfrenos, no en contiendas y envidias. Sino vestĆ­os del SeƱor Jesucristo, y no os preocupĆ©is por la carne para satisfacer sus concupiscencias”.

GĆ”latas 3:26-27: “Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo JesĆŗs. Porque todos los que habĆ©is sido bautizados en Cristo, de Cristo estĆ”is revestidos”.

Filipenses 3:8b-10: “Lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y ser hallado en Ć©l, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle a Ć©l y el poder de sus padecimientos, llegando a ser semejante a Ć©l en su muerte.”

2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuĆ©ramos hechos justicia de Dios en Ć©l.” Romanos 3:21-22 “Pero ahora, sin la ley, la justicia de Dios se manifiesta (en y por medio de JesĆŗs), testificada por la ley y los profetas. (Es decir, la ley y los profetas dan testimonio de que la justicia viene por la fe en el Redentor). La justicia de Dios, que es por la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Ć©l; porque no hay distinción.”

Salmo 65:3 Las iniquidades prevalecen contra mí; en cuanto a nuestras transgresiones, tú las perdonarÔs.

El apóstol Juan escribió: “Porque si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y sabe todas las cosas.” 1 Juan 3:20 “Si confesamos nuestros pecados, Ć©l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9.

En Proverbios 16:6 leemos: “Con misericordia y verdad se perdona la iniquidad, y con el temor del SeƱor los hombres se apartan del mal”. JesĆŗs es la misericordia (o gracia) y la verdad que ha llegado. Ofrece perdón de pecados a todos los que lo reciben y creen en Ć©l. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). “Porque la ley por medio de MoisĆ©s fue traĆ­da, pero la gracia (misericordia) y la verdad por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).

En Hebreos 9:14 leemos: “¿CuĆ”nto mĆ”s la sangre de Cristo, el cual mediante el EspĆ­ritu eterno se ofreció a sĆ­ mismo sin mancha a Dios, limpiarĆ” vuestras conciencias de obras muertas para que sirvĆ”is al Dios vivo?”. Si creemos, la sangre de Cristo nos purifica de nuestros pecados al acercarnos a Dios por medio de Ć©l.

Salmo 65:4 Bienaventurado el hombre que tĆŗ escojas y acerques a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.

JesĆŗs dijo que el EspĆ­ritu Santo nos atrae hacia Ć©l. «Nadie puede venir a mĆ­, si el Padre que me envió no le atrae» (Juan 6:44). JesĆŗs dijo que el EspĆ­ritu Santo nos guiarĆ­a a toda la verdad (Juan 16:13). Solo podemos acercarnos a Dios porque nos hemos despojado de nuestra propia justicia y nos hemos revestido de la justicia que se encuentra en JesĆŗs. Nos hemos revestido del vestido de bodas, que es Cristo. Por medio de Cristo podemos acercarnos con valentĆ­a al trono de la gracia, obtener misericordia y hallar gracia para el socorro en tiempos de necesidad (Hebreos 4:16).

Cuando entremos en el Eterno Ahora, donde el tiempo ya no existirĆ”, Dios enjugarĆ” toda lĆ”grima de nuestros ojos; y ya no habrĆ” muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor, porque las cosas primeras serĆ”n borradas. El tabernĆ”culo de Dios estarĆ” con los hombres. Ɖl morarĆ” con nosotros, y seremos su pueblo, y Dios mismo estarĆ” con nosotros y serĆ” nuestro Dios (Apocalipsis 21:4-3). No habrĆ” templo en ella, porque el SeƱor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo (Apocalipsis 21:22).

Apocalipsis 22:3-5 “Y no habrĆ” mĆ”s maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estarĆ” en ella, y sus siervos le servirĆ”n, y verĆ”n su rostro, y su nombre estarĆ” en sus frentes. AllĆ­ no habrĆ” noche; y no necesitan lĆ”mpara, ni luz del sol, porque el SeƱor Dios los iluminarĆ”; y reinarĆ”n por los siglos de los siglos.

Salmo 65:5 Con cosas terribles en justicia nos responderÔs, oh Dios de nuestra salvación; confianza de todos los confines de la tierra, y de los que estÔn lejos en el mar.

Es Dios quien nos hizo, y no nosotros mismos. Ɖl sostiene todo con la palabra de su poder, y en Ć©l todas las cosas subsisten.

Salmo 65:6-7 Que con su poder afirma los montes, ceƱido de poder; Que aquieta el estruendo de los mares, el ruido de sus olas y el tumulto de los pueblos.

Es Dios quien ha establecido Un lĆ­mite para el mar que no traspasa la tierra. En el libro de Job encontramos: "¿QuiĆ©n encerró con puertas el mar cuando se desborda como si saliera de la matriz? Cuando puse nubes por su vestidura, y oscuridad por sus paƱales, y le extendĆ­ mi lugar designado, y puse cerrojos y puertas, y dije: "Hasta aquĆ­ llegarĆ”s, y no pasarĆ”s mĆ”s allĆ”; aquĆ­ se detendrĆ” el orgullo de tus olas" (Job 38:8-11).

Proverbios 8:29: "Cuando dio al mar su decreto, para que las aguas no traspasaran sus mandamientos; cuando estableció los cimientos de la tierra".

Salmo 104:9 habla de que Dios "puso un lĆ­mite, que el mar no traspasarĆ”, para que no vuelva a cubrir la tierra".

