Recopilación de Dennis Edwards
Justino MƔrtir, 100-165 d. C.
Justino nació en Samaria en una familia gentil-pagana. Buscó la verdad en los filósofos griegos y romanos. Un dĆa conoció a un cristiano que compartió con Ć©l la sabidurĆa de los profetas de Dios y sus profecĆas sobre Cristo. Justino habĆa estudiado filosofĆa en profundidad, pero aĆŗn no estaba satisfecho con sus conclusiones. Se convenció de que el testimonio de los profetas era mĆ”s certero que el razonamiento de los filósofos. Por ello, decidió seguir a Cristo y se dedicó a viajar por todo el paĆs difundiendo el conocimiento del cristianismo como la verdadera filosofĆa. Fundó una escuela en Roma y escribió cartas al Senado y al emperador romano Antonino para que cesara la persecución de los primeros cristianos. Fue denunciado por el cĆnico filósofo Crescente y, como consecuencia, juzgado en un tribunal romano, donde fue declarado culpable de negarse a adorar a los dioses romanos y de desobedecer al emperador. Ćl y seis de sus discĆpulos fueron decapitados.[1]
Respecto al Anticristo, escribió:
«El que estĆ” a punto de proferir palabras blasfemas y audaces contra el AltĆsimo, ya estĆ” a las puertas —Daniel indica que su permanencia serĆ” por un tiempo, tiempos y medio tiempo.»[2]
Aquà vemos a Justino citando el libro de Daniel, que se encuentra en el Antiguo Testamento. Describe algunos de los atributos del Anticristo que se encuentran en Daniel 7:25 y mÔs adelante en Daniel 11:36. Daniel 7:25 dice:
«Y Ć©l (el Anticristo) proferirĆ” palabras contra el AltĆsimo, y oprimirĆ” a los santos del AltĆsimo, y pensarĆ” en cambiar los tiempos y las leyes; y serĆ”n entregados en su mano por un tiempo, y tiempos y medio tiempo.» Daniel 11:36 es similar a Daniel 7:25 y tambiĆ©n habla de los atributos del Anticristo.
«Y el rey harĆ” segĆŗn su voluntad; y se enaltecerĆ” y se engrandecerĆ” sobre todo dios, y hablarĆ” cosas asombrosas contra el Dios de los dioses, y prosperarĆ” hasta que se cumpla la indignación; porque lo que estĆ” determinado se cumplirĆ”».
Justino tambiĆ©n menciona la duración de su reinado como «un tiempo, tiempos y medio tiempo», lo que significa tres aƱos y medio, como se indica en varios pasajes de las Escrituras, como en Daniel 7:25.[Daniel 7:25, 12:7] Justino continĆŗa:
«¡Insensatos son los que no entienden lo que, en efecto, han seƱalado todos los testimonios de los profetas! Se habla de dos venidas de Cristo: una en la que serĆ” predicado como el que sufre sin gloria —deshonrado y crucificado—; la segunda, en la que vendrĆ” con gloria del cielo, cuando el ApostasĆa, que habla grandes cosas contra el AltĆsimo, estĆ© en la tierra y se atreva a hacer maldades contra nosotros, los cristianos».[3]
Una vez mĆ”s, Justino habla de las dos venidas del MesĆas. Primero serĆ” crucificada como una oveja ante sus esquiladores, como un cordero al matadero, tal como se describe en IsaĆas 53 y en los Salmos, y como se cumplió con JesĆŗs de Nazaret en el aƱo 30 d. C. Su segunda venida tendrĆ” lugar justo despuĆ©s del reinado del Anticristo, al que Justino cita del capĆtulo 7 de Daniel o de la Segunda EpĆstola a los Tesalonicenses como algo que aĆŗn estĆ” por venir.
Ireneo (130-202 d. C.) nació en una familia cristiana y fue discĆpulo de Policarpo, quien a su vez fue discĆpulo del apóstol Juan. Fue obispo griego de Lyon, Francia, y escribió mĆ”s sobre profecĆa bĆblica que cualquiera de sus predecesores.[4]
Ireneo cita la mayor parte de 2 Tesalonicenses 2, en lo referente al Hombre de Pecado, y la aplica al Anticristo, afirmando que el Templo en el que se sentarĆ” es el Templo de JerusalĆ©n. Cita Mateo 24 sobre la abominación y el tiempo de tribulación sin igual, y lo aplica al tiempo de la blasfemia del Anticristo en JerusalĆ©n. Habla de su surgimiento como el Cuerno PequeƱo despuĆ©s de los diez Ćŗltimos reyes del Imperio Romano, y cita las palabras de Daniel: «tiempo, tiempos y la mitad del tiempo», explicĆ”ndolas como los tres aƱos y medio del reinado del Anticristo.[5]
En la cita anterior, el apologista cristiano Benjamin Wills Newton, del siglo XIX, explica que Ireneo sitĆŗa claramente la «abominación desoladora» como un acontecimiento futuro durante el reinado del Anticristo en JerusalĆ©n.
