Friday, November 8, 2024
Thursday, November 7, 2024
Wednesday, November 6, 2024
¿Dios escucha tu voz en la mañana?
Salmo 5 - Salmo
de David Comentarios de Dennis Edwards
1 Escucha, oh
Jehová, mis palabras, y presta atención a mi meditación.
2 Está atento a
la voz de mi clamor, Rey mÃo y Dios mÃo, porque a ti oraré.
Dios ha prometido
que responderá a nuestras oraciones o pedidos de ayuda. El Señor ha dicho por
medio del profeta JeremÃas: “Clama a mÃ, y yo te responderé, y te enseñaré
cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (JeremÃas 33:3). El Señor también ha
dicho: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro
corazón” (JeremÃas 29:13).
Cuando el rey
Salomón dedicó el primer templo en Jerusalén, el Señor se le apareció y le
prometió: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y
oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces
yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2
Crónicas 7:14). Si amamos a Dios, Él a su vez amará y responderá nuestras
oraciones. “Porque en Dios hemos puesto nuestro amor, Él nos librará; Nos
pondrá en alto, por cuanto hemos conocido su nombre. Le invocaremos, y nos
responderá; Con nosotros estará en las angustias; Él nos librará”, Salmo
91:14-15.
En el Nuevo
Testamento, también tenemos la garantÃa de Jesús: “Y todo lo que pidiereis al
Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si
algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”, Juan 14:13-14. “Si permanecéis en mÃ,
y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será
hecho”, Juan 15:7; “para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os
lo conceda”, Juan 15:16b. En el capÃtulo siguiente, Jesús se repite y promete:
“De cierto, de cierto os digo que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre,
os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis,
para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23b-24).
En el Sermón del
Monte, Jesús también dio la fórmula para recibir respuestas a la oración. Él
dijo: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá; porque
todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
abrirá” (Mateo 7:7-8).
3 De mañana
oirás, oh Jehová, mi voz; de mañana me dirigiré a ti, y esperaré.
Uno de los
versÃculos clave, si no el versÃculo clave del salmo, nos recuerda que debemos
buscar a Dios temprano en la mañana antes de que comiencen las actividades del
dÃa. Si nos tomamos el tiempo para la vigilia matutina y nos levantamos
temprano, la voz de Dios se oirá fuerte y clara. Él bendecirá el dÃa que
tenemos por delante, porque hemos comenzado el dÃa reconociéndolo. Es como
poner: “Buscad primeramente el reino de Dios… y todas estas cosas os serán
añadidas” (Mateo 6:33) como nuestro principio rector. El primer y gran
mandamiento es: “Amarás al Señor tu Dios” con todo tu corazón, con toda tu alma
y con toda tu mente”, Mateo 22:37. Si buscamos a Dios a primera hora de la
mañana, le estamos demostrando que lo amamos primero y lo tenemos en primer
lugar, luego todo lo demás encajará en su lugar.
En la propia vida
de Jesús, una y otra vez, lo vemos levantarse temprano para pasar tiempo con su
Padre. “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un
lugar desierto, y allà oraba”, Marcos 1:35. Antes de elegir a sus 12 discÃpulos,
Jesús pasó la noche en oración. “Aconteció en aquellos dÃas, que fue al monte a
orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de dÃa, llamó a sus
discÃpulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”,
Lucas 6:12-13.
En el momento de
la muerte de Juan el Bautista, Jesús llevó a sus discÃpulos a un lugar
tranquilo para descansar y tener tiempo a solas con Dios. Pero la gente de las
ciudades los siguió. Jesús tuvo compasión de ellos y los alimentó con cinco
panes y dos peces. Después de despedir a sus discÃpulos, fue y despidió también
a las multitudes. Entonces, “subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la
tarde, estaba allà solo”, Mateo 14:25.
Antes de su
Pasión, Jesús también pasó tiempo en las primeras horas de la mañana en oración
desesperada. Dios envió un ángel para fortalecerlo. “Y estando en agonÃa, oraba
más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caÃan hasta
la tierra”, Lucas 22:44.
Si Jesús
necesitaba tiempo para orar y estar a solas con Dios, ¿cuánto más deberÃamos
hacerlo nosotros? Si Jesús necesitaba tiempo con su Padre temprano en la mañana
antes de que comenzara el dÃa, ¿cuánto más deberÃamos hacerlo nosotros? Si
Jesús necesitaba tiempo en oración desesperada antes de decisiones importantes
o eventos de crisis, ¿cuánto más deberÃamos hacerlo nosotros?