JeremĆ­as 5:22 contiene una idea similar. ¿No me temĆ©is? Dice el SeƱor: ¿No temblarĆ©is ante mi presencia, que puse la arena (duna) como lĆ­mite del mar por decreto perpetuo, que no puede traspasarlo? Aunque sus olas se agiten, no podrĆ”n prevalecer; aunque bramen, ¿no podrĆ”n traspasarlo?

Salmo 65:8-9 Incluso los que habitan en los confines temen ante tus seƱales: Haces que las erupciones de la maƱana y de la tarde se alegren. Visitas la tierra y la riegas; la enriqueces con el rƭo de Dios, que estƔ lleno de agua; les preparas el trigo, cuando asƭ lo has provisto.

Como en Job 38 y el Salmo 104, el autor relata la bondad de Dios que se manifiesta en su creación. Solo él es el Creador. Somos obra de su mano. Los cielos declaran su gloria.

Salmo 65:10-13 Riegas sus surcos Abundantemente: Tú siembras sus surcos; la suavizas con lluvias; bendices su primavera. Coronas el año con tu bondad; y tus caminos destilan grosura. Destilan sobre los pastos del desierto; y las colinas se regocijan por todas partes. Los pastos se visten de rebaños; los valles también se cubren de maíz; gritan de alegría, también cantan.

Sentimos la presencia de Dios al caminar por un bosque, por una playa, por un sendero sinuoso de montaƱa. Recuerdo la vieja canción: ¡CuĆ”n grande eres!

¡Oh SeƱor, Dios mĆ­o! Cuando contemplo con asombro todas las obras que tu mano ha hecho, veo las estrellas, oigo el poderoso trueno, tu poder desplegado en todo el universo:

Reformular: Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! 

Cuando deambulo por los bosques y claros y oigo el dulce canto de los pƔjaros en los Ɣrboles; cuando miro hacia abajo desde la majestuosa montaƱa y oigo el arroyo y siento la suave brisa:

Reformular: Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! 

Y cuando pienso que Dios, su Hijo sin escatimar, lo envió a morir, apenas puedo asimilar; que en la cruz, llevando mi carga con alegría, sangró y murió para quitar mi pecado:

Reformular: Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! 

Cuando Cristo venga con gritos de aclamación y me lleve a casa, ¡quĆ© alegrĆ­a llenarĆ” mi corazón! Entonces me inclinarĆ© en humilde adoración y proclamarĆ©: ¡Dios mĆ­o, cuĆ”n grande eres!

Reformular: Entonces canta mi alma, mi Dios Salvador, a ti, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres! Entonces canta Alma mĆ­a, mi Dios Salvador, ¡cuĆ”n grande eres! ¡CuĆ”n grande eres!

© 1953 Stuart K. Hine. Traducido del ruso por Stuart K. Hine.

Publicado originalmente 11/03/2026


Monday, September 7, 2026

Salmo 64 - "una oración del MesĆ­as en su estado de humillación y sufrimiento”


Salmo 64 - El obispo Horne tituló este salmo como “una oración del MesĆ­as en su estado de humillación y sufrimiento” - Salmo de David. Comentario de 
Dennis Edwards

Salmo 64:1-2 Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración: preserva mi vida del temor del enemigo. Escóndeme del secreto consejo de los malvados; de la insurrección de los que obran iniquidad.

El obispo Horne (1730-1792) consideró que los primeros siete versĆ­culos tipificaban el trato que JesĆŗs recibĆ­a de los escribas y fariseos. 

Mateo 26:3-5 y 14-16 “Entonces los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del sumo sacerdote llamado CaifĆ”s, y deliberaron para prender a JesĆŗs con engaƱo y matarlo. Pero dijeron: «No en el dĆ­a de la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo». … Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: «¿QuĆ© me querĆ©is dar, y yo os lo entregarĆ©?». Y pactaron con Ć©l treinta piezas de plata. Y desde entonces, buscaba una oportunidad para traicionarlo, «en ausencia de la multitud», Lucas 22:6.

Aquí vemos a los principales líderes religiosos y políticos de la época de Jesús conspirando en secreto para matarlo. Sabemos, por las investigaciones sobre la muerte de John F. Kennedy y Robert Kennedy, que hombres malvados conspiraron para provocar la muerte de estos hombres. El reverendo Martin Luther King Jr. es otro, probablemente Charlie Kirk, y muchos otros en el pasado han encontrado la muerte a manos de hombres malvados por su justa causa.

Los archivos de Epstein nos permiten comprender mejor la corrupción y la vileza de los hombres que merodeaban en su círculo. Algunos lo hacían por ventajas sexuales, otros por ventajas económicas, otros por el acceso que obtendrían al participar en ese círculo. En sus correos electrónicos, los vemos conspirando para hacer el mal en secreto. De igual manera, en tiempos de Jesús, los líderes de la sociedad, en sus consejos secretos, conspiraron contra él. En tiempos de David, el rey Saúl conspiró contra él.

Salmo 64:3 Que afilan su lengua como espada, y tensan su arco para disparar saetas, palabras amargas, para asaetear a escondidas al perfecto; de repente lo asaetean, y no temen.