«A la mitad de la semana (o perĆodo de siete aƱos), dice Daniel, se quitarĆ”n el sacrificio y la libación, y en el Templo estarĆ” la abominación desoladora; y hasta que se cumpla el tiempo, se decretarĆ” una destrucción sobre la desolación; pero la mitad de la semana (o perĆodo de siete aƱos) es de tres aƱos y seis meses».[6]
En la cita anterior, Ireneo cita Daniel 9:27, que dice:
«Y confirmarĆ” el pacto con muchos por una semana; y a la mitad de la semana harĆ” cesar el sacrificio y la ofrenda, y por la abundancia de abominaciones lo dejarĆ” desolado, hasta la destrucción, y esta se derramarĆ” sobre el desolado».
Sin entrar en todos los detalles del versĆculo, podemos ver que Ireneo se refiere a la Ć©poca del Anticristo en el futuro, no a un evento pasado. La palabra «semana» o «hebdomada» en griego, o «shabua» en hebreo, se refiere a un perĆodo de siete aƱos, no a una semana de siete dĆas. Daniel 9:27 menciona la «mitad de la semana», que Ireneo interpreta correctamente como tres aƱos y medio.
«Pero cuando el Anticristo haya devastado todo en este mundo, reinando tres aƱos y seis meses, y se haya sentado en el Templo de JerusalĆ©n, entonces el SeƱor vendrĆ” del cielo en las nubes, en la gloria del Padre, para arrojarlo a Ć©l y a los que le obedecen al lago de fuego. Pero Ćl traerĆ” para los justos los tiempos del reino, es decir, el descanso: el sĆ©ptimo dĆa santificado; y restaurarĆ” a Abraham la promesa de la herencia, en la cual, dice el SeƱor, muchos vendrĆ”n del oriente y del occidente, y se sentarĆ”n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob.»[7]
Ireneo concluye que el Anticristo reinarĆ” durante tres aƱos y medio, lo cual se encuentra tanto en Daniel como en el libro del Apocalipsis. De la EpĆstola a los Tesalonicenses de Pablo obtenemos la idea del Anticristo sentado en el Templo. Del Evangelio de Mateo y del libro del Apocalipsis, Ireneo obtiene la imagen de JesĆŗs regresando en las nubes del cielo [Mateo 24:29-31] para arrojar a los impĆos al lago de fuego [Apocalipsis 19:20], lo que da inicio a un reinado de paz de mil aƱos en la tierra [Apocalipsis 20:3 y 5]. La escatologĆa de Ireneo se encuentra escrita en la Biblia.
He incluido la EpĆstola de BernabĆ©, aunque hoy en dĆa no se sabe con certeza quiĆ©n fue su autor. La EpĆstola de BernabĆ© se considera uno de los libros apócrifos del Nuevo Testamento. Los libros apócrifos se consideraban lecturas valiosas, pero no al mismo nivel que las Escrituras. A veces se encontraban al final de los primeros manuscritos del Nuevo Testamento. Los libros apócrifos del Antiguo Testamento se ubican entre las Escrituras reconocidas del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La EpĆstola de BernabĆ© formaba parte de los apócrifos del Nuevo Testamento. Algunos de los primeros creyentes consideraban que el autor de la epĆstola era BernabĆ©, quien habĆa acompaƱado al apóstol Pablo en sus inicios [Hechos 9:27, 13:2] y, por lo tanto, tambiĆ©n era apóstol. Estos sitĆŗan la escritura de la epĆstola entre los aƱos 70 y 80 d. C. Otros, sin embargo, afirman que la epĆstola fue escrita por otro BernabĆ© tan tarde como en el aƱo 132 d. C. Eusebio, obispo de Cesarea en el aƱo 314 d. C., menciona la epĆstola en sus escritos, indicando que no se incluĆa entre los escritos aceptados de los apóstoles. Se la consideraba un apócrifo del Nuevo Testamento, es decir, bueno, pero no Escritura. Clemente de AlejandrĆa y OrĆgenes tambiĆ©n mencionan la EpĆstola de BernabĆ© y parecĆan creer que era autĆ©ntica, es decir, escrita por el compaƱero de viaje de Pablo.[8] He incluido la epĆstola porque era conocida por los primeros Padres de la Iglesia y a veces se encontraba despuĆ©s de los libros aceptados del Nuevo Testamento en algunos de los manuscritos originales mĆ”s antiguos. Por lo tanto, es autĆ©ntica, pero no sabemos si proviene de la epĆstola de BernabĆ© o no.
