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Friday, April 3, 2026

“¿Qué es la verdad?”

 


Por Dennis Edwards:

“¿Qué es la verdad?”

Quizás no reconozcas que el título anterior es una cita de un hombre famoso. Es famoso por la concesión que hizo. Es famoso porque sacrificó la vida de un hombre inocente. Es famoso porque cedió ante influyentes poderes políticos, financieros y religiosos por temor a su posición, por temor a ser considerado impopular entre su partido, por temor a la opinión pública.

Aquí vemos sus famosas palabras, palabras que hoy en día repiten con frecuencia quienes se declaran políticamente correctos, neutrales o de mente abierta. “¿Qué es la verdad?” O, como se suele decir hoy: “Hay muchas verdades”. O: “No puedes ser tan dogmático”. O: “Necesitas ser más abierto de mente”. O: “La verdad es relativa”. Pongamos estas palabras en contexto para intentar comprender su significado.

Juan 18:28-38

Entonces llevaron a Jesús (los líderes religiosos judíos) de casa de Caifás al pretorio; era temprano. Y ellos mismos no entraron en el pretorio, para no contaminarse, sino para poder comer la Pascua. (¡Qué hipocresía! Aquí los líderes religiosos se quedan fuera del pretorio, un edificio romano, porque si hubieran entrado, no habrían podido comer la cena de Pascua, pues serían considerados impuros).

Entonces Pilato salió a donde estaban y les preguntó: «¿Qué acusación le presentáis a este hombre?».

Ellos le respondieron: «Si no fuera un criminal, no te lo habríamos entregado».

Entonces Pilato les dijo: «Tomadlo y juzgadlo según vuestra ley».

Los judíos, pues, le dijeron: «No nos está permitido dar muerte a nadie», para que se cumplieran las palabras de Jesús, que indicaban la muerte que debía sufrir.

Entonces Pilato entró de nuevo en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?».

Jesús le respondió: «¿Te preguntas esto a ti mismo, o alguien más te lo ha dicho?»

Pilato replicó: «¿Acaso soy judío? Tu propia nación y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» (Parece que Pilato estaba algo molesto con la respuesta de Jesús).

Jesús respondió: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis siervos lucharían para que no me entregaran a los judíos; pero ahora mi reino no es de aquí». (Con estas palabras, Jesús le está diciendo a Pilato que no es violento. No es un terrorista ni una amenaza para el gobierno romano).

Entonces Pilato le preguntó: «¿Eres tú rey?»

Jesús respondió: «Tú dices que soy rey. Para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad escucha mi voz».

Pilato le preguntó: «¿Qué es la verdad?». Dicho esto, volvió con los judíos y les dijo: «No encuentro en él ninguna culpa».

«¿Qué es la verdad?». La respuesta de Pilato evoca a la generación actual, supuestamente «de mente abierta», una generación políticamente correcta que niega la existencia de una «verdad», porque existen muchas «verdades» y uno no puede ser tan estrecho de miras como para creer que su punto de vista es «la verdad».

Algunos dirán que, así como hay muchos colores en el arco iris, pero todos forman parte de la luz «blanca», la verdad también puede tener muchos colores. Y estoy de acuerdo. Por supuesto, a menudo hay muchos aspectos diferentes de una cuestión. Las distintas partes pueden tener diferentes maneras de ver las cosas. Ven las cosas de forma diferente y aportan diferentes «verdades» a la ecuación y a la situación. Todo eso está muy bien.

Pero, en última instancia, llegamos a la pregunta de Jesús: ¿Era el Rey de los judíos? ¿Era él el Mesías esperado por quien el pueblo judío aguardaba pacientemente su venida con la esperanza de que los liberara de la esclavitud romana e instaurara un gobierno justo y la paz mundial? ¿Es Jesús el Rey de Reyes y Señor de Señores?

¿Qué quería decir Pilato cuando preguntó: «¿Qué es la verdad?» Sugiero que quería decir, como muchos hoy en día, que la verdad es relativa, que tiene múltiples facetas. «No puedes ser tan dogmático, Jesús, ni tan cerrado de mente. Nosotros, los romanos, también tenemos nuestras verdades», pudo haber sido el tono de la respuesta de Pilato. O tal vez su tono era sarcástico y quería decir: «¿Quieres filosofar conmigo? Pues yo también sé de filosofía. Estudié a los filósofos griegos. ¿Qué es la verdad? Todo es relativo».

