Por Anita Fuentes
«No hay abismo tan profundo que el amor de Dios no sea aĆŗn mĆ”s profundo». y «Dios nos darĆ” el amor para poder perdonar a nuestros enemigos».
- Corrie Ten Boom
La seƱorita Corrie Ten Boom fue una sobreviviente holandesa de los campos de concentración nazis. Su familia habĆa escondido judĆos durante la ocupación alemana de los PaĆses Bajos. Por ello, fueron capturados y enviados. Corrie fue la Ćŗnica que sobrevivió. Corrie fue una de las muchas cristianas evangĆ©licas enviadas a campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Su vida pendió de un hilo durante una terrible experiencia que duró aƱos. Pero Dios estuvo con ella. Su fe se mantuvo intacta durante y a travĆ©s de esas terribles pruebas. Vivió para dar testimonio ante el mundo entero de cómo Dios la protegió durante y despuĆ©s de ese tiempo de tribulación. Corrie y su hermana Betsy hicieron este maravilloso descubrimiento.
Corrie fue finalmente liberada debido a un error tipogrĆ”fico. Que este desliz ocurriera en la altamente eficiente Gestapo fue sin duda un milagro. El libro definitivo que narra su historia se titula «El escondite».
Corrie Ten Boom se ha convertido en una figura inspiradora para los evangélicos de todo el mundo. Es un ejemplo brillante de una cristiana evangélica occidental que fue puesta a prueba en la adversidad. Fue probada y refinada en el crisol de la historia, y salió victoriosa. Por ello, Corrie Ten Boom se ha ganado el derecho a ser escuchada. EstÔ sumamente capacitada para presentar este mensaje especial de advertencia a la Iglesia occidental.
En sus viajes por todo el mundo, la seƱorita Ten Boom se reunió con muchos cristianos en el extranjero. Muchos miembros de la Iglesia Sufriente padecĆan persecución, al igual que ella. Se reunió con lĆderes de la iglesia clandestina en China. AllĆ se enteró de lo que le habĆa sucedido a la iglesia china en 1949. En aquel entonces, Mao Zedong estaba llevando a China al comunismo. Los misioneros estadounidenses habĆan abandonado el paĆs. Los cristianos chinos entraron en una Ć©poca de intensa persecución.
Durante ese perĆodo, la doctrina del Rapto Pretribulacion era la enseƱanza aceptada. Pero habĆa un problema. Y resultó ser un asunto serio. Esta doctrina sin fundamento bĆblico no habĆa preparado a la Iglesia china para ser testigo bajo juicio. Los creyentes cristianos fueron interrogados y brutalizados por la Guardia Roja. Muchos se apartaron de la fe en aquellos tiempos.
Otros cristianos encontraron las reservas espirituales prometidas. Soportaron estas tribulaciones y salieron victoriosos. (VƩase el maravilloso video "China Cry" de la Sra. Nora Lam, una mujer china que ha demostrado su fe).
La experiencia china con la doctrina del Rapto Pretribulacion es reveladora. Si buscan esa doctrina en China hoy en dĆa, no la encontrarĆ”n. EstĆ” extinta, tan muerta como el dodo. Parece que esta vergonzosa doctrina escapista ha sido puesta a prueba en el crisol de la historia. ¡Y ha fracasado!
Los lĆderes de la Iglesia china le pidieron a Corrie que, por medio del EspĆritu Santo, transmitiera una advertencia a los cristianos de Occidente. Los evangĆ©licos responsables comprenden que nuestra libertad religiosa actual no durarĆ” para siempre.
Corrie conoció a JesĆŗs de una manera profunda y personal. Ella tambiĆ©n conocĆa muy bien la Biblia. Su vida de testimonio victorioso bajo la persecución demostró y grabó a fuego en su alma las verdades que se encuentran en sus pĆ”ginas. La vida y el testimonio de Corrie Ten Boom son un raro ejemplo de una verdadera santa. AquĆ vemos a una cristiana moderna, por lo demĆ”s comĆŗn, que abrazó la devoción al pacto de sangre en medio de grandes pruebas para emerger como vencedora.
La carta que la señorita Boom escribió en 1974 se tituló "Preparados para la Tribulación Venidera".