«El perĆodo culminante de prueba (la gran tribulación), como estĆ” escrito y como dice Daniel, se acerca; porque el SeƱor ha acortado los tiempos y los dĆas [Mateo 24:22] para que sus amados se apresuren a alcanzar su herencia. AsĆ dice el profeta: “Diez reinos reinarĆ”n sobre la tierra, y despuĆ©s de ellos se levantarĆ” uno muy pequeƱo que someterĆ” a tres a la vez…”. De este, Daniel dice de nuevo: “Y vi la cuarta bestia que subĆa del mar; y en ella aparecieron diez cuernos, y en medio de ellos surgió otro cuerno pequeƱo que derribó a tres de los grandes. Por tanto, debemos entender”»[9]
AquĆ vemos a BernabĆ© citando con precisión Daniel 7:24-25 e identificando los versĆculos como referentes al Anticristo que aĆŗn estĆ” por venir.
«En seis mil aƱos todo se cumplirĆ”. Y descansó el sĆ©ptimo dĆa; esto significa que cuando venga su Hijo, y abolirĆ” el tiempo del Maligno, y juzgarĆ” a los impĆos, y cambiarĆ” el sol, la luna y las estrellas, entonces descansarĆ” gloriosamente el sĆ©ptimo dĆa.»[10]
SegĆŗn la escatologĆa judĆa, el mundo abarcarĆa un perĆodo de 7000 aƱos: seis mil aƱos bajo el dominio del hombre y mil aƱos bajo el dominio del MesĆas. No tenemos versĆculos bĆblicos que confirmen esa idea, aunque la Biblia dice que el SeƱor harĆa una obra breve en la tierra.[Romanos 9:28] El apóstol Pedro tambiĆ©n dice: “Para el SeƱor un dĆa es como mil aƱos, y mil aƱos como un dĆa.”[2 Pedro 3:8] En el Salmo de MoisĆ©s leemos: “Mil aƱos delante de ti son como un dĆa que ya pasó.”[Salmo 90:4] Dado que Dios hizo el mundo y todo lo que hay en Ć©l en seis dĆas y luego descansó el sĆ©ptimo,[Ćxodo 20:11] podemos ver de dónde surgió la idea judĆa de que el MesĆas vendrĆa para el Ćŗltimo perĆodo de mil aƱos. Pero debemos decir que parece tratarse de una especulación bĆblica.
Tertuliano (155-225 d. C.) fue un prolĆfico escritor cristiano primitivo de Cartago, Ćfrica, de ascendencia bereber y posiblemente hijo de un centurión romano. Se le considera el padre de la teologĆa occidental, ya que fue el primer teólogo que escribió en latĆn. TambiĆ©n fue el primero en utilizar el tĆ©rmino «Trinidad». Se convirtió alrededor de los 40 aƱos y afirmó: «Los cristianos se hacen, no nacen». Estuvo casado con una mujer cristiana. Defendió el principio de la suficiencia de las Escrituras y sostuvo que la teologĆa cristiana no debĆa depender de ninguna filosofĆa acadĆ©mica.[11] Respecto al Anticristo, escribió:
«TambiĆ©n en el Apocalipsis de Juan se establece el curso de los tiempos, durante los cuales las almas de los mĆ”rtires, bajo el altar, clamando venganza y juicio, deben esperar. Primero, la tierra debe beber sus plagas de las copas de los Ć”ngeles; y la ciudad ramera debe sufrir la destrucción de los diez Reyes Magos, y la Bestia Anticristo, con su falso profeta, harĆ” la guerra contra la Iglesia de Dios; y luego, desterrado el Diablo por un tiempo al abismo, se juzgarĆ” el privilegio de la primera resurrección, y la sentencia correspondiente a la resurrección universal serĆ” pronunciada segĆŗn los libros».