El obispo Horne considera que "el perfecto" se refiere proféticamente a Jesús, hijo de David, el Mesías, Hijo unigénito del Padre, el Justo. Podría referirse simbólicamente a todos aquellos que han aceptado la justicia de Cristo por la fe y siguiendo sus pasos. Cuando los fariseos llevaron a Jesús ante las autoridades romanas, lo atacaron con palabras amargas.

Lucas 23:2 y 5. Y comenzaron a acusarlo, diciendo: «Hemos encontrado a este hombre pervirtiendo a la nación y prohibiendo dar tributo al CĆ©sar, afirmando que Ć©l mismo es Cristo, un Rey». Pilato le preguntó, diciendo: «¿Eres tĆŗ el Rey de los judĆ­os?». Y Ć©l le respondió: «TĆŗ lo has dicho». Entonces Pilato dijo a los principales sacerdotes y al pueblo: «No encuentro ningĆŗn delito en este hombre». Y ellos se enfurecieron aĆŗn mĆ”s, diciendo: «Incita al pueblo, enseƱando por toda la Judea, comenzando desde Galilea hasta aquĆ­».

Pilato seguĆ­a encontrando a JesĆŗs inocente de las acusaciones contra Ć©l y querĆ­a liberarlo. Los escribas y fariseos “insistieron a grandes voces, pidiendo que fuera crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron” (Lucas 23:23).

Salmo 64:5-7 Se animan a sĆ­ mismos en un asunto malo; comulgan secretamente para tender trampas; dicen: ¿QuiĆ©n los verĆ”? Investigan iniquidades; realizan una bĆŗsqueda diligente; tanto el pensamiento Ć­ntimo de cada uno de ellos como el corazón son profundos. Pero Dios les dispararĆ” con una flecha; de repente serĆ”n heridos.

El rey Saúl murió repentinamente en batalla contra los filisteos con sus hijos. Los fariseos lograron que Pilato matara a Jesús. Sin embargo, los fariseos perdieron su reino en 40 años por la destrucción del Templo y Jerusalén en el año 70 d. C. También se registra que Pilato murió a los 5 años de la muerte de Jesús. La historia parece indicar que Pilato perdió el favor del César por algún asunto y murió por su propia mano, en lugar de por la del César. Pilato se comprometió a complacer a las autoridades religiosas en lugar de escuchar la voz de su conciencia, la ley romana y la advertencia de su esposa, quien estaba perturbada por un sueño matutino que había tenido sobre Jesús.

Salmo 64:8-9 AsĆ­ harĆ”n que su lengua caiga sobre sĆ­ misma; todos los que los vean huirĆ”n. Y todos los hombres temerĆ”n y declararĆ”n la obra de Dios, porque considerarĆ”n sabiamente sus obras.

Muchos de los lĆ­deres corporativos, polĆ­ticos, financieros, etc., encontrados en los archivos de Epstein estĆ”n siendo expuestos por sus propias palabras, las cuales mantuvieron en conversaciones por correo electrónico con Epstein. Lo que dijeron en secreto ahora se estĆ” gritando a los cuatro vientos. Sin duda, los hombres estĆ”n tomando nota y estĆ”n aprendiendo de la caĆ­da de los malvados. Que todos tengamos un sano temor del SeƱor. Dios advirtió: «Tengan la seguridad de que su pecado los alcanzarĆ”» (NĆŗmeros 32:23). JesĆŗs dijo que darĆ­amos cuenta de cada palabra ociosa.

Mateo 12:36-37 Pero yo les digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, darƔn cuenta de ella en el dƭa del juicio. Porque por tus palabras serƔs justificado, y por tus palabras serƔs condenado.

Salmo 64:10 Los justos se alegrarÔn en JehovÔ y confiarÔn en él; y se gloriarÔn todos los rectos de corazón.

En Ćŗltima instancia, el juicio de Dios es justo. «Los juicios de JehovĆ” son verdad, todos justos» (Salmo 19:9b). Mediante esos juicios, Dios serĆ” exaltado entre las naciones. SerĆ” exaltado en la tierra (Salmo 46:10b). Al final, “Muchos dolores tendrĆ”n los impĆ­os, pero al que confĆ­a en el SeƱor, la misericordia lo rodearĆ”” (Salmo 32:10).

Salmo 32:11 Alegraos en el Señor y gozaos, justos; cantad con júbilo todos los rectos de corazón.

Publicado originalmente el 10 de marzo de 2026.

Sunday, September 6, 2026

Salmo 63 - Sediento de Dios

 


Salmo 63:1 Oh Dios, tú eres mi Dios; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y Ôrida donde no hay aguas;

La sed de Dios es un tema recurrente en las Escrituras.

En el Salmo 42:1-2 encontramos: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, asĆ­ clama por ti, oh Dios, el alma mĆ­a. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuĆ”ndo vendrĆ© y me presentarĆ© delante de Dios?”

En el Salmo 143:6, extiendo mis manos hacia ti; mi alma tiene sed de ti, como una tierra sedienta. Selah.

En 1 Samuel 1:10, vemos a Ana orando con amargura de alma mientras lloraba desconsoladamente. Anhela que Dios responda a la amargura de su alma por ser estƩril.

En Daniel 10:2-3, encontramos a Daniel en oración y ayuno buscando el perdón para el pueblo de Dios. “En aquellos dĆ­as, yo, Daniel, estuve de luto durante tres semanas enteras. No comĆ­ manjar delicado, ni entrĆ© en mi boca carne ni vino, ni me ungĆ­ con ungüento, hasta que se cumplieron todas estas semanas”.

