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Sunday, February 1, 2026

Elige lo que perdura

 


Palabras de Jesús

Todo lo que sucede en tu vida tiene un propósito y es una oportunidad de escoger. Tus decisiones tienen consecuencias. Las decisiones acertadas tendrán recompensas y resultados eternos. Las decisiones que se tomen para amarme a Mí y a demás serán para la eternidad, e incluyen momentos que pasan inadvertidos, momentos de amor, generosidad y sacrificio.

Dije a Mis primeros seguidores que «los últimos serán primeros, y los primeros últimos»[1], y muchas personas se sorprenderán cuando lleguen a Mi reino celestial y se den cuenta de la tremenda importancia de la benevolencia, de los actos de amor y compasión que quedan ocultos y nadie ve, del interés por el bienestar de los demás. Amar es más importante que servir, más importante que los ministerios, más importante que muchas cosas que parecen tan importantes en esta vida.

El llamamiento del discipulado es amar. Es un llamado para pensar en los demás, y si hace falta, dar de sí mismo y dejar de lado los planes personales y preferencias, y llevar el evangelio a los que lo necesitan.

En buena parte, el amor que Yo puedo demostrar y Mi ofrecimiento de salvación solo se hacen evidente por medio de otra persona. Gran parte del consuelo, el aliento y el afecto que deseo otorgar solo lo puedo transmitir mediante otro. Lo he dispuesto de esta manera para que Mi amor se pueda manifestar por medio de uno de ustedes.

Sus tesoros

No te conformes a este mundo, sino transfórmate por medio de la renovación de tu entendimiento. Entiendo tus dificultades, sé que el mundo ejerce en ti una presión incesante, tratando de meterte en su molde. Por esa razón necesitas pasar tiempo a solas conmigo.

Cuando te abres conmigo y me invitas a transformarte, puedo obrar con libertad en ti y llevar a cabo cosas asombrosas. Una de las tareas más difíciles que tengo es renovar tu entendimiento, y Mi Espíritu siempre está trabajando en ello […] para hacerte ver dónde necesitas efectuar cambios y ayudarte a que tengas nuevas actitudes.

Muchos cristianos son incapaces de discernir Mi voluntad porque su mente está enredada en las cosas del mundo. El brillo y el glamour de este mundo los distrae de Mi presencia, de modo que no sienten Mi cercanía. A medida que te transformas por medio de la renovación de tu entendimiento, progresas en tu capacidad de discernir Mi voluntad buena y perfecta. Además, eres más consciente de Mi amorosa presencia.

Esa consciencia es tan placentera que te acerca más a Mí, aumenta la eficacia de Mi obra en ti, creando una ascendente espiral de transformación. Así pues, no solo te acercas más a Mí, sino que también eres más como Yo. Ese es un anticipo de lo que vendrá cuando Yo sea revelado completamente: serás como Yo, pues me verás tal como soy[2].

No te aferres a las cosas, más bien, aférrate siempre a Mi mano. Para tener salud espiritual no debes apegarte excesivamente a tus posesiones. Todas ellas son bendiciones que Yo envío; así pues recíbelas con agradecimiento. Pero no te olvides de que en última instancia Yo soy el dueño de todo. […]

Otra cosa a la que no debes aferrarte es al control de tus circunstancias. Cuando la vida transcurre sin problemas, te resulta fácil pensar que tienes el control. Disfruta los momentos tranquilos, pero no te aferres a ellos ni pienses que son lo normal. En cambio, en todo momento aférrate con fuerza a Mi mano; en los tiempos buenos y en los difíciles. Cuando dependes confiadamente de Mí, los buenos tiempos son mejores y las dificultades son más fáciles de soportar. ¡Mi Presencia constante es tu porción para siempre![3]

Tiempos de cambio y de tomar decisiones

La vida está llena de alternativas, y lo que escoges en gran medida forja tu carácter, la senda de tu vida, tu ministerio y tu felicidad personal. Tus decisiones también tienen mucho que ver con Mis bendiciones, provisión y la manifestación de Mi amor en tu vida que puedas experimentar.

