Wednesday, September 30, 2026
Salmo 138 - ¡Te alabaré con todo mi corazón!
Dennis Edwards
El Salmo 138, un salmo de David, es un salmo corto lleno de pensamientos poderosos para reflexionar desde el primer versÃculo.
1a Te alabaré con todo mi corazón:
Hay algo en hacer las cosas con todo el corazón que Dios desea. Jesús dijo que el primer y gran mandamiento es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). En otras palabras, amar a Dios con todo el corazón es el mandamiento más importante. El apóstol Pablo dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23). El Antiguo Testamento comparte la misma idea: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo con todas tus fuerzas” (Eclesiastés 9:10). “Y ahora, Israel, ¿qué exige de ti el Señor tu Dios, sino que temas al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, que lo ames y que sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma?” (Deuteronomio 10:12).
Las últimas palabras de David a su hijo Salomón fueron: “Y tú, Salomón, hijo mÃo, reconoce al Dios de tu padre y sÃrvele con corazón perfecto y ánimo dispuesto; porque el Señor escudriña todos los corazones y entiende todo intento de los pensamientos. Si lo buscas, se dejará encontrar; pero si lo abandonas, te desechará para siempre” (1 Crónicas 28:9). Anteriormente en Crónicas leemos que los hombres de guerra de la tribu de Zabulón “no eran de doble corazón” (1 Crónicas 12:33b).
Dios quiere que seamos de todo corazón, no de doble corazón ni de doble ánimo. El apóstol Santiago advierte sobre la indecisión: “Pero pida con fe, sin dudar. Porque el que duda es como la ola del mar, arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense ese hombre que recibirá algo del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:6-8).
Jesús advirtió a la iglesia de Laodicea. Los laodicenses eran ricos y adinerados, y no tenÃan necesidad de nada fÃsicamente; pero en realidad, eran desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos espiritualmente (Apocalipsis 3:17). Jesús dijo: “Yo conozco tus obras, que ni eres frÃo ni caliente. ¡Ojalá fueses frÃo o caliente! Pero porque eres tibio, y no frÃo ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15-16).
Ser un cristiano tibio es un pésimo ejemplo para el mundo. Un cristiano tibio desviará a otros y los contagiará con su tibieza. Si vas a creer, cree con todo tu corazón y sigue adelante. No dudes entre dos opiniones. Si Dios es Dios, sÃrvele. Si el mundo es tu dios, sÃrvele. No intentes servir a las riquezas y a Dios al mismo tiempo. No puedes hacerlo. Jesús lo dijo: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24).
1b Delante de los dioses te alabaré.
La palabra hebrea para «dioses» se refiere a los demás seres espirituales del reino celestial. A los «dioses» buenos que se someten a Dios, los llamamos ángeles. A los «dioses» desobedientes, los llamamos demonios o diablos. David comienza su salmo, como suele hacerlo, alabando al Dios verdadero.
2 Adoraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad, porque has engrandecido tu palabra sobre todas las cosas.
Hay mucho que analizar aquÃ. Dios dice que ha engrandecido su palabra sobre su nombre. En otras palabras, a Dios le interesa más que obedezcas sus mandamientos que que lo llames por su nombre propio. Por eso, quien siga el dicho de Jesús: «Amar al prójimo como a sà mismo», recibirá una medida de bendición en su vida. Aunque no crea en Dios, ni lo llame por otro nombre, ni tenga otro concepto de Dios, si obedece los mandamientos de Dios, que se encuentran en las palabras de Jesús, recibirá una medida de la bendición de Dios en su vida.
Jesús condena a quienes dicen creer en él, e incluso saben cómo llamarlo por su nombre propio, porque no hacen lo que él les ha pedido. “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Algunos usan el nombre de Jesús para su propio bienestar, poder, dinero y fama. A estos, Él les dice: “Apartaos de mÃ, hacedores de iniquidad; nunca os conocÔ (Mateo 7:23).
Jesús dice: “Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discÃpulos” (Juan 8:31b). Más adelante, añadió: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21). Si intentamos seguir las palabras de Jesús, Él finalmente se nos manifestará. Quien busca y sigue sinceramente las palabras de Jesús encontrará a Dios. “El que me ama, guardará mi palabra; y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada con él” (Juan 14:23). Al guardar la palabra de Jesús, demostramos que lo amamos. Incluso quienes no conocen su nombre, pero guardan su palabra, serán bendecidos.
