Salmo 54. Salmo de David, cuando los Zifim vinieron y dijeron a SaĆŗl: "¿No se esconde David con nosotros?". Comentario de Dennis Edwards.
1 Samuel 23:13-39
13 David entonces se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a SaĆŗl la nueva de que David se habĆa escapado de Keila, y desistió de salir. 14 Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba SaĆŗl todos los dĆas, pero Dios no lo entregó en sus manos.15 Viendo, pues, David que SaĆŗl habĆa salido en busca de su vida, se estuvo en Hores, en el desierto de Zif. 16 Entonces se levantó JonatĆ”n hijo de SaĆŗl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. 17 Y le dijo: No temas, pues no te hallarĆ” la mano de SaĆŗl mi padre, y tĆŗ reinarĆ”s sobre Israel, y yo serĆ© segundo despuĆ©s de ti; y aun SaĆŗl mi padre asĆ lo sabe. 18 Y ambos hicieron pacto delante de JehovĆ”; y David se quedó en Hores, y JonatĆ”n se volvió a su casa.
19 DespuĆ©s subieron los de Zif para decirle a SaĆŗl en Gabaa: ¿No estĆ” David escondido en nuestra tierra en las peƱas de Hores, en el collado de Haquila, que estĆ” al sur del desierto? 20 Por tanto, rey, desciende pronto ahora, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey. 21 Y SaĆŗl dijo: Benditos seĆ”is vosotros de JehovĆ”, que habĆ©is tenido compasión de mĆ. 22 Id, pues, ahora, aseguraos mĆ”s, conoced y ved el lugar de su escondite, y quiĆ©n lo haya visto allĆ; porque se me ha dicho que Ć©l es astuto en gran manera. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos donde se oculta, y volved a mĆ con información segura, y yo irĆ© con vosotros; y si Ć©l estuviere en la tierra, yo le buscarĆ© entre todos los millares de JudĆ”. 24 Y ellos se levantaron, y se fueron a Zif delante de SaĆŗl.
Pero David y su gente estaban en el desierto de Maón, en el ArabĆ” al sur del desierto. 25 Y se fue SaĆŗl con su gente a buscarlo; pero fue dado aviso a David, y descendió a la peƱa, y se quedó en el desierto de Maón. Cuando SaĆŗl oyó esto, siguió a David al desierto de Maón. 26 Y SaĆŗl iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el otro lado del monte, y se daba prisa David para escapar de SaĆŗl; mas SaĆŗl y sus hombres habĆan encerrado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces vino un mensajero a SaĆŗl, diciendo: Ven luego, porque los filisteos han hecho una irrupción en el paĆs. 28 Volvió, por tanto, SaĆŗl de perseguir a David, y partió contra los filisteos. Por esta causa pusieron a aquel lugar por nombre Sela-hama-lecot.[a] 29 Entonces David subió de allĆ y habitó en los lugares fuertes de En-gadi.
Salmo 54:1-2. SĆ”lvame, oh Dios, por tu nombre, y jĆŗzgame con tu poder. Escucha, oh Dios, mi oración; presta oĆdo a las palabras de mi boca.
David y sus seiscientos hombres se escondĆan en el desierto de Zif, en el territorio de JudĆ”. Los hombres de Zif informaron a SaĆŗl sobre el paradero de David. SaĆŗl tenĆa a David y a sus hombres rodeados, cuando recibió un mensaje de que los filisteos estaban invadiendo la tierra. SaĆŗl tuvo que dejar de perseguir a David.
Salmo 54:3. Porque extraƱos se han levantado contra mĆ, y opresores buscan mi vida; no han puesto a Dios delante de sĆ. Selah.
En lugar de “extraƱos”, algunos expositores traducen la palabra como “los orgullosos”. Por lo tanto, podrĆa leerse: “Porque los orgullosos se han levantado contra mĆ”. Los orgullosos tambiĆ©n son aquellos que “no han puesto a Dios por delante”.
En el libro de Santiago, encontramos la misma idea.
“Dios resiste a los orgullosos, pero da gracia a los humildes… Humillaos ante el SeƱor, y Ć©l os exaltarĆ””, Santiago 4:6-10.
En Job encontramos:
“Cuando los hombres estĆ©n abatidos, entonces dirĆ”s: Hay exaltación; y Ć©l salvarĆ” al humilde”.
Salmo 34:18: “Cercano estĆ” el SeƱor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espĆritu”.
IsaĆas 66:2b: “Pero a ese hombre mirarĆ©, al pobre y humilde de espĆritu, que tiembla ante mi palabra”.
Numerosos proverbios nos advierten contra el orgullo. Proverbios 11:2 “Cuando viene la soberbia, tambiĆ©n viene la vergüenza; pero con los humildes estĆ” la sabidurĆa.”