C.S. Lewis hizo una famosa afirmación sobre Jesús de Nazaret en su libro Mero Cristianismo. Dijo: “Estoy tratando de evitar que alguien diga la tontería que la gente suele decir sobre Él: Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de ser Dios. Eso es lo único que no debemos decir. Un hombre que fuera simplemente un hombre y dijera el tipo de cosas que dijo Jesús no sería un gran maestro moral. Sería un lunático —al nivel del hombre que dice ser un huevo escalfado— o sería el mismísimo Diablo. Debes elegir. O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios, o bien un loco, o algo peor. Puedes tacharlo de tonto, puedes escupirle y matarlo como a un demonio, o puedes postrarte a sus pies y llamarlo Señor y Dios, pero no nos vengamos con tonterías condescendientes sobre que fue un gran maestro humano. No nos ha dejado esa opción. No era su intención.

Jesús no nos ha dado la opción de ser neutrales, políticamente correctos o de mente abierta. O es el Hijo de Dios, o no lo es. O resucitó de entre los muertos, o no. Es así de simple, y es una cuestión que todos debemos resolver, porque podría tener consecuencias eternas.

Pilato perdió su oportunidad. Allí estaba, frente al mismo hombre que había realizado milagros asombrosos, que, como Pablo dijo más tarde a uno de los líderes políticos judíos: «Esto no se hizo en secreto». [Hechos 26:26] En otras palabras, todos lo sabían o habían oído hablar de ello. Pilato incluso envió a Jesús ante Herodes, el gobernante judío de Galilea, quien se encontraba de visita en Jerusalén durante la Pascua, una importante festividad judía. En Lucas 23 encontramos la información.

Lucas 23:1-12 Nueva Versión Internacional (NVI)

23 Entonces toda la asamblea se levantó y lo llevó (a Jesús) ante Pilato. 2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo: «Hemos hallado a este hombre que subvierte a nuestra nación. Se opone al pago de impuestos al César y dice ser el Mesías, un rey».

3 Entonces Pilato le preguntó a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?».

«Tú lo has dicho», respondió Jesús.

4 Entonces Pilato anunció a los sumos sacerdotes y a la multitud: «No encuentro ningún motivo para acusar a este hombre».

5 Pero ellos insistieron: «Con sus enseñanzas, incita al pueblo por toda Judea». Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí.

6 Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. 7 Al saber que Jesús estaba bajo la jurisdicción de Herodes, lo envió ante Herodes, quien también se encontraba en Jerusalén en aquel entonces.

8 Cuando Herodes vio a Jesús, se alegró mucho, pues hacía tiempo que deseaba verlo. Por lo que había oído de él, esperaba que realizara algún milagro o señal. 9 Lo acosó con preguntas, pero Jesús no le respondió.

10 Los sumos sacerdotes y los maestros de la ley estaban allí, acusándolo vehementemente.

11 Entonces Herodes y sus soldados se burlaron de él y lo ridiculizaron. Lo vistieron con una túnica elegante y lo enviaron de vuelta a Pilato.

12 Aquel día, Herodes y Pilato se hicieron amigos; antes habían sido enemigos.

Así vemos que Pilato cometió un error. Estaba más interesado en complacer a los líderes políticos y financieros locales que lo ayudaban a controlar y gobernar al pueblo que en instaurar la justicia. Juicio justo y recto. Le interesaba más mantener su favor que hacer lo correcto. Quizás temía que Tiberio César se enterara de que había sido demasiado indulgente con un criminal local que se había autoproclamado «Rey de los judíos».

Los líderes judíos emplearon esta táctica al ver que Pilato estaba decidido a liberar a Jesús. Dijeron: «Si dejas ir a este hombre, no eres amigo del César; cualquiera que se proclama rey se opone al César» [Juan 19:12]. Pilato también desestimó la advertencia de su propia esposa, que decía: «No tengas nada que ver con ese justo, pues hoy he sufrido mucho en sueños por su causa» [Mateo 27:19]. Aun sabiendo que los líderes judíos le habían entregado a Jesús por envidia, permitió que un inocente fuera condenado a muerte, en contra de la ley romana [Mateo 27:18].

Leamos Mateo 27:12-25. Nueva Versión Internacional (NVI)

12 Cuando los sumos sacerdotes y los ancianos lo acusaron, Jesús no respondió nada. 13 Entonces Pilato le preguntó: «¿No oyes el testimonio que presentan contra ti?». 14 Pero Jesús no contestó nada, ni siquiera a una sola acusación, para gran asombro del gobernador.