Sin embargo, también seremos juzgados por nuestro conocimiento de Dios, su palabra y su voluntad. La Biblia dice: “Al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:17). Jesús dijo: “Y aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, y no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lucas 12:47). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el dÃa postrero” (Juan 12:48). Si conocemos la palabra y la voluntad de Dios, y no las seguimos, seremos más responsables.
Por otro lado, Dios ha dado una medida de luz a toda la humanidad. Ha puesto un código moral en cada uno de nuestros corazones, “la luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo” (Juan 1:9b). El apóstol Pablo también habla de esa luz moral que cada persona posee: “Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley (al no haber conocido la revelación de la ley de Dios a Moisés), hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, al no tener la ley, son ley para sà mismos; mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándose o excusándose unos a otros con sus pensamientos” (Romanos 2:14-15). Dios ha puesto una brújula moral dentro de cada hombre, la vocecita de la conciencia. Realmente no tenemos excusa.
3 El dÃa que clamé, me respondiste, y me fortaleciste con fuerza en mi alma.
Dios promete responder cuando lo invocamos. “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (JeremÃas 29:13). “Invocadme, y yo os responderé” (JeremÃas 33:3a). Cuando lo hacemos, el resultado es: “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (IsaÃas 40:29). Pero tenemos que venir a Él, tenemos que acercarnos a Dios. Cuando buscamos y nos acercamos, Él promete que se acercará a nosotros. Jesús dijo: “Venid a mà todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mÃ, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es suave y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30). Tenemos que venir, buscar, acercarnos, llamar, pedir. Él hará el resto.
4 Todos los reyes de la tierra te alabarán, oh Señor, cuando oigan las palabras de tu boca.
Finalmente, toda la creación se someterá al gobierno del Rey de reyes. «Los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15b). «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones, seré exaltado en la tierra» (Salmo 46:10).
5 SÃ, cantarán en los caminos del Señor; porque grande es la gloria del Señor.
Es al comienzo del Milenio que el mundo entero prorrumpirá en cánticos por la venida del Señor y su reinado de paz en la tierra por mil años. «Todo está en reposo y en silencio; prorrumpen en cánticos» (IsaÃas 14:7). “No harán mal ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar” (IsaÃas 11:9).
6 Aunque el Señor es excelso, mira con agrado a los humildes; pero a los soberbios los conoce de lejos.
El apóstol Santiago nos dice: “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (Santiago 4:6b y 4:10). David dice: “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espÃritu” (Salmo 34:18).
7 Aunque ande en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.
Jesús está sentado a la diestra del Padre. Él es la diestra de Dios. Es Jesús quien salva e intercede por nosotros (Romanos 8:34). En el Antiguo Testamento leemos: «Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán» (IsaÃas 40:31). El Señor le dijo al apóstol Pablo: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en tu debilidad» (2 Corintios 12:9a). El apóstol Pablo respondió: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mà el poder de Cristo» (2 Corintios 12:9b). Dios nos revivirá y nos dará fuerzas. «Como serán tus dÃas, asà serán tus fuerzas» (Deuteronomio 33:25).
8 El Señor perfeccionará lo que me concierne: Tu misericordia, oh Señor, es para siempre; no abandones la obra de tus manos.
El apóstol Pablo escribió: “Estoy persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el dÃa de Jesucristo” (Filipenses 1:6). “Porque yo sé a quién he creÃdo, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel dÃa” (2 Timoteo 1:12b). Jesús dijo: “Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:29). No temas, pues, que eres más valioso que muchos gorriones, y ni uno cae a tierra sin que mi Padre lo sepa (Mateo 10:29 y 31). “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32).
Dios no nos abandonará si nosotros no lo abandonamos a Él. Moisés le dijo al pueblo: «Y el Señor es quien va con vosotros; él estará con vosotros; no os dejará ni os desamparará; no temáis ni desmayéis» (Deuteronomio 31:8). En IsaÃas 43:10 leemos: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; sÃ, te ayudaré; sÃ, te sustentaré con la diestra de mi justicia».
Jesús es la diestra de Dios que nos sostiene. «No temas, porque yo te he redimido; te he llamado por mi nombre; mÃo eres. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y por los rÃos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti» (IsaÃas 43:1b-2). “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa tuya somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas para el matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”, Romanos 8:35-39.
¡El Nombre de Jesús!
