18 de enero
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo JesĆŗs.”
“Que no haya quejas en nuestras calles. Dichoso el pueblo que se encuentra en tal situación. SĆ, feliz el pueblo cuyo Dios es el SeƱor.”
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
“Sean gratas ante ti las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, oh SeƱor, fortaleza mĆa y Redentor mĆo.”
“Porque el que ofrece alabanza glorifica a Dios.” “Que vuestro sĆ sea sĆ, y vuestro no, no.” “Porque el hombre de doble Ć”nimo es inconstante en todos sus caminos.”
“Los labios justos son el deleite de los reyes, y aman al que habla con rectitud.” “Aparta de ti la boca engaƱosa, y aleja de ti los labios perversos.”
Quien se burla del pobre afrenta a su Creador, y quien se alegra con las calamidades no quedarĆ” impune. Las palabras agradables son como panal de miel, dulces al alma y salud para los huesos.
La muerte y la vida estĆ”n en poder de la lengua, y quienes la aman comerĆ”n de su fruto. Porque el hombre se alegra con la respuesta de su boca y con una palabra dicha a su tiempo: ¡cuĆ”n buena es!
Pero la lengua nadie la puede domar; es un mal indomable, llena de veneno mortal. Con ella bendecimos a Dios Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que estĆ”n hechos a semejanza de Dios. De la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos mĆos, esto no deberĆa ser asĆ.
¿Acaso una fuente echa de la misma fuente agua dulce y amarga? … ¿QuiĆ©n de vosotros es sabio y dotado de conocimiento? Que muestre sus obras con buena conducta y sabidurĆa. Pero si hay amarga envidia y contienda en sus corazones, no se glorĆen ni mientan contra la verdad. Esta sabidurĆa no desciende de lo alto, sino que es terrenal, sensual y diabólica. Porque donde hay envidia y contienda, hay confusión y toda obra malvada.
Pero la sabidurĆa que viene de lo alto es primeramente pura, despuĆ©s pacĆfica, amable y tolerante, llena de misericordia y buenos frutos, sin parcialidad ni hipocresĆa.
Que toda amargura, ira, enojo, griterĆa y maledicencia sean quitadas de ustedes, junto con toda malicia. Sean bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonĆ”ndose unos a otros, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Y andad en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sà mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero que ni siquiera se mencione entre vosotros la fornicación, ni toda inmundicia ni la avaricia, como conviene a santos; ni la inmundicia, ni las necedades, ni las bromas, que no convienen; sino mÔs bien la acción de gracias.
Dando siempre gracias por todo a Dios el Padre, en el nombre de nuestro SeƱor Jesucristo.