Es propio de la naturaleza humana tomar malas decisiones de vez en cuando, y eso contribuye a que te des cuenta de tu imperfección y de que tienes necesidad de Mí. Lo que persigo es la sumisión: el deseo de que se nos dé a Mí y a Mi voluntad el primer lugar; de ponerse a Mi disposición y mostrarse abierto aun cuando cuesta; apertura para escucharme y buscar Mi guía en tu vida.

Que algo llegue a su fin y se convierta en otra cosa no indica necesariamente que lo anterior estuviera mal o algo saliera mal. Las situaciones cambian. Las personas también. Las circunstancias pueden llegar a imponer cambios, así como las decisiones que toman las personas. Pero hay quienes tienen la idea errónea de que si esos cambios suponen dolor y sacrificios personales es porque han hecho algo que me ha desagradado o que les he retirado Mis bendiciones. No es así. Al contrario, averigua por qué nuevos medios proveeré para tus necesidades y qué nuevas puertas de oportunidades te abriré.

Puedo obrar en medio de los cambios de la vida, sean cuales sean —ya sea que te parezcan positivos o difíciles—, para abrir puertas, facilitarte lo que necesitas y colmarte de nuevas bendiciones siempre y cuando te muestres abierto a buscarlas y recibirlas. Te revelaré sin falta Mi amor y sentirás claramente Mi presencia.

Verlo a Él en todas las etapas

No te defraudaré. Te sacaré adelante. La montaña de obstáculos que notas delante de ti se reducirá a su verdadero tamaño cuando acudas a Mí en oración. Te daré alas de águila. Donde estaban tus cargas crecerán alas. Lo que tan difícil te parecía se aclarará cuando lo veas desde Mi perspectiva.

Solo tienes que abrirme las ventanas de tu alma. Deja que Mi viento y las refrescantes brisas de Mi Espíritu soplen y se lleven los desechos, el aire viciado, la confusión. Recibe el aire de Mi Espíritu Santo y deja que te refresque y te limpie.

Acude a Mí en tu angustia. Acude a Mí cuando te falten las fuerzas. Acude a Mí cuando desfallezcas en tus pensamientos. Aliviaré tus penas, renovaré tus fuerzas. Recuerda que tú no puedes hacerlo, pero que Yo te daré gracia y gloria.

Mi gracia te basta, y te saldré al encuentro. Te gloriarás en Mí, y esa gloria será tu felicidad, una fortaleza que nadie será capaz de quitarte. Deja que Mi entusiasmo brote hoy en ti. Tienes este tesoro en tu vasija de barro para que la excelencia del poder venga de Mí y no de ti.

Cuando no te quede nada, cuando el cuerpo no te dé para más y tengas la mente agotada, pero aún tengas por delante un largo día en que debas tomar numerosas decisiones, echa sobre Mí todas esas cargas, y te sustentaré. Estoy presente en todos los aspectos de la obra de tu vida. Estoy presente en todos los cambios que enfrentas. Mi presencia te acompaña para guardarte en todos tus caminos. Encomiéndame tus caminos y Yo afirmaré tus pensamientos.

Publicado en Áncora en febrero de 2020.


[1] Mateo 20:16.

[2] 1 Juan 3:2.

[3] Sarah Young, Jesus Lives (Thomas Nelson, 2009), and Jesus Always (Thomas Nelson, 2017).

 https://anchor.tfionline.com/es/post/elige-lo-que-perdura/

Saturday, January 31, 2026

Bien lo ha hecho todo

 


Recopilación

Duración del audio: 10:30
Descargar audio (17.8MB)

Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.  Marcos 7:37

Es una breve oración al final de un relato, pero es clave para entenderlo. Luego de que Jesús sanara de un demonio a la hija de la mujer sirofenicia y al sordo luego de tocarlo con saliva[1], junto con otros milagros, la multitud exclamó: «Bien lo ha hecho todo…»[2]

Esto no solo encaja como el resumen de esos milagros, sino que también es un resumen apropiado de la vida y ministerio de Cristo y Su lugar como el Hijo de Dios: Jesús todo lo hace bien.