Necesito añadir la siguiente nota al pie: Aunque una persona puede ser bendecida por seguir las palabras de Jesús, la promesa de vida eterna es para quienes creen en el nombre del Hijo de Dios (1 Juan 5:13). Hay un solo nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en el cual podemos ser salvos (Hechos 4:12). Ese nombre es JESÚS. Un dÃa, toda la creación reconocerá a Jesús como Señor o señores, y Rey de reyes. «Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre» (Filipenses 2:10-11).
Si intentas seguir las palabras de Jesús, ¿por qué no lo invitas a entrar en tu vida? Él dice: «He aquÃ, yo estoy a la puerta (de tu corazón) y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). Jesús anhela una relación personal contigo. Solo tienes que abrir la puerta y recibirlo en tu corazón.
Oración: Querido Jesús, entra en mi vida. Dame la fuerza que necesito para la batalla. Perdóname por mis pecados, mis ofensas y mis defectos. Creo que tienes palabras de vida eterna. Ayúdame a liberarme de la incredulidad. GuÃame hacia una relación más profunda contigo. En el nombre de Jesús, te lo pido. Amén.
Puedes escribirme a dennismedwards@gmail.com
Publicado originalmente el 19 de noviembre de 2024.
Salmo 138 - Louvar-Te-ei de todo o meu coração!
O Salmo 138, um salmo de David, é um salmo curto repleto de pensamentos poderosos para reflexão desde o primeiro versÃculo.
138:1a Louvar-Te-ei de todo o meu coração:
Há algo em fazer as coisas de todo o coração que Deus deseja. Jesus disse que o primeiro e maior mandamento é: “Amarás o Senhor teu Deus de todo o teu coração, e de toda a tua alma, e de todo o teu entendimento” (Mateus 22:37). Por outras palavras, amar a Deus de todo o coração é o mandamento mais importante. O apóstolo Paulo diz: “Tudo o que fizerdes, fazei-o de todo o coração, como para o Senhor, e não para os homens” (Colossenses 3:23). O Antigo Testamento expressa o mesmo sentimento: “Tudo o que vier à tua mão para fazer, faze-o com todas as tuas forças” (Eclesiastes 9:10). “Agora, pois, ó Israel, que é que o Senhor teu Deus requer de ti, senão que temas o Senhor teu Deus, que andes nos seus caminhos, e que o ames, e que sirvas ao Senhor teu Deus com todo o teu coração e com toda a tua alma?” (Deuteronómio 10:12).
As últimas palavras de David a Salomão, seu filho, foram: “E tu, Salomão, meu filho, conhece o Deus de teu pai e serve-o com um coração Ãntegro e uma mente totalmente voluntária; porque o Senhor sonda todos os corações e conhece todas as intenções dos pensamentos; se o buscares, ele se deixará achar por ti; mas, se o abandonares, ele te rejeitará para sempre” (1 Crónicas 28:9). Anteriormente em Crónicas, lemos que os homens de guerra da tribo de Zebulom “não tinham o coração dividido” (I Crónicas 12:33b).
Deus quer que sejamos Ãntegros de coração, não de coração dividido ou mente dividida. O apóstolo Tiago adverte sobre a duplicidade de coração: “Pede, porém, com fé, sem duvidar. Pois aquele que duvida é semelhante à onda do mar, que é impelida e agitada pelo vento. Não pense tal pessoa que receberá alguma coisa do Senhor. O homem de coração dividido é inconstante em todos os seus caminhos” (Tiago 1:6-8).
Jesus fez um alerta à igreja de Laodiceia. Os laodicenses eram ricos, tinham muitos bens e não necessitavam de nada fisicamente; mas, na realidade, eram miseráveis, pobres, cegos e nus espiritualmente (Apocalipse 3:17). Jesus disse: “Conheço as tuas obras, que nem és frio nem quente; oxalá fosses frio ou quente! Assim, porque és morno, não és frio nem quente, vomitar-te-ei da minha boca” (Apocalipse 3:15-16).
Ser um cristão morno é um mau exemplo para o mundo. Um cristão morno levará os outros ao erro e contaminá-los-á com a sua indiferença. Se vai acreditar, acredite de todo o coração e siga em frente. Não fique indeciso entre duas opiniões. Se Deus é Deus, sirva-O. Se o mundo é o seu deus, então sirva-o. Não tente servir Mamon e Deus ao mesmo tempo. Não pode. Jesus disse isto: “Ninguém pode servir a dois senhores; porque há de odiar um e amar o outro, ou se dedicará a um e desprezará o outro. Não podeis servir a Deus e a Mamon” (Mateus 6:24).