En IsaĆ­as 55:1-3a, Dios llama a los sedientos a sĆ­ mismo. “A todos los sedientos: ¡Venid a las aguas! Y los que no tenĆ©is dinero, venid, comprad y comed; venid, comprad vino y leche sin dinero ni precio. ¿Por quĆ© gastĆ”is el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Escuchadme atentamente, comed del bien, y se deleitarĆ” vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oĆ­do y venid a mĆ­; escuchad, y vivirĆ” vuestra alma”.

Escuchar la palabra de Dios, su verdad, nos da la fuerza para seguir adelante.

En IsaĆ­as 41:17-18, volvemos a encontrar la imagen de la sed y el hambre. Dios promete satisfacer nuestras necesidades fĆ­sicas y espirituales. «Cuando los pobres y los necesitados busquen agua, y no la haya, y se les seque la lengua de sed, yo, el SeƱor, los escucharĆ©, yo, el Dios de Israel, no los abandonarĆ©. AbrirĆ© rĆ­os en las alturas y manantiales en medio de los valles; convertirĆ© el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales».

En el Sermón del Monte, en Mateo 5:6, JesĆŗs dijo: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serĆ”n saciados».

A la mujer samaritana junto al pozo, Jesús le habló de saciar nuestra sed espiritual.

Juan 4:13-14 “Respondió JesĆŗs y le dijo: Cualquiera que beba de esta agua, volverĆ” a tener sed; pero el que beba del agua que yo le darĆ©, no tendrĆ” sed jamĆ”s; sino que el agua que yo le darĆ© serĆ” en Ć©l una fuente de agua que salte para vida eterna.”

En Capernaúm, Jesús habló a las multitudes que lo seguían.

Juan 6:35 “Y JesĆŗs les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mĆ­ viene, nunca tendrĆ” hambre; y el que en mĆ­ cree, nunca tendrĆ” sed.”

En la fiesta de los tabernÔculos en Jerusalén, Jesús dijo a la gente:

Juan 7:37b-38a: “Si alguno tiene sed, venga a mĆ­ y beba. El que cree en mĆ­, como dice la Escritura, de su interior correrĆ”n rĆ­os de agua viva. (Pero esto dijo del EspĆ­ritu que habĆ­an de recibir los que creyeran en Ć©l; pues aĆŗn no se habĆ­a dado el EspĆ­ritu Santo, porque JesĆŗs no habĆ­a sido aĆŗn glorificado.)”

La Fiesta de los TabernÔculos se celebraba con la construcción de refugios temporales, el mecer del lulav y el etrog, y, tradicionalmente, una ceremonia diaria de extracción de agua.

El lulav y el etrog eran sƭmbolos centrales de la festividad judƭa de los TabernƔculos, representando las "Cuatro Especies" que se mecƭan para celebrar la cosecha de otoƱo y simbolizar la unidad. El lulav es un manojo de ramas de palma, sauce y mirto, mientras que el etrog es un fruto de cidra; se agitan en seis direcciones para representar la presencia de Dios.

Los sacerdotes extraían agua del Estanque de Siloé y la llevaban al Templo para verterla sobre el altar. Este acto simbolizaba la acción de gracias por la cosecha presente y la oración por la lluvia para las cosechas futuras.

La Ceremonia de la Extracción de Agua se celebraba durante siete días. Se llenaba un cÔntaro de oro con agua en el Estanque de Siloé y se llevaba en alegre procesión hasta la Puerta de las Aguas del Templo.

Los sacerdotes vertían el agua, junto con el vino, sobre el altar. Este ritual alcanzaba su punto culminante el último día, conocido como HoshanÔ RabÔ. El Talmud describe esta ceremonia con una alegría extrema, con gente bailando con antorchas. Era un momento para orar por las lluvias invernales y por la presencia del Espíritu Santo en toda la tierra. Jesús usó el contexto de esta ceremonia para declararse la fuente de "agua viva". [1]

La sed de Dios también se refleja en nuestra desesperación en la oración. El apóstol Pablo dijo que debemos acercarnos a Dios mediante la oración y la súplica con acción de gracias. Si lo hacemos, dice Pablo, Dios enviarÔ su paz, que sobrepasa todo entendimiento, a nuestros corazones. En Jeremías vemos la misma fórmula de desesperación, de sed.

JeremĆ­as 29:13: «Me buscarĆ©is y me hallarĆ©is, porque me buscarĆ©is de todo vuestro corazón».

En el Ćŗltimo libro de la Biblia, JesĆŗs promete saciar nuestra sed de verdad, de paz, de amor incondicional, de Dios.

Apocalipsis 21:6-7 Y me dijo: «Hecho estĆ”. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le darĆ© gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venza heredarĆ” todas las cosas, y yo serĆ© su Dios, y Ć©l serĆ” mi hijo».

Quienes han tenido hambre y sed de justicia, de verdad, de Dios, lo encontrarƔn.

Salmo 63:2-3 Para ver tu poder y tu gloria, asƭ como te he visto en el santuario. Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarƔn.

Cuando encontramos a Dios, cuando tenemos la experiencia del EspĆ­ritu Santo y somos bautizados con el poder del amor, solo queremos amar a todos. Solo queremos compartir con el mundo la buena noticia que hemos encontrado en JesĆŗs.