En la cita anterior, Tertuliano cita primero Apocalipsis 6:9-11 sobre los mĆ”rtires de la fe que deben esperar la venganza contra sus enemigos. Luego menciona las “plagas de las copas de los Ć”ngeles”, especĆficamente la ira de Dios descrita en Apocalipsis 16. Omite las trompetas de la tribulación de los capĆtulos 8-10, que solo muestran la destrucción de un tercio, y menciona las copas de la ira, que muestran la destrucción total. De Apocalipsis 17 y 18 habla de la destrucción del “sistema” de la ciudad de las rameras. TambiĆ©n menciona a la Bestia Anticristo y al falso profeta de Apocalipsis 13 y 19. Finaliza con su interpretación de los eventos de Apocalipsis 20. Todo presentado de forma muy bĆblica, aunque sin muchos detalles.
Respecto a los dos testigos de Apocalipsis 11, dijo lo siguiente:
«Enoc y ElĆas son llevados al cielo; su muerte no se halla, pues se retrasa. Sin embargo, estĆ”n reservados para morir, para que con su sangre aniquilen al Anticristo».[12]
Dado que ni Enoc [GĆ©nesis 5:24 (bisabuelo de NoĆ©), Hebreos 11:5] ni ElĆas [2 Reyes 2:1-17] murieron en el Antiguo Testamento, sino que ambos fueron llevados al cielo, los primeros cristianos llegaron a creer que los dos testigos del capĆtulo 11 de Apocalipsis, que testificaron contra el sistema del Anticristo en JerusalĆ©n durante casi tres aƱos y medio, serĆan ungidos con los espĆritus de Enoc y ElĆas. Muchos eruditos bĆblicos actuales creen que esta podrĆa ser una interpretación correcta.
Hipólito (170-235 d. C.)
Hipólito fue un importante teólogo cristiano de los siglos II y III, pero se desconoce su paradero y el lugar donde ejerció su ministerio. Algunos sugieren que pudo haberse opuesto a la Iglesia de Roma, que se estaba desarrollando en aquella Ć©poca. Eusebio y Jerónimo confiesan no poder precisar dónde sirvió Hipólito en la jerarquĆa eclesiĆ”stica. Algunos sugieren que pudo haber participado en iglesias domĆ©sticas romanas en conflicto con el obispo de Roma. Durante la persecución del emperador Maximino el Tracio, fue exiliado a CerdeƱa para trabajar en las minas, donde falleció. El papa FabiĆ”n (236-250 d. C.) trasladó sus restos a Roma para darle sepultura religiosa aƱos despuĆ©s.[13]
Al hablar de la imagen de Daniel 2, escribió:
«DespuĆ©s de estos vienen los romanos, siendo las piernas de hierro de la imagen —fuertes como el hierro— para que se seƱalen las democracias que estĆ”n por surgir, correspondiendo respectivamente a los diez dedos de la imagen, en los que habrĆ” hierro mezclado con barro».[14]
Vemos de nuevo que Hipólito sitúa los diez dedos de la imagen de Daniel 2 en el futuro y predice el surgimiento de las democracias, representadas como barro en la imagen.
OrĆgenes de AlejandrĆa (184-254 d. C.) fue uno de los apologistas mĆ”s importantes de la fe cristiana primitiva, especialmente del cristianismo oriental, y escribió en griego. Fue pionero en la idea de la triple interpretación de las Escrituras: la literal, la Ć©tica y la espiritual. Su visión de que el Padre era mĆ”s Dios que el Hijo fue percibida como la raĆz de la herejĆa arriana, y fue condenado como hereje. La herejĆa arriana consideraba a JesĆŗs el primer ser creado y, por lo tanto, de menor autoridad que Dios y no igual a Ćl.[15] Tanto los mormones como los testigos de JehovĆ” siguen esta teologĆa.
