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Saturday, August 22, 2026

Salmo 51 - Parte 1 - Oración de purificación

 

Salmo 51. Salmo de David con comentarios de Dennis Edwards.

51:1-3 Ten piedad de mƭ, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades, borra mis transgresiones. LƔvame mƔs y mƔs de mi iniquidad, y lƭmpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado estƔ siempre delante de mƭ.

El primer requisito para el perdón es confesar honestamente nuestros pecados, reconocerlos. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento enseñan la importancia de la confesión.

1 Juan 1:8-10: «Si decimos que no tenemos pecado, nos engaƱamos a nosotros mismos, y la verdad no estĆ” en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Ć©l es fiel para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no estĆ” en nosotros».

Santiago 5:16 “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seĆ”is sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”

2 Crónicas 7:14 “Si mi pueblo, sobre el cual es invocado mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos; entonces yo oirĆ© desde los cielos, perdonarĆ© sus pecados y sanarĆ© su tierra.”

Proverbios 28:13 “El que encubre su pecado no prosperarĆ”; mas el que los confiesa y se aparta alcanzarĆ” misericordia.”

IsaĆ­as 55:6-7 “Buscad al SeƱor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que estĆ” cercano; abandone el impĆ­o su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuĆ©lvase al SeƱor, el cual tendrĆ” de Ć©l misericordia, y al Dios nuestro, el cual serĆ” amplio en perdonar.”

Cuando confesamos y nos arrepentimos o cambiamos, Dios arroja nuestros pecados a las profundidades del mar y ya no los recuerda.

Miqueas 7:18-19: “¿QuĆ© Dios como tĆŗ, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebelión del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia. Se volverĆ” y sepultarĆ” nuestras iniquidades; y arrojarĆ”s todos sus pecados a las profundidades del mar.”

Encontramos una idea similar en otro lugar.

Salmo 103:13: “Cuanto estĆ” lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras transgresiones.”

IsaĆ­as 38:17b-s. “Pero tĆŗ, con amor a mi alma, la libraste del pozo de corrupción, porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.”

Gracias a la obra consumada de JesĆŗs, tenemos un abogado ante el Padre y no caeremos en condenación. 1 Juan 2:1b-2a: “Y si alguno peca, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Ɖl es la propiciación por nuestros pecados.”

Es JesĆŗs el MesĆ­as quien murió por los pecados del mundo. Vive para interceder por nosotros. Es nuestro abogado legal ante el trono de Dios, para que no caigamos en la condenación del Diablo. Su muerte en la cruz es “la propiciación por nuestros pecados”, o lo que satisface el castigo legal que nos corresponde por ellos. Cristo llevó nuestras iniquidades en la cruz, por la cual ha justificado a los que por Ć©l se acercan a Dios.

Hebreos 7:25: “Por lo cual puede tambiĆ©n salvar perpetuamente a los que por Ć©l se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

Hebreos 8:12 “Porque serĆ© propicio a sus injusticias, y nunca mĆ”s me acordarĆ© de sus pecados y de sus iniquidades.”

Salmo 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo ante tus ojos, para que fueras justificado al hablar, y sin culpa al juzgar.

En definitiva, cuando pecamos, pecamos contra Dios. Puede afectar a otras personas, pero la causa principal es nuestra rebelión contra Dios y sus preceptos. El primer y mÔs grande mandamiento es no amar al prójimo como a nosotros mismos. El primer y mÔs grande mandamiento es amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (Mateo 22:37). Amar al prójimo nace de tu amor a Dios.

Salmo 51:5 He aquí, en maldad fui formado, y en pecado me concibió mi madre.

El salmista podría estar insinuando que cuando un hombre y una mujer tienen un hijo, es resultado de satisfacer sus deseos sexuales. El hecho de que David escribiera el salmo, y que su pecado fuera resultado de ceder a sus deseos sexuales carnales, pudo haber afectado su perspectiva sobre las relaciones sexuales. Su impulso sexual lo llevó a cometer adulterio. Su orgullo y su presunción lo llevaron a intentar ocultar su pecado y, como resultado, cometió asesinato.

Salmo 51:6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me harÔs comprender sabiduría.

Dios participa en ganar nuestros corazones para Ɖl. Ɖl quiere que sigamos el amor y la verdad. La verdad es una parte importante del carĆ”cter de Dios. De hecho, JesĆŗs dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mĆ­» (Juan 14:6). «Porque la ley por medio de MoisĆ©s fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» (Juan 1:17).

Los Proverbios nos dicen: “Con misericordia y verdad se corrige la iniquidad, y con el temor de JehovĆ” los hombres se apartan del mal”, Proverbios 166. JesĆŗs es la gracia, la misericordia y la verdad de Dios. Por su misericordia y su verdad, nos purifica. Ɖl es la palabra que nos renueva. «Ya estĆ”is limpios por la palabra que os he hablado», Juan 15:3. “SantifĆ­calos en tu verdad: Tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

Salmo 51:7: “PurifĆ­came con hisopo, y serĆ© limpio; lĆ”vame, y serĆ© mĆ”s blanco que la nieve”.

El hisopo se usaba para aplicar la sangre del cordero a los postes de la puerta la tarde de la primera Pascua (Ɖxodo 12:22). TambiĆ©n se usó en la ceremonia sacrificial de purificación del leproso que fue hallado sano de su lepra (LevĆ­tico 14:6).

David reconoce que su pecado es como la lepra, y que su corazón necesita una limpieza profunda, una purificación profunda. ¿Cómo podemos acercarnos a Dios cuando nuestras manos estĆ”n llenas de sangre inocente? En IsaĆ­as leemos:

“Cuando extiendan sus manos, esconderĆ© de ustedes mis ojos; sĆ­, cuando multipliquen sus oraciones, no las escucharĆ©; llenas estĆ”n de sangre sus manos” (IsaĆ­as 1:15).

De David Las manos estaban llenas de la sangre de Urías, el esposo de Betsabé. Hoy en Occidente, estamos llenos de la sangre de los pobres inocentes asesinados en abortos en nuestros propios países y en los países pobres del tercer mundo donde hemos exportado nuestra aberración.

Estamos llenos de la sangre de los inocentes asesinados en las guerras que hemos librado por la seguridad de Israel en Oriente Medio. Estamos llenos de la sangre de los pobres inocentes asesinados en Ucrania como resultado de nuestras polĆ­ticas militares y polĆ­ticas que invadieron la seguridad de Rusia. Estamos llenos de la sangre de los pobres inocentes asesinados en Asia Oriental durante la guerra de Vietnam.

El Señor continúa:

“LĆ”vense, lĆ­mpiense; quiten la maldad de sus acciones de delante de mis ojos; dejen de hacer el mal; aprendan a hacer el bien; Buscad el juicio, socorred al oprimido, haced justicia al huĆ©rfano, abogad por la viuda”, IsaĆ­as 1:16-17.

Finalmente, Dios dice:

“Venid luego, dice el SeƱor, y estemos a cuenta: aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serĆ”n emblanquecidos; Aunque sean rojos como el carmesĆ­, vendrĆ”n a ser como blanca lana (IsaĆ­as 1:18).

No importa cuĆ”nto nos hayamos desviado del camino recto y angosto que conduce a la salvación, Dios ha abierto una vĆ­a de escape del juicio si nos arrepentimos, nos apartamos de nuestros malos caminos y nos humillamos ante Ɖl. Aceptar a JesĆŗs como Salvador es la puerta que Dios ha abierto para nuestra salvación a la vida eterna.

La elección de Trump puede ser una señal del arrepentimiento de Estados Unidos por sus muchos pecados. La elección de Trump podría causar un retraso en los juicios de Dios sobre Estados Unidos.

Aunque el país de Israel se arrepintió temporalmente de los pecados de Manasés, quien había llenado Jerusalén de sangre inocente, Dios no los perdonaría por completo ni se apartaría del ardor de su gran ira. La nación se arrepintió bajo el reinado de Josías, hijo de Manasés; sin embargo, tras la muerte de Josías, volvieron a sus malos caminos. Dios dijo que las provocaciones bajo el reinado de Manasés fueron tan grandes que Mereció Su juicio.

2 Reyes 23:26 “Con todo, el SeƱor no se apartó del ardor de su gran ira, con que se encendió su furor contra JudĆ”, a causa de todas las provocaciones con que ManasĆ©s lo habĆ­a provocado.”

2 Reyes 24:3-4 “Seguramente por mandato del SeƱor vino esto (la destrucción de JudĆ” y JerusalĆ©n) sobre JudĆ”, para quitarlos de su presencia, por los pecados de ManasĆ©s, conforme a todo lo que hizo. Y tambiĆ©n por la sangre inocente que derramó; pues llenó a JerusalĆ©n de sangre inocente, la cual el SeƱor no quiso perdonar.”

Analizaremos los reinados de Manasés y Josías en una próxima clase y veremos qué podemos aprender de ellos.

Fin de la Parte 1 (Ir a la Parte 2)

Publicado originalmente el 13 de marzo de 2025. Republicado el 21 de febrero de 2026.

Friday, August 21, 2026

«¡El Dios Poderoso, el SeƱor, ha hablado!» - Salmo 50

 


Salmo de Asaf (Véase 1 Crónicas 15:17 y 19; 2 Crónicas 29:30 y también 1 Crónicas 16:7).

Comentarios de Dennis Edwards

Salmo 50:1 El Dios poderoso, el SeƱor, ha hablado, y ha llamado a la tierra desde el nacimiento del sol hasta su ocaso.

¿QuiĆ©n es el «Dios poderoso» del que se habla aquĆ­? ¿Dónde mĆ”s encontramos al «Dios poderoso» en las Escrituras? Analicemos las profecĆ­as de IsaĆ­as sobre el MesĆ­as.

IsaĆ­as 9:6-7: “Porque nos ha nacido un niƱo, nos ha sido dado un hijo; y el gobierno estarĆ” sobre sus hombros; y se llamarĆ” su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, PrĆ­ncipe de paz. Lo dilatado de su gobierno y la paz no tendrĆ”n lĆ­mite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiĆ©ndolo y confirmĆ”ndolo en juicio y justicia desde ahora y para siempre. El celo del SeƱor de los ejĆ©rcitos harĆ” esto.”

Todos los nombres usados ​​para JehovĆ” en IsaĆ­as se usan aquĆ­ para identificar al MesĆ­as. JesĆŗs, la segunda persona de la Trinidad, el Hijo unigĆ©nito del Padre, es el Dios fuerte, y sobre sus hombros se edifica el gobierno o reino que no tendrĆ” fin. Su paz en la vida de los creyentes aumentarĆ” cada vez mĆ”s.

IsaĆ­as 10:20-21 “Y acontecerĆ” en aquel dĆ­a que el remanente de Israel, y los que hayan escapado de la casa de Jacob, ya no se apoyarĆ”n (ni dependerĆ”n) en el que los hirió, sino que se apoyarĆ”n (o dependerĆ”n) en el SeƱor, el Santo de Israel, con verdad. El remanente volverĆ”, el remanente de Jacob, al Dios fuerte.”

AquĆ­ vemos que el Santo de Israel es el Dios fuerte.

En el Nuevo Testamento encontramos mÔs información sobre quién es el Santo de Israel.