En esta carta expresó una sĆŗplica. Exhorta a los creyentes cristianos a prepararse en Cristo. Los cristianos que creen en la Biblia en Occidente harĆan bien en prestar mucha atención a esto. La actual protección polĆtica de la que gozamos no durarĆ” para siempre. Y un dĆa de otoƱo podrĆamos despertar a un mundo diferente, incluso a un Nuevo Orden Mundial.
En tal situación, nuestra fe sin duda serĆ” puesta a prueba. Si no estamos prevenidos y preparados, podrĆamos no estar listos para las pruebas. Los cristianos que no estĆ©n arraigados y establecidos en la fe podrĆan ofenderse, y muchos probablemente lo harĆ”n.
Nuestro apóstol Pablo profetizó una gran apostasĆa, un gran abandono de la fe (2 Tesalonicenses 2:3). Muchos de estos abandonos ocurrirĆ”n sin duda debido a que el rapto no tendrĆ” lugar antes de la Gran Tribulación.
Los cristianos carnales podrĆan sentirse ofendidos por esta exhortación. Muchos simplemente no quieren oĆr tales mensajes y los tacharĆ”n de «negativos». Pero la mujer sabia sigue clamando en las calles (Proverbios 1). Desafortunadamente, la mayorĆa de los que pasan no escuchan. Pero los verdaderos santos prestarĆ”n atención y discernirĆ”n los espĆritus que hay aquĆ. Estas son las vĆrgenes prudentes, que buscan el aceite del EspĆritu Santo. EstĆ”n preparando sus lĆ”mparas para la noche que se avecina. Y ellas, al menos, merecen conocer la verdad.
Por lo tanto, este mensaje para la iglesia occidental es sumamente importante. El mensaje de advertencia y aliento de la señorita Boom se presenta a continuación.
«CORRIE TEN BOOM Y EL RAPTO»
- (Escrito en 1974)
"El mundo estĆ” gravemente enfermo. EstĆ” muriendo. El Gran MĆ©dico ya ha firmado el acta de defunción. Sin embargo, todavĆa hay una gran obra que los cristianos pueden realizar. Deben ser arroyos de agua viva, canales de misericordia para quienes aĆŗn estĆ”n en el mundo. Pueden hacerlo porque son vencedores.
Los cristianos son embajadores de Cristo. Son representantes del Cielo en este mundo moribundo. Y gracias a nuestra presencia aquĆ, las cosas cambiarĆ”n.
Mi hermana Betsy y yo estuvimos en el campo de concentración nazi de Ravensbrück por haber cometido el crimen de amar a los judĆos. Setecientos de nosotros, procedentes de Holanda, Francia, Rusia, Polonia y BĆ©lgica, fuimos hacinados en una habitación construida para doscientos. Hasta donde yo sabĆa, Betsy y yo Ć©ramos las Ćŗnicas dos representantes del Cielo en esa habitación.
Puede que hayamos sido las Ćŗnicas representantes del SeƱor en ese lugar de odio, pero gracias a nuestra presencia allĆ, las cosas cambiaron. JesĆŗs dijo: «En el mundo tendrĆ©is tribulación; Pero ¡Ć”nimo!, yo he vencido al mundo. Nosotros tambiĆ©n debemos ser vencedores, llevando la luz de JesĆŗs a un mundo lleno de oscuridad y odio.
A veces me asusto al leer la Biblia y al ver que en este mundo se cumplen todas las tribulaciones y persecuciones prometidas por ella. Pero ahora puedo decirles, si ustedes tambiĆ©n tienen miedo, que acabo de leer las Ćŗltimas pĆ”ginas. ¡Ahora puedo gritar: «¡Aleluya!» ¡Aleluya! Porque he encontrado escrito que JesĆŗs dijo:
«El que venza heredarĆ” todo; y yo serĆ© su Dios, y Ć©l serĆ” mi hijo».
Este es el futuro y la esperanza de este mundo. No que el mundo sobreviva, sino que seamos vencedores en medio de un mundo moribundo.
Betsy y yo, en el campo de concentración, oramos para que Dios sanara a Betsy, que estaba tan débil y enferma.
«SĆ, el SeƱor me sanarĆ”», dijo Betsy con confianza.
Murió al dĆa siguiente y no pude comprenderlo. Colocaron su delgado cuerpo en el suelo de cemento junto con los cadĆ”veres de todas las mujeres que murieron ese dĆa.
Me costaba entender, creer que Dios tuviera un propósito para todo aquello. Sin embargo, gracias a la muerte de Betsy, hoy viajo por todo el mundo hablando de Jesús.