138:1b Diante dos deuses cantarei louvores a Ti.
A palavra hebraica para “deuses” refere-se aos outros seres espirituais do reino celestial. Aos bons “deuses” que se submetem a Deus, chamamos anjos. Os “deuses” desobedientes, chamamos-lhes demónios ou diabos. David inicia o seu salmo, como costuma fazer, em louvor do verdadeiro Deus.
138:2 Prostrar-me-ei voltado para o teu templo santo e louvarei o teu nome pela tua misericórdia e pela tua verdade; pois engrandeceste a tua palavra acima de todo o teu nome.
Há muito para refletir aqui. Deus está a dizer que engrandeceu a Sua Palavra acima do Seu nome. Por outras palavras, Deus está mais interessado em que obedeça aos Seus mandamentos do que em que O chame pelo Seu nome próprio. É por isso que quem segue o ensinamento de Jesus: “amar o próximo como a si mesmo”, terá uma medida de bênção na sua vida. Apesar de não acreditarem em Deus, ou de O chamarem por outro nome, ou de terem outro conceito de Deus, se obedecerem aos mandamentos de Deus, que se encontram nas palavras de Jesus, terão uma medida da bênção de Deus na sua vida.
Jesus condena aqueles que dizem acreditar n’Ele e até saber como O chamar pelo Seu nome próprio, porque não fazem o que Ele pediu. “Nem todo aquele que me diz: ‘Senhor, Senhor’, entrará no Reino dos Céus, mas apenas aquele que faz a vontade de meu Pai que está nos Céus” (Mateus 7:21). Alguns usam o nome de Jesus para o seu próprio bem-estar, poder, dinheiro e fama. A estes, Ele diz: “Afastai-vos de mim, vós que praticais o mal! Nunca vos conheci” (Mateus 7:23).
Jesus diz: “Se permanecerdes na minha palavra, sereis verdadeiramente meus discÃpulos” (João 8:31b). Mais tarde, Ele disse: “Aquele que tem os meus mandamentos e os guarda, esse é o que me ama; e aquele que me ama será amado por meu Pai, e eu o amarei e me manifestarei a ele” (João 14:21). Se nos esforçarmos por seguir as palavras de Jesus, Ele acabará por se manifestar a nós. O buscador e seguidor sincero das palavras de Jesus encontrará Deus. “Se alguém Me ama, guardará a minha palavra; e meu Pai o amará, e viremos para ele e faremos nele morada.” (João 14:23) Ao guardarmos as palavras de Jesus, mostramos que O amamos. Mesmo aqueles que não conhecem o Seu nome, mas guardam as Suas palavras, serão abençoados.
Contudo, também seremos julgados pelo nosso conhecimento de Deus, da Sua palavra e da Sua vontade. A BÃblia diz: “Aquele que sabe que deve fazer o bem e não o faz, comete pecado.” (Tiago 4:17) Jesus disse: “Aquele servo que conhecia a vontade do seu senhor e não se preparou, nem fez conforme a sua vontade, será açoitado com muitos açoites.” (Lucas 12:47) “Quem me rejeita e não recebe as minhas palavras já tem quem o julgue; a palavra que tenho pregado, essa o há de julgar no último dia.” (João 12:48) Se conhecermos a palavra e a vontade de Deus e não as seguirmos, seremos mais responsabilizados.
Por outro lado, Deus concedeu uma medida de luz a toda a humanidade. Ele colocou um código moral nos nossos corações, “a luz que ilumina todo o homem que vem ao mundo” (João 1:9b). O apóstolo Paulo fala também desta luz moral que cada homem possui. “Pois, quando os gentios, que não têm a lei (não tendo conhecido a revelação da lei de Deus a Moisés), fazem por natureza as coisas da lei, eles, embora não tenham a lei, são lei para si mesmos; mostram que a obra da lei está escrita nos seus corações, testemunhando também a sua consciência, e os seus pensamentos, ora acusando, ora defendendo”, Romanos 2:14-15. Deus colocou uma bússola moral dentro de cada homem, a pequena voz da consciência. Não temos mesmo desculpa.
138:3 No dia em que clamei, respondeste-me e fortaleceste a minha alma.