Esa frase parece estar en sintonía con Génesis 1 en donde luego de cada día de creación se dice de los hechos de Dios: «Y vio Dios que era bueno». Claro que poco después, entró el pecado y por ese pecado se produjo mucho mal, por decir lo menos. Pero cuando vino Jesús, todo lo que Él hizo fue bueno. Estaba haciendo todo nuevo y bueno otra vez, por así decirlo, como un anticipo de la restauración plena y completa para hacer todo bien en el fin de los tiempos[3].

Hacer las cosas bien es propio de la naturaleza divina. En el acto original de la creación, todo lo que hizo fue bueno (pues Dios solo podía hacer lo bueno). De igual manera, lo único que Cristo puede hacer es el bien. Desde la sanidad de los enfermos a la redención de los pecadores, Jesús lo ha hecho bien. De hecho, se podría decir que este testimonio de Cristo de que todo lo ha hecho bien, también puede servir como una biografía de Jesús, todo lo que ha hecho es bueno, todo lo que hace al presente es bueno y todo lo que hará en el futuro es bueno.

Podemos contemplar nuestra situación actual, por difícil o feliz que sea, y decir, en cualquier caso, «Dios manifiesta Su bien en mí». Podemos mirar al futuro y decir: «Todo lo que Él hará por mí es bueno. Y la culminación de mi redención y salvación es (como en el sexto día de la creación), muy bueno.»

Este es nuestro Salvador. Todo lo hace bien.  Terry Enns[4]

Todas las cosas nuevas

El cielo se abrió en la vida y ministerio de Jesús mostrándonos que el reino venía a la tierra, renovando todo. Hace que los sordos oigan y que los mudos hablen, pero también, de acuerdo a Apocalipsis 21:5, hace nuevas todas las cosas.

Y todo lo hace bien. De manera que lo nuevo está bien hecho. Refulge con la eternidad; brilla con el resplandor que emana de la gloria de Dios. Cuando Él da vida, la da en abundancia[5]. Cuando da una carga y un yugo, se asegura que sean ligeros y fáciles de llevar[6]. Cuando recibe a los cansados, les da descanso[7]. Cuando hace libre a una persona, esta es verdaderamente libre[8]. Todo lo hace bien.

Nos justifica. Nos santifica. Nos glorifica. Su obra da lugar a nuestra adopción, a nuestra unión y reconciliación.

Todo lo hace bien.

Si miramos nuestra vida en retrospectiva y vemos los valles, veremos cómo el Señor nos ha sacado de ellos una y otra vez. Sus misericordias nuevas son cada mañana[9]. Porque para siempre es Su misericordia[10]. Sus promesas son sí y amén[11]. No nos desamparará, ni nos dejará[12]. Nada nos podrá separar del amor de Dios[13]. Nadie nos arrebatará de Su mano[14]. He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo[15].

Todo lo ha hecho bien.

Pero no solo veas los valles, fíjate en las montañas. Él nos ha dado plenitud de gozo, basta con mirar. Delicias a Su diestra para siempre[16]. Nos llena de gozo inefable y glorioso[17]. El gozo del Señor es nuestra fortaleza[18]. Él hace nuestros pies como de ciervas, nos hace estar firmes sobre las alturas[19] y levantar las alas como águilas[20]. Nos ha sacado adelante una y otra vez y nos ha librado y dado victorias esperadas e inesperadas.

Todo lo ha hecho bien.

Y al observar Su grandiosa fidelidad a lo largo de nuestra vida, hermosos picos nevados en una impresionante cadena montañosa reluciente a la luz del cielo, veremos una montaña que sobresale a todas, la más alta, el monte Everest de la fidelidad de Dios para ti, el monte Calvario, donde Cristo llevó nuestros pecados y su muerte a la cruz, recibió nuestro castigo, echándolo al vacío y, por tanto, no dijo está casi consumado o ha comenzado sino Consumado es.  Jared C. Wilson[21]

Confiar en los tiempos de Dios

Hay dificultades de la vida —por ejemplo, una gripe o una discusión con un compañero de trabajo— que no duran mucho. Otras pueden dilatarse: una enfermedad crónica, un impedimento físico, una adicción, la pérdida de un ser querido o una lucha sin cuartel por superar un defecto como la ira o la depresión. Puede ser necesario bregar durante semanas, meses o incluso años con algo así.