4 Porque tú no
eres un Dios que se complace en la maldad, Ni el malo morará junto a ti.
El Señor “no se
complace en la muerte del impÃo, sino en que se vuelva el impÃo de su camino, y
en que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis?”
(Ezequiel 33:11). “Dios está airado contra el impÃo todos los dÃas”, Salmo
7:11b, pero la esperanza de Dios es que el impÃo se arrepienta y se aparte de
su mal camino.
5 Los insensatos
no estarán delante de ti; aborreces a todos los que hacen iniquidad.
6 Destruirás a
los que hablan mentira (o falsedad); al hombre sanguinario y engañoso
aborrecerá Jehová.
El apóstol Pablo
nos dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os
engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los
afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos,
ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto
erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya
habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el EspÃritu de
Dios”, 1 Corintios 6:9-11.
De manera
similar, en Apocalipsis 21:8, leemos: “Pero los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos
los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es
la muerte segunda”. Como dijo el Señor en el salmo: “Los impÃos serán
trasladados al Seol, y todas las naciones que se olvidan de Dios”, Salmo 9:7.
7 Pero yo por la
multitud de tu misericordia entraré en tu casa, y con tu temor adoraré hacia tu
santo templo.
Como de
costumbre, David reconoce su absoluta dependencia de la misericordia de Dios.
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron
sus misericordias. Cada mañana se renuevan; grande es tu fidelidad”,
Lamentaciones 3:22-23.
8 GuÃame, oh
Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; Endereza tu camino delante de
mi cara.
9 Porque no hay
fidelidad en sus bocas; Su interior es pura maldad; Sepulcro abierto es su
garganta; lisonjean con su lengua.
10 Destrúyelos,
oh Dios; que caigan por sus propios consejos; échalos por la multitud de sus
transgresiones; porque se rebelaron contra ti.
El Señor proclamó
por medio de JeremÃas: “Pero si no obedecen, arrancaré y destruiré por completo
a esa nación, dice el Señor” (JeremÃas 12:17).
11 Pero alégrense
todos los que en ti confÃan; canten de júbilo para siempre, porque tú los
defiendes; también los que aman tu nombre se alegren en ti.
Alégrense, canten
de júbilo y estén alegres; Dios nos dice una y otra vez la importancia de la
alabanza y la acción de gracias. En el Nuevo Testamento, Él nos dice: “Dad
gracias en todo”, 1 Tesalonicenses 5:18a, y “Regocijaos en el Señor siempre.
Otra vez digo: ¡Regocijaos!”, Filipenses 4:4.
El Antiguo
Testamento nos recuerda: “El gozo de Jehová es vuestra fuerza”, NehemÃas 8:10c.
En los Salmos leemos que Dios habita en las alabanzas de Su pueblo, Salmo 22:3.
A lo largo de los Salmos encontramos innumerables recordatorios de que entramos
en la presencia de Dios a través de la alabanza y la acción de gracias. “Cantad
con gozo a Jehová, toda la tierra. Servid a Jehová con alegrÃa; venid ante su
presencia con cánticos… Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre”, Salmo 100:1,2,4.
12 Porque tú, oh
Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de favor.
En el Salmo
32:10-11, encontramos una promesa similar. “Muchos dolores tendrá el impÃo;
pero al que confÃa en Jehová, le rodeará misericordia. Alegraos en Jehová y
gozaos, justos; cantad con júbilo, todos los rectos de corazón”. “Toda palabra
de Dios es limpia; Él es escudo a los que en Él esperan”, Proverbios 30:5.
El Señor es
nuestro escudo y promete protegernos del mal. “Mas tú, Jehová, eres escudo
alrededor de mÃ; Mi gloria, y el que enaltece mi cabeza”, Salmo 3:3. En el
Salmo 28:7, encontramos nuevamente: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en Él
confió mi corazón, y fui ayudado; por tanto, en gran manera se alegró mi
corazón, y con mi cántico le alabaré”.
Señor, ayúdame a
buscarte primero cada mañana. Ayúdame a caminar en alabanza y agradecimiento
por Tus maravillosas misericordias hacia mÃ. Protégeme y guárdame, porque en Ti
confÃo. Amén.