15 Era costumbre del gobernador, durante la fiesta, liberar a un prisionero elegido por la multitud. 16 En aquel tiempo tenían un prisionero conocido llamado Barrabás. 17 Cuando la multitud se reunió, Pilato les preguntó: «¿A quién quieren que les suelte: a Barrabás o a Jesús, el que se llama el Mesías?». 18 Pues sabía que lo habían entregado a Jesús por interés propio.

19 Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió este mensaje: «No te metas con ese inocente, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa».

20 Pero los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidieran la liberación de Barrabás y la ejecución de Jesús.

21 «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?», preguntó el gobernador.

«A Barrabás», respondieron.

22 «¿Qué haré, pues, con Jesús, el que se llama el Mesías?», preguntó Pilato.

Todos respondieron: «¡Crucifícalo!».

23 «¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?», preguntó Pilato.

Pero ellos gritaron aún más fuerte: «¡Crucifícalo!».

24 Al ver Pilato que no conseguía nada, sino que se armaba un alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud. «Soy inocente de la sangre de este hombre», dijo. «¡Es responsabilidad de ustedes!»

25 Todo el pueblo respondió: «¡Su sangre recae sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

En Marcos 15:15 encontramos: «Entonces Pilato, queriendo apaciguar al pueblo, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de haberlo azotado, para que fuera crucificado».

Leamos el resto de la información en Lucas 23:13-25 (Nueva Versión Internacional [NVI]):

13 Pilato reunió a los sumos sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo, 14 y les dijo: «Ustedes me trajeron a este hombre como incitador al pueblo a la rebelión. Lo he examinado en su presencia y no he hallado fundamento para sus acusaciones. 15 Tampoco Herodes, pues nos lo devolvió; como pueden ver, no ha hecho nada que merezca la muerte. 16 Por lo tanto, lo castigaré y luego lo soltaré». 17 (Pues era necesario que les soltara a uno en la fiesta).

18 Pero toda la multitud gritaba: «¡Fuera con este! ¡Suéltanos a Barrabás!».

19 (Barrabás había sido encarcelado por insurrección en la ciudad y por asesinato).

20 Queriendo liberar a Jesús, Pilato les rogó de nuevo. 21 Pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».

22 Por tercera vez les habló: «¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido este hombre? No he hallado en él motivo para la pena de muerte. Por lo tanto, lo castigaré y luego lo soltaré».

23 Pero a gritos insistían en que lo crucificaran, y sus gritos prevalecieron.

24 Entonces Pilato decidió acceder a su petición. 25 Soltó al hombre que había sido encarcelado por insurrección y asesinato, a quien ellos pedían, y entregó a Jesús a su voluntad.

¿Qué le sucedió a Pilato después de la muerte de Jesús?

Existen diferentes relatos históricos sobre la vida de Pilato tras la muerte de Jesús. La tradición católica cuenta que el emperador Tiberio César enfermó gravemente. Al oír que en Jerusalén vivía un médico llamado Jesús que podía curar milagrosamente todas las enfermedades, envió a su amigo de confianza, Volusiano, a buscarlo. Al llegar a Jerusalén, Volusiano se enteró de la triste noticia de que Jesús había sido crucificado. De regreso a la posada donde se hospedaba, conoció a Verónica, una discípula de Jesús, que poseía un paño en el que el rostro de Jesús había sido impreso milagrosamente. Ella viajó con él a Roma con el paño, y Tiberio sanó milagrosamente al contemplarlo. Sin embargo, se enteró de que Pilato había condenado erróneamente a Jesús a muerte y ordenó que Pilato regresara a Roma.

Al saber que Pilato estaba en Roma, Tiberio se enfureció aún más, pero cuando Pilato apareció ante él, su ira se calmó y lo trató con amabilidad. Cuando Pilato se retira, Tiberio vuelve a enfurecerse contra él y no comprende por qué no pudo expresar su ira en su presencia. Pilato, sabiendo que su vida estaba en manos de César, había llegado a Roma con la túnica sin costuras de Jesús, que ya había manifestado poderes milagrosos. La llevaba puesta cuando fue a ver a César. César no entiende lo sucedido y llama a Pilato de nuevo, pero vuelve a ocurrir lo mismo. De alguna manera, comprende que la túnica podría tener algo que ver y ordena que se la quiten a Pilato. Pilato es condenado a una muerte horrible, la cual evita suicidándose.

