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Tuesday, February 24, 2026

Oración para protegerse de los enemigos - Salmo 54


Salmo 54. Salmo de David, cuando los Zifim vinieron y dijeron a SaĆŗl: "¿No se esconde David con nosotros?". Comentario de Dennis Edwards.

1 Samuel 23:13-39

13 David entonces se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a Saúl la nueva de que David se había escapado de Keila, y desistió de salir. 14 Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.

15 Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se estuvo en Hores, en el desierto de Zif. 16 Entonces se levantó JonatÔn hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. 17 Y le dijo: No temas, pues no te hallarÔ la mano de Saúl mi padre, y tú reinarÔs sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. 18 Y ambos hicieron pacto delante de JehovÔ; y David se quedó en Hores, y JonatÔn se volvió a su casa.

19 DespuĆ©s subieron los de Zif para decirle a SaĆŗl en Gabaa: ¿No estĆ” David escondido en nuestra tierra en las peƱas de Hores, en el collado de Haquila, que estĆ” al sur del desierto? 20 Por tanto, rey, desciende pronto ahora, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey. 21 Y SaĆŗl dijo: Benditos seĆ”is vosotros de JehovĆ”, que habĆ©is tenido compasión de mĆ­. 22 Id, pues, ahora, aseguraos mĆ”s, conoced y ved el lugar de su escondite, y quiĆ©n lo haya visto allĆ­; porque se me ha dicho que Ć©l es astuto en gran manera. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos donde se oculta, y volved a mĆ­ con información segura, y yo irĆ© con vosotros; y si Ć©l estuviere en la tierra, yo le buscarĆ© entre todos los millares de JudĆ”. 24 Y ellos se levantaron, y se fueron a Zif delante de SaĆŗl.

Pero David y su gente estaban en el desierto de Maón, en el ArabÔ al sur del desierto. 25 Y se fue Saúl con su gente a buscarlo; pero fue dado aviso a David, y descendió a la peña, y se quedó en el desierto de Maón. Cuando Saúl oyó esto, siguió a David al desierto de Maón. 26 Y Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el otro lado del monte, y se daba prisa David para escapar de Saúl; mas Saúl y sus hombres habían encerrado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces vino un mensajero a Saúl, diciendo: Ven luego, porque los filisteos han hecho una irrupción en el país. 28 Volvió, por tanto, Saúl de perseguir a David, y partió contra los filisteos. Por esta causa pusieron a aquel lugar por nombre Sela-hama-lecot.[a] 29 Entonces David subió de allí y habitó en los lugares fuertes de En-gadi.

Salmo 54:1-2. SÔlvame, oh Dios, por tu nombre, y júzgame con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oído a las palabras de mi boca.

David y sus seiscientos hombres se escondían en el desierto de Zif, en el territorio de JudÔ. Los hombres de Zif informaron a Saúl sobre el paradero de David. Saúl tenía a David y a sus hombres rodeados, cuando recibió un mensaje de que los filisteos estaban invadiendo la tierra. Saúl tuvo que dejar de perseguir a David.

Salmo 54:3. Porque extraƱos se han levantado contra mƭ, y opresores buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sƭ. Selah.

En lugar de “extraƱos”, algunos expositores traducen la palabra como “los orgullosos”. Por lo tanto, podrĆ­a leerse: “Porque los orgullosos se han levantado contra mĆ­”. Los orgullosos tambiĆ©n son aquellos que “no han puesto a Dios por delante”.

En el libro de Santiago, encontramos la misma idea.

“Dios resiste a los orgullosos, pero da gracia a los humildes… Humillaos ante el SeƱor, y Ć©l os exaltarĆ””, Santiago 4:6-10.

En Job encontramos:

“Cuando los hombres estĆ©n abatidos, entonces dirĆ”s: Hay exaltación; y Ć©l salvarĆ” al humilde”.

Salmo 34:18: “Cercano estĆ” el SeƱor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espĆ­ritu”.

IsaĆ­as 66:2b: “Pero a ese hombre mirarĆ©, al pobre y humilde de espĆ­ritu, que tiembla ante mi palabra”.

Numerosos proverbios nos advierten contra el orgullo. Proverbios 11:2 “Cuando viene la soberbia, tambiĆ©n viene la vergüenza; pero con los humildes estĆ” la sabidurĆ­a.”

Proverbios 16:5 “Todo altivo de corazón es abominación al SeƱor; aunque se unan las manos, no quedarĆ” impune.”

Proverbios 16:18 “Antes del quebrantamiento va la soberbia, y antes de la caĆ­da la altivez de espĆ­ritu.”