Hay quienes entre nosotros enseƱan que no habrĆ” tribulación, que los cristianos podrĆ”n escapar de todo esto. Estos son los falsos maestros de los que JesĆŗs nos advirtió que esperĆ”ramos. En los Ćŗltimos tiempos, la mayorĆa desconoce lo que ya estĆ” sucediendo en el mundo. He estado en paĆses donde los santos sufren una persecución terrible.
En China, a los cristianos se les dijo: «No se preocupen, antes de la tribulación serĆ”n arrebatados». Luego sobrevino una persecución terrible. Millones de cristianos fueron torturados hasta la muerte. MĆ”s tarde, escuchĆ© a un obispo de China decir con tristeza:
«Hemos fracasado. DeberĆamos haber fortalecido al pueblo para la persecución, en lugar de decirles que JesĆŗs vendrĆa primero». EnsƩƱale a la gente cómo ser fuertes en tiempos de persecución, cómo mantenerse firmes cuando llegue la tribulación, cómo mantenerse firmes y no desfallecer.
Siento que tengo un mandato divino para ir y decirle a la gente de este mundo que es posible ser fuertes en el Señor Jesucristo. Nos estamos preparando para la tribulación, pero mÔs del sesenta por ciento del Cuerpo de Cristo en todo el mundo ya ha entrado en ella. No hay forma de escapar.
Nosotros somos los siguientes.
Como ya he estado en prisión por causa de JesĆŗs, y desde que conocĆ al obispo en China, ahora cada vez que leo un buen pasaje bĆblico pienso: «Oye, puedo usar esto en tiempos de tribulación». Entonces lo escribo y me lo aprendo de memoria.
Cuando estuve en el campo de concentración, un campo donde solo el veinte por ciento de las mujeres salió con vida, intentĆ”bamos animarnos unas a otras diciendo: «Nada podrĆa ser peor que hoy». Pero al dĆa siguiente descubrĆamos que era aĆŗn peor. Durante ese tiempo, un versĆculo bĆblico que habĆa memorizado me dio gran esperanza y alegrĆa.
«Si sois...» Insultados por el nombre de Cristo, dichosos sois, porque el EspĆritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. De ellos se habla mal, pero de vosotros Ćl es glorificado. (1 Pedro 3:14)
Me encontrĆ© diciendo: «¡Aleluya! ¡Porque sufro, JesĆŗs es glorificado!».
En Estados Unidos, las iglesias cantan: «Que la congregación escape de la tribulación», pero en China y Ćfrica la tribulación ya ha llegado. Solo el aƱo pasado, mĆ”s de doscientos mil cristianos fueron martirizados en Ćfrica. Ahora bien, cosas asĆ nunca salen en los periódicos porque generan malas relaciones polĆticas. Pero yo lo sĆ©. Lo he vivido. Debemos pensar en ello cuando nos sentamos en nuestras cómodas casas, con nuestra ropa elegante, a disfrutar de una buena cena. Muchos, muchĆsimos miembros del Cuerpo de Cristo estĆ”n siendo torturados hasta la muerte en este preciso instante, y aun asĆ seguimos como si fuĆ©ramos a escapar de la tribulación.
Hace varios aƱos estuve en Ćfrica, en un paĆs donde habĆa asumido el poder un nuevo gobierno. La primera noche, a algunos cristianos se les ordenó presentarse en la comisarĆa para registrarse. Al llegar, fueron arrestados y ejecutados esa misma noche. Al dĆa siguiente, ocurrió lo mismo con otros cristianos. Al tercer dĆa, la historia se repitió. Todos los cristianos del distrito estaban siendo asesinados sistemĆ”ticamente.
Al cuarto dĆa, tenĆa que hablar en una pequeƱa iglesia. La gente acudió, pero estaba llena de miedo y tensión. Durante todo el servicio, se miraban unos a otros, con la mirada fija en los ojos, preguntĆ”ndose: "¿SerĆ” este que estĆ” sentado a mi lado el próximo en morir? ¿SerĆ© yo el próximo?".
La sala era calurosa y estaba llena de insectos que entraban por las ventanas sin mosquiteras y revoloteaban alrededor de las bombillas desnudas sobre los bancos de madera. Les contƩ una historia de mi infancia.