Otras versiones sugieren que Calígula ordenó la ejecución o el suicidio de Poncio Pilato. Otras afirman que fue exiliado y se suicidó. En la Iglesia Ortodoxa Etíope, creen que Poncio Pilato se convirtió al cristianismo y lo consideran un santo.

Lo que sí sabemos con certeza es que Poncio Pilato existió. En 1961, una excavación arqueológica dirigida por el Dr. Antonio Frova en Cesarea Maritiama halló un fragmento de piedra caliza con el nombre de Pilato inscrito en latín, lo que lo vinculaba con el reinado de Tiberio.

Desconocemos cuál de las versiones es la verdadera. Sin embargo, otros relatos parecen indicar que Pilato se suicidó; un triste final para un hombre de autoridad que, debido a la presión ajena, malinterpretó la importancia del juicio que emitía contra Cristo.

En lugar de guiarse por sus convicciones religiosas y seguir la ley romana, Pilato cedió ante las autoridades locales por temor a la reprimenda de las altas esferas. La verdad era relativa y no tan importante, o al menos eso creía. Se dejó influenciar por otros que sabía que tenían motivos ocultos. Al final, ni siquiera la advertencia de su esposa le hizo caso, pues consideraba que Jesús no era tan importante y lo condenó a muerte.

¿Y tú? ¿Has seguido el camino del hombre moderno y has decidido que todo es relativo y que Jesús no es tan importante? Sí, creías en Jesús cuando eras joven, pero ahora has decidido que no es tan relevante para tu vida. ¿Acaso no basta con vivir una buena vida y no hacer daño a los demás?

Jesús dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6). La Biblia dice que Jesús es «la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» (Juan 1:9). También dice que la ley (o el reconocimiento del pecado) fue dada por Moisés, pero la gracia (el amor incondicional y la misericordia) y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:18). Pablo dijo que Jesús «es la imagen del Dios invisible» (Colosenses 1:15), «en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Colosenses 2:3). Jesús también dijo a los que creían en él: «Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32) También les dijo a sus discípulos que les enviaría el Espíritu Santo, que os guiaría a toda la verdad. (Juan 16:13) Así que, en efecto, podemos encontrar la verdad si la buscamos sinceramente con todo nuestro corazón. «Me buscaréis y me hallaréis cuando me busquéis de todo corazón». (Jeremías 29:13)

Jesús nos pide que lo sigamos. Dijo: «Síganme, y los haré pescadores de hombres». (Mateo 4:19) Dijo: «El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama». (Mateo 12:30) Si hemos aceptado a Jesús como nuestro salvador al invitarlo a nuestro corazón, nuestros pecados son perdonados y tenemos la esperanza de la vida eterna. En agradecimiento por el don gratuito que hemos recibido, debemos estar dispuestos a confesar a Cristo. Pablo dice: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees con tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación». (Romanos 10:9-10)

Jesús dijo: «Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su alma? Por tanto, cualquiera que se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles». (Marcos 8:36-38) 

Hay algo en declarar nuestra fe en Cristo que Dios bendice. No importa si trabajamos a tiempo completo al servicio de Dios o en algún otro tipo de trabajo, Dios espera que, como cristianos, dejemos que nuestra luz brille entre los hombres compartiendo nuestra fe con palabras y ejemplo siempre que tengamos la oportunidad. No te avergüences de compartir tu fe de cualquier manera que puedas y compártela tanto como puedas con tus palabras, buenas conversaciones y amoroso ejemplo para los demás. Defiende tus convicciones. Conozcan sus creencias y estudien para «estar preparados para responder con mansedumbre y reverencia a todo aquel que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes» (1 Pedro 3:15).

Publicado originalmente el 4 de mayo de 2014

"What is Truth?"

By Dennis Edwards: 

“What is Truth?”

Perhaps you might not recognize that the title above is a quotation from a famous man. He is famous for the compromise that he made. He is famous because he sacrifices the life of an innocent man. He is famous because he yields to influential political, financial and religious powers for fear of his position, for fear of not being found loyal to his party, for fear of unpopular public opinion.