Lucas 4:31-37 “Y descendió JesĆŗs a CapernaĆŗm, ciudad de Galilea, y les enseƱaba los sĆ”bados. Y se asombraban de su doctrina, porque su palabra era poderosa. Y en la sinagoga habĆ­a un hombre que tenĆ­a un espĆ­ritu de demonio inmundo, y gritó a gran voz: «DĆ©janos. ¿QuĆ© tienes con nosotros, JesĆŗs de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco: el Santo de Dios». JesĆŗs lo reprendió, diciendo: «Calla y sal de Ć©l». Y cuando el demonio lo derribó en medio, salió de Ć©l sin hacerle daƱo. Todos se asombraron y hablaban entre sĆ­, diciendo: «¡QuĆ© palabra es esta! Porque con autoridad y poder manda a los espĆ­ritus inmundos, y salen». Y su fama se extendió por todos los lugares de la región circundante.

El diablo llamó a JesĆŗs el Santo de Israel. El apóstol Santiago nos dice: “TĆŗ crees que hay un solo Dios; bien haces; tambiĆ©n los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19).

En el Evangelio de Juan, encontramos que JesĆŗs, el Verbo, es el Dios Creador junto con Dios Padre.

Juan 1:1-3: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Ć©l fueron hechas, y sin Ć©l nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

Juan 1:14: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigĆ©nito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

El apóstol Pablo señala lo mismo en su epístola a los Colosenses.

Colosenses 1:12-21 “Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. El cual es la imagen del Dios invisible, el primogĆ©nito de toda creación. Porque en Ć©l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Ć©l y para Ć©l. Y Ć©l es antes de todas las cosas, y en Ć©l todas las cosas subsisten. Y Ć©l es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogĆ©nito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia. Por cuanto agradó al Padre que en Ć©l habitase toda plenitud, y por medio de Ć©l, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz, reconciliar consigo todas las cosas; por medio de Ć©l, yo… Digamos, ya sean cosas terrenales o celestiales. Y a ustedes, que en algĆŗn momento estaban alejados y eran enemigos en su mente por malas obras, ahora Ɖl los ha reconciliado.

El apóstol Pablo nos dice que por Jesucristo “todas las cosas fueron creadas y en Ɖl todas las cosas subsisten”, o sea, que es JesĆŗs quien creó y mantiene todo unido.

El autor de Hebreos seƱala lo mismo.

Hebreos 1:1-4: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos Ćŗltimos dĆ­as nos ha hablado por el Hijo, a quien designó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, Habiendo purificado nuestros pecados por medio de sĆ­ mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los Ć”ngeles, cuanto heredó un nombre mĆ”s excelente que ellos.

Dios, por medio de Jesús, creó todas las cosas y las sustenta mediante la palabra de su poder. Es Jesús quien creó y sustenta el universo y todo lo que contiene, así como el reino espiritual.

En IsaĆ­as vemos la imagen del Santo de Israel (es decir, JesĆŗs) como el Dios Creador.

IsaĆ­as 45:11-12 y 18: “AsĆ­ dice el SeƱor, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme acerca de mis hijos, y mandadme acerca de las obras de mis manos. Yo hice la tierra y creĆ© sobre ella al hombre; yo, mis manos, extendĆ­ los cielos, y a sus ejĆ©rcitos mandĆ©… Porque asĆ­ dice el SeƱor, Creador de los cielos; Dios mismo, que formó la tierra y la hizo; Ɖl la estableció, no la creó en vano, para ser habitada la formó: Yo soy el SeƱor, y no hay otro.

En Génesis, la transcripción de la serie de registros escritos mÔs antigua de la historia humana, encontramos a las tres personas de la Trinidad presentes en el relato de la creación.

GĆ©nesis 1:1-3: «En el principio creó Dios (el Padre o la primera persona de la Trinidad) los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacĆ­a, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el EspĆ­ritu (la tercera persona de la Trinidad) de Dios se movĆ­a sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios (el Padre) (Dios Hijo, el Verbo, la segunda persona de la Trinidad): Sea la luz. Y fue la luz.»

Dios habló y su Palabra trajo los mundos a la existencia. No, no podemos entender cómo funciona todo, pero las tres personas de la Deidad estuvieron activas en el relato de la creación. Incluso encontramos imÔgenes plurales cuando Dios crea al hombre y a la mujer.

GĆ©nesis 1:26: «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y seƱoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra».

Salmo 50:2: Desde Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.

Como leĆ­mos antes, JesĆŗs es la imagen misma del Padre, perfecto y hermoso, aunque IsaĆ­as nos dice: «Cuando lo veamos, no hay belleza (en un sentido mundano) para que lo deseemos». En la Ćŗnica traducción que leemos,

IsaĆ­as 53:2 NVI: Creció ante Ɖl como un retoƱo tierno, como una raĆ­z de tierra seca. No tenĆ­a belleza ni majestad que nos atrajera, nada en su apariencia que nos hiciera desearlo.

No habĆ­a en JesĆŗs belleza ni majestad como la de un rey orgulloso, una estrella de cine o un atleta. De hecho, fue «despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de Ɖl el rostro; Fue menospreciado, y no lo estimamos”, IsaĆ­as 53:3.

Salmo 50:3 VendrƔ nuestro Dios, y no callarƔ; fuego consumirƔ delante de Ʃl, y gran tempestad lo rodearƔ.

Cuando JesĆŗs venga a juzgar al mundo durante la ira de Dios, el libro de Apocalipsis dice: “Sus ojos eran como llama de fuego” (Apocalipsis 19:12a). El apóstol Pablo ofrece una descripción similar: “Pues es justo delante de Dios pagar con tribulación a quienes os atribulan; y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el SeƱor JesĆŗs desde el cielo con sus poderosos Ć”ngeles, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro SeƱor Jesucristo; los cuales sufrirĆ”n pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del SeƱor y de la gloria de su poder”. 1 Tesalonicenses 1:6-9.

En Judas 14 y 15 encontramos lo siguiente:

«Enoc, el sĆ©ptimo desde AdĆ”n, profetizó acerca de estos, diciendo: “He aquĆ­ que el SeƱor viene con diez mil de sus santos para juzgar a todos y convencer a todos los impĆ­os de entre ellos de todas sus obras impĆ­as que han cometido, y de todas las palabras duras que los pecadores impĆ­os han pronunciado contra Ć©l”».

Salmo 50:4-6 ConvocarÔ a los cielos de arriba y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Reúnanme a mis santos, a los que hicieron pacto conmigo con sacrificio. Y los cielos declararÔn su justicia, porque Dios es el juez mismo. Selah.

VendrĆ” a juzgar a las naciones. Pero antes de derramar las copas de su ira sobre los malvados e incrĆ©dulos, primero reunirĆ” a sus elegidos de los cuatro vientos del cielo. «Y enviarĆ” a sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta, y reunirĆ”n a sus elegidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro». Mateo 24:31. Quienes hemos aceptado el sacrificio de JesĆŗs por nuestros pecados hemos entrado en el poder del Nuevo Pacto. Seremos reunidos con el SeƱor en el rapto. La ira de Dios pronto caerĆ” sobre los malvados e incrĆ©dulos.

En Judas 14 y 15 encontramos lo siguiente:

«Enoc, el sĆ©ptimo desde AdĆ”n, profetizó acerca de estos, diciendo: “He aquĆ­ que el SeƱor viene con diez mil de sus santos para juzgar a todos y convencer a todos los impĆ­os de entre ellos de todas sus obras impĆ­as que han cometido, y de todas las palabras duras que los pecadores impĆ­os han pronunciado contra Ć©l”».

Salmo 50:7 Escucha, pueblo mƭo, y hablarƩ; Israel, y testificarƩ contra ti: Yo soy Dios, tu Dios.

Dios le dice a su pueblo que preste atención a sus palabras, que escuche su voz.

Salmo 50:8-13: «No te reprenderĆ© por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que han estado continuamente delante de mĆ­. No tomarĆ© ningĆŗn becerro de tu casa, ni ningĆŗn macho cabrĆ­o de tus apriscos. Porque mĆ­a es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco a todas las aves de los montes, y mĆ­as son las fieras del campo. Si tuviera hambre, no te lo dirĆ­a, porque mĆ­o es el mundo y todo lo que hay en Ć©l. ¿ComerĆ© carne de toros o beberĆ© sangre de machos cabrĆ­os?» 

A Dios realmente no le interesan nuestras obras sacrificiales de justicia, realizadas para cumplir algún requisito religioso. El sistema de sacrificios fue un anticipo de lo que Jesús haría con su sacrificio supremo en la cruz. Dios quiere vivir en nuestros corazones. Quiere que le ofrezcamos el sacrificio de acción de gracias y alabanza. Quiere que nuestras vidas sean un sacrificio vivo. Quiere que le adoremos en Espíritu y en verdad.

Salmo 50:14-15 Ofrece a Dios acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo: Invócame en el día de la angustia; Yo te libraré, y tú me glorificarÔs.

Si andamos en comunión con Dios, si andamos en acción de gracias y alabanza, entonces, cuando las cosas salgan mal e invoquemos a Ɖl, Ɖl responderĆ”. EstarĆ” con nosotros en los problemas. «Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo tambiĆ©n te guardarĆ© de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra», Apocalipsis. 3:10.

En el Salmo 91:14-16 encontramos una promesa similar:

«Por cuanto en mĆ­ ha puesto su amor, yo lo librarĆ©; lo pondrĆ© en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocarĆ”, y yo le responderĆ©; estarĆ© con Ć©l en la angustia; lo librarĆ© y lo glorificarĆ©. Lo saciarĆ© de larga vida y le mostrarĆ© mi salvación».

Salmo 50:16-17 Pero a los malvados Dios les dice: ¿QuĆ© tienes que hacer para declarar mis estatutos, o para tomar mi pacto en tu boca? Ya que aborreces la instrucción y desechas mis palabras.

A los malvados Dios les dice: ¿Por quĆ© tomas mi palabra en tu boca, si no la crees?

Salmo 50:18-21 Cuando viste a un ladrón, consintiste con él, y fuiste cómplice de adúlteros. Entregaste tu boca al mal, y tu lengua trama engaño. Te sientas y hablas contra tu hermano; calumnias al hijo de tu madre. Estas cosas has hecho, y yo guardé silencio; pensabas que yo era del todo como tú; pero te reprenderé y las pondré en orden ante tus ojos.

Dios ha visto a quienes colaboramos con el mal y hablamos falsamente contra los de su propia familia. Ɖl promete que no dejarĆ” pasar estas cosas. Ɖl nos reprenderĆ”. Creemos que hemos escapado a nuestros pecados secretos, pero seremos expuestos. Dios pondrĆ” las cosas en orden.

Salmo 50:22 Ahora bien, consideren esto, los que se olvidan de Dios, no sea que los despedace, y no haya quien los libre.

Dios nos envĆ­a una fuerte advertencia: es mejor que nos pongamos bien con Ɖl, o estaremos en problemas, «porque nuestro Dios es fuego consumidor» (Hebreos 12:29).

Salmo 50:23 El que ofrece alabanza me honrarÔ; y al que ordena su camino le mostraré la salvación de Dios.

Dios quiere que seamos agradecidos y le llenemos de alabanzas. Quiere que nuestras palabras sean verdaderas, honestas y de buen nombre. Si hacemos esto, Ɖl nos traerĆ” salvación. «Oh hombre, Ɖl te ha declarado lo que es bueno; y quĆ© exige de ti el SeƱor: solo practicar la justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios». Miqueas 6:8.

El apóstol Santiago nos dice: «Si alguno entre vosotros se cree religioso y no refrena su lengua, sino que engaƱa su corazón, su religión es vana. La religión pura y sin mĆ”cula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huĆ©rfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo». Santiago 1:26-27.