En referencia a 2 Tesalonicenses 2, escribió:
“Explicar todo esto no es asunto nuestro ahora. Pero en Daniel hay una profecĆa sobre este mismo Anticristo, que no puede sino despertar la admiración de cualquiera que la lea con sentido comĆŗn y sinceridad. Porque allĆ, con palabras verdaderamente divinas y profĆ©ticas, se describen los reinos venideros, desde la Ć©poca de Daniel hasta la destrucción del mundo. Y esta profecĆa puede ser leĆda por todos. Ahora bien, veamos si no se habla tambiĆ©n del Anticristo allĆ con estas palabras:
"Al final de sus reinos, cuando sus transgresiones se hayan colmado, se levantarĆ” un rey descarado y que entenderĆ” problemas, etc.’ [Daniel 8:23]”
“Y lo que ya he citado de las palabras de Pablo, que se sentarĆ” en el Templo de Dios, haciĆ©ndose pasar por Dios [2 Tesalonicenses 2:4], tambiĆ©n lo dice Daniel, y de esta manera: ‘En el Templo se sentarĆ”’”. «SerĆ” la abominación desoladora; y hasta el fin del tiempo se darĆ” la consumación contra la desolación.» [Daniel 9:27] [16]
OrĆgenes cita claramente Daniel 8, 2 Tesalonicenses 2 y Daniel 9:27, todos en referencia al tiempo del Anticristo como un evento futuro. Por lo tanto, sitĆŗa el cumplimiento de las palabras de JesĆŗs en Mateo 24 en el futuro, bajo el Anticristo.
Victorino de Pettau (240(?) - 304 d. C.)
Victorino probablemente nació en Grecia, hablaba griego, pero escribĆa en latĆn. Jerónimo lo elogiaba y fue obispo de Pettau, en la actual Eslovenia. Consideraba la pronta venida de Cristo como un hilo conductor a lo largo del libro del Apocalipsis. Antes del fin, escribió que habrĆa guerras, hambrunas, pestilencias y persecución de los cristianos. Victorino fue martirizado durante las persecuciones del emperador Diocleciano.[17] Al hablar del falso profeta en Apocalipsis 13, dijo:
«HarĆ” que se coloque una imagen de oro del Anticristo en el Templo de JerusalĆ©n, y que un Ć”ngel apóstata entre en ella para pronunciar voces y orĆ”culos. TambiĆ©n harĆ” que tanto esclavos como libres reciban una marca en la frente o en la mano derecha con el nĆŗmero de su nombre, para que nadie pueda comprar ni vender».
En la sección anterior, Victorino especula sobre cómo hablarĆ” la imagen de Apocalipsis 13:15 y se lo atribuye a un Ć”ngel demonĆaco apóstata. Cita con precisión Apocalipsis 13:16-17 sobre la marca de la bestia.
Lactancio (240-320/325 d. C.)
Lactancio fue un autor cristiano primitivo que se convirtió en consejero del primer emperador romano cristiano, Constantino I, y fue tutor de su hijo Crispo, quien tenĆa entre 10 y 15 aƱos en ese momento. Su obra mĆ”s importante fue «Instituciones Divinas», una apologĆa destinada a demostrar la veracidad y la razonabilidad del cristianismo ante sus crĆticos paganos. Lactancio era un norteafricano de habla latina, de origen bereber, y no nació en una familia cristiana. En sus escritos no demuestra un profundo conocimiento de las Escrituras, pero sĆ era hĆ”bil en la retórica.[18] Hablando del Anticristo, escribió:
«Ćl mandarĆ” que descienda fuego del cielo, que el sol se detenga en su curso y que una imagen hable; y estas cosas se harĆ”n por su mandato. Con estos prodigios, incluso los sabios serĆ”n seducidos por Ć©l. Entonces intentarĆ” destruir el Templo de Dios y perseguirĆ” a los justos; y habrĆ” presión y prueba como nunca antes se ha visto desde el principio del mundo».
En Apocalipsis 13:13 encontramos la cita de Lactancio sobre «fuego que desciende del cielo»; sin embargo, se refiere al falso profeta y no al Anticristo. No hay ninguna referencia a que el Anticristo o el falso profeta puedan detener el sol. Nuevamente, es el falso profeta quien tiene el poder de hacer hablar a la imagen de la bestia. Su referencia a que “la mayor parte, incluso los sabios”, serĆ”n tentados, alude a Daniel 11:35, que dice:
“Y algunos de los entendidos caerĆ”n, para ser probados, purificados y emblanquecidos”.
