Salmo 33 con comentarios de Dennis Edwards
En unos ocho manuscritos, el Salmo 32 y el Salmo 33 se encuentran como un solo salmo continuo. Por lo tanto, algunos eruditos lo consideran la segunda parte del Salmo 32, o una ampliación del Ćŗltimo versĆculo, donde encontramos: «Alegraos en el SeƱor, y regocijaos, justos; y cantad de alegrĆa todos los rectos de corazón». Algunos de los salmos anteriores parecen estar en pares, donde la idea de un salmo se continĆŗa en el siguiente, como se encuentra en los Salmos 9 y 10. El hecho de que el Salmo 33 tenga 22 versĆculos, lo que equivale al nĆŗmero de letras del alfabeto hebreo, lo convierte en una composición completa. [Burgh, William de; Comentario sobre el Libro de los Salmos, DublĆn, 1860, pĆ”g. 312.]
33:1-2 ¡Alegraos en el SeƱor, oh justos! Porque a los rectos es propia la alabanza. Alabad al SeƱor con arpa; cantad para Ć©l con salterio y decacordio.
Un tema recurrente en los Salmos es la importancia de la gratitud y la alabanza en nuestra relación con Dios. El evangelista Nick Vujicic, quien no tiene brazos ni piernas, afirma que nunca ha conocido a un hombre agradecido que estuviera amargado, ni a uno amargado que estuviera agradecido. Es una cosa o la otra. Vemos al apóstol Pablo escribiendo: «Regocijaos en el SeƱor siempre; y otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Filipenses 4:4). En Colosenses escribe:
Colosenses 4:15-17: “Y que la paz de Dios gobierne sus corazones… y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo more en abundancia en ustedes, enseƱƔndose y amonestĆ”ndose unos a otros con salmos, himnos y cĆ”nticos espirituales, cantando con gracia en sus corazones al SeƱor. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, hĆ”ganlo todo en el nombre del SeƱor JesĆŗs, dando gracias a Dios Padre por medio de Ć©l”.
En Efesios da un mensaje similar:
Efesios 5:18-20: “Y no os embriaguĆ©is con vino, en lo cual hay disolución; antes bien, sed llenos del EspĆritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cĆ”nticos espirituales, cantando y alabando al SeƱor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo a Dios Padre, en el nombre de nuestro SeƱor Jesucristo”.
Salmo 33:3: Cantadle un cƔntico nuevo; tocad con destreza a gran voz.
En el libro de Apocalipsis, encontramos a las cuatro bestias y a los veinticuatro ancianos postrĆ”ndose y cantando un cĆ”ntico nuevo cuando el León de la tribu de JudĆ”, la RaĆz de David, el Cordero inmolado desde la fundación del mundo, abre el librito y desata los siete sellos (Apocalipsis 5:5).
Apocalipsis 5:9-10: «Y cantaron un cĆ”ntico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para nuestro Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra».
MÔs tarde, cuando los 144.000 santos de la tribulación llegan a los cielos, también cantan un cÔntico nuevo.
Apocalipsis 14:2-3: “Y oĆ una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas, y como el sonido de un gran trueno; y oĆ la voz de arpistas que taƱeban sus arpas; y cantaban como un cĆ”ntico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podĆa aprender el cĆ”ntico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.”
Salmo 33:4: “Porque la palabra del SeƱor es recta, y todas sus obras son hechas con verdad.”
La palabra de Dios es recta y verdadera. A lo largo del Antiguo Testamento encontramos que Dios es fiel a su palabra.
Salmo 119:160: “Tu palabra es verdad desde el principio, y cada uno de tus justos juicios permanece para siempre.”
NĆŗmeros 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Lo dijo, y no lo harĆ”? ¿O habló, y no lo cumplirĆ”?”
JosuĆ© 23:14b “Ninguna de las buenas cosas que el SeƱor vuestro Dios habló acerca de vosotros ha fallado; todas os han sucedido, y ninguna ha fallado.”
IsaĆas 34:16 “Buscad en el libro del SeƱor y leed: Ninguno de ellos fallarĆ”, ni faltarĆ” su compaƱera; porque mi boca lo ha ordenado, y su EspĆritu los ha reunido.”
En el Nuevo Testamento, JesĆŗs se llama a sĆ mismo “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Ćl dice que si perseveramos en sus palabras, conoceremos la verdad, y la verdad nos harĆ” libres (Juan 8:31-32). Justo antes de morir, dijo que irĆa al Padre, pero que enviarĆa al EspĆritu Santo, quien nos guiarĆa a toda la verdad (Juan 16:13).
El apóstol Pablo nos advierte que el mayor don espiritual es el amor, y que el amor se regocija en la verdad (1 Corintios 13:6). Nos dice que debemos hablar la verdad con amor (Efesios 4:15).
Salmo 33:5-9 Ćl (Dios) ama la justicia y el juicio; de la bondad del SeƱor estĆ” llena la tierra. Por la palabra del SeƱor fueron hechos los cielos, y todo su ejĆ©rcito por el aliento de su boca. Ćl reĆŗne las aguas del mar como un montón; Ćl almacena las profundidades en depósitos. Tema al SeƱor toda la tierra; teman ante Ć©l todos los habitantes del mundo. Porque Ć©l habló, y fue hecho; Ć©l mandó, y existió.