El apóstol Pablo también tiene palabras al respecto:

«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de impartir gracia a los oyentes. No entristezcĆ”is al EspĆ­ritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el dĆ­a de la redención. QuĆ­tense de vosotros toda amargura, enojo, ira, griterĆ­a y maledicencia, y toda malicia. Sed bondadosos y misericordiosos unos con otros, perdonĆ”ndoos unos a otros, como Dios tambiĆ©n os perdonó a vosotros en Cristo». Efesios 4:29-32

Publicado originalmente el 14 de febrero de 2025

Tuesday, August 18, 2026

Salmo 47 - Batan palmas, pueblos todos - Segunda clase


Salmo 47 con comentarios de Dennis Edwards

Salmo 47:1-2 Batan palmas, pueblos todos; aclamen a Dios con voz de triunfo. Porque el SeƱor Altƭsimo es terrible; es un gran Rey sobre toda la tierra.

Aquí parece que retomamos el tema donde terminó el salmo anterior. Jesús ha regresado y ha comenzado el Milenio de su reinado en la tierra. La palabra de Dios nos dice que los santos resucitados gobernarÔn y reinarÔn con Cristo durante mil años. HabrÔn recibido sus cuerpos resucitados, que asumimos son similares a los de los Ôngeles. Los Ôngeles en la Biblia parecen tener la capacidad de aparecer y desaparecer. Parecen tener la capacidad de aparecer como humanos e interactuar con la población humana, o al menos con aquellos humanos sensibles a Dios.

Salmo 46:3-4 Ɖl someterĆ” pueblos bajo nuestros pies, y naciones bajo nuestros pies. Nos escogerĆ” nuestra heredad, la excelencia de Jacob, a quien amó. Selah.

Abraham, Isaac y Jacob son los padres de la fe. Si somos de Cristo, entonces somos descendientes de Abraham y Jacob, y herederos de su herencia (GƔlatas 3:29).

Algunos expositores creen que, en el momento del rapto, un tercio de la nación judía vendrÔ a Dios. En Zacarías encontramos:

“Y meterĆ© a la tercera parte en el fuego, y los refinarĆ© como se refina la plata, y los probarĆ© como se prueba el oro. InvocarĆ”n mi nombre, y yo los escucharĆ©; dirĆ©: Es mi pueblo; y ellos dirĆ”n: El SeƱor es mi Dios” (ZacarĆ­as 13:9).

En otras partes de ZacarĆ­as encontramos los versĆ­culos que colaboran:

“Y acontecerĆ” en aquel dĆ­a que procurarĆ© destruir a todas las naciones que vengan contra JerusalĆ©n” (ZacarĆ­as 12:9).

Si recuerdan nuestro estudio de Ezequiel 38-39, Dios primero trae la confederación del Anticristo contra Israel y sus aliados para castigarlos por sus pecados e iniquidades. Lo que sembraron para el pueblo palestino, eso cosecharÔn. Luego, a medida que Israel se arrepienta, o al menos un tercio de Israel se arrepienta, Dios podrÔ defender a Israel y castigar a sus enemigos, el Anticristo. Dos tercios de la nación de Israel morirÔn durante las guerras del Anticristo.

El arrepentimiento de Israel parece tener lugar en el momento del rapto, al final de los tres años y medio de la Gran Tribulación. La Gran Tribulación se encuentra en las trompetas de Apocalipsis 8-10 y se expresa en otras imÔgenes en Apocalipsis 11, 12 y 13.

Durante los tres años y medio de tribulación, recordamos que los dos profetas del fin de los tiempos han estado profetizando en Jerusalén y realizando milagros.

“Y darĆ© poder a mis dos testigos para que profeticen durante mil doscientos sesenta dĆ­as (tres aƱos y medio), vestidos de cilicio… Y si alguno quiere hacerles daƱo, sale fuego de su boca y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daƱo, debe ser muerto de esta manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los dĆ­as de su profecĆ­a; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda clase de plagas cuantas veces quieran”, Apocalipsis 11:3,5-6.

Estos dos profetas estarƔn trabajando de alguna manera con Dios al enviar las plagas que se encuentran en Apocalipsis 8-10. QuizƔs se coordinen con los Ɣngeles que tocan las trompetas que se encuentran en esos capƭtulos.

“Y cuando ellos (los dos profetas del fin de los tiempos) hayan terminado su testimonio, la bestia que sube del abismo harĆ” guerra contra ellos, los vencerĆ” y los matarĆ””, Apocalipsis 11:7.

El Anticristo, poseído por el Diablo, harÔ guerra contra ellos y los matarÔ al final del período de tribulación de tres años y medio.

“Y sus cadĆ”veres estarĆ”n en la plaza de la gran ciudad, que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde tambiĆ©n nuestro SeƱor fue crucificado”, Apocalipsis 11:8.

Obviamente, serÔn asesinados en Jerusalén. El Anticristo y su confederación librarÔn una guerra prolongada contra Israel. Al parecer, primero estÔ involucrado en la implementación del Santo Pacto que permite a la nación judía comenzar el culto sacrificial en Jerusalén, en el Monte del Templo. Esto ocurre a principios de los últimos siete años.

Luego invade Israel al cumplirse los tres años y medio y coloca la abominación en el Monte del Templo, deteniendo así el culto sacrificial judío. Es entonces cuando comienza la gran tribulación, de la que habla Jesús en Mateo 24:15 y 21.

Al final del período de tres años y medio de tribulación, realiza una nueva invasión a Israel para exterminar al pueblo judío de la faz de la tierra (Salmo 83:4). Es entonces cuando parece poder matar a los dos profetas del fin de los tiempos.

“Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verĆ”n sus cadĆ”veres por tres dĆ­as y medio, y no permitirĆ”n que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se alegrarĆ”n por ellos y se alegrarĆ”n, y se enviarĆ”n regalos unos a otros, porque estos dos profetas habĆ­an atormentado a los moradores de la tierra” (Apocalipsis 11:9-10).

Parece que estos dos profetas estaban relacionados con las seis trompetas de las plagas que caen sobre la tierra durante esos tres años y medio de tribulación. La gente los ve así y se alegra de haber muerto. Pero entonces, justo cuando el mundo se alegra y cree haber derrotado a las fuerzas de Dios, que percibe como malvadas, los profetas del fin de los tiempos resucitan.

“Y despuĆ©s de tres dĆ­as y medio, el EspĆ­ritu de vida enviado por Dios entró en ellos, y se pusieron de pie; y un gran temor cayó sobre quienes los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo que les decĆ­a: «Subid acĆ”». Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron”, Apocalipsis 11:11-12.

Los dos profetas del fin de los tiempos serÔn arrebatados después de la tribulación de esos días, como Jesús profetizó.

“Inmediatamente despuĆ©s de la tribulación de aquellos dĆ­as, el sol se oscurecerĆ”, la luna no darĆ” su resplandor, las estrellas caerĆ”n del cielo y las potencias de los cielos serĆ”n conmovidas. Entonces aparecerĆ” la seƱal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarĆ”n todas las tribus de la tierra, y verĆ”n al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y enviarĆ” a sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta, y juntarĆ”n a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Mateo 24:29-31.

Recuerden, el pueblo judío habrÔ estado sufriendo bajo el Anticristo durante tres años y medio. HabrÔn escuchado y visto a los dos profetas del fin de los tiempos. Algunos de ellos se convertirÔn al cristianismo y serÔn arrebatados a la venida del Señor. Pero según las Escrituras, es en el momento del rapto, y al ver al Señor en los cielos, que un tercio de la nación judía se arrepiente de su apostasía y cree en el Señor Jesucristo. Gracias a su verdadero arrepentimiento, Dios podrÔ intervenir con justicia y volver a luchar por Israel, como en los tiempos antiguos. Leeremos de nuevo Zacarías:

“Y derramarĆ© sobre la casa de David y sobre los habitantes de JerusalĆ©n espĆ­ritu de gracia y de sĆŗplica; y mirarĆ”n a mĆ­, a quien traspasaron, y llorarĆ”n por Ć©l como se llora por hijo unigĆ©nito, afligiĆ©ndose por Ć©l como quien se aflige por su primogĆ©nito. En aquel dĆ­a habrĆ” gran luto en JerusalĆ©n” (ZacarĆ­as 12:10-11a).

Dios salvarĆ” a un remanente del pueblo judĆ­o que se arrepienta de su incredulidad en Cristo en el momento del rapto. Ɖl entonces lucharĆ” por ellos contra el Anticristo y su confederación. Ezequiel 38-39 y Apocalipsis 19:11-21 muestran el terrible resultado de esa guerra. El mal serĆ” derrotado y Cristo reinarĆ” en la tierra por mil aƱos.

Salmo 47:5: Dios ascendió con voz de mando, el Señor con sonido de trompeta.

“Porque el SeƱor mismo descenderĆ” del cielo con voz de mando, con voz de arcĆ”ngel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarĆ”n primero; luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al SeƱor en el aire, y asĆ­ estaremos siempre con el SeƱor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

En ese momento, Cristo no inicia su reinado terrenal. Ɖl viene en los cielos, arrebata a sus elegidos y luego escapa con ellos a un reino celestial. Es despuĆ©s de comparecer ante el tribunal de Cristo y recibir nuestras recompensas en la Cena de las Bodas del Cordero, que regresamos con Cristo durante la Batalla de Armagedón para tomar el control fĆ­sico de la tierra y comenzar el perĆ­odo del Milenio de 1000 aƱos.

“Y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos”, Apocalipsis 20:4b.

Salmo 47:6-8 Cantad alabanzas a Dios, cantad alabanzas; cantad alabanzas a nuestro Rey, cantad alabanzas. Porque Dios es el Rey de toda la tierra: cantad alabanzas con entendimiento. Dios reina sobre las naciones; Dios se sienta en el trono de su santidad.

Es durante ese perƭodo de mil aƱos que los hombres ya no aprenderƔn a guerrear.

“Y sucederĆ” en los Ćŗltimos dĆ­as, que el monte de la casa del SeƱor serĆ” establecido como cabeza de los montes, y serĆ” exaltado sobre los collados, y todas las naciones correrĆ”n a Ć©l. Y muchos pueblos vendrĆ”n y dirĆ”n: Venid, y subamos a los montes del SeƱor, a la casa del Dios de Jacob; y Ć©l nos enseƱarĆ” sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrĆ” la ley, y de JerusalĆ©n la palabra del SeƱor. Y juzgarĆ” entre las naciones, y reprenderĆ” a muchos pueblos; y martillarĆ”n sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzarĆ” espada nación contra nación, ni se adiestrarĆ”n mĆ”s para la guerra.” IsaĆ­as 2:2-4.

Salmo 47:9 Los prƭncipes de los pueblos se han reunido, sƭ, el pueblo del Dios de Abraham; porque de Dios son los escudos (o lƭderes de las naciones) de la tierra; Ɖl es muy exaltado.

Al comenzar el Milenio, los pueblos que lo hayan sobrevivido tendrƔn la oportunidad de conocer y amar al SeƱor. Estas naciones eran incrƩdulas al momento del rapto. Dios, en su misericordia, les da otra oportunidad para llegar a la fe y aprender del amor, la misericordia, el temor y el conocimiento del SeƱor.

“Y acontecerĆ” que todos los que sobrevivan de las naciones que vinieron contra JerusalĆ©n, subirĆ”n de aƱo en aƱo para adorar al Rey, JehovĆ” de los ejĆ©rcitos, y para celebrar la fiesta de los tabernĆ”culos. Y acontecerĆ” que los de todas las familias de la tierra que no suban a JerusalĆ©n para adorar al Rey, JehovĆ” de los ejĆ©rcitos, no vendrĆ” sobre ellos lluvia” (ZacarĆ­as 14:16).