O la advertencia de JesĆŗs en el Evangelio de Mateo, capĆtulo 24, que dice:
«Porque se levantarĆ”n falsos Cristos y falsos profetas, y harĆ”n grandes seƱales y prodigios, de tal manera que, si fuera posible, engaƱarĆan aun a los escogidos.» [Mateo 24:24]
Lactantino continĆŗa:
«Todos los que crean en Ć©l y lo reciban, serĆ”n marcados por Ć©l como ovejas; pero los que rechacen su marca, huirĆ”n a los montes o serĆ”n apresados y condenados a muerte… Y se le permitirĆ” asolar el mundo durante cuarenta y dos meses (3 aƱos y medio). Este es el perĆodo en que la justicia serĆ” rechazada y la inocencia detestada. Este es el que se llama Anticristo, pero se harĆ” pasar por Cristo y lucharĆ” contra el verdadero Cristo.» [19]
La primera sección sobre recibir la marca se encuentra en Apocalipsis 13.
«Y harĆ” que todos, pequeƱos y grandes, Ricos y pobres, libres y esclavos, recibirĆan una marca en la mano derecha o en la frente; y nadie podrĆa comprar ni vender, sino el que tuviera la marca, o el nombre de la bestia, o el nĆŗmero de su nombre… y su nĆŗmero es seiscientos sesenta y seis (666). [Apocalipsis 13:16-18]
«Huyan a los montes» parece referirse a Apocalipsis 12, donde la Iglesia, o los cristianos creyentes, huyen del Anticristo durante el perĆodo de la Gran Tribulación. Leamos la Biblia:
«Y a la mujer (la Iglesia de los creyentes cristianos) se le dieron dos alas de gran Ć”guila, para que volara al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y medio tiempo, lejos de la presencia de la serpiente.» [Apocalipsis 12:14]
Otra posibilidad es que Lactanius se refiera a las palabras de JesĆŗs en el Evangelio de Mateo:
«Entonces, los que estĆ©n en Judea, huyan a los montes.» [Mateo 24:16]
Los cuarenta y dos meses de Lactanius provienen de Apocalipsis 13, que habla de la persecución del Anticristo contra los santos y todos aquellos que se niegan a someterse a su sistema económico mundial. Leemos:
«Y se le dio una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio poder para actuar durante cuarenta y dos meses… Y se le dio poder para hacer guerra contra los santos y vencerlos; y se le dio autoridad sobre toda tribu, lengua y nación.» [Apocalipsis 13:5 y 7]
Los Padres de la Iglesia sabĆan y enseƱaban que la Segunda Venida de Cristo estarĆa precedida por el perĆodo de persecución bajo el Anticristo. Citaron extensamente Daniel, Mateo 24, 2 Tesalonicenses 2 y Apocalipsis para fundamentar su argumento.
Para ir a la Parte 2, haga clic aquĆ. (MaƱana)
Publicado originalmente el 23 de octubre de 2019
Notas a pie de pƔgina:
[1] Wikipedia Justino MƔrtir
[2] Justino MĆ”rtir, Carta a Trifón el judĆo, pĆ”g. 159, citado por B.W. Newton en «Las perspectivas de los diez reinos», pĆ”g. 373.
[3a] Daniel 7:25, 12:7
[3] Justino MĆ”rtir, citado por B.W. Newton en «Las perspectivas de los diez reinos», pĆ”gs. 373-374.
[4] Wikipedia Ireneo
[5] Newton, B.W., «Las perspectivas de los diez reinos», pĆ”g. 374
[6] Ireneo, adverbio Her. CapĆtulo 25, citado por B.W. Newton en «Las perspectivas de los diez reinos», pĆ”g. 375.
[7] IbĆd., CapĆtulo 30
[8] Wikipedia EpĆstola de BernabĆ©
[9] EpĆstola de BernabĆ©, versión latina del n.Āŗ 4, cuyo original griego se ha perdido, citada por B.W. Newton en «Perspectivas de los Diez Reinos», p. 372
[10] IbĆd., n.Āŗ 15
[11] Wikipedia Tertuliano
[12] Tertuliano, citado por Maitland en su «Escuela de Interpretación de los Apóstoles», p. 165, y citado por B.W. Newton en «Perspectivas de los Diez Reinos», p. 376.
[13] Wikipedia Hipólito
[14] Hipólito, citado por Maitland; Cadena de Daniel, citado por B.W. Newton en «Perspectivas de los Diez Reinos», p. 377.
[15] Wikipedia OrĆgenes de AlejandrĆa
[16] OrĆgenes, citado por Maitland, p. 171, citado por B.W. Newton, “Las perspectivas de los diez reinos”, pĆ”g. 377-378.
[17] Wikipedia Victorino de Pettau
[18] Wikipedia Lactancio
[19] Institutos Lactantius VII, citado por B.W. Newton, “Las perspectivas de los diez reinos”, p.379.

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