Proverbios 16:5 “Todo altivo de corazón es abominación al SeƱor; aunque se unan las manos, no quedarĆ” impune.”
Proverbios 16:18 “Antes del quebrantamiento va la soberbia, y antes de la caĆda la altivez de espĆritu.”
Proverbios 16:19 “Mejor es humillar el espĆritu con los humildes que repartir el botĆn con los soberbios.”
Proverbios 29:23 “La soberbia del hombre lo humillarĆ”, pero la honra sustentarĆ” al humilde de espĆritu.”
Salmo 54:4 “He aquĆ, Dios es mi ayudador; el SeƱor estĆ” con los que sostienen mi alma.”
“El SeƱor estĆ” con los que sostienen mi alma.” ¿QuiĆ©nes son esos “ellos” a los que se refiere David? ¿Se refiere a los “Ć”ngeles”, los espĆritus ministradores que Dios ha ordenado para ayudarnos en nuestras batallas?
DespuĆ©s de la tentación de JesĆŗs en el desierto, leemos: “Entonces el diablo le dejó; y he aquĆ, vinieron Ć”ngeles y le servĆan” (Mateo 4:11).
Antes de ir a JerusalĆ©n para ser crucificado, JesĆŗs sube a un monte, se transfigura ante tres de sus discĆpulos y recibe aliento de MoisĆ©s y ElĆas. “Y he aquĆ, dos hombres hablaban con Ć©l, que eran MoisĆ©s y ElĆas, quienes aparecieron en gloria y hablaban de su partida, la cual iba a cumplir en JerusalĆ©n” (Lucas 9:30-31).
Por Ćŗltimo, al final de la oración desesperada de JesĆŗs en el Huerto de GetsemanĆ, un Ć”ngel vino y lo fortaleció para la batalla que le esperaba. “Y se le apareció un Ć”ngel del cielo para fortalecerlo” (Lucas 22:43).
El autor de Hebreos llama a los Ć”ngeles “espĆritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serĆ”n herederos de la salvación” (Hebreos 1:14). MĆ”s adelante en el libro, se refiere a los santos difuntos del Antiguo Testamento como “tan gran nube de testigos” (Hebreos 12:1).
¿PodrĆa David haber percibido o comprendido la ayuda de los Ć”ngeles?
Salmo 54:5 Ćl (el SeƱor) retribuirĆ” con maldad a mis enemigos; extermĆnalos por tu verdad.
El juicio viene para los malvados. “Los malvados serĆ”n trasladados al infierno, y todas las naciones que se olvidan de Dios” (Salmo 9:17). “Pero si no obedecen, arrancarĆ© y destruirĆ© por completo a esa nación, dice el SeƱor” (JeremĆas 12:17).
O como leemos en el salmo.
Salmo 37:9-11: “Porque los malhechores serĆ”n destruidos, pero los que esperan en el SeƱor heredarĆ”n la tierra. Porque aĆŗn un poco, y los malvados no existirĆ”n; sĆ, considerarĆ”s diligentemente su lugar, y no existirĆ”. Pero los mansos heredarĆ”n la tierra, y se deleitarĆ”n en abundancia de paz”.
En los escritos del apóstol Pablo encontramos:
2 Tesalonicenses 1:6-9: “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a quienes os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el SeƱor JesĆŗs desde el cielo con sus poderosos Ć”ngeles, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro SeƱor Jesucristo; los cuales sufrirĆ”n el castigo de eterna perdición, excluidos de la presencia del SeƱor y de la gloria de su poder”.
Salmo 54:6: Voluntariamente te ofrecerĆ© sacrificios; alabarĆ© tu nombre, oh SeƱor, porque es bueno. El nombre del SeƱor es bueno. Su nombre es admirable. Ćl es “Dios fuerte, Padre eterno, PrĆncipe de paz” (IsaĆas 9:6b). JesĆŗs es el nombre ante el cual toda rodilla se doblarĆ” y toda lengua confesarĆ”.
Salmo 54:7 Porque me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto su deseo sobre mis enemigos.
Como escribió David en otro lugar:“Claman los justos, y el SeƱor oye, y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:17). “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SeƱor” (Salmo 34:19).
O como afirmó el apóstol Pablo: “Quien nos libró de tan gran muerte, y nos libra; en quien confiamos que aĆŗn nos librarĆ”” (2 Corintios 1:10). Y el SeƱor me librarĆ” de toda obra mala, y me preservarĆ” para su reino celestial; a Ć©l sea la gloria por los siglos de los siglos. AmĆ©n. 2 Timoteo 4:18.
Publicado originalmente el 17 de marzo de 2025.