A estas naciones incrĆ©dulas se les darĆ” la oportunidad de llegar a la fe en Cristo. Pero, como muestran las Escrituras, incluso despuĆ©s de todo lo sucedido, algunos serĆ”n lentos para creer. Dios tendrĆ” que usar el clima para castigarlos y convencerlos de creer en Ɖl. Incluso aquĆ­ vemos que Dios no fuerza la conversión. Deja que el libre albedrĆ­o del hombre decida por sĆ­ mismo. Con el tiempo, lenta pero seguramente, todos creerĆ”n. Quienes se resistan y rechacen el llamado de Dios a la fe, por voluntad propia, elegirĆ”n la segunda muerte.

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”, Apocalipsis 20:15-14.

La decisión es nuestra. Como MoisĆ©s habló a los descendientes de Israel hace 3500 aƱos, nosotros elegimos nuestro propio destino. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tĆŗ y tu descendencia; que ames al SeƱor tu Dios, que escuches su voz y te unas a Ć©l, porque Ć©l es la vida”, Deuteronomio 30:19-20a. ¿EstĆ”s eligiendo la vida o la muerte? JesĆŗs dijo: “Yo soy el resucitado y la vida; el que cree en mĆ­, aunque estĆ© muerto, vivirĆ”; y todo aquel que vive y cree en mĆ­, no morirĆ” eternamente. ¿Crees esto?”

Esa es la pregunta que todos debemos responder. JesĆŗs es la puerta a la vida eterna. No hay otra. “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mĆ­” (Juan 14:6). ¿Entras por la puerta? ¿O intentas subir por otra?

JesĆŗs dijo: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14).

Si aĆŗn no lo has encontrado, clama a Ɖl hoy. Ɖl dice: «Invócame, y yo te responderĆ©» (JeremĆ­as 33:3a). Tenemos que invocar. Tenemos que buscar. Pero Ɖl nos dice: «Buscad, y hallarĆ©is» (Mateo 7:7b). «Y me buscarĆ©is y me hallarĆ©is, porque me buscarĆ©is de todo vuestro corazón» (JeremĆ­as 29:13). Ɖl nos deja la decisión a nosotros. Pero su EspĆ­ritu nos llama: «Venid, todos los sedientos, venid a las aguas y bebed… Inclinad vuestro oĆ­do y venid a mĆ­; escuchad, y vivirĆ” vuestra alma» (IsaĆ­as 55:1-3 abreviado). 

Así de simple. Depende de cada uno de nosotros responder al llamado y venir. Venid a mí todos los que estÔis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y ligera mi carga. Mateo 11:28-30.

Publicado originalmente el 3 de marzo de 2025.

Salmo 47 - Batam palmas, todoas los pueblos


Comentario del Salmo 47 por Dennis Edwards

Salmo 47:1 Batan palmas, todos los pueblos; aclamen a Dios con voz de triunfo.

2 Corintios 2:14 dice: «Mas gracias a Dios, que siempre nos lleva en triunfo en Cristo JesĆŗs». Incluso en la muerte, «somos mĆ”s que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:36). Dios, en forma de hombre, «se dio a sĆ­ mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo» (GĆ”latas 1:4; Colosenses 1:13). «Porque todo aquel que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe. ¿QuiĆ©n es el que vence al mundo? El que cree que JesĆŗs es el Hijo de Dios» (1 Juan 5:4-5).

Necesitamos mantener la visión celestial, pues sin ella la gente perece, desmaya y se desvĆ­a. Mantenemos la visión al poner los ojos en JesĆŗs, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). «Porque no tenemos aquĆ­ ciudad permanente, sino que buscamos la venidera», es decir, «la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad», «la santa ciudad, la nueva JerusalĆ©n, que desciende del cielo, dispuesta como una novia ataviada para su esposo» (Hebreos 13:14, 11:16, Apocalipsis 22:2).

Salmo 47:2 «Porque el SeƱor AltĆ­simo es terrible; es un gran Rey sobre toda la tierra».

Una piedra, en los lugares celestiales, cortada no con mano, estĆ” lista para herir los reinos de este mundo. Cristo Rey reinarĆ” triunfante sobre todo. "Y el sĆ©ptimo Ć”ngel tocó la trompeta (al final de los tres aƱos y medio de gran tribulación), y hubo grandes voces en el cielo, que decĆ­an: «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro SeƱor y de su Cristo; y Ć©l reinarĆ” por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15).

Salmo 47:3. Ɖl someterĆ” a los pueblos bajo nuestros pies, y a las naciones bajo nuestros pies.

El apóstol Pablo explica cómo JesĆŗs cumplirĆ” este sometimiento. 1 Corintios 15:24-28 (NVI) “Entonces vendrĆ” el fin, cuando Ɖl (Cristo) haya entregado el reino a Dios, el Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y poder. Porque es necesario que Ɖl reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies. El Ćŗltimo enemigo que serĆ” abolido es la muerte. Porque Ɖl ha sometido todas las cosas bajo sus pies. Pero cuando dice: «Todas las cosas estĆ”n sujetas», es evidente que Ɖl es una excepción, quien sometió todas las cosas a Ɖl. Cuando todas las cosas le estĆ©n sujetas, entonces tambiĆ©n el Hijo mismo se sujetarĆ” a Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.

Vemos la misma imagen en Daniel 7:13-14 (NVI). En mi visión nocturna miré, y he aquí que venía con las nubes del cielo alguien como un hijo de hombre (Jesús). Se acercó al Anciano de Días (Dios Padre) y fue conducido a su presencia. Le fue dada autoridad, gloria y poder soberano; todas las naciones y pueblos de todas las lenguas lo adoraron. Su dominio es eterno e inmutable, y su reino indestructible.

Salmo 47:4 Ɖl nos escogerĆ” nuestra herencia, la excelencia de Jacob, a quien amó. Selah.

Los que hemos creĆ­do en el nombre del Hijo de Dios hemos obtenido la herencia que no se podĆ­a obtener mediante la ley. «Cristo nos redimió… para que por medio de Ć©l la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, para que recibiĆ©ramos la promesa del EspĆ­ritu mediante la fe», GĆ”latas 3:13-14. Ya no hay judĆ­o ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos sois uno en Cristo JesĆŗs. Y si sois de Cristo, entonces sois linaje de Abraham y herederos segĆŗn la promesa (GĆ”latas 3:28-29). Dios elegirĆ” como herencia a quienes lo aman y lo obedecen. La bendición de Abraham vendrĆ” sobre todos los que creen y obedecen la voz del SeƱor Jesucristo.

Salmo 47:5: Dios subió con voz de mando, el Señor con sonido de trompeta.

¡Con la venida de JesĆŗs encontramos la misma imagen de gritos y trompetas sonando!

1 Tesalonicenses 4:16-17: “Porque el SeƱor mismo con voz de mando, con voz de arcĆ”ngel y con trompeta de Dios, descenderĆ” del cielo; y los muertos en Cristo resucitarĆ”n primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al SeƱor en el aire; y asĆ­ estaremos siempre con el SeƱor”. SeƱor.

1 Corintios 15:51-52 “He aquĆ­, os digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocarĆ” la trompeta, y los muertos resucitarĆ”n incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

Mateo 24:29-31 “Inmediatamente despuĆ©s de la tribulación de aquellos dĆ­as, el sol se oscurecerĆ”, y la luna no darĆ” su resplandor, y las estrellas caerĆ”n del cielo, y las potencias de los cielos serĆ”n conmovidas.Y entonces aparecerĆ” la seƱal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarĆ”n todas las tribus de la tierra, y verĆ”n al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y enviarĆ” a sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta, y reunirĆ”n a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Salmo 47:6 Cantad alabanzas a Dios, cantad alabanzas; cantad alabanzas a nuestro Rey, cantad alabanzas.

Dios habita en las alabanzas de su pueblo. En el Salmo 100:1-2 y 4, leemos: «Cantad con gozo al SeƱor, toda la tierra. Servid al SeƱor con alegrĆ­a; venid ante su presencia con cĆ”nticos… Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias, bendecid su nombre».

El Nuevo Testamento contiene la misma admonición. Colosenses 3:15-17 “Y que la paz de Dios gobierne en sus corazones, a la cual tambiĆ©n fueron llamados en un solo cuerpo; y sean agradecidos. Que la palabra de Cristo more en abundancia en ustedes en toda sabidurĆ­a, enseƱƔndose y amonestĆ”ndose unos a otros con salmos, himnos y cĆ”nticos espirituales, cantando con gracia en sus corazones al SeƱor. Y todo lo que hagan, de palabra o de hecho, hĆ”ganlo todo en el nombre del SeƱor JesĆŗs, dando gracias a Dios Padre por medio de Ć©l.”

Efesios 5:18-21 “Y no se emborrachen con vino, en lo cual hay disolución; antes bien, sean llenos del EspĆ­ritu; hablando entre ustedes con salmos, himnos y cĆ”nticos espirituales, cantando y alabando al SeƱor en sus corazones; dando siempre gracias por todo a Dios el Padre, en el nombre de nuestro SeƱor Jesucristo; sometiĆ©ndose unos a otros en el temor de Dios.”

Salmo 47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra: canten alabanzas con entendimiento. JesĆŗs nos ha dado la victoria. 

El Salmo 98:1 dice: “Cantad al SeƱor un cĆ”ntico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra y su santo brazo le han dado la victoria”. En 1 Corintios 15:57 leemos: “Mas gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro SeƱor Jesucristo”. Daniel 2:44: “Y en los dĆ­as de estos reyes (los 10 reyes del gobierno mundial del Anticristo), el Dios del cielo levantarĆ” un reino que no serĆ” jamĆ”s destruido; y el reino no serĆ” dejado a otro pueblo, sino que desmenuzarĆ” y consumirĆ” a todos estos reinos (y destruirĆ” al Anticristo, su gobierno y su ejĆ©rcito), y el reino de Dios permanecerĆ” para siempre”.

Salmo 47:8: Dios reina sobre los paganos: Dios se sienta en el trono de su santidad.

JesĆŗs se sienta a la diestra del Padre. Apocalipsis 7:9-12 dice: «DespuĆ©s de esto mirĆ©, y he aquĆ­ una gran multitud, la cual nadie podĆ­a contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación pertenece a nuestro Dios que estĆ” sentado en el trono, y al Cordero! Y todos los Ć”ngeles estaban de pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: AmĆ©n. La bendición, la gloria, la sabidurĆ­a, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. AmĆ©n». 

Romanos 8:34: «Cristo es el que murió; sĆ­, mĆ”s aĆŗn, el que resucitó, el que ademĆ”s estĆ” a la diestra de Dios, el que tambiĆ©n intercede por nosotros». 

Salmo 47:9 Los prƭncipes de los pueblos se han reunido, el pueblo del Dios de Abraham; porque de Dios son los escudos de la tierra; Ɖl es ensalzado en gran manera.

Los “escudos de la tierra” representan a los lĆ­deres que protegen a los pueblos de la tierra. Se someterĆ”n a Dios y a Cristo en su venida.

En IsaĆ­as 2:2-4 leemos: “Y sucederĆ” en los Ćŗltimos dĆ­as, que el monte de la casa del SeƱor serĆ” establecido como cabeza de los montes, y serĆ” exaltado sobre los collados, y todas las naciones correrĆ”n a Ć©l. Y muchos pueblos vendrĆ”n y dirĆ”n: «Venid, y subamos al monte del SeƱor, a la casa del Dios de Jacob; y Ć©l nos enseƱarĆ” sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrĆ” la ley, y de JerusalĆ©n la palabra del SeƱor. Y juzgarĆ” entre las naciones, y reprenderĆ” a muchos pueblos; y volverĆ”n sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzarĆ” espada nación contra nación, ni se adiestrarĆ”n mĆ”s para la guerra».