Deus promete responder quando o invocamos. “Procurareis a mim e me achareis, quando me buscardes de todo o vosso coração” (Jeremias 29:13). “Invocai-me, e eu vos responderei” (Jeremias 33:3a). Quando o fazemos, os resultados são: “Ele dá força ao cansado e aumenta as forças ao que não tem nenhum vigor” (IsaÃas 40:29). Mas precisamos de ir até Ele, precisamos de nos aproximar de Deus. Quando procuramos e nos aproximamos, Ele promete que se aproximará de nós. Jesus disse: “Vinde a Mim, todos vós que estais cansados e sobrecarregados, e Eu vos descansarei. Tomai sobre vós o meu jugo e aprendei de Mim, que sou manso e humilde de coração; e encontrareis descanso para as vossas almas. Pois o meu jugo é suave e o meu fardo é leve” (Mateus 11:28-30). Precisamos de ir, buscar, aproximar-nos, bater e pedir. Ele fará o resto.
138:4 Todos os reis da terra te louvarão, Senhor, quando ouvirem as palavras da tua boca.
Por fim, toda a criação se submeterá ao governo do Rei dos reis. “Os reinos do mundo vieram a ser de nosso Senhor e do seu Cristo, e ele reinará pelos séculos dos séculos”, Apocalipse 11:15b. “Aquietai-vos e sabei que Eu sou Deus; serei exaltado entre as nações, serei exaltado na terra”, Salmo 46:10.
138:5 Sim, cantarão nos caminhos do Senhor, porque grande é a glória do Senhor.
É no inÃcio do Milénio que o mundo inteiro irromperá em cânticos pela vinda do Senhor e pelo seu reinado de paz na terra durante mil anos. “Tudo está em repouso e tranquilo; irrompem em cânticos”, IsaÃas 14:7. “Não haverá mal nem destruição em todo o meu santo monte, porque a terra se encherá do conhecimento do Senhor, como as águas cobrem o mar.” IsaÃas 11:9.
138:6 Ainda que o Senhor seja AltÃssimo, atenta para os humildes; mas aos soberbos, conhece-os de longe.
Diz-nos o apóstolo Tiago: “Deus resiste aos soberbos, mas dá graça aos humildes. Humilhai-vos diante do Senhor, e Ele vos exaltará.” Tiago 4:6b e 4:10. David diz: “Perto está o Senhor dos que têm o coração quebrantado e salva os contritos de espÃrito.” Salmo 34:18.
138:7 Ainda que eu ande no meio da angústia, tu me vivificarás; estenderás a tua mão contra a ira dos meus inimigos, e a tua mão direita me salvará.
Jesus está sentado à direita do Pai. Ele é a direita de Deus. É Jesus quem salva e intercede por nós, Romanos 8:34. No Antigo Testamento, lemos: “Mas os que esperam no Senhor renovarão as suas forças; subirão com asas como águias; correrão, e não se cansarão; caminharão, e não se fatigarão”, IsaÃas 40:31. O Senhor disse ao apóstolo Paulo: “A minha graça te basta, porque o meu poder se aperfeiçoa na fraqueza”, 2 CorÃntios 12:9a. O apóstolo Paulo respondeu: “De boa vontade, pois, me gloriarei nas minhas fraquezas, para que em mim habite o poder de Cristo”, 2 CorÃntios 12:9b. Deus revigorar-nos-á e dar-nos-á força. “Como serão os teus dias, assim será a tua força”, Deuteronómio 33:25.
138:8 O Senhor aperfeiçoará o que me diz respeito: a vossa misericórdia, Senhor, dura para sempre; não abandones as obras das tuas mãos.
O apóstolo Paulo escreveu: “Estou convencido de que aquele que começou a boa obra em vós, vai completá-la até ao dia de Cristo Jesus” (Filipenses 1:6). “Porque eu sei em quem crestes e estou certo de que ele é poderoso para guardar o meu depósito até à quele dia” (2 Timóteo 1:12b). Jesus disse: “Ninguém pode arrebatá-las da mão de meu Pai” (João 10:29). Portanto, não tenham medo; vós valeis mais do que muitos pardais, e nenhum deles cai por terra sem o conhecimento do meu Pai (Mateus 10:29-31). “Portanto, todo aquele que me confessar diante dos homens, também Eu o confessarei diante de meu Pai que está nos céus” (Mateus 10:32).
Deus não nos abandonará se não o abandonarmos. Moisés disse ao povo: “O Senhor é quem vai convosco; ele estará convosco, não vos deixará, nem vos desamparará; não temas, nem te assustes” (Deuteronómio 31:8). Em IsaÃas 43:10, lemos: “Não temas, porque Eu sou contigo; não te assombres, porque Eu sou o teu Deus; Eu te fortaleço, e te ajudo, e te sustento com a destra da minha justiça”.
