Sunday, February 1, 2026
Saturday, January 31, 2026
Bien lo ha hecho todo
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Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar. Marcos 7:37
Es una breve oración al final de un relato, pero es clave para entenderlo. Luego de que Jesús sanara de un demonio a la hija de la mujer sirofenicia y al sordo luego de tocarlo con saliva[1], junto con otros milagros, la multitud exclamó: «Bien lo ha hecho todo…»[2]
Esto no solo encaja como el resumen de esos milagros, sino que también es un resumen apropiado de la vida y ministerio de Cristo y Su lugar como el Hijo de Dios: Jesús todo lo hace bien.
Esa frase parece estar en sintonía con Génesis 1 en donde luego de cada día de creación se dice de los hechos de Dios: «Y vio Dios que era bueno». Claro que poco después, entró el pecado y por ese pecado se produjo mucho mal, por decir lo menos. Pero cuando vino Jesús, todo lo que Él hizo fue bueno. Estaba haciendo todo nuevo y bueno otra vez, por así decirlo, como un anticipo de la restauración plena y completa para hacer todo bien en el fin de los tiempos[3].
Hacer las cosas bien es propio de la naturaleza divina. En el acto original de la creación, todo lo que hizo fue bueno (pues Dios solo podía hacer lo bueno). De igual manera, lo único que Cristo puede hacer es el bien. Desde la sanidad de los enfermos a la redención de los pecadores, Jesús lo ha hecho bien. De hecho, se podría decir que este testimonio de Cristo de que todo lo ha hecho bien, también puede servir como una biografía de Jesús, todo lo que ha hecho es bueno, todo lo que hace al presente es bueno y todo lo que hará en el futuro es bueno.
Podemos contemplar nuestra situación actual, por difícil o feliz que sea, y decir, en cualquier caso, «Dios manifiesta Su bien en mí». Podemos mirar al futuro y decir: «Todo lo que Él hará por mí es bueno. Y la culminación de mi redención y salvación es (como en el sexto día de la creación), muy bueno.»
Este es nuestro Salvador. Todo lo hace bien. Terry Enns[4]
Todas las cosas nuevas
El cielo se abrió en la vida y ministerio de Jesús mostrándonos que el reino venía a la tierra, renovando todo. Hace que los sordos oigan y que los mudos hablen, pero también, de acuerdo a Apocalipsis 21:5, hace nuevas todas las cosas.
Y todo lo hace bien. De manera que lo nuevo está bien hecho. Refulge con la eternidad; brilla con el resplandor que emana de la gloria de Dios. Cuando Él da vida, la da en abundancia[5]. Cuando da una carga y un yugo, se asegura que sean ligeros y fáciles de llevar[6]. Cuando recibe a los cansados, les da descanso[7]. Cuando hace libre a una persona, esta es verdaderamente libre[8]. Todo lo hace bien.
Nos justifica. Nos santifica. Nos glorifica. Su obra da lugar a nuestra adopción, a nuestra unión y reconciliación.
Todo lo hace bien.
Si miramos nuestra vida en retrospectiva y vemos los valles, veremos cómo el Señor nos ha sacado de ellos una y otra vez. Sus misericordias nuevas son cada mañana[9]. Porque para siempre es Su misericordia[10]. Sus promesas son sí y amén[11]. No nos desamparará, ni nos dejará[12]. Nada nos podrá separar del amor de Dios[13]. Nadie nos arrebatará de Su mano[14]. He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo[15].
Todo lo ha hecho bien.
Pero no solo veas los valles, fíjate en las montañas. Él nos ha dado plenitud de gozo, basta con mirar. Delicias a Su diestra para siempre[16]. Nos llena de gozo inefable y glorioso[17]. El gozo del Señor es nuestra fortaleza[18]. Él hace nuestros pies como de ciervas, nos hace estar firmes sobre las alturas[19] y levantar las alas como águilas[20]. Nos ha sacado adelante una y otra vez y nos ha librado y dado victorias esperadas e inesperadas.
Todo lo ha hecho bien.
Y al observar Su grandiosa fidelidad a lo largo de nuestra vida, hermosos picos nevados en una impresionante cadena montañosa reluciente a la luz del cielo, veremos una montaña que sobresale a todas, la más alta, el monte Everest de la fidelidad de Dios para ti, el monte Calvario, donde Cristo llevó nuestros pecados y su muerte a la cruz, recibió nuestro castigo, echándolo al vacío y, por tanto, no dijo está casi consumado o ha comenzado sino Consumado es. Jared C. Wilson[21]
Confiar en los tiempos de Dios
Hay dificultades de la vida —por ejemplo, una gripe o una discusión con un compañero de trabajo— que no duran mucho. Otras pueden dilatarse: una enfermedad crónica, un impedimento físico, una adicción, la pérdida de un ser querido o una lucha sin cuartel por superar un defecto como la ira o la depresión. Puede ser necesario bregar durante semanas, meses o incluso años con algo así.