DespuĆ©s del terrible tiempo de gran tribulación e ira de Dios, comenzarĆ” la dispensación del milenio. JesĆŗs harĆ” cesar las guerras, destruirĆ” todos los armamentos, quemando gran parte de ellos con fuego. Dios serĆ” exaltado entre las naciones. SerĆ” exaltado en la tierra (Salmo 46:9-10). No harĆ”n daƱo ni destruirĆ”n en todo mi santo monte, porque la tierra estarĆ” llena del conocimiento del SeƱor, como las aguas cubren el mar (IsaĆ­as 11:9). 

Toda rodilla se doblarĆ” y toda lengua confesarĆ” que Jesucristo es SeƱor de toda la tierra. Filipenses 2:9-11, dice: “Por lo cual Dios tambiĆ©n le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de JesĆŗs se doble toda rodilla de los que estĆ”n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el SeƱor, para gloria de Dios Padre.”

Oración: SeƱor, ayĆŗdanos a caminar en victoria. AyĆŗdanos a gritar y alabarte a pesar de las dificultades que estemos enfrentando. Sabemos que «los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria venidera que se revelarĆ” en nosotros» (Romanos 8:18). AyĆŗdanos a mantener la visión celestial. Porque «ojo no vio, ni oĆ­do oyó, ni ha subido en corazón de hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman» (1 Corintios 2:9). AyĆŗdanos a no cansarnos ni desmayar, sino a levantarnos y pelear la buena batalla con alabanza y acción de gracias. «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo JesĆŗs», 1 Tesalonicenses 5:18. «Regocijaos en el SeƱor siempre; otra vez os digo: ¡Regocijaos!» (Filipenses 4:4). Oramos en el nombre de JesĆŗs. AmĆ©n.

Otra clase aqui.

Publicado originalmente en noviembre de 2024.

Monday, August 17, 2026

Salmo 46 - Parte 2 - Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza.

 

Por Dennis Edwards (Para volver a la primera parte, haga clic en el enlace).

Salmo 46:2-3 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su bravura. Selah.

Cuando nos enfrentamos a la agitación emocional o a los tsunamis de la vida, no debemos temer, porque Dios estarĆ” con nosotros. Ɖl serĆ” nuestro pronto auxilio en tiempos de angustia. En IsaĆ­as encontramos varias promesas que podemos memorizar.

IsaĆ­as 43:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios: te esfuerzo; siempre te ayudarĆ©, siempre te sustentarĆ© con la diestra de mi justicia”.

La bondad de Dios nos sostendrĆ”.

IsaĆ­as 43:1b-2 “No temas, porque yo te redimĆ­, te llamĆ© por tu nombre”. Nombre; eres MĆ­o. Cuando pases por las aguas, yo estarĆ© contigo; y por los rĆ­os, no te anegarĆ”n; cuando pases por el fuego, no te quemarĆ”s, ni la llama te encenderĆ”.

Pase lo que pase en nuestra vida personal o en el mundo que nos rodea, Dios ha prometido estar con nosotros. Sabemos por las profecĆ­as bĆ­blicas que vendrĆ”n dĆ­as malos. Los hombres malvados irĆ”n de mal en peor, engaƱando y siendo engaƱados (2 Timoteo 3:13). «DesfallecerĆ”n los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrĆ”n en la tierra; porque las potencias de los cielos serĆ”n conmovidas» (Lucas 21:26). «Y cuando estas cosas comiencen a suceder, erguĆ­os y levantad la cabeza, porque vuestra salvación estĆ” cerca» (Lucas 21:28).

En otras palabras, Dios dice: «No os desanimĆ©is. Levantad la cabeza. Mi venida estĆ” cerca». Dios tambiĆ©n ha prometido un lugar de refugio para sus hijos. Proverbios 14:26b. Ɖl ha prometido nutrir a sus hijos durante esos tres aƱos y medio de persecución: “Y a la mujer (la Esposa de Cristo, la iglesia de creyentes) se le dieron dos alas de gran Ć”guila, para que volara al desierto, a su lugar, donde es sustentada durante tres aƱos y medio, de la presencia de la serpiente” (Apocalipsis 12:14).

Sin embargo, por otro lado, sabemos que “algunos de los entendidos caerĆ”n, para ser probados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin” (Daniel 11:35). En Apocalipsis vemos “las almas de los que fueron muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que tenĆ­an, clamando a Dios, diciendo: ¿Hasta cuĆ”ndo, SeƱor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?... Y se les dijo que descansaran todavĆ­a un poco de tiempo, hasta que tambiĆ©n sus consiervos… y que se cumpliera la condenación de sus hermanos, que tambiĆ©n serĆ­an asesinados como ellos”, Apocalipsis 6:9-11.

Dios no nos ha prometido un lecho de rosas. Annie Johnson Flint escribió el siguiente poema:

Dios no ha prometido

Cielos siempre azules,

Senderos floridos

Toda nuestra vida;

Dios no ha prometido

Sol sin lluvia

Gozo sin tristeza,

Paz sin dolor.


Pero Dios ha prometido

Fuerza para el dĆ­a,

Descanso para el trabajo,

Luz para el camino,

Gracia para las pruebas,

Ayuda de lo alto,

Compasión inagotable,

Amor eterno.

AdemĆ”s de todo lo anterior, Dios ha prometido estar con nosotros hasta el fin del mundo. El apóstol Pablo escribió: “Todos los que viven piadosamente en Cristo JesĆŗs padecerĆ”n persecución” (2 Timoteo 3:12). JesĆŗs dijo: “Si a mĆ­ me han perseguido, tambiĆ©n os perseguirĆ”n a vosotros” (Juan 15:20). En el sermón sobre En el monte, JesĆŗs animó a sus seguidores con estas palabras: “Bienaventurados serĆ©is cuando por mi causa os injurien y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque asĆ­ persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:11-12).

El apóstol Pedro tambiĆ©n compartió la misma idea: “Amados, no os extraƱƩis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraƱa os aconteciera; antes bien, regocijaos por ser participantes de los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria tambiĆ©n os alegrĆ©is con gran alegrĆ­a. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, bienaventurados sois, porque el glorioso EspĆ­ritu de Dios reposa sobre vosotros… Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello… De manera que los que padecen segĆŗn la voluntad de Dios, que hagan… Guardando sus almas para Ɖl, haciendo el bien, como para un fiel Creador”, 1 Pedro 4:12-14,16 y 19.

Si somos llamados a sufrir por Ɖl, Ɖl ha prometido que su EspĆ­ritu de gloria y de Dios reposarĆ” sobre nosotros. Ha prometido estar con nosotros; por lo tanto, no debemos temer.

Salmo 46:4-5 Hay un rƭo cuyas corrientes alegrarƔn la ciudad de Dios, el santuario de los tabernƔculos del Altƭsimo. Dios estƔ en medio de ella; no serƔ conmovida; Dios la ayudarƔ, y eso desde temprano.

En el versĆ­culo anterior, nuestros pensamientos se han alejado de la persecución y los problemas terrenales del momento, para llevarnos a la paz y la seguridad del reino celestial, a la ciudad de Dios. “Y me mostró un rĆ­o limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salĆ­a del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a ambos lados del rĆ­o, estaba el Ć”rbol de la vida, que produce doce frutos, dando su fruto cada mes; y las hojas de los Ć”rboles eran para la sanidad de las naciones. Y no habrĆ” mĆ”s maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estarĆ” en ella, y sus siervos le servirĆ”n, y verĆ”n su rostro, y su nombre estarĆ” en sus frentes. AllĆ­ no habrĆ” noche; y no necesitan luz de lĆ”mpara, ni luz del sol, porque Dios el SeƱor los iluminarĆ”; y reinarĆ”n por los siglos de los siglos”, Apocalipsis 22:1-5.

Dios nos ayudarĆ” en nuestros momentos difĆ­ciles. Nuestro objetivo es seguir mirando a JesĆŗs, mantener la mirada puesta en el cielo, conservar la visión celestial. En el Ć”mbito espiritual, estamos rodeados por una gran nube de testigos. Dios nos exhorta a “despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, y a correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en JesĆŗs, el autor y consumador de la fe, quien sufrió la muerte en la cruz por nosotros y por el gozo que recibirĆ­a como resultado… (por tanto), no nos cansemos ni desmayemos en nuestro Ć”nimo”, Hebreos 12:1-3.

Salmo 46:6-7 Bramaron las naciones, temblaron los reinos; dio su voz, la tierra se derritió. El Señor de los ejércitos estÔ con nosotros; el Dios de Jacob es nuestro refugio. Selah.

Las naciones ya han estado furiosas contra Dios y lo han hecho a lo largo de la historia. La Revolución Francesa de 1789, la Revolución Rusa de 1917 y la Revolución Cultural de China de 1966 son algunos de los ejemplos extremos de los últimos años. En ocasiones, las comunidades cristianas de África y otras partes del mundo han sufrido una severa persecución. Unos 310 millones de cristianos en todo el mundo viven actualmente en condiciones de persecución severa o extrema. El cristianismo es la comunidad religiosa mÔs perseguida del mundo.

En Apocalipsis 11, cuando el sĆ©ptimo Ć”ngel toca la trompeta al final del perĆ­odo de tres aƱos y medio de la Gran Tribulación, se produce el rapto. «Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro SeƱor y de su Cristo; y Ć©l reinarĆ” por los siglos de los siglos», Apocalipsis 11:15. “Porque el SeƱor mismo con voz de mando, con voz de arcĆ”ngel y con la trompeta de Dios, descenderĆ” del cielo; y los muertos en Cristo resucitarĆ”n primero; luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente en las nubes para recibir al SeƱor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

“Pero en los dĆ­as de la voz del sĆ©ptimo Ć”ngel, cuando Ć©l comience a tocar (la sĆ©ptima trompeta), el misterio de Dios se consumarĆ”, como Ć©l lo anunció a sus siervos los profetas” (Apocalipsis 10:7). “He aquĆ­, os digo un misterio: No todos dormiremos (en la muerte), pero seremos transformados a la final trompeta (la sĆ©ptima trompeta); porque se tocarĆ” la trompeta, y los muertos (en Cristo) resucitarĆ”n incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

“Inmediatamente despuĆ©s de la tribulación de aquellos dĆ­as (tres aƱos y medio), el sol se oscurecerĆ”, la luna no darĆ” su resplandor y las potencias de los cielos serĆ”n conmovidas. Entonces aparecerĆ” la seƱal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarĆ”n todas las tribus de la tierra, y verĆ”n al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y enviarĆ” a sus Ć”ngeles con gran voz de trompeta (la sĆ©ptima trompeta), y reunirĆ”n a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Mateo 24:29-31. Mientras los elegidos pasan tiempo con Dios en la Cena de las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7-9) y se preparan para la Batalla de Armagedón, que tomarĆ” posesión fĆ­sica de los reinos de este mundo, Dios comenzarĆ” a derramar las copas de su ira sobre los malvados e incrĆ©dulos que se han negado a abandonar sus malos caminos y adoptar los caminos de la verdad, el amor y la misericordia de Dios.

“Y herirĆ” la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matarĆ” al impĆ­o” (IsaĆ­as 11:4b). “Aullad, porque cerca estĆ” el dĆ­a del SeƱor; vendrĆ” como destrucción por parte del Todopoderoso. Por tanto, todas las manos desmayarĆ”n, y desfallecerĆ” el corazón de todo hombre; y temerĆ”n; angustias y dolores se apoderarĆ”n de ellos; se dolerĆ”n como mujer de parto; se asombrarĆ”n unos a otros; sus rostros serĆ”n como llamas”.