Proverbios 16:19 “Mejor es humillar el espĆ­ritu con los humildes que repartir el botĆ­n con los soberbios.”

Proverbios 29:23 “La soberbia del hombre lo humillarĆ”, pero la honra sustentarĆ” al humilde de espĆ­ritu.”

Salmo 54:4 “He aquĆ­, Dios es mi ayudador; el SeƱor estĆ” con los que sostienen mi alma.”

“El SeƱor estĆ” con los que sostienen mi alma.” ¿QuiĆ©nes son esos “ellos” a los que se refiere David? ¿Se refiere a los “Ć”ngeles”, los espĆ­ritus ministradores que Dios ha ordenado para ayudarnos en nuestras batallas?

DespuĆ©s de la tentación de JesĆŗs en el desierto, leemos: “Entonces el diablo le dejó; y he aquĆ­, vinieron Ć”ngeles y le servĆ­an” (Mateo 4:11). 

Antes de ir a JerusalĆ©n para ser crucificado, JesĆŗs sube a un monte, se transfigura ante tres de sus discĆ­pulos y recibe aliento de MoisĆ©s y ElĆ­as. “Y he aquĆ­, dos hombres hablaban con Ć©l, que eran MoisĆ©s y ElĆ­as, quienes aparecieron en gloria y hablaban de su partida, la cual iba a cumplir en JerusalĆ©n” (Lucas 9:30-31).

Por Ćŗltimo, al final de la oración desesperada de JesĆŗs en el Huerto de GetsemanĆ­, un Ć”ngel vino y lo fortaleció para la batalla que le esperaba. “Y se le apareció un Ć”ngel del cielo para fortalecerlo” (Lucas 22:43).

El autor de Hebreos llama a los Ć”ngeles “espĆ­ritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serĆ”n herederos de la salvación” (Hebreos 1:14). MĆ”s adelante en el libro, se refiere a los santos difuntos del Antiguo Testamento como “tan gran nube de testigos” (Hebreos 12:1).

¿PodrĆ­a David haber percibido o comprendido la ayuda de los Ć”ngeles?

Salmo 54:5 Ɖl (el SeƱor) retribuirĆ” con maldad a mis enemigos; extermĆ­nalos por tu verdad.

El juicio viene para los malvados. “Los malvados serĆ”n trasladados al infierno, y todas las naciones que se olvidan de Dios” (Salmo 9:17). “Pero si no obedecen, arrancarĆ© y destruirĆ© por completo a esa nación, dice el SeƱor” (JeremĆ­as 12:17).

O como leemos en el salmo.

Salmo 37:9-11: “Porque los malhechores serĆ”n destruidos, pero los que esperan en el SeƱor heredarĆ”n la tierra. Porque aĆŗn un poco, y los malvados no existirĆ”n; sĆ­, considerarĆ”s diligentemente su lugar, y no existirĆ”. Pero los mansos heredarĆ”n la tierra, y se deleitarĆ”n en abundancia de paz”.

En los escritos del apóstol Pablo encontramos:

2 Tesalonicenses 1:6-9: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a quienes os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el SeƱor JesĆŗs desde el cielo con sus poderosos Ć”ngeles, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro SeƱor Jesucristo; los cuales sufrirĆ”n el castigo de eterna perdición, excluidos de la presencia del SeƱor y de la gloria de su poder”.

Salmo 54:6: Voluntariamente te ofrecerĆ© sacrificios; alabarĆ© tu nombre, oh SeƱor, porque es bueno. El nombre del SeƱor es bueno. Su nombre es admirable. Ɖl es “Dios fuerte, Padre eterno, PrĆ­ncipe de paz” (IsaĆ­as 9:6b). JesĆŗs es el nombre ante el cual toda rodilla se doblarĆ” y toda lengua confesarĆ”.

Salmo 54:7 Porque me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto su deseo sobre mis enemigos.

Como escribió David en otro lugar:“Claman los justos, y el SeƱor oye, y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:17). “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SeƱor” (Salmo 34:19).

O como afirmó el apóstol Pablo: “Quien nos libró de tan gran muerte, y nos libra; en quien confiamos que aĆŗn nos librarĆ”” (2 Corintios 1:10). Y el SeƱor me librarĆ” de toda obra mala, y me preservarĆ” para su reino celestial; a Ć©l sea la gloria por los siglos de los siglos. AmĆ©n. 2 Timoteo 4:18.

Publicado originalmente el 17 de marzo de 2025.

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