Salmo 63:4-5 Así te bendeciré mientras viva; en tu nombre alzaré mis manos. Mi alma quedarÔ saciada como de meollo y de grosura, y mi boca te alabarÔ con labios de júbilo.

Cuando en nuestra bĆŗsqueda de la verdad, en nuestra bĆŗsqueda de la fuente del amor, cuando finalmente encontramos a Dios, nuestros corazones y nuestras bocas se llenan de alabanza y agradecimiento. Hemos encontrado la fuente de la vida. Hemos encontrado la salida de la oscuridad. El lucero de la maƱana, JesĆŗs, ha amanecido en nuestros corazones, y solo podemos alabarlo. David canta: «DevuĆ©lveme el gozo de mi salvación», es decir, el gozo que experimentamos al ser salvos, al encontrar a Dios.

Salmo 63:6-7 Cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, asĆ­ a la sombra de tus alas me regocijo.

David recuerda a Dios cuando no puede dormir o necesita permanecer despierto como guardia en la noche. Usa con frecuencia la imagen de ser un polluelo bajo el ala protectora de su gallina.

Salmo 63:8 Mi alma te sigue con firmeza; tu diestra me sostiene.

MoisƩs les dijo a los hijos de Israel que no debƭan apegarse a los dioses del mundo, a la cultura que los rodeaba. Les dijo que se apegaran al SeƱor.

Deuteronomio 10:20-21 «TemerĆ”s al SeƱor tu Dios; a Ć©l servirĆ”s, y a Ć©l te unirĆ”s, y jurarĆ”s por su nombre. Ɖl es tu alabanza, y Ć©l es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.»

Deuteronomio 11:22-24a «Porque si guardĆ”is diligentemente todos estos mandamientos que yo os ordeno, si los cumplĆ­s, si amĆ”is al SeƱor vuestro Dios, si andĆ”is en todos sus caminos y si os unĆ­s a Ć©l, entonces el SeƱor expulsarĆ” de delante de vosotros a todas estas naciones, y vosotros poseerĆ©is naciones mĆ”s grandes y mĆ”s poderosas que vosotros mismos. Todo lugar donde pisen las plantas de vuestros pies serĆ” vuestro.»

Deuteronomio 13:4 «AndarĆ”s en pos del SeƱor tu Dios, y le temerĆ”s, y guardarĆ”s sus mandamientos, y obedecerĆ”s su voz, y le servirĆ”s, y te unirĆ”s a Ć©l.»

Deuteronomio 30:19-20 «Hoy pongo por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoged, pues, la vida, para que vivĆ”is vosotros y vuestra descendencia. Para que amĆ©is al SeƱor vuestro Dios, y obedezcĆ”is su voz, y os aferrĆ©is a Ć©l, porque Ć©l es vuestra vida y la duración de vuestros dĆ­as, para que habitĆ©is en la tierra que el SeƱor juró dar a vuestros padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.»
JosuƩ dio a los hijos de Israel los mismos mandatos y advertencias.

JosuĆ© 23:6-8 «Esforzaos, pues, mucho para guardar y hacer todo lo que estĆ” escrito en el libro de la ley de MoisĆ©s, sin apartaros de Ć©l ni a la derecha ni a la izquierda; no os acerquĆ©is a estas naciones que quedan entre vosotros, ni mencionĆ©is el nombre de sus dioses, ni jurĆ©is por ellos, ni los sirvĆ”is ni os inclinĆ©is ante ellos; sino unĆ­os al SeƱor vuestro Dios, como lo habĆ©is hecho hasta hoy». 

JosuĆ© 23:12-13 “Si de alguna manera retroceden y se unen al remanente de estas naciones, a las que quedan entre ustedes, y contraen matrimonio con ellas, y se unen a ellas, y ellas a ustedes, sepan con certeza que el SeƱor su Dios no expulsarĆ” mĆ”s a ninguna de estas naciones de delante de ustedes; sino que serĆ”n lazos y trampas para ustedes, azotes para sus costados y espinas para sus ojos, hasta que perezcan de esta buena tierra que el SeƱor su Dios les ha dado.”

Debemos asegurarnos de que nos apegamos al SeƱor, y no a la cultura que nos rodea.

Salmo 63:9-10 Pero los que buscan mi alma para destruirla, irÔn a las partes mÔs bajas de la tierra. CaerÔn a espada; serÔn porción de las zorras.

Dios ha prometido proteger a los justos. Somos la niƱa de sus ojos. Los que se levantan contra nosotros no quedarƔn impunes.

Salmo 63:11 Pero el rey se alegrarƔ en Dios; todo el que jura por Ʃl se gloriarƔ; pero la boca de los que hablan mentira serƔ cerrada.

David podría estar hablando de su futura posición como rey y de su regocijo en Dios. David también podría estar refiriéndose a ese futuro Rey, el Mesías, el anhelado Rey prometido que traerÔ paz a la tierra para todos los hombres en todas partes.

En IsaĆ­as encontramos al SeƱor diciendo: «Mirad a mĆ­, y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay mĆ”s. Por mĆ­ mismo he jurado, de mi boca ha salido palabra en justicia, y no serĆ” revocada: Que ante mĆ­ se doblarĆ” toda rodilla, jurarĆ” toda lengua. Ciertamente, dirĆ”n: En el SeƱor tengo justicia y poder; a Ć©l acudirĆ”n los hombres, y todos los que se enojan contra Ć©l serĆ”n avergonzados» (IsaĆ­as 45:22-24).