Jesus é a destra de Deus que nos sustenta. “Não temas, porque eu te remi; chamei-te pelo meu nome; tu és meu. Quando passares pelas águas, eu serei contigo; e quando pelos rios, eles não te submergirão; quando passares pelo fogo, não te queimarás, nem a chama arderá em ti” (IsaÃas 43:1b-2).
“Quem poderá separar-nos do amor de Cristo? Será tribulação, ou angústia, ou perseguição, ou fome, ou nudez, ou perigo, ou espada? Como está escrito: Por amor de ti somos entregues à morte o dia todo; fomos considerados como ovelhas para o matadouro. Mas em todas estas coisas somos mais que vencedores, por meio daquele que nos amou. Pois estou convencido de que nem a morte, nem a vida, nem anjos, nem principados, nem potestades, nem coisas presentes, nem coisas futuras, nem altura, nem profundidade, nem qualquer outra criatura nos poderá separar do amor de Deus, que está em Cristo Jesus, nosso Senhor.” Romanos 8:35-39.
O Nome de Jesus!
Preciso de acrescentar a seguinte nota de rodapé. Embora uma pessoa possa ser abençoada por seguir as palavras de Jesus, a promessa da vida eterna é para aqueles que crêem no nome do Filho de Deus, 1 João 5:13. Há um só nome debaixo do céu, dado entre os homens, pelo qual devemos ser salvos, Atos 4:12. Esse nome é JESUS. Toda a criação um dia reconhecerá Jesus como Senhor ou senhores, e Rei dos reis. "Para que ao nome de Jesus se dobre todo o joelho, nos céus, na terra e debaixo da terra, e toda a lÃngua confesse que Jesus Cristo é o Senhor, para glória de Deus Pai" (Filipenses 2:10-11).
Se está a tentar seguir as palavras de Jesus, porque não convidá-lo a entrar na sua vida? Ele diz: "Eis que estou à porta (do seu coração) e bato. Se alguém ouvir a minha voz e abrir a porta, entrarei em sua casa e ceiarei com ele, e ele comigo" (Apocalipse 3:20). Jesus anseia por um relacionamento pessoal consigo. Tudo o que tem de fazer é abrir a porta e recebê-lo no seu coração.
Oração: Querido Jesus, entra na minha vida. Dá-me a força de que preciso para a batalha. Perdoa-me pelos meus pecados, pelas minhas ofensas e pelas minhas falhas. Creio que tens as palavras da vida eterna. Ajuda-me a libertar-me da incredulidade. Guia-me para um relacionamento pessoal mais profundo contigo. Em nome de Jesus, eu rezo. Amém.
Pode escrever-me para dennismedwards@gmail.com
Publicado originalmente a 19 de novembro de 2024.
Psalm 138 - I Will Praise You With My Whole Heart!
Dennis Edwards
Psalm 138, a psalm of David, is a short psalm full of powerful thoughts to
reflect on right from the first verse.
1a I will praise You with my whole heart:
There is something about doing things whole-heartedly that
God desires. Jesus said the first and great commandment is, “You shall love the
Lord your God with all your heart, and with all your soul, and with all your
mind,” Matthew 22:37. In other words, loving God wholeheartedly is the most
important commandment. Apostle Paul says, “And whatsoever ye do, do it
heartily, as to the Lord, and not unto men,” Colossians 3:23. The Old Testament
has the same sentiment. “Whatsoever thy hand finds to do, do it with all thy
might,” Ecclesiastes 9:10. “And now, Israel, what does the Lord your God
require of you, but to fear the Lord your God, to walk in His ways, and to love
Him, and to serve the Lord your God with all your heart and with all your soul,”
Deuteronomy 10:12.
David’s last words to Solomon his son were, “And you,
Solomon, my son, know the God of your father, and serve Him with a perfect
heart and a willing mind: for the Lord searches all hearts, and understands all
imaginations of the thoughts: if you seek Him, He will be found of you; but if
you forsake Him, He will cast you off forever,” 1 Chronicles 28:9. Earlier in
Chronicles we read that the men of war from the tribe of Zebulon, “were not of
a double heart,” 1 Chronicles 12:33b.