Here we see his famous words, words that are so often repeated today by those claiming to be politically correct, neutral or open minded. “What is truth?” Or as often put today, “There are many truths.” Or, “You can’t be so dogmatic.” Or, “You need to be more open-minded.” Or, “Truth is relative.” Let us put these words in context so we can try to understand what was meant by them.

John 18:28-38

Then led they (the Jewish religious leaders) Jesus from Caiaphas unto the hall of judgment: and it was early; and they themselves went not into the judgment hall, lest they should be defiled; but that they might eat the Passover. (What hypocrisy. Here the religious rulers stay outside of the judgment hall, a Roman building, because if they entered it, they would not be unable to eat the Passover meal as they would be considered unclean.)

Pilate then went out unto them, and said, “What accusation do you bring against this man?”

They answered and said unto him, “If he were not a criminal, we would not have delivered him up unto you.”

Then said Pilate unto them, “Take him, and judge him according to your law.”

The Jews therefore said unto him, “It is not lawful for us to put any man to death:” that the words of Jesus might be fulfilled, which he spoke signifying what death he should die.

Then Pilate entered into the judgment hall again, and called Jesus, and said unto him, “Are you the King of the Jews?”

Jesus answered him, “Are you asking this of yourself, or did others tell it of me?”

Pilate answered, “Am I a Jew? Your own nation and the chief priests have delivered you unto me: what have you done?” (It sounds here that Pilate is a little annoyed at Jesus’ reply.)

Jesus answered, “My kingdom is not of this world: if my kingdom were of this world, then would my servants fight, that I should not be delivered to the Jews: but now is my kingdom not from hence.” (In these words, Jesus is telling Pilate that he is non-violent. He is not a terrorist nor a threat to the Roman government.)

Pilate therefore said unto him, “Are you a King then?”

Jesus answered, “You say that I am a king. To this end was I born, and for this cause came I into the world, that I should bear witness unto the truth. Every one that is of the truth hears my voice.”

Pilate said unto him, “WHAT IS TRUTH?” And when he had said this, he went out again unto the Jews, and said unto them, “I find in him no fault at all.”

“What is truth?” The response of Pilate rings of today’s “open-minded” generation, a politically correct generation that denies that there is “a truth,” because there are many “truths” and one cannot be so narrow-minded to think his view is “the truth.”

Some will tell us that as there are many colours in the rainbow, but all are part of what makes up “white” light, and so the truth can have many colours. And I agree with that. Of course, there are often many different aspects of a question. Different sides may have different ways of looking at things. They see things differently and bring different “truths” to the equation and situation. That is all well and good.

But ultimately, we come to the question of Jesus. Was he the King of the Jews? Was he the expected Messiah for whom the Jewish people waited patiently for his coming in hope that he would free them from their servitude to the Romans and bring in a righteous government and world peace? Is Jesus the King of Kings, and Lord of Lords?

What was Pilate saying when he says, “What is truth?” I purpose that he was saying, like many do today, that the truth is relative, that there are many aspects of truth. “You cannot be so dogmatic, Jesus, or narrow minded. We, Romans, have our truths, also,” may have been the tone of Pilate’s response. Or maybe his tone was sarcastic and he was saying, “You want to get philosophical with me? Well, I know philosophy, also. I studied the Greek philosophers. What is truth? It’s all relative.”

C.S. Lewis made a famous statement about Jesus of Nazareth in his book Mere Christianity. He said, “I am trying here to prevent anyone saying the really foolish thing that people often say about Him: I’m ready to accept Jesus as a great moral teacher, but I don’t accept his claim to be God. That is the one thing we must not say. A man who was merely a man and said the sort of things Jesus said would not be a great moral teacher. He would either be a lunatic — on the level with the man who says he is a poached egg — or else he would be the Devil of Hell. You must make your choice. Either this man was, and is, the Son of God, or else a madman or something worse. You can shut him up for a fool, you can spit at him and kill him as a demon or you can fall at his feet and call him Lord and God, but let us not come with any patronizing nonsense about his being a great human teacher. He has not left that open to us. He did not intend to.”

Jesus has not given us the option to be neutral, politically correct, or “open-minded.” He is either the Son of God, or he is not. He either rose from the dead or he did not. It’s just that simple and it’s a question we all need to resolve because it could have eternal consequences.

Pilate missed his chance. Here he was in front of the very man who had performed amazing miracles which as Paul said later to one of the Jewish political leaders, “This thing was not done in a corner.” [Acts 26:26 ] In other words, everyone knew about it or had heard about it. Pilate even sends Jesus to Herod the Jewish ruler of Galilee who is visiting Jerusalem at the time of the Passover an important Jewish holiday. In Luke 23 we find the data.