El apóstol Pablo usa esa misma imagen para declarar: “Para que en el nombre de JesĆŗs se doble toda rodilla de los que estĆ”n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el SeƱor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10-11).

“Pero la boca de los que hablan mentira serĆ” tapada”. SatanĆ”s es el padre de la mentira y tendrĆ” su lugar en el lago de fuego y azufre junto con todos los mentirosos, que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:11 y 21:8). La boca de los que hablan mentira serĆ” tapada.

Notas:

[1] Información sobre la Fiesta del TabernÔculo en la Búsqueda de Google.

Originalmente publicado 09/03/2026

Saturday, September 5, 2026

Salmo 62 - Parte 2 - "La Declaración del Creyente de Confianza Solo en Dios"

Salmo 62 - Parte 2 - Salmo de David - Comentarios RV por Dennis Edwards

Salmo 62:3 ¿Hasta cuĆ”ndo tramarĆ©is maldad contra el hombre? SerĆ©is muertos todos vosotros; serĆ©is como muro derruido, y como cerca tambaleante.

Un muro derruido es aquel que estÔ a punto de derrumbarse porque sus cimientos no son lo suficientemente fuertes como para sostener lo que se construye sobre él. El muro comienza a derrumbarse y, si no estÔ reforzado de alguna manera, todo el edificio puede derrumbarse. Si no construimos la casa de nuestras vidas sobre el fundamento de la roca, Cristo Jesús, la piedra angular, cuando los vientos y las lluvias de esta vida la azoten, se derrumbarÔ y serÔ arrastrada. Y grande serÔ su caída.

Salmo 62:4 Solo consultan para derribarlo de su excelencia; se deleitan en mentiras; bendicen con la boca, pero maldicen por dentro. Selah.

Al leer los archivos de Epstein, vemos cómo los malvados consultan entre sĆ­ para mentir a alguien mĆ”s en el poder o con dinero. Tienden trampas para atrapar a los hombres con el fin de controlarlos o sacarles dinero. «Sus palabras eran mĆ”s suaves que la mantequilla, pero la guerra estaba en su corazón; sus palabras eran mĆ”s suaves que el aceite, pero eran espadas desenvainadas», Salmo 55:21.

En los Ćŗltimos dĆ­as, durante la Ć©poca de las Ćŗltimas guerras en el Medio Oriente, los lĆ­deres de las dos facciones, la facción proisraelĆ­ y la facción antiisraelĆ­, «hablarĆ”n mentiras en una misma mesa; pero no prosperarĆ”n», Daniel 11:27b. El apóstol Pablo advirtió en 1 Tesalonicenses 5:3: “Porque cuando digan: Paz y seguridad, entonces les sobrevendrĆ” destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparĆ”n”. Justo antes de la guerra con IrĆ”n, los negociadores de Trump estuvieron hablando con los negociadores de IrĆ”n hasta el Ćŗltimo minuto. Parece que todo era mentira.

Salmo 62:5 Alma mƭa, solo en Dios reposa, porque de Ʃl es mi esperanza.

De nuevo, el tema es esperar en Dios con esperanza atenta y obediencia diaria, una espera vigilante, como un vigilante nocturno.

Salmo 62:6-7 Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi defensa; no seré conmovido. En Dios estÔ mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio estÔ en Dios.

JesĆŗs es la roca a la que miramos. La Roca de los siglos que fue hecha por cada uno de nosotros. En Ɖl estĆ” la vida eterna. Ɖl es nuestro refugio y fortaleza. En Ɖl confiamos.

Salmo 62:8. Confiad en Ɖl en todo tiempo; oh pueblos, derramad vuestro corazón delante de Ɖl: Dios es nuestro refugio. Selah.

Como lo describe el apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7: «No os afanĆ©is por nada (o no os preocupĆ©is); sino en toda ocasión, mediante oración y ruego con acción de gracias, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardarĆ” vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JesĆŗs».

Como tambiĆ©n lo confesó Salomón en 2 Crónicas 7:14: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oirĆ© desde los cielos, perdonarĆ© sus pecados y sanarĆ© su tierra». Si buscamos al SeƱor en nuestros momentos de aflicción o angustia, Ɖl responderĆ”.

Proverbios 14:26: «En el temor del SeƱor hay fuerte confianza, y sus hijos tendrĆ”n refugio».

Salmo 62:9-10 Ciertamente los hombres humildes son vanidad, y los hombres encumbrados, mentira; al ser puestos en la balanza, son mucho mÔs ligeros que la vanidad. No confíes en la opresión, ni te envanezcas en el robo; si las riquezas aumentan, no pongas tu corazón en ellas.

En el día de la angustia, ni nuestro dinero ni nuestra posición de poder en el mundo nos salvarÔn.

Ezequiel 7:19a: «ArrojarĆ”n su plata en las calles, y su oro no podrĆ” librarlos en el dĆ­a de la ira del SeƱor». Proverbios 11:4: «Las riquezas no aprovechan en el dĆ­a de la ira, pero la justicia libra de la muerte».