A veces esas situaciones persisten pese a que uno considera que ha hecho todo lo que estaba a su alcance: ha orado, leído y obedecido la Palabra de Dios, ha invocado Sus promesas y ha procurado confiar en Él. Si después de todo eso uno sigue sin ver una salida, es fácil desmoralizarse.

Es posible que Dios nos esté poniendo a prueba para ver si vamos a confiar, tener fe y agradecerle todo lo bueno que nos da, aun cuando parezca que no responde a una petición particular que le hemos hecho. «Por fe andamos, no por vista. Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.»[22] A Dios le encanta que Sus hijos manifiesten fe, y promete recompensar grandemente a quienes soportan las pruebas con valor.

Si Dios está obrando en tu vida con el fin de cultivar en ti determinada cualidad, puede que el proceso demore un poco. Un trozo de carbón no se convierte en un diamante de la noche a la mañana; lo mismo sucede con nosotros.

Cuando te parezca que has llegado al límite de tus fuerzas, aguanta un poco más. Muchas veces la paciencia es la llave que nos da acceso a las bendiciones de Dios. Hay casos en que tenemos que conformarnos con aguardar a que Él nos responda. Aunque le pidamos que ponga fin enseguida a nuestras dificultades, es posible que Él considere preferible hacerlo más adelante. El cronograma de Dios es impecable. «Bien lo ha hecho todo»[23]. Confía en Él.

La fe implica creer, confiar. Quien tiene fe no permite que las circunstancias o las pruebas lo despojen de su paz y de su alegría.

Si no claudicamos, y más bien nos aferramos a Dios pase lo que pase, si nos proponemos firmemente creer en Sus promesas aunque no veamos aún su cumplimiento, podemos confiar en que Dios siempre nos sacará adelante y hará que todo lo que nos suceda sea para nuestro bien[24].  Shannon Shayler

Dios todo lo hace bien

No siempre sé lo que me deparará el futuro
o qué pruebas o tribulaciones me tenga reservado;
mis pasos están ordenados, Dios elegirá,
Dios sabe el camino que seguiré, ¿acaso debo saber más?
No sé la razón de cada prueba;
son incontables las lecciones que debo aprender,
o por qué tengo que pasar por valles profundos y solitarios,
solo sé que Él, todo lo hace bien.

Si la senda que recorro parece empinada y rocosa,
y debo bregar duro para alcanzar la meta,
siempre hay Alguien cerca de mí para ayudarme;
Él trae dulce descanso y consuelo a mi corazón.
Y de las páginas del Libro de Dios,
me habla palabras que alejan mis temores,
y aunque no conozca todas las razones,
estoy seguro que Él, todo lo hace bien.

Entonces descansaré en Él y un renovado aliento tomaré,
y confiaré en Su promesa de que nunca me dejará,
nueva fuerza me dará, para continuar en la batalla,
con la esperanza de que luciré la corona del vencedor.
Es suficiente con ser amado de Dios,
tener al Señor morando en mi corazón
y la paz que sobrepasa todo entendimiento,
y contento de saber, que Él todo lo hace bien.

Autor desconocido

Publicado en Áncora en marzo de 2022. Leído por Gabriel García Valdivieso.


[1] Marcos 7.

[2] Marcos 7:37.

[3] Romanos 8:18.

[4] https://wordsofgrace.blog/2012/02/21/he-does-all-things-well.

[5] Juan 10:10.

[6] Mateo 11:30.

[7] Mateo 11:28.

[8] Juan 8:36.

[9] Lamentaciones 3:22–23.

[10] Salmo 100:5.

[11] 2 Corintios 1:20.

[12] Hebreos 13:5.

[13] Romanos 8:39.

[14] Juan 10:28.

[15] Mateo 28:20.

[16] Salmo 16:11.

[17] 1 Pedro 1:8.

[18] Nehemías 8:10.

[19] Salmo 18:33.

[20] Isaías 40:31.

[21] https://ftc.co/resource-library/blog-entries/he-has-done-all-things-well.

[22] 2 Corintios 5:7; Juan 20:29.

[23] Marcos 7:37.

[24] Romanos 8:28.

 

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