Luke 23:1-12    New International Version (NIV)

23 Then the whole assembly rose and led him (Jesus) off to Pilate. 2 And they began to accuse him, saying, “We have found this man subverting our nation. He opposes payment of taxes to Caesar and claims to be Messiah, a king.”

3 So Pilate asked Jesus, “Are you the king of the Jews?”

“You have said so,” Jesus replied.

4 Then Pilate announced to the chief priests and the crowd, “I find no basis for a charge against this man.”

5 But they insisted, “He stirs up the people all over Judea by his teaching. He started in Galilee and has come all the way here.”

6 On hearing this, Pilate asked if the man was a Galilean. 7 When he learned that Jesus was under Herod’s jurisdiction, he sent him to Herod, who was also in Jerusalem at that time.

8 When Herod saw Jesus, he was greatly pleased, because for a long time he had been wanting to see him. From what he had heard about him, he hoped to see him perform a miracle or sign of some sort.  9 He plied him with many questions, but Jesus gave him no answer. 

10 The chief priests and the teachers of the law were standing there, vehemently accusing him. 

11 Then Herod and his soldiers ridiculed and mocked him. Dressing him in an elegant robe, they sent him back to Pilate.

12 That day Herod and Pilate became friends—before this they had been enemies.

So we see that Pilate blew it. He was more interested in pleasing the local political and financial leaders who helped him in controlling and ruling the local people than he was in instituting just and righteous judgment. He was more interested in keeping their favour than in doing what was right. Perhaps he was afraid that word might get back to Tiberius Caesar that he had been too soft on a local criminal who had exalted himself to the rank of “King of the Jews.” 

The Jewish leaders used the tactic when they saw that Pilate was set on releasing Jesus. They said, “If you let this man go, you are not Caesar’s friend: whosoever makes himself a king speaks against Caesar.”[John 19:12] Pilate also dismissed the warning message sent to him from his own wife, which said, “Have nothing with that just man: for I have suffered many things this day a dream because of him.” [Matthew 27:19] Even though he knew that it was for envy that the Jewish leaders had delivered Jesus to him, he allowed an innocent man be condemned to death contrary to Roman law.[Matthew 27:18]

Let us read from Matthew 27:12-25

New International Version (NIV)

12 When he (Jesus) was accused by the chief priests and the elders, he gave no answer. 13 Then Pilate asked him, “Don’t you hear the testimony they are bringing against you?” 14 But Jesus made no reply, not even to a single charge—to the great amazement of the governor.

15 Now it was the governor’s custom at the festival to release a prisoner chosen by the crowd. 16 At that time they had a well-known prisoner whose name was Barabbas. 17 So when the crowd had gathered, Pilate asked them, “Which one do you want me to release to you: Barabbas, or Jesus who is called the Messiah?” 18 For he knew it was out of self-interest that they had handed Jesus over to him.

19 While Pilate was sitting on the judge’s seat, his wife sent him this message: “Don’t have anything to do with that innocent man, for I have suffered a great deal today in a dream because of him.”

20 But the chief priests and the elders persuaded the crowd to ask for Barabbas and to have Jesus executed.

21 “Which of the two do you want me to release to you?” asked the governor.

“Barabbas,” they answered.

22 “What shall I do, then, with Jesus who is called the Messiah?” Pilate asked.

They all answered, “Crucify him!”

23 “Why? What crime has he committed?” asked Pilate.

But they shouted all the louder, “Crucify him!”

24 When Pilate saw that he was getting nowhere, but that instead an uproar was starting, he took water and washed his hands in front of the crowd. “I am innocent of this man’s blood,” he said. “It is your responsibility!”

25 All the people answered, “His blood is on us and on our children!”

In Mark 15:15 we find “And so Pilate, willing to content the people, released Barabbas unto them and delivered Jesus, when he had scourged him, to be crucified.”

Let’s read the rest of the information in Luke 23:13-25  New International Version (NIV)

13 Pilate called together the chief priests, the rulers and the people, 14 and said to them, “You brought me this man as one who was inciting the people to rebellion. I have examined him in your presence and have found no basis for your charges against him. 15 Neither has Herod, for he sent him back to us; as you can see, he has done nothing to deserve death.  16 Therefore, I will punish him and then release him.” 17 (For of necessity he must release one unto them at the feast.)