He aquĆ­, el dĆ­a del SeƱor viene, cruel, de ira y ardor de furia, para convertir la tierra en desolación y exterminar de ella a sus pecadores. Porque las estrellas del cielo y sus constelaciones no darĆ”n su luz; el sol se oscurecerĆ” al nacer, y la luna no darĆ” su resplandor. Y yo (el SeƱor) castigarĆ© al mundo por su maldad, y a los impĆ­os por su iniquidad; harĆ© cesar la arrogancia de los soberbios, y abatirĆ© la soberbia de los temibles… Por tanto, harĆ© temblar los cielos, y la tierra se moverĆ” de su lugar, en la ira del SeƱor de los ejĆ©rcitos, y en el dĆ­a de su ardiente ira” (IsaĆ­as 13:6-13).

SerĆ” en ese tiempo que las naciones se enfurecerĆ”n: “Y las naciones se airaron, y tu ira ha venido… y para que destruyas a los que destruyen la tierra” (Apocalipsis 11:18). Los 75 dĆ­as de la ira de Dios caerĆ”n sobre los malvados e incrĆ©dulos que se negaron a aceptar el testimonio de Cristo, a creer en Ɖl para su salvación y a abandonar sus malos caminos.

Salmo 46:8-9 Venid, ved las obras del SeƱor, ¡quĆ© desolaciones ha puesto en la tierra! Hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco y corta la lanza; quema los carros en el fuego.

Al final de la ira de Dios comenzarĆ” la nueva dispensación llamada el Milenio. «JuzgarĆ” entre las naciones y reprenderĆ” a muchos pueblos; y volverĆ”n sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzarĆ” espada nación contra nación, ni se adiestrarĆ”n mĆ”s para la guerra» (IsaĆ­as 2:4). “No harĆ”n daƱo ni destruirĆ”n en todo mi santo monte, porque la tierra estarĆ” llena del conocimiento del SeƱor, como las aguas cubren el mar”, IsaĆ­as 11:9.

“Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios, los que no habĆ­an adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos”, Apocalipsis 20:4.

Salmo 46:10-11: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; serƩ exaltado entre las naciones, serƩ exaltado en la tierra. El SeƱor de los ejƩrcitos estƔ con nosotros; el Dios de Jacob es nuestro refugio. Selah.

Dios finalmente serÔ exaltado en ese día. Toda rodilla se doblarÔ, y toda lengua confesarÔ que Jesús es Señor de señores y Rey de reyes, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:11). He aquí, yo vengo pronto, y mi galardón estÔ conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al Ôrbol de la vida y entrar por las puertas en la ciudad. Apocalipsis 22:12-14.

Publicado originalmente el 2 de marzo de 2025.


Sunday, August 16, 2026

Salmo 46 - Parte 1 - Dios es nuestro amparo y fortaleza

Salmo 46 con comentarios de Dennis Edwards

Salmo 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en los momentos difĆ­ciles.

Hace quince años, mi hijo de veintisiete años murió repentinamente en un accidente de natación. A la medianoche del 17 de marzo de 2010, día de San Patricio, recibí una llamada del compañero de piso de mi hijo. Mi hijo había desaparecido y su ropa había sido encontrada en una playa cercana.

Mi primera reacción fue arrodillarme y clamar al Señor en oración. Al hacerlo, para mi sorpresa, tuve una visión de mi hijo entrando al cielo, para alegría de mis padres y otros seres queridos fallecidos. Supe de inmediato que no lo encontrarían con vida. Cinco días después, su cuerpo apareció en la orilla y fue encontrado por unos turistas alemanes.

¿QuĆ© me ayudó a superar esos dĆ­as difĆ­ciles? ¿CuĆ”l fue el bĆ”lsamo sanador que me permitió seguir adelante? Por supuesto, tener una relación con el SeƱor y poder escuchar su suave voz en oración fue de gran ayuda y un efecto estabilizador en ese momento. Las palabras de aliento que otros habĆ­an recibido en oración por mĆ­ tambiĆ©n fueron muy fortalecedoras. Leer la palabra de Dios, especialmente los Salmos, donde encuentro consuelo en la palabra escrita, tambiĆ©n fue importante. Clamar al SeƱor con todo mi corazón en oración fue otro aspecto importante de la sanación y me ayudó de maneras que probablemente no entiendo conscientemente.

Pero quizĆ”s la clave mĆ”s importante para mi sanación tangible y fĆ­sica, que recuerdo con mĆ”s claridad por encima de todo, fue el amor y el Ć”nimo que recibĆ­ de los demĆ”s. Para que eso sucediera, tuve que confesar y compartir mi dolor. La Biblia dice: «Confesaos vuestras ofensas unos a otros. Orad unos por otros, para que seĆ”is sanados» (Santiago 5:16a). Confesar a otros lo que estaba pasando me permitió recibir el Ć”nimo que necesitaba y fue quizĆ”s la clave de la victoria y la sanación.

Recuerdo mi primer dĆ­a en Bermudas, donde murió mi hijo. Mientras preguntaba por direcciones en una tienda, le mencionĆ© a la dependienta que era el padre del joven que se habĆ­a ahogado recientemente. "Pobrecito", suspiró. "¿Puedo acercarme y darte un fuerte abrazo?". En numerosas ocasiones recibĆ­ Ć”nimo de desconocidos que conocĆ­ de esta manera.

Dios promete consolarnos en nuestros momentos de tribulación (2 Corintios 2:4). JesĆŗs dijo que nos enviarĆ­a al consolador, el EspĆ­ritu Santo. Ɖl quiere que seamos consolados. Pero si nos guardamos nuestros problemas, si nos guardamos el dolor, no recibiremos el amor ni el Ć”nimo que necesitamos, y nuestro proceso de sanación serĆ” mĆ”s largo y quizĆ”s nunca se complete.

Por lo tanto, no ocultes esas emociones. Deja que las lƔgrimas fluyan. Comparte tu dolor. Comparte tu tristeza. Al hacerlo, otros responderƔn con el bƔlsamo de amor que necesitas. No sufras en silencio. Comparte tu dolor y quienes te rodean te ayudarƔn a sanar. Dios obra de esta manera para acercarnos unos a otros y ser sus brazos, sus manos, sus labios y sus oƭdos los unos para los otros.

Cuando recibimos el amor y el aliento que necesitamos en nuestros momentos de angustia, podemos luego devolver ese amor y aliento a otras almas necesitadas o sufrientes que se crucen en nuestro camino. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro SeƱor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos tambiĆ©n nosotros consolar a los que estĆ”n en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios», 2 Corintios 1:3-4.

EscribĆ­ la sección anterior en 2017. Desde entonces, perdĆ­ a otro hijo, quien falleció repentina e inesperadamente a los 45 aƱos, hace apenas dos aƱos, en abril de 2023. La vida a veces es muy difĆ­cil y no encontramos palabras para explicar el porquĆ© de todo lo que pasamos. Pero una cosa es cierta: la palabra de Dios es verdadera. Ɖl ha sido mi pronto auxilio en los momentos difĆ­ciles. Lo mismo harĆ” por ti en cualquier dificultad que enfrentes.

Fin del Salmo 46, Primera Parte. Para ir a la Segunda Parte, haz clic en el enlace.

Publicado originalmente el 2 de marzo de 2025.

Saturday, August 15, 2026

Salmo 45 - "¡Mi corazón estĆ” a punto de estallar por la boda del MesĆ­as el Rey!"


Salmo 45. Salmo de David con comentarios de Dennis Edwards.

45:1 Mi corazón rebosa de buenas obras; hablo de las cosas que he hecho acerca del Rey; mi lengua es pluma de escribiente.

“Rebosa” deberĆ­a traducirse como “estalla”, similar a lo que JesĆŗs dijo sobre el EspĆ­ritu Santo. PodrĆ­a leerse: “Mi corazón rebosa de buenas obras”. Su corazón rebosa de cosas que tocan o conciernen al MesĆ­as Rey. Toma tu pluma y prepĆ”rate para escribir, porque Dios va a hablar. Ɖl va a derramar su palabra de agua viva sobre el MesĆ­as y su novia. JesĆŗs dijo:

Juan 7:38-39a: “El que cree en mĆ­, como dice la Escritura, de su interior correrĆ”n rĆ­os de agua viva. (Pero esto dijo del EspĆ­ritu Santo, que los que crean en Ć©l recibirĆ­an).

A la mujer junto al pozo le dijo:

Juan 4:14: “Mas el que beba del agua que yo le darĆ©, no tendrĆ” sed jamĆ”s; sino que el agua que yo le darĆ© serĆ” en Ć©l una fuente de agua que salte para vida eterna”.

En el Antiguo Testamento, el SeƱor JehovĆ” es “la fuente de aguas vivas” (JeremĆ­as 17:13). El SeƱor dijo: “Porque dos males ha cometido mi pueblo; Me han abandonado, fuente de aguas vivas, y han cavado cisternas, cisternas rotas que no retienen agua (JeremĆ­as 2:13).

El escritor del salmo, a quien la mayoría de los expositores atribuyen a David, brota proféticamente de la fuente de aguas vivas que lleva dentro para proclamar la gloriosa boda del Rey con su esposa. Recordamos que David había sido ungido por Samuel y que el Espíritu de Dios descendió sobre él.

1 Samuel 16:13: “Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió a David en medio de sus hermanos; y el EspĆ­ritu del SeƱor descendió sobre David desde aquel dĆ­a en adelante”. Unas 84 veces en la Biblia encontramos la imagen y la metĆ”fora de la TeologĆ­a Nupcial. Esta teologĆ­a consiste en que Dios, en la persona de Jesucristo, se casa con su esposa, el pueblo de Dios.

En el Salmo 45, tenemos un ejemplo de Teología Nupcial, no el matrimonio de Salomón, como algunos proponen. El salmo solo puede entenderse como el matrimonio del Rey de reyes con su adorada esposa, la iglesia de creyentes, los seguidores de Cristo.

Salmo 45:2 Eres mƔs hermoso que los hijos de los hombres; la gracia se ha derramado en tus labios; por eso Dios te ha bendecido para siempre.

Jesús era mÔs hermoso que los hijos de los hombres. Aunque no tenía belleza física para que lo deseÔramos, nos dice Isaías 53:2, sin embargo, encarnaba la perfecta belleza espiritual y moral de la gracia y la verdad, o la misericordia y la verdad. En Isaías leemos:

IsaĆ­as 61:1-3 «El EspĆ­ritu del SeƱor Dios estĆ” sobre mĆ­; Porque el SeƱor me ha ungido para predicar buenas nuevas a los mansos (humildes, afligidos, quebrantados); me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos y apertura de la prisión a los presos; a proclamar el aƱo agradable del SeƱor y el dĆ­a de venganza de nuestro Dios; a consolar a todos los que lloran; a designar a los que lloran en Sion, darles gloria en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, manto de alabanza en lugar de espĆ­ritu abatido; para que ellos (sus seguidores) sean llamados Ć”rboles de justicia, plantĆ­o del SeƱor, para que Ɖl sea glorificado.

Al hablar con sus discĆ­pulos, JesĆŗs se comparó a sĆ­ mismo con una vid, y a sus discĆ­pulos con las ramas. Dijo: «Yo soy la vid, ustedes son las ramas; el que permanece en mĆ­, y yo en Ć©l, ese lleva mucho fruto; porque separados de mĆ­ nada pueden hacer… En esto es glorificado mi Padre, en que lleven mucho fruto; AsĆ­ serĆ©is mis discĆ­pulos”, Juan 15:5-8.