God wants us to be whole hearted, not doubled hearted or
doubled minded. Apostle James warns about double-heartedness: “But let him ask
in faith, nothing wavering (or doubting). For he that wavers (or doubts) is
like a wave of the sea driven with the wind and tossed. Let not that man think
that he shall receive any thing of the Lord. A double-minded man is unstable in
all his ways,” James 1:6-8.
Jesus gave a warning to the Laodicean church. The Laodicean’s
were rich and increased in goods, and had need of nothing - physically; but in
reality, they were wretched, miserable, poor, blind, and naked - spiritually,
Revelation 3:17. Jesus said, “I know your works, that you are neither cold nor
hot: I would that you were cold or hot. So then because you are lukewarm, and
neither cold nor hot, I will spue (vomit) you out of My mouth,” Revelation
3:15-16.
Being a lukewarm Christian is such a bad example to the
world. A lukewarm Christian will lead others astray and will infect others with
his half-heartedness. If you are going to believe, believe with all your heart
and get on with it. Don’t halt between two opinions. If God be God, serve Him.
If the world be your god, then serve it. Don’t try to serve both mammon and God
at the same time. You can’t do it. Jesus said so, “No man can serve two
masters; for he will hate the one, and love the other; or else he will hold to
the one, and despise the other. Ye cannot serve God and mammon,” Matthew 6:24.
1b Before the gods will I sing praise unto You.
The Hebrew word for “gods” is referring to the other
spiritual beings in the heavenly realm. The good “gods” who yield to God, we
call angels. The disobedient “gods,” we call demons or devils. David starts his
psalm as He often does in praise to the true God.
2 I will worship toward Your holy temple, and praise Your
name for Your lovingkindness and for Your truth: for You have magnified Your
Word above all Your name.
There is so much to chew on here. God is saying that He has
magnified His Word above His name. In other words, God is more interested in
you obeying His commandments, than He is in you calling Him by His proper name.
That’s why, whoever follows Jesus’ saying: “to love others as themselves,” will
have a measure of blessing on their lives. Despite the fact that they don’t
believe in God, or call Him by another name, or have another concept of God; if
they obey God’s commandments, found in the words of Jesus, they will have a
measure of God’s blessing on their lives.
Jesus condemns those who say they believe in Him, and even
know how to call Him by His proper name; because they don’t do what He has
asked. “Not everyone that says unto Me, Lord, Lord, shall enter into the
kingdom of heaven; but he that does the will of My Father which is in heaven,”
Matthew 7:21. Some use the name of Jesus for their own welfare, power, money,
and fame. To these He says, “Depart from Me, you that work iniquity, I never
knew you,” Matthew 7:23.
Jesus says, “If you continue in My word, then are you My
disciples indeed,” John 8:31b. Later he said, “He that has my commandments, and
keep them, he it is that loves Me: and he that loves Me shall be loved of My
Father, and I will love him, and will manifest Myself to him,” John 14:21. If
we try to follow Jesus’ words, He will eventually manifest Himself to us. The
sincere seeker and follower of Jesus’ words will find God. “If a man loves Me,
he will keep My words: and My Father will love him, and we will come unto him,
and make our abode with him,” John 14;23. By keeping Jesus’ words we show that
we love Him. Even those who don’t know His name, who keep His words, will be
blessed.
However, we will also be judged by our knowledge of God and
His word and His will. The Bible says, “To him that knows to do good and does
it not, to him it is sin,” James 4:17. Jesus said, “And that servant, which
knew his lord’s will, and prepared not himself, neither did according to his
will, shall be beaten with many stripes,” Luke 12:47. “He that rejects Me, and
receives not My words, has one that judges him: the word that I have spoken,
the same shall judge him in the last day,” John 12:48. If we know God’s word
and will, and don’t follow it, we will be more accountable.
On the other hand, God has given a measure of light to all
mankind. He has placed a moral code in all of our hearts, “the light that
lightens every man that comes into the world,” John 1:9b. Apostle Paul also
speaks of that moral light that each man has. “For when the Gentiles, which
have not the law, (having not known the revelation of God’s law to Moses), do
by nature the things contained in the law, these, having not the law, are a law
unto themselves: which show the work of the law written in their hearts, their
conscience also bearing witness, and their thoughts the mean while accusing or
else excusing one another,” Romans 2:14-15. God has put a moral compass within
all men, the little voice of conscience. We are really without excuse.
3 In the day when I cried You answered me, and
strengthened me with strength in my soul.