18 But the whole crowd shouted, “Away with this man! Release Barabbas to us!”

 19 (Barabbas had been thrown into prison for an insurrection in the city, and for murder.)

20 Wanting to release Jesus, Pilate appealed to them again. 21 But they kept shouting, “Crucify him! Crucify him!”

22 For the third time he spoke to them: “Why? What crime has this man committed? I have found in him no grounds for the death penalty. Therefore I will have him punished and then release him.”

23 But with loud shouts they insistently demanded that he be crucified, and their shouts prevailed.

24 So Pilate decided to grant their demand. 25 He released the man who had been thrown into prison for insurrection and murder, the one they asked for, and surrendered Jesus to their will.

What happened to Pilate after Jesus' death?

There are different historical accounts of the life of Pilate after the death of Jesus. Catholic tradition has it that Emperor Tiberius Caesar became serious ill. Having heard that in Jerusalem there was a physician named Jesus who could miraculously heal all infirmities, he sends a trusted friend Volusianus to Jerusalem to fetch him. On arriving in Jerusalem, Volusianus finds out the sad news that Jesus has been crucified. As he returns to the inn where he is staying, he meets Veronica a disciple of Jesus who has a cloth on which Jesus’ face has been miraculously imprinted. She travels with him to Rome with the cloth and Tiberius gets miraculously healed from gazing on the cloth. However, he learns how Pilate had incorrectly condemned Jesus to death and orders for Pilate to return to Rome.

On hearing that Pilate is in Rome Tiberius becomes increasingly angry, but when Pilate appears before him, he loses his anger and treats him kindly. When Pilate leaves his presence, Tiberius is again overcome with extreme anger against Pilate and cannot understand why he could not manifest the anger in Pilate’s presence. Pilate, knowing that his life was in Caesar’s hands, had come to Rome with Jesus’ seamless tunic which had already manifested miraculous powers. He wore it when he went in to see Caesar. Caesar does not understand what happened and calls Pilate back once again and again the same thing happens. Somehow he realizes that the tunic may have something to do with it and has it removed from Pilate. Pilate is condemned to a horrible death which he avoids by committing suicide.

Some other accounts suggest that Caligula ordered Pontius Pilate to death by execution or suicide. Others say he was sent into exile and committed suicide of his own accord. In the Ethiopian Orthodox Church, they believe Pontius Pilate was converted to Christianity and he is considered a saint.

One thing we know for sure is that Pontius Pilate existed. In 1961 an archaeological dig led by Dr. Antonio Frova in Caesrea Maritiama found a piece of limestone with Pilate’s name inscribed in Latin, linking Pilate to Tiberius’s reign.

Whichever account is the truth, we do not know. However, more accounts seem to indicate that Pilate committed suicide; a sad ending for a man of authority who because of the pressure of others misconstrued the importance of the judgment he was making against Christ.

Instead of having Godly convictions and following Roman law, Pilate compromised to please the local powers for fear of being reproved from the higher powers. Truth was relative and not that important, or so he thought. He let himself be influenced by others whom he knew to have alternative motives. In the end, even with a warning from his wife was not heeded because he thought Jesus was not such an important issue and condemned him to death.

And what about you? Have you gone the way of modern man and decided that it’s all relative and Jesus is not that important? Yes, you used to believe in Jesus when you were young, but now you have decided He’s not that relative to your life. As long as I live a good life and do not harm others, isn’t that enough?

Jesus said, "I am the way, the truth and the life; no man comes unto the Father, but by me." (John 14:6) The Bible says that Jesus is "the true light that lightens every man that comes into the world." (John 1:9) It also says that the law (or the acknowledgement of sin) was given by Moses, but grace (unconditional love and mercy) and truth came by Jesus Christ." (John 1:18) Paul said that Jesus "is the image of the invisible God," (Colossians 1:15) "in whom are hid all the treasure of wisdom and knowledge." (Colossians 2:3) Jesus also said to those that believed on him, "If you continued in my word, then are you my disciples indeed; and you shall know the truth, and the truth shall make you free." (John 8:31-32) He also told his disciples that he would send them the Holy Spirit which would "guide you into all truth." (John 16:13) So we can in fact find the truth if we sincerely search for it with all our hearts. "And you shall seek me, and find me, when you shall search for me with all your heart." (Jeremiah 29:13)