A veces esas situaciones persisten pese a que uno considera que ha hecho todo lo que estaba a su alcance: ha orado, leído y obedecido la Palabra de Dios, ha invocado Sus promesas y ha procurado confiar en Él. Si después de todo eso uno sigue sin ver una salida, es fácil desmoralizarse.
Es posible que Dios nos esté poniendo a prueba para ver si vamos a confiar, tener fe y agradecerle todo lo bueno que nos da, aun cuando parezca que no responde a una petición particular que le hemos hecho. «Por fe andamos, no por vista. Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.»[22] A Dios le encanta que Sus hijos manifiesten fe, y promete recompensar grandemente a quienes soportan las pruebas con valor.
Si Dios está obrando en tu vida con el fin de cultivar en ti determinada cualidad, puede que el proceso demore un poco. Un trozo de carbón no se convierte en un diamante de la noche a la mañana; lo mismo sucede con nosotros.
Cuando te parezca que has llegado al límite de tus fuerzas, aguanta un poco más. Muchas veces la paciencia es la llave que nos da acceso a las bendiciones de Dios. Hay casos en que tenemos que conformarnos con aguardar a que Él nos responda. Aunque le pidamos que ponga fin enseguida a nuestras dificultades, es posible que Él considere preferible hacerlo más adelante. El cronograma de Dios es impecable. «Bien lo ha hecho todo»[23]. Confía en Él.
La fe implica creer, confiar. Quien tiene fe no permite que las circunstancias o las pruebas lo despojen de su paz y de su alegría.
Si no claudicamos, y más bien nos aferramos a Dios pase lo que pase, si nos proponemos firmemente creer en Sus promesas aunque no veamos aún su cumplimiento, podemos confiar en que Dios siempre nos sacará adelante y hará que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien[24]. Shannon Shayler
Dios todo lo hace bien
No siempre sé lo que me deparará el futuro
o qué pruebas o tribulaciones me tenga reservado;
mis pasos están ordenados, Dios elegirá,
Dios sabe el camino que seguiré, ¿acaso debo saber más?
No sé la razón de cada prueba;
son incontables las lecciones que debo aprender,
o por qué tengo que pasar por valles profundos y solitarios,
solo sé que Él, todo lo hace bien.
Si la senda que recorro parece empinada y rocosa,
y debo bregar duro para alcanzar la meta,
siempre hay Alguien cerca de mí para ayudarme;
Él trae dulce descanso y consuelo a mi corazón.
Y de las páginas del Libro de Dios,
me habla palabras que alejan mis temores,
y aunque no conozca todas las razones,
estoy seguro que Él, todo lo hace bien.
Entonces descansaré en Él y un renovado aliento tomaré,
y confiaré en Su promesa de que nunca me dejará,
nueva fuerza me dará, para continuar en la batalla,
con la esperanza de que luciré la corona del vencedor.
Es suficiente con ser amado de Dios,
tener al Señor morando en mi corazón
y la paz que sobrepasa todo entendimiento,
y contento de saber, que Él todo lo hace bien.
Autor desconocido
Publicado en Áncora en marzo de 2022. Leído por Gabriel García Valdivieso.
[1] Marcos 7.
[2] Marcos 7:37.
[3] Romanos 8:18.
[4] https://wordsofgrace.blog/2012/02/21/he-does-all-things-well.
[5] Juan 10:10.
[6] Mateo 11:30.
[7] Mateo 11:28.
[8] Juan 8:36.
[9] Lamentaciones 3:22–23.
[10] Salmo 100:5.
[11] 2 Corintios 1:20.
[12] Hebreos 13:5.
[13] Romanos 8:39.
[14] Juan 10:28.
[15] Mateo 28:20.
[16] Salmo 16:11.
[17] 1 Pedro 1:8.
[18] Nehemías 8:10.
[19] Salmo 18:33.
[20] Isaías 40:31.
[21] https://ftc.co/resource-library/blog-entries/he-has-done-all-things-well.
[22] 2 Corintios 5:7; Juan 20:29.
[23] Marcos 7:37.
[24] Romanos 8:28.