Deuteronomio 8:17-18a: «Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traĆ­do esta riqueza. Pero acuĆ©rdate del SeƱor tu Dios, porque Ć©l es quien te da el poder para hacer las riquezas».

Salmo 62:11 Dios ha hablado una vez; dos veces he oĆ­do esto: que el poder pertenece a Dios.

El ascenso viene del SeƱor. Ɖl establece a unos y derriba a otros.

Salmo 75:6-7 «Porque el ascenso no viene del oriente, ni del occidente, ni del sur. Pero Dios es el juez: a uno derriba y a otro pone.» Daniel 2:21b «Quita reyes y pone reyes.»

Salmo 62:12 TambiƩn a ti, oh SeƱor, pertenece la misericordia, porque pagas a cada uno conforme a sus obras.

No es por obras de justicia que hayamos hecho, sino por su misericordia que nos salva. Sin embargo, una vez salvos, debemos desear dar fruto en su servicio, en agradecimiento por todo lo que ha hecho por nosotros.

1 Corintios 3:8-15 Ahora bien, el que planta y el que riega son uno solo; y cada uno recibirÔ su recompensa conforme a su labor. Porque somos colaboradores de Dios; ustedes son labranza de Dios, ustedes son edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, como sabio arquitecto, puse el cimiento, y otro edifica encima. Pero que cada uno mire cómo edifica encima.

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que estƔ puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este cimiento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno se harƔ manifiesta; porque el dƭa la declararƔ, pues por el fuego serƔ revelada; y el fuego probarƔ la obra de cada uno, cuƔl sea. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre ella, recibirƔ recompensa. Si la obra de alguno se quema, sufrirƔ pƩrdida; pero Ʃl mismo serƔ salvo, aunque asƭ como por fuego.

2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba segĆŗn lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

Apocalipsis 2:23b “…y todas las iglesias sabrĆ”n que yo soy el que escudriƱa la mente y el corazón, y que darĆ© a cada uno segĆŗn sus obras.”

Incluso los malvados serÔn juzgados según sus obras.

Apocalipsis 20:12b y 13b “…y los muertos fueron juzgados segĆŗn las cosas que estaban escritas en los libros, segĆŗn sus obras… Y fueron juzgados cada uno segĆŗn sus obras.” Apocalipsis 22:12-14: “He aquĆ­, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno segĆŗn sea su obra… Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al Ć”rbol de la vida y entrar por las puertas en la ciudad”.

Un dĆ­a, Ɖl les dirĆ” a sus siervos o trabajadores obedientes: “Bien hecho, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu SeƱor” (Mateo 25:23ac). 

A continuación, otro interesante comentario sobre el Salmo 62.


08/03/2026


Friday, September 4, 2026

Salmo 62 - La declaración del creyente de que confía solo en Dios - Parte 1

Salmo 62. Salmo de David. Comentarios de Dennis Edwards.

Salmo 62:1 En verdad mi alma espera en Dios; de Ɖl viene mi salvación.

Un tema comĆŗn en las Escrituras es “esperar en el SeƱor”. En Habacuc 2:3 leemos: “Porque la visión es aĆŗn por un tiempo, pero al final hablarĆ”, y no mentirĆ”; aunque tarde, espĆ©rala; porque sin duda vendrĆ”, no tardarĆ””.

En el Salmo 27:13-14 encontramos: “Hubiera yo desmayado, si no hubiera creĆ­do que verĆ­a la bondad del SeƱor en la tierra de los vivientes. Espera en el SeƱor; ten Ć”nimo, y Ć©l fortalecerĆ” tu corazón; espera, digo, en el SeƱor”.

En IsaĆ­as 40:30-31 «Aun los jóvenes se cansarĆ”n y se fatigarĆ”n, y los jóvenes desfallecerĆ”n por completo; pero los que esperan en el SeƱor renovarĆ”n sus fuerzas; remontarĆ”n alas como las Ć”guilas; correrĆ”n, y no se cansarĆ”n; caminarĆ”n, y no desmayarĆ”n».

Esperar es mantener una relación personal sólida con el Señor. Es estar atentos a su suave voz a lo largo del día. Es no olvidar lo que el Señor ha dicho en su palabra. Es incorporar la visión celestial a nuestra vida diaria. Es mantener la visión de que nuestro hogar no estÔ aquí, sino que somos extranjeros y peregrinos en la tierra.

JesĆŗs dio varias advertencias a quienes esperan su regreso para que se mantengan activos en su obra y obedientes a su llamado. Advirtió en Marcos 4:18-19 “Y estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, el engaƱo de las riquezas y las codicias de otras cosas entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa”. Pierden la visión celestial porque estĆ”n demasiado ocupados con la visión terrenal.

JesĆŗs tambiĆ©n habló de las diez vĆ­rgenes que esperaban al novio. La historia cuenta: “Como el novio tardaba, ellas cabecearon y durmieron” (Mateo 25:4). Dormirse en el trabajo no tiene un final feliz. Sin embargo, cinco de las vĆ­rgenes fueron lo suficientemente obedientes como para tener aceite en sus lĆ”mparas. El aceite representa al EspĆ­ritu Santo. Samuel derramó aceite sobre la cabeza de SaĆŗl y, posteriormente, sobre la de David. Al hacerlo, Samuel oró para que recibieran el EspĆ­ritu Santo.