Somos la plantación del SeƱor, o las ramas de la vid del SeƱor. Somos Ć”rboles de justicia por medio de Ɖl, Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Como resultado, debemos dar fruto, mĆ”s creyentes, y Dios, por lo tanto, serĆ” glorificado.

Al comenzar su ministerio, JesĆŗs cita del rollo de IsaĆ­as estos mismos versĆ­culos. Leamos el Evangelio de Lucas.

Lucas 4:16-22: “Vino a Nazaret, donde se habĆ­a criado; y el dĆ­a de reposo, como era su costumbre, entró en la sinagoga y se levantó a leer. Y le fue entregado el libro de IsaĆ­as; y al abrirlo, halló el lugar donde estaba escrito”. JesĆŗs leyó entonces IsaĆ­as 61:1-2, que citamos anteriormente.

Lucas 4:20-22: “Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó. Y los ojos de todos los que estaban en la sinagoga estaban fijos en Ć©l. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Y todos dieron testimonio, y se maravillaron de las palabras de gracia que salĆ­an de su boca”.

Anteriormente, siendo un niƱo de 12 aƱos, se le habĆ­a encontrado “sentado en medio de los doctores, escuchĆ”ndolos y haciĆ©ndoles preguntas. Y todos los que le oĆ­an se maravillaban de su entendimiento y de sus respuestas” (Lucas 2:46b-47). Nosotros tampoco podemos negar la belleza y la profundidad de sus palabras. En otra parte de IsaĆ­as leemos:

IsaĆ­as 11:1-2: “SaldrĆ” una vara del tronco de IsaĆ­, y un vĆ”stago retoƱarĆ” de sus raĆ­ces; y reposarĆ” sobre Ć©l el EspĆ­ritu del SeƱor: espĆ­ritu de sabidurĆ­a y de inteligencia, espĆ­ritu de consejo y de poder, espĆ­ritu de conocimiento y de temor del SeƱor”.

JesĆŗs fue esa “RaĆ­z” que surgió de la familia de IsaĆ­, padre de David. La descendencia de JesĆŗs se remonta a David tanto en Mateo como en Lucas.

Salmo 45:3: CiƱe tu espada sobre tu muslo, oh poderoso, con tu gloria y tu majestad.

¿Cabalgó Salomón con espada para mantener su reino? No, su padre lo habĆ­a hecho antes. Por esa razón, el SeƱor le habĆ­a dicho a David que no podĆ­a construirle una casa, porque habĆ­a sido un hombre de guerra. Salomón, como su nombre lo indica, era un prĆ­ncipe de paz. El salmo no habla de Salomón, sino del Rey JesĆŗs, el MesĆ­as, el verdadero PrĆ­ncipe de Paz, quien, sin embargo, viene como hombre de guerra en su regreso por su iglesia y para vengarse de quienes se niegan a reconocerlo como tal. 

Apocalipsis 19:11-16: “Vi el cielo abierto; y he aquĆ­ un caballo blanco; y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y en su cabeza habĆ­a muchas coronas; y tenĆ­a un nombre escrito que nadie conocĆ­a sino Ć©l mismo. Estaba vestido de una ropa teƱida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios. Y los ejĆ©rcitos celestiales lo seguĆ­an en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio. De su boca sale una espada afilada, para herir con ella a las naciones, y las regirĆ” con vara de hierro; y Ć©l pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y SeƱor de seƱores”.

Judas cita el libro de Enoc y escribe de manera similar a Apocalipsis.

Judas 14b-15: «He aquĆ­, el SeƱor viene con diez mil de sus santos para ejecutar juicio contra todos y dejar convictos a todos los impĆ­os de todas las malas obras que han cometido, y de todas las duras palabras que los pecadores impĆ­os han pronunciado contra Ć©l».

Es durante la Ira de Dios que Jesús regresa para juzgar a los malvados e incrédulos. La iglesia de los verdaderos creyentes serÔ arrebatada al final de los tres años y medio de la Gran Tribulación, justo antes de los 75 días de la ira de Dios. Para leer mÔs sobre la diferencia entre la Gran Tribulación y la Ira de Dios, siga el siguiente enlace.

La imagen de la espada afilada que sale de su boca podrĆ­a representar la palabra de Dios. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, mĆ”s cortante que toda espada de dos filos; penetra hasta partir el alma y el espĆ­ritu, las coyunturas y los tuĆ©tanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). “Y tomad… la espada del EspĆ­ritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17b).

La frase “Oh Poderoso” tambiĆ©n parece referirse al MesĆ­as. En IsaĆ­as, encontramos la profecĆ­a que muestra que JesĆŗs era, de hecho, “el Dios Poderoso”.

IsaĆ­as 9:6 “Porque nos ha nacido un niƱo, nos ha sido dado un hijo; y el gobierno estarĆ” sobre sus hombros; y se llamarĆ” su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, PrĆ­ncipe de Paz”.

Salmo 45:4 Y en tu majestad cabalgarÔs prósperamente por la verdad, la mansedumbre y la justicia; Y tu diestra te enseñarÔ cosas terribles.

Jesús fue quien vino con verdad, mansedumbre y justicia. Habló la verdad con amor, animando a los abatidos, afligidos y débiles, mientras confrontaba a los hipócritas religiosos y políticos con su palabra y comportamiento justos.

Salmo 45:5: Tus saetas son agudas en el corazón de los enemigos del Rey; por las cuales los pueblos caen bajo tus pies.

IsaĆ­as presenta imĆ”genes terribles del «dĆ­a del SeƱor», que es la ira de Dios.

IsaĆ­as 13:11: «CastigarĆ© al mundo por su maldad, y a los impĆ­os por su iniquidad; harĆ© cesar la arrogancia de los soberbios, y abatirĆ© la altivez de los temibles».

En Jeremƭas vemos las mismas imƔgenes.

JeremĆ­as 25:31-33 “Un estruendo llegarĆ” hasta los confines de la tierra; porque el SeƱor tiene un pleito con las naciones; litigarĆ” con toda carne; entregarĆ” a los impĆ­os a la espada, dice el SeƱor. AsĆ­ dice el SeƱor de los ejĆ©rcitos: He aquĆ­, el mal irĆ” de nación en nación, y un gran torbellino se levantarĆ” de los confines de la tierra. Y los muertos del SeƱor estarĆ”n en aquel dĆ­a de un extremo a otro de la tierra; no serĆ”n lamentados, ni recogidos, ni enterrados; serĆ”n estiĆ©rcol sobre la tierra.”

Salmo 45:6-7 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Amas la justicia y aborreces la maldad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría mÔs que a tus compañeros.

El autor de Hebreos cita estos versículos en defensa de Jesús como el Hijo de Dios. Jesús es la imagen misma del Padre y sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Es Jesús quien nos purificó de nuestros pecados y se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Véase Hebreos 1:1-14.

Salmo 45:8: Mirra, Ɣloe y casia, desde palacios de marfil, huelen todos tus vestidos, con lo cual te han alegrado.

Curiosamente, JesĆŗs recibió en su nacimiento una rica variedad de regalos: oro, incienso y mirra (Mateo 2:11b). Antes de su muerte, una mujer acude y unge los pies de JesĆŗs con nardo, de gran precio (Juan 12:3). En el entierro de JesĆŗs, JosĆ© de Arimatea y Nicodemo “trajeron una mezcla de mirra y Ć”loe, como cien libras. Tomaron entonces el cuerpo de JesĆŗs y lo envolvieron en lienzos con especias aromĆ”ticas, segĆŗn la costumbre judĆ­a de enterrar” (Juan 19:39-40). De nuevo, vemos la confirmación de que el salmo profĆ©tico de JesĆŗs.

Salmo 45:9-11: Hijas de reyes estaban entre tus ilustres; a tu diestra estaba la reina con oro de Ofir. Escucha, hija, y considera, e inclina tu oído; olvida también a tu pueblo y a la casa de tu padre; así desearÔ el Rey tu hermosura, porque él es tu Señor; adóralo.

JesĆŗs llama a su novia a venir, a prepararse para la cena de bodas del Cordero. En el libro de Apocalipsis, antes del regreso del Rey para juzgar durante la Ira de Dios, vemos que su esposa fue arrebatada a los cielos despuĆ©s de la tribulación de aquellos dĆ­as (Mateo 24:29-31). Su amor y obediencia a Cristo la prepararon para la fiesta de bodas. 

Apocalipsis 19:6-9: “Y oĆ­ como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decĆ­a: ¡Aleluya! Porque el SeƱor nuestro Dios Todopoderoso reina. GocĆ©monos, alegrĆ©monos y dĆ©mosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa (la iglesia creyente y obediente) se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios”.

Otros ejemplos de la Teología Nupcial que se encuentran en las enseñanzas de Jesús son Mateo 25:1-13 y Mateo 22:1-14. El apóstol Pablo también la menciona en Efesios 5:22-33.

Salmo 45:12-15  Y la hija de Tiro estarĆ” allĆ­ con un regalo; incluso los ricos del pueblo implorarĆ”n tu favor. La hija del rey es toda gloriosa por dentro: su ropa es de oro labrado. SerĆ” llevada ante el rey con ropas de bordado; las vĆ­rgenes, sus compaƱeras que la siguen, serĆ”n traĆ­das ante ti. Con alegrĆ­a y regocijo serĆ”n traĆ­das; entrarĆ”n en el palacio del Rey.

La TeologĆ­a Nupcial continĆŗa y vemos a la Novia con sus vĆ­rgenes entrando ante la presencia del Rey. En Apocalipsis vemos que quienes siguen a JesĆŗs adondequiera que va son llamados "vĆ­rgenes".

Apocalipsis 14:1-5 “MirĆ©, y he aquĆ­, el Cordero estaba de pie sobre el monte Sión, y con Ć©l ciento cuarenta y cuatro mil, que tenĆ­an el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oĆ­ una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas, y como el sonido de un gran trueno; y oĆ­ la voz de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaron como un cĆ”ntico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podĆ­a aprender el cĆ”ntico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vĆ­rgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres, siendo las primicias para Dios y para el Cordero. Y en sus bocas no se halló engaƱo, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” 

¿Acaso «no se contaminaron con mujer, pues son vĆ­rgenes» significaba total devoción, amor y obediencia a JesĆŗs? En otras palabras, estas personas no amaban al mundo, representado en Apocalipsis por una mujer, una Gran Prostituta. No amaban las cosas del mundo que la mujer usa para seducirlas. «Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2:16-17).

Con alegrĆ­a y regocijo, entraremos en la presencia de Dios, como vemos en otros pasajes de los salmos. Canten con jĆŗbilo al SeƱor, toda la tierra. Sirvan al SeƱor con alegrĆ­a. Vengan ante su presencia con cĆ”nticos. Sepan que el SeƱor es Dios: Ɖl nos creó, y no nosotros mismos; somos su pueblo y ovejas de su prado. Entren por sus puertas con acción de gracias, y por sus atrios con alabanza. Alabadle y alabad su nombre, porque el SeƱor es bueno, y para siempre es su misericordia. y su verdad perdura por todas las generaciones”, Salmo 100.

Salmo 45:16-17 En lugar de tus padres estarƔn tus hijos, a quienes harƔs prƭncipes en toda la tierra. HarƩ que tu nombre sea recordado por todas las generaciones; por tanto, los pueblos te alabarƔn eternamente.