Tudo Faz Bem
Compilação
“E, admirando-se sobremaneira, diziam: Tudo faz bem; faz ouvir os surdos e falar os mudos.”—Marcos 7:37
É apenas uma frase minúscula no final de uma história, mas é a chave para entender a história. Depois que Jesus curou a filha do sírio-fenício do demônio e curou o surdo tocando-o com Sua saliva,[1] junto com tantos outros milagres não contados, a multidão declarou: “Ele faz tudo muito bem. …”[2]
Isto não só se encaixa como um resumo destes milagres, mas também é um resumo apropriado da vida e ministério de Cristo e de Sua função como Filho de Deus: Jesus faz tudo bem.
Essa frase parece ecoar o que diz em Gênesis 1, onde após cada dia da criação é dito dos atos de Deus, “Deus viu que era bom”. É claro que, pouco tempo depois, o pecado se intrometeu e um monte de males veio com esse único pecado (isso sim é subestimar!). Mas quando Jesus chegou, tudo o que Ele fez foi bom. De certa forma, Ele estava fazendo as coisas novas e boas novamente, na expectativa do ato pleno e completo de restauração para fazer todas as coisas boas no fim dos tempos.[3]
Fazer tudo bom é a própria natureza de Deus. No ato original da criação, tudo o que Ele fez era bom (Ele só podia fazer coisas boas). Da mesma forma, Cristo só pode fazer coisas boas. Desde curar uma doença a restaurar a criação e remir pecadores, Cristo fez tudo bem. Na verdade, podemos dizer que este testemunho de Cristo, “Ele faz tudo muito bem,” também pode servir como uma biografia de Cristo—tudo que Ele sempre fez é bom, tudo o que Ele está fazendo atualmente é bom, e tudo o que Ele fará será bom. …
Podemos olhar para a nossa situação atual, e por mais difícil ou feliz que seja, podemos dizer igualmente em cada cenário, “Ele está evidenciando o Seu bem para mim.” E podemos olhar para o futuro e dizer, “Tudo que Ele me dará será bom.” E vai culminar na minha redenção e salvação (como o sexto dia da criação) e será muito bom.
Este é o nosso Salvador. Ele faz tudo muito bem.—Terry Enns[4]
Tudo se fez novo
O céu foi aberto pela vida e ministério de Jesus mostrando que o reino está vindo à terra para renovar todas as coisas. Ele fez o surdo ouvir e o mudo falar, sim, mas olhem só, segundo Apocalipse 21:5, ele também está fazendo novas todas as coisas!
E Ele faz tudo muito bem! De modo que aquilo que é novo é bem feito. Brilha com a eternidade; tem o fulgor da glória de Deus ao seu redor. Quando Ele dá vida, Ele a dá em abundância.[5] Quando Ele dá um fardo e um jugo Se assegura que é um jugo leve e fácil.[6] Quando Ele recebe de braços abertos os cansados, Ele lhes dá descanso.[7] Quando Ele liberta uma pessoa, ela se torna verdadeiramente livre.[8] Ele faz tudo muito bem.
Ele nos justifica. Ele nos santifica. Ele nos glorifica. Sua obra embasa nossa adoção. Nossa união. Nossa reconciliação.
Ele faz tudo muito bem.
Olhe para trás em sua vida, e se você vir os vales, veja como o Senhor o tirou deles vez após vez. Suas misericórdias são novas a cada manhã.[9] Sua benignidade dura para sempre.[10] Suas promessas são sim e amém.[11] Ele não o deixará nem o abandonará.[12] Nada poderá separar você do amor de Deus.[13] Ninguém poderá tirá-lo de Suas mãos.[14] Eis que Ele está com você todos os dias, até o fim dos tempos.[15]
Ele faz tudo muito bem.
Não veja apenas os vales, veja as montanhas. Ele tem lhe dado picos de alegria, se você quiser ver. À Sua mão direita há delícias perpetuamente.[16] Ele o enche com uma alegria indescritível.[17] A alegria do Senhor é a sua força.[18] Ele fez seus pés como os da gazela, colocando-o em alturas seguras[19] e o elevando nas asas das águias.[20] Vez após vez, Ele o ajudou e o livrou e lhe deu vitórias esperadas e inesperadas.
Ele faz tudo muito bem.
E enquanto você vê os majestosos picos de sua fidelidade ao longo de sua vida, belos picos nevados em uma deslumbrante cadeia de montanhas brilhando à luz do céu, veja o que está em cima deles, o mais alto, o Monte Everest da fidelidade de Deus—o Monte Calvário, onde Cristo levou seu pecado e sua morte na cruz, suportou seu castigo, lançando-o no vazio, e não declarou: “Está quase tudo feito” nem “Está começado”, mas “Está consumado.”—Jared C. Wilson[21]
Confiar no Tempo de Deus
Alguns problemas são de curta duração, como uma gripe ou um desentendimento com alguém no trabalho. Outros, porém, podem persistir mais tempo, como, por exemplo, uma doença crônica, uma deficiência, um vício, a perda de um ente querido, ou a luta contínua para superar uma fraqueza pessoal como a ira ou depressão. Há casos em que a batalha contra certas dificuldades pode durar semanas, meses ou até anos.