En Hechos 5:32, leemos: “Dios da el EspĆ­ritu Santo a los que le obedecen”. Las cinco vĆ­rgenes se habĆ­an mantenido ocupadas con la obra del SeƱor mientras esperaban su regreso. No habĆ­an permitido que las preocupaciones de este mundo ni el engaƱo del pecado las afectaran. MantenĆ­an la mirada puesta en JesĆŗs. SeguĆ­an con la mirada puesta en Ɖl. Se habĆ­an mantenido fieles a su llamado.

Las otras cinco vírgenes no fueron tan fieles. Sabían que el Señor regresaría, pero no tenían suficiente aceite en sus lÔmparas. De repente, llegó la noticia de que el Señor regresaba. Las vírgenes insensatas no estaban preparadas. Pensaron que podrían empezar a ser mÔs obedientes al día siguiente. Cuando llegó el llamado, no estaban preparadas. En lugar de tener aceite en sus lÔmparas, gracias a su constante obediencia al Señor, descuidaron su trabajo. Fueron negligentes. Sus lÔmparas se apagaron.

Se habían quedado dormidas, como los discípulos de Jesús en el Huerto de Getsemaní. Jesús les había advertido que velaran y oraran para no caer en la tentación. Las cinco vírgenes no habían velado ni orado. No se mantuvieron vigilantes. Durmieron y desobedecieron su llamado celestial. Al igual que Demas, seguidor del apóstol Pablo, amaron este mundo presente mÔs que el celestial.

Habƭan olvidado su primer amor. Su amor se habƭa enfriado y se habƭan vuelto tibios. Se obsesionaron con la lujuria de los ojos, la lujuria de la carne y la vanagloria de la vida. Necesitamos esperar en el SeƱor, no dormir, no comer, beber ni festejar. El SeƱor puede venir en cualquier momento por nosotros, y no estar listos.

Lucas 21:34-36 “Y tengan cuidado, no sea que sus corazones se carguen por la comida, la embriaguez y los afanes de esta vida, y ese dĆ­a les sobrevenga de repente. Porque como un lazo vendrĆ” sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, y orad siempre para que seĆ”is tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que sucederĆ”n y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” 

Mateo 24:42-51 “Velad, pues, porque no sabĆ©is a quĆ© hora ha de venir vuestro SeƱor. Pero sabed esto: si el padre de familia supiera a quĆ© hora habrĆ­a de venir el ladrón, velarĆ­a y no permitirĆ­a que su casa fuese arrasada. Por tanto, tambiĆ©n vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensĆ”is vendrĆ” el Hijo del Hombre. ¿QuiĆ©n es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual su seƱor puso sobre su casa para darles el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su seƱor venga, le halle haciendo asĆ­. De cierto os digo que le pondrĆ” sobre todos sus bienes. Pero si ese siervo malo dice en su corazón: «Mi seƱor tarda en venir»; y empieza a golpear a sus consiervos, y a comer y beber con los borrachos, El seƱor de ese siervo vendrĆ” en un dĆ­a que no espera, a una hora que no sabe. Lo castigarĆ” duramente y le asignarĆ” su parte con los hipócritas: allĆ­ serĆ” el llanto y el crujir de dientes."

Velad, pues, para que no seamos como las cinco vírgenes insensatas, que no tenían suficiente aceite ni lÔmparas, y tuvieron que salir a comprar. Se quedaron sin aceite, y la puerta se cerró.

Mateo 25:11-13 “DespuĆ©s vinieron tambiĆ©n las otras vĆ­rgenes, diciendo: ¡SeƱor, SeƱor, Ć”brenos! Pero Ć©l respondió: De cierto os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabĆ©is el dĆ­a ni la hora en que el Hijo del Hombre viene”.

Es la misma advertencia otra vez. El SeƱor se repite. Quiere que captemos el mensaje. Dice lo mismo una y otra vez en las Escrituras. Espera que si no lo entendemos de una manera, lo entendamos de otra.

¿Significa la parĆ”bola que en el Rapto solo los verdaderos creyentes activos serĆ”n recibidos en la primera resurrección? ¿Significa que la iglesia tibia serĆ” dejada atrĆ”s y sufrirĆ” la ira de Dios? ¿Significa que el falso cristiano que hizo muchos milagros poderosos en su nombre, pero nunca lo conoció, recibirĆ” un juicio similar al de los malvados incrĆ©dulos?

Aún estÔ por verse, pero ciertamente suena así. Es terrible caer en las manos del Dios vivo. Por lo tanto, debemos ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor. El temor del Señor es el principio del entendimiento. La conclusión de todo esto es temer a Dios y guardar sus mandamientos. No temÔis a los que pueden matar el cuerpo, sino temed a Aquel que puede arrojar el cuerpo y el alma a las tinieblas de afuera. HabrÔ... El llanto y el crujir de dientes de quienes no estaban preparados, que no fueron obedientes, que conocían la voluntad de su Señor y no la hicieron.

Salmo 62:2 Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi defensa; no seré conmovido.

En el Salmo 61, repasamos la imagen de JesĆŗs como la Roca cortada sin manos que vendrĆ” a destruir los reinos de este mundo. Ɖl establecerĆ” su propio reino eterno, donde viviremos por los siglos de los siglos. AquĆ­ estĆ” el enlace al Salmo 61. Aqui Parte 2.

08/03/2026

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