God promises to answer when we call upon Him. “Ye shall seek
Me, and find Me, when you shall search for Me with all your heart,” Jeremiah
29:13. “Call upon Me and I will answer you,” Jeremiah 33:3a. When we do, the
results are, “He gives power to the faint; and to them that have no might He
increases strength,” Isaiah 40:29. But we have to come unto Him, we have to
draw nigh to God. When we do the seeking and drawing, He promises that He will
draw nigh to us. Jesus said, “Come unto Me all you that are weary and heavy
laden, and I will give you rest. Take My yoke upon you, and learn of Me; for I
am meek and lowly of heart: and you shall find rest unto your souls. For My
yoke is easy, and My burden is light,” Matthew 11:28-30. We have to do the
coming, the searching, the drawing near, the knocking, the asking. He will do
the rest.
4 All the kings of the earth shall praise You, O Lord,
when they hear the words of Your mouth.
Eventually and ultimately, the whole creation will submit to
the rule by the King of kings. “The kingdoms of this world are become the
kingdoms of our Lord, and of His Christ; and He shall reign for ever and ever,”
Revelation 11:15b. “Be still, and know that I am God: I will be exalted among
the heathen (nations), I will be exalted in the earth,” Psalm 46:10
5 Yea, they shall sing in the ways of the Lord: for great
is the glory of the Lord.
It’s at the beginning of the Millennium that the whole world
will break into singing at the coming of the Lord and His reign of peace on
earth for a thousand years. “The whole is at rest, and is quiet: they break
forth into singing,” Isaiah 14:7. “They shall not hurt nor destroy in all My
holy mountain: for the earth shall be full of the knowledge of the Lord, as the
waters cover the sea,” Isaiah 11:9.
6 Though the Lord be high, yet has He respect unto the
lowly: but the proud He knows afar off.
Apostle James tells us, “God resists the proud, but gives
grace unto the humble. Humble yourselves in the sight of the Lord, and He will
lift you up,” James 4:6b & 4:10. David says, “The Lord is nigh unto them
that are of a broken heart; and saves such as be of a contrite spirit,” Psalm
34:18.
7 Though I walk in the midst of trouble, You will revive
me: You shall stretch forth Your hand against the wrath of my enemies, and Your
right hand shall save me.
Jesus is sitting at the right hand of the Father. He is the
right hand of God. It is Jesus that saves and that makes intercession for us,
Romans 8:34. In the Old Testament we read, “But they that wait upon the Lord
shall renew their strength; they shall mount up with wings as eagles; they
shall run, and not be weary; they shall walk, and not faint,” Isaiah 40:31. The
Lord said to Apostle Paul, “My grace is sufficient for you: for My strength is
made perfect in (your) weakness,” 2 Corinthians 12:9a. Apostle Paul responded,
“Most gladly therefore will I rather glory in my infirmities (or weaknesses),
that the power of Christ may rest upon me,” 2 Corinthians 12:9b. God will
revive us and give us strength. “As your days, so shall your strength be,”
Deuteronomy 33:25.
8 The Lord will perfect that which concerns me: Your
mercy, O Lord, endures for ever: forsake not the works of Your own hands.
Apostle Paul wrote, “Being confident of this very thing,
that He which has begun a good work in you will perform it until the day of
Jesus Christ,” Philippians 1:6. “For I know Whom have believed, and I am
persuaded that He is able to keep that which I have committed unto Him against
that day,” 2 Timothy 1:12b. Jesus said, “No man is able to pluck them out of My
Father’s hand,” John 10:29. Do not fear, therefore, you are more valuable than
many sparrows and not one falls to the ground without My Father knowing it,
Matthew 10:29 & 31. “Whosoever therefore shall confess Me before men, him
will I confess also before My Father which is in heaven,” Matthew 10:32.
God will not forsake us, if we don’t forsake Him. Moses said
to the people, “And the Lord, He it is that does go with you; He will be with
you, He will not fail you, neither forsake you: fear not, neither be dismayed,”
Deuteronomy 31:8. In Isaiah 43:10 we read, “Fear not, for I am with you: be not
dismayed; for I am your God: I will strengthen you; yea, I will help you; yea,
I will uphold you with the right hand of My righteousness.”
Jesus is the right hand of God that is holding us up. “Fear
not: for I have redeemed you, I have called you by My name; you are mine. When
you pass through the waters, I will be with you; and through the rivers, they
shall not overflow you: when you walk through the fire, you shall not be
burned; neither shall the flame kindle upon you,” Isaiah 43:1b-2.