Há situações em que os problemas persistem mesmo que você ache que já fez tudo ao seu alcance. Você tem orado, lido e seguido a Palavra, tem se firmado nas promessas de Deus e tentado confiar nEle, mas sem ver a resposta, e isso, às vezes, desanima.
Em casos assim, Deus pode estar colocando-o à prova para ver se continuará confiando, acreditando e Lhe agradecendo por todo o bem que Ele lhe concede, mesmo quando parece que não está atendendo ao seu pedido. “Andamos por fé, e não por vista. Bem-aventurados os que não viram, e creram.”[22] Deus adora ver a fé de Seus filhos manifesta e promete recompensar grandemente aqueles que suportam corajosamente a provação da sua fé.
Se Deus estiver trabalhando na sua vida com o intuito de revelar alguma qualidade especial, pode levar um bom tempo. Pedaços de carbono não viram diamantes da noite para o dia, e na nossa vida o processo se desenvolve da mesma forma.
Quando parece que chegou ao fim da linha, aguente firme mais um pouco. A paciência é muitas vezes a chave que abre a porta para as bênçãos de Deus e, às vezes, precisamos nos contentar em esperar pela Sua resposta. Talvez desejemos que Deus ponha um fim imediato aos nossos problemas, mas Ele talvez saiba que será melhor mais tarde. A programação de Deus é perfeita. “Tudo Ele faz bem. ”[23] Confie nEle!
Fé é acreditar. Fé é confiar. A fé não aceita que circunstâncias ou dificuldades roubem a sua alegria.
Se não cedermos à derrota, se nos apegarmos a Deus aconteça o que acontecer, se ficarmos decididos a acreditar nas Suas promessas mesmo sem vê-las se cumprirem de imediato, podemos confiar que Deus sempre intercederá por nós e fará com que tudo aconteça para o nosso bem.[24]—Shannon Shayler
Deus faz todas as coisas bem
Eu nem sempre sei o que há pela frente,
Que provação ou teste está a me esperar;
Meus passos são ordenados, Deus escolhe por mim,
Ele sabe o caminho a seguir—eu não preciso adivinhar.
Não sei a razão para cada provação;
Que lições que devo aprender, não sei dizer,
Ou por que sou levado por vales profundos e solitários—
Deus faz todas as coisas bem, isso me basta saber.
Se o caminho que sigo parece difícil e escarpado,
E devo muito labutar para a meta alcançar,
Tem Alguém ao meu lado para me ajudar;
Descanso e consolo para minh’alma Ele dá.
E das páginas do livro de Deus diante de mim,
Suas palavras dissipam meus temores também,
E apesar de eu não saber como ou por quê,
Tenho certeza que Deus faz todas as coisas bem.
Portanto, vou descansar nEle e tomar coragem,
E confiar na Sua promessa que jamais me deixaria—
Renovar as forças para seguir na batalha,
Renovar a esperança de vestir a coroa da vitória um dia.
Basta ser amado de Deus,
Ter o Senhor a habitar em meu coração,
A paz que excede todo o entendimento,
Contente de saber que Deus faz todas as coisas bem.
—Autor Desconhecido
Publicado no Âncora em março de 2022.
[1] Marcos 7.
[2] Marcos 7:37, NVI.
[3] Romanos 8:18.
[4] https://wordsofgrace.blog/2012/02/21/he-does-all-things-well.
[5] João 10:10.
[6] Mateus 11:30.
[7] Mateus 11:28.
[8] João 8:36.
[9] Lamentações 3:22–23.
[10] Salmo 136:5, ARC.
[11] 2 Coríntios 1:20.
[12] Hebreus 13:5.
[13] Romanos 8:39.
[14] João 10:28.
[15] Mateus 28:20, AA.
[16] Salmo 16:11.
[17] 1 Pedro 1:8.
[18] Neemias 8:10.
[19] Salmo 18:33.
[20] Isaías 40:31.
[21] https://ftc.co/resource-library/blog-entries/he-has-done-all-things-well.
[22] 2 Coríntios 5:7; João 20:29.
[23] Marcos 7:37.
[24] Romanos 8:28 TLB.