Jesus asks us to follow him. He said, "Follow me, and I will make you fishers of men." (Matthew 4:19) He said, “He that is not for me is against me and he that gathers not with me scatters abroad.” (Matthew 12:30) If we have accepted Jesus as our saviour by asking Him into our hearts, we have our sins forgiven and have the hope of eternal life. In thanksgiving for the free gift we have received, we should be willing to confess Christ. Paul says, “If you confess with your mouth the Lord Jesus and believe with your heart that God has raised him from the dead, you shall be saved. For with the heart man believes unto righteousness; and with the mouth confession is made unto salvation.” (Romans 10:9-10) 

Jesus said, “For what shall it profit a man, if he shall gain the whole world and lose his own soul? Or what shall a man give in exchange for his soul? Whosoever therefore shall be ashamed of me and of my words in this adulterous and sinful generation; of him also shall the Son of man be ashamed, when he comes in the glory of his Father with the holy angels.” (Mark 8:36-38) There is something about declaring our faith in Christ that God blesses. No matter if we are working in full-time service for God or in some other type of work, God expects us as Christians to let our light shine among men by sharing our faith with words and example whenever we have the chance. Don’t be ashamed to share your faith in whatever way you can and share it as much as you can with your speech, good conversation and loving sample to others. Stand up for your convictions. Know what you believe and study to “be ready to give an answer to every man that asks you of the reason of the hope that is in you with meekness and fear.” (1Peter 3:15).

Originally published May 4, 2014

"O que é a Verdade?"


Por Dennis Edwards:

“O que é a verdade?”

Talvez não reconheça que o título acima é uma citação de um homem famoso. É famoso pelo compromisso que assumiu. É famoso porque sacrificou a vida de um inocente. É famoso porque cedeu a influentes poderes políticos, financeiros e religiosos por medo de perder a sua posição, por medo de não ser considerado leal ao seu partido, por medo da impopularidade da opinião pública.

Aqui vemos as suas famosas palavras, palavras que são tão frequentemente repetidas hoje por aqueles que se dizem politicamente correctos, neutros ou de mente aberta. “O que é a verdade?” Ou, como hoje se costuma dizer, “Há muitas verdades”. Ou, “Não pode ser tão dogmático”. Ou, “Precisa de ser mais aberto”. Ou, “A verdade é relativa”. Vamos colocar estas palavras em contexto para que possamos tentar perceber o que significavam.

João 18:28-38

Então, conduziram Jesus de Caifás ao pretório; e era de manhã cedo; E eles próprios não entraram no pretório, para não serem contaminados; mas para poderem comer a Páscoa. (Que hipocrisia! Aqui, os líderes religiosos permanecem fora do pretório, um edifício romano, porque se entrassem, não poderiam comer a refeição da Páscoa, pois seriam considerados impuros.)

Pilatos saiu e perguntou-lhes: "Que acusação trazeis contra este homem?".

Eles responderam: "Se ele não fosse um criminoso, não o teríamos entregue a si."

Disse-lhes, então, Pilatos: "Levai-o e julguem-no segundo a vossa lei."

Disseram-lhe, pois, os judeus: "Não nos é lícito matar ninguém", para que se cumprisse o que Jesus tinha dito, indicando qual a morte que devia sofrer.

Entrando Pilatos de novo no pretório, chamou Jesus e perguntou-Lhe: "És o Rei dos Judeus?".

Jesus respondeu: “Estás a perguntar isso a ti mesmo ou outros disseram-me isso?”

Pilatos respondeu: “Sou eu judeu? O vosso próprio povo e os príncipes dos sacerdotes entregaram-mo. O que fizeste?” (Parece que Pilatos ficou um pouco irritado com a resposta de Jesus.)

Jesus respondeu: “O meu reino não é deste mundo. Se o meu reino fosse deste mundo, os meus servos lutariam para impedir que eu fosse entregue aos judeus. Mas agora o meu reino não é daqui”. (Nestas palavras, Jesus está a dizer a Pilatos que não é violento. Não é um terrorista nem uma ameaça para o governo romano.)

Pilatos, então, disse-lhe: “És rei, afinal?”

Jesus respondeu: “Tu dizes que Eu sou rei. Para isso nasci e para isso vim ao mundo: para dar testemunho da verdade. Todo aquele que é da verdade ouve a minha voz”.

Pilatos perguntou-lhe: “O QