22 de enero La Voz Diaria
Bien hecho, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.
Jesús habla:
Tu amigo ha entrado en mi presencia. Fue fiel hasta el fin y le he reservado una corona de justicia incorruptible.
Recuerden, den gracias en todo, incluso en estas situaciones difÃciles. Sus tiempos están en mis manos y ninguno de ustedes caerá al suelo sin el conocimiento de mi Padre.
Por lo tanto, regocÃjense y estén sumamente contentos de que otro de mis discÃpulos, de mis seguidores, haya regresado a casa para estar conmigo. Tendrá un tiempo de descanso y reentrenamiento hasta que él también esté listo para otra asignación en el mundo celestial. Nada de sentarse en las nubes aquà arriba.
No se turben sus corazones ni tengan miedo. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. He preparado un lugar para todos los que me aman y me sirven. Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por mÃ. SÃganme.
No los dejaré huérfanos. Yo iré a ustedes. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama, y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.
Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.
La paz les dejo. Mi paz les doy; yo no se la doy como el mundo la da. No se turben sus corazones ni tengan miedo.
Su amigo ha venido a mi presencia. Me amó, como todos saben y testifican. Buscó primeramente el reino de Dios. Por tanto, regocÃjense y estén sumamente contentos. Y de nuevo les digo: regocÃjense. Porque mi gozo, el gozo del Señor, es su fuerza. Busquen el gozo.
Les he dicho esto para que en mà encuentren paz. En el mundo tendrán tribulación, angustia, enfermedad, desánimo y muerte; pero tengan ánimo, sean valientes, anÃmense y regocÃjense, porque yo he vencido al mundo.
Al que venza y guarde mis obras y palabras hasta el fin, le daré poder sobre las naciones. Al que venza, será vestido de vestiduras blancas, que son las acciones justas de los santos; y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
Si alguno está en mÃ, es una nueva criatura. Las cosas viejas pasaron. He aquÃ, todas las cosas se han hecho nuevas. Enjugaré toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor; porque las cosas anteriores pasaron. He aquÃ, yo hago todas las cosas nuevas.
Bienaventurados los que guardan mis mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida y entrar por las puertas de la ciudad.
Como dijo mi apóstol a los gentiles: «No permitan que nada de esto los conmueva, ni consideren su vida como algo valioso para ustedes mismos, para que puedan completar su carrera con gozo y el ministerio que les he encomendado, para dar testimonio del evangelio de mi gracia al mundo moribundo».
Para un estudio sobre el Salmo 22


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