Los que siguen a JesĆŗs ahora, que toman su cruz y se niegan a sĆ­ mismos por amor a Ɖl, recibirĆ”n cien veces mĆ”s en esta vida y heredarĆ”n la vida eterna (Mateo 19:29b). TambiĆ©n gobernarĆ”n y reinarĆ”n con Cristo durante el Milenio de 1000 aƱos que sigue a la Ira de Dios (Apocalipsis 20:4-6). 

Es en el nombre de JesĆŗs que toda rodilla se doblarĆ” y toda lengua “confesarĆ” que Jesucristo es el SeƱor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:11). ¿Has confesado a Cristo? A la larga, todos tendremos que confesarlo. BĆŗscalo si aĆŗn no lo has hecho. Ɖl estĆ” cerca de ninguno de nosotros. “Y Me buscarĆ©is y me hallarĆ©is, porque me buscarĆ©is de todo vuestro corazón”, JeremĆ­as 29:13.

 Publicado originalmente el 1 de marzo de 2023.

Friday, August 14, 2026

Salmo 44 - ¡En Dios nos gloriamos todo el dĆ­a!


Dennis Edwards

Los expositores del Salmo 44 tienen varios problemas. Desconocen quién lo escribió ni en qué momento. El salmo habla de un momento en que el pueblo de Dios fue bendecido y sintió su presencia y protección. Pero ahora ha surgido un faraón que no conocía a José. Ahora sufren persecución y dificultades, y solo pueden recordar las historias que les contaron del pasado, cuando Dios luchó por su pueblo y salió con sus ejércitos hacia la victoria.

Por lo tanto, el salmo se considera casi profético de la persecución que el pueblo de Dios ha sufrido durante la época del cristianismo y que aún sufrirÔ bajo la época del Anticristo. El cristianismo sufre hoy mÔs que cualquier otra comunidad religiosa. Quienes llevan el nombre de Cristo sufren burlas, calumnias, persecución y muerte en muchos países y lugares del mundo.

Según la Lista de Vigilancia de la Persecución de Puertas Abiertas, mÔs de 380 millones de cristianos sufren un alto nivel de persecución por su fe, mientras que 310 millones de ellos sufren un nivel muy alto o extremo de persecución. Hoy he publicado una entrada aparte con algunos detalles de la Lista de Vigilancia, junto con un video de 5 minutos en YouTube sobre la persecución mundial de la comunidad cristiana.

Al leer y estudiar el Salmo 44, podemos orar por nuestros hermanos en la fe en países que sufren persecución severa. Seamos valientes en nuestra fe y hagamos todo lo posible por predicar o compartir el evangelio con los necesitados en nuestros propios países. Sabemos por las Escrituras que en los últimos días la iglesia experimentarÔ persecución extrema en todo el mundo. Aprovechemos el tiempo, pues estos días se volverÔn cada vez mÔs malvados a medida que los hombres malvados se vuelvan cada vez mÔs malvados, engañando y siendo engañados (2 Timoteo 3:13).

Salmo 44:1-3: Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. Cómo expulsaste a las naciones con tu mano y las plantaste; cómo afligiste a los pueblos y los expulsaste. Porque no se apoderaron de la tierra por su propia espada, ni los salvó su propio brazo, sino tu diestra, tu brazo y la luz de tu rostro, porque te mostraste favor hacia ellos.

En nuestra vida debemos recordar que nuestro propio brazo no nos ha salvado. Es Dios quien nos ha dado la capacidad de producir riqueza. Es Ɖl quien nos ha ayudado en nuestras propias vidas y ha establecido nuestras obras.

Deuteronomio 8:18-20 Pero acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder para hacer riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Y sucederÔ que si llegas a olvidar al Señor tu Dios, y andas en pos de dioses ajenos, y les sirves y te inclinas a ellos, yo testifico hoy contra ti que ciertamente perecerÔs. Como las naciones que el Señor destruyó delante de ti, así perecerÔs, por no haber obedecido la voz del Señor tu Dios.

Salmo 44:4-8 Tú eres mi Rey, oh Dios; ordena liberación para Jacob. Por ti doblegaremos a nuestros enemigos; por tu nombre pisotearemos a quienes se alcen contra nosotros. Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvarÔ. Pero tú nos has salvado de nuestros enemigos y has avergonzado a quienes nos odiaban. En Dios nos gloriaremos todo el día, y alabaremos tu nombre para siempre. Selah.

En el relato de Josafat en 2 Crónicas 20, vemos que el rey, los líderes y el pueblo buscaron a Dios en oración y ayuno cuando sus enemigos los atacaron. Como resultado, Dios luchó por ellos.

2 Crónicas 20:15b y 17: “No temĆ”is ni os acobardĆ©is delante de esta gran multitud; porque la batalla no es vuestra, sino de Dios. No tendrĆ©is que pelear en esta batalla; preparaos, estad firmes, y verĆ©is la salvación del SeƱor con vosotros… No temĆ”is ni desmayĆ©is; maƱana salid contra ellos, porque el SeƱor estarĆ” con vosotros”.

Se nos dice que, cuando el pueblo comenzó a cantar y a alabar al Señor en la mañana de la batalla, Dios hizo que los tres ejércitos que venían contra JudÔ se destruyeran entre sí, en lugar de luchar contra JudÔ (2 Crónicas 20:23).

Parece que, con la elección de Trump, Estados Unidos ha entrado en un período de avivamiento. Gran parte de la agenda anticristo del partido opositor estÔ siendo derribada. Usemos las armas de la oración y la alabanza para luchar por las fuerzas espirituales que luchan contra nosotros, mientras oramos para que Dios siga levantando hombres y mujeres de Dios dispuestos a seguirlo, pase lo que pase.

Sigo creyendo que defender la verdad de Dios es lo mÔs grande del mundo. Este es el propósito de la vida. El propósito de la vida no es ser feliz. El propósito de la vida no es alcanzar el placer y evitar el dolor. El propósito de la vida es hacer la voluntad de Dios, pase lo que pase. Martin Luther King Jr.

Salmo 44:9-14 Pero tú nos has desechado y avergonzado, y no has salido con nuestros ejércitos. Nos has hecho retroceder ante el enemigo, y los que nos odian se despojan para sí mismos. Nos has dado como ovejas destinadas al consumo, y nos has dispersado entre las naciones. Vendes a tu pueblo a cambio de nada, y no aumentas tu riqueza con su precio. Nos has hecho objeto de oprobio para nuestros vecinos, burla y escarnio para los que nos rodean. Nos has hecho objeto de burla entre las naciones, objeto de meneo de cabeza entre el pueblo.

AsĆ­ como el pueblo judĆ­o cayó en descrĆ©dito, los primeros cristianos sufrieron severa persecución y pruebas durante diversas persecuciones romanas. Tanto el pueblo judĆ­o como el nombre de Jesucristo son o han sido usados ​​como palabras malsonantes o para maldecir, «un objeto de burla entre las naciones».

Salmo 44:15-16 Mi confusión estÔ continuamente delante de mí, y la vergüenza de mi rostro me ha cubierto, por la voz del que injuria y blasfema, a causa del enemigo y del vengador.

Los líderes mundiales del anticristo del pasado, como Hitler, Stalin, Mao y otros, han blasfemado el nombre de Dios y perseguido a su pueblo. Estos han sido anticristos. Sin embargo, las Escrituras indican que en los últimos días la manifestación final del mal surgirÔ ante el Anticristo, quien intentarÔ eliminar el cristianismo y a sus seguidores de la tierra.

Apocalipsis 13:5-7 Y se le dio (al Anticristo) una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio poder para actuar cuarenta y dos meses (tres años y medio). Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernÔculo y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, lengua y nación.

Daniel 7:25: «Y Ć©l (el Anticristo) hablarĆ” palabras contra el AltĆ­simo, y quebrantarĆ” a los santos del AltĆ­simo, y pensarĆ” en cambiar los tiempos y la ley; y serĆ”n entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo (o tres aƱos y medio)». 

Salmo 44:17-22 Todo esto nos ha sobrevenido; pero no nos hemos olvidado de ti, ni hemos faltado a tu pacto. No se ha vuelto atrĆ”s nuestro corazón, ni se han apartado nuestros pasos de tu camino; aunque nos has quebrantado en lugar de dragones (probablemente algĆŗn tipo de reptiles voladores o un pequeƱo dinosaurio aĆŗn no extinto al momento de escribirse el salmo), y nos has cubierto con la sombra de la muerte. Si hemos olvidado el nombre de nuestro Dios, o extendido nuestras manos a un dios extraƱo, ¿no investigarĆ” Dios esto? Porque Ć©l conoce los secretos del corazón. SĆ­, por tu causa somos asesinados todo el dĆ­a; somos contados como ovejas para el matadero.

Muchos seguidores de Dios, desde los dĆ­as antes de Cristo y en los dĆ­as posteriores, han sufrido persecución y muerte por su fe. Pero permanecieron fieles. No negaron su fe, aunque pudieron haber sido tentados o haber vacilado en su fe. IsaĆ­as fue aserrado bajo el reinado de ManasĆ©s, rey de JudĆ”. JeremĆ­as fue lapidado en Egipto. ZacarĆ­as fue lapidado en el patio del templo bajo el reinado de JoĆ”s. Tradicionalmente, se considera que todos los discĆ­pulos de JesĆŗs, salvo Juan el Revelador, murieron por su fe en la difusión del mensaje del evangelio. John Fox, en el siglo XVI, elaboró ​​un libro que registra a los primeros mĆ”rtires cristianos protestantes.

El apóstol Pablo cita el Salmo 44:22 en Romanos 8, donde anima a la iglesia primitiva a mantenerse firme frente a la persecución y la muerte, porque nada puede separarnos del amor de Dios.

Romanos 8:31-34: “¿QuĆ©, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quiĆ©n contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederĆ” tambiĆ©n con Ć©l todas las cosas? ¿QuiĆ©n acusarĆ” a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿QuiĆ©n es el que condena? Es Cristo quien murió, sĆ­, mĆ”s aĆŗn, quien resucitó, quien ademĆ”s estĆ” a la diestra de Dios, quien tambiĆ©n intercede por nosotros.

Romanos 8:35-39: “¿QuiĆ©n nos separarĆ” del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como estĆ” escrito: «Por causa tuya somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas para el matadero» (Salmo 44:22). En todas estas cosas somos mĆ”s que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni Ć”ngeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrĆ” separar del amor de Dios, que es en Cristo JesĆŗs, SeƱor nuestro.

 Salmo 44:23-26 Despierta, ¿por quĆ© duermes, oh SeƱor? LevĆ”ntate, no nos deseches para siempre. ¿Por quĆ© escondes tu rostro y olvidas nuestra aflicción y nuestra opresión? Porque nuestra alma estĆ” postrada en el polvo; nuestro vientre estĆ” pegado a la tierra. LevĆ”ntate en nuestra ayuda y redĆ­menos por tu misericordia.

Ya sea en la vida o en la muerte, somos del SeƱor y no tememos a quienes pueden matar el cuerpo. Tememos y obedecemos solo a Aquel que puede arrojar cuerpo y alma al infierno. Es a Ɖl a quien tememos y obedecemos. «La conclusión de todo el discurso oĆ­do es esta: Teme a Dios y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre», EclesiastĆ©s 12:13.

Marcos 8:36-38: «¿De quĆ© le servirĆ” al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿O quĆ© darĆ” el hombre a cambio de su alma? Por tanto, el que se avergüence de mĆ­ y de mis palabras en esta generación adĆŗltera y pecadora, tambiĆ©n se avergonzarĆ” de Ć©l el Hijo del Hombre, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos Ć”ngeles».

Publicado originalmente el 27 de febrero de 2025.

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