Cuando era niƱa —dije—, fui a ver a mi padre y le dije: «PapĆ”, tengo miedo de no ser nunca lo suficientemente fuerte para ser mĆ”rtir por Jesucristo».
«Dime —me dijo mi padre—, cuando vayas en tren a Ćmsterdam, ¿cuĆ”ndo te doy el dinero del billete? ¿Tres semanas antes?».
«No, papĆ”, me das el dinero del billete justo antes de subir al tren».
«AsĆ es —dijo mi padre—, y asĆ es con la fuerza de Dios. Nuestro Padre Celestial sabe cuĆ”ndo necesitarĆ”s la fuerza para ser mĆ”rtir por Jesucristo». Ćl les proveerĆ” todo lo que necesiten, justo a tiempo…
Mis amigos africanos asentĆan y sonreĆan. De repente, un espĆritu de alegrĆa inundó la iglesia y la gente comenzó a cantar: «En la dulce, pronto, nos encontraremos en esa hermosa orilla».
MĆ”s tarde esa semana, la mitad de la congregación fue ejecutada. Supe despuĆ©s que la otra mitad habĆa sido asesinada hacĆa algunos meses.
Pero debo decirles algo. Me alegró mucho que el SeƱor me usara para animar a esta gente, pues a diferencia de muchos de sus lĆderes, yo tenĆa la palabra de Dios. HabĆa estudiado la Biblia y descubierto que JesĆŗs dijo que no solo habĆa vencido al mundo, sino que a todos los que permanecieran fieles hasta el final, les darĆa la corona de la vida.
¿Cómo podemos prepararnos para la persecución?
Primero, necesitamos alimentarnos de la Palabra de Dios, asimilarla, hacerla parte de nuestro ser. Esto implicarĆ” un estudio bĆblico disciplinado cada dĆa, no solo memorizando largos pasajes de las Escrituras, sino tambiĆ©n poniendo en prĆ”ctica sus principios en nuestra vida.
Luego, necesitamos desarrollar una relación personal con Jesucristo. No se trata del Jesús de ayer, el Jesús de la historia, sino del Jesús que transforma vidas hoy, que sigue vivo y sentado a la diestra de Dios.
Debemos ser llenos del EspĆritu Santo. Este no es un mandato opcional de la Biblia, es absolutamente necesario. Aquellos discĆpulos terrenales jamĆ”s habrĆan podido resistir la persecución de judĆos y romanos si no hubieran esperado a PentecostĆ©s. Cada uno de nosotros necesita su propio PentecostĆ©s personal, el bautismo del EspĆritu Santo. Sin Ć©l, jamĆ”s podremos resistir la tribulación.
En la persecución que se avecina, debemos estar preparados para ayudarnos y animarnos mutuamente.
Pero no debemos esperar a que llegue la tribulación para empezar.
El fruto del EspĆritu debe ser la fuerza dominante en la vida de todo cristiano.
Muchos temen la tribulación venidera y quieren huir. Yo también siento un poco de miedo al pensar que, después de mis ochenta años, incluyendo el horrible campo de concentración nazi, tal vez tenga que pasar también por la tribulación.
Pero luego leo la Biblia y me alegro.
Cuando yo Si soy dĆ©bil, entonces serĆ© fuerte, dice la Biblia. Betsy y yo Ć©ramos prisioneros del SeƱor, Ć©ramos muy dĆ©biles, pero recibimos poder porque el EspĆritu Santo estaba sobre nosotros. Ese poderoso fortalecimiento interior del EspĆritu Santo nos ayudó a salir adelante. No, no serĆ”s fuerte por ti mismo cuando llegue la tribulación. MĆ”s bien, serĆ”s fuerte en el poder de Aquel que nunca te abandonarĆ”. Durante setenta y seis aƱos he conocido al SeƱor JesĆŗs y ni una sola vez me ha dejado ni me ha fallado.
«Aunque me mate, en Ć©l confiarĆ©» (Job 13:15), porque sĆ© que a todos los que venzan, les darĆ” la corona de la vida. ¡Aleluya!
- Corrie Ten Boom - 1974
PelĆcula «El escondite» en este enlace: http://fightforyourfaith.blogspot.pt/2013/12/the-hiding-place-movie-hd.html
DiseƱo web: Anita Fuentes © 2014 en Homestead™
Publicado originalmente en fightforyourfaith.blogspot el 21 de mayo de 2014