En GĆ©nesis 1, vemos que Dios creó el mundo con su palabra, y era bueno. En Juan 1, encontramos que el Verbo estaba en el principio con Dios y por el Verbo fueron hechas todas las cosas, «y sin Ć©l nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1:1-3). Ese Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y verdad (Juan 1:14). Su nombre era Jesucristo, el unigĆ©nito del Padre.
Las epĆstolas del Nuevo Testamento nos dan la misma idea.
Colosenses 1:16-17: “Porque en Ć©l (JesĆŗs) fueron creadas todas las cosas, las que estĆ”n en los cielos y las que estĆ”n en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Ć©l y para Ć©l; y Ć©l es antes de todas las cosas, y en Ć©l todas las cosas subsisten.”
Hebreos 1:1-3: “Dios, habiendo hablado en otro tiempo y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos Ćŗltimos dĆas nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien designó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sĆ mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”
Salmo 33:10-11 El Señor frustra el consejo de las naciones; invalida las maquinaciones de los pueblos. El consejo del Señor permanece para siempre, los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
De igual manera, en Proverbios leemos:
Proverbios 19:21: «Muchas maquinaciones hay en el corazón del hombre; sin embargo, el consejo del SeƱor permanecerĆ”».
Finalmente, el SeƱor reinarĆ” por mil aƱos y luego por la eternidad. Lo que Dios ha dicho se cumplirĆ”. JesĆŗs dijo: «El cielo y la tierra pasarĆ”n, pero mis palabras no pasarĆ”n» (Mateo 24:35).
IsaĆas 14:27: «Porque el SeƱor de los ejĆ©rcitos lo ha determinado, ¿y quiĆ©n lo invalidarĆ”? Y su mano extendida, ¿y quiĆ©n la revocarĆ”?».
Salmo 33:12: «Bienaventurada la nación cuyo Dios es el SeƱor, y el pueblo que Ć©l escogió como heredad para sĆ». Como explicó el apóstol Pablo en su epĆstola a los GĆ”latas: «Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois y herederos segĆŗn la promesa» (GĆ”latas 3:29). TambiĆ©n escribió: «El EspĆritu mismo da testimonio a nuestro espĆritu de que somos hijos de Dios. Y si hijos, tambiĆ©n herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo» (Romanos 8:16-17a).
Todos los que creen y obedecen a Jesucristo son la nación de Dios, sin importar en quĆ© nación de la tierra vivan. Somos hijos de la promesa, como Isaac, no hijos de la carne, como Ismael. Como aclaró Pablo: «Los que son hijos de la carne no son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son contados como descendientes» (Romanos 9:8).
El EspĆritu de Dios llama a toda la humanidad a arrepentirse y a entrar en el rebaƱo del verdadero Pastor. Toda la humanidad, cada persona, es llamada de alguna manera. JesĆŗs dijo: “Muchos son llamados, pero pocos escogidos” (Mateo 22:14). Tan pocos eligen Su camino, “porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14).
Salmo 33:13-15 El SeƱor mira desde el cielo; contempla a todos los hijos de los hombres. Desde su morada, contempla a todos los habitantes de la tierra. Forma sus corazones por igual; considera todas sus obras.
Dios observa. Por eso, “El temor del SeƱor es el principio del conocimiento” (Proverbios 1:7).
Salmo 33:16-19 No hay rey salvo por la multitud de un ejĆ©rcito; el valiente no se libra por mucha fuerza. Vano es el caballo para salvarse; ni con mucha fuerza librarĆ” a nadie. He aquĆ, el ojo del SeƱor estĆ” sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia; Para librar sus almas de la muerte y mantenerlos con vida en tiempos de hambre.
Dios es nuestra verdadera fortaleza, nuestro refugio, nuestro protector, nuestro salvador. «Es mejor confiar en el SeƱor que confiar en el hombre», Salmo 118:8, el versĆculo central de la Biblia. Es mejor confiar en el SeƱor que confiar en cualquier otra cosa para protegernos y salvarnos. Nuestra obediencia a Dios es nuestra mejor protección contra el mal.
Salmo 33:20-22 Nuestra alma espera en el SeƱor: Ćl es nuestra ayuda y nuestro escudo. Porque nuestro corazón se regocijarĆ” en Ćl, porque hemos confiado en su santo nombre. Que tu misericordia, oh SeƱor, estĆ© con nosotros, conforme a nuestra esperanza en Ti.
Oración: SeƱor, TĆŗ eres nuestro escudo y nuestro socorro en tiempos de necesidad. Te pedimos que nos guĆes y guĆes por el camino que deseas que andemos. TĆŗ eres nuestra esperanza, ayĆŗdanos a seguirte de cerca. Que tu misericordia y verdad nos guĆen y nos mantengan en el camino que tienes preparado para nosotros. ProtĆ©genos de las trampas del maligno. AcompaƱa a nuestros seres queridos. Que los acerques a ti dĆa a dĆa. En el nombre de JesĆŗs, oramos. AmĆ©n.
Publicado originalmente el 3 de febrero de 2025 La Voz Diaria - 3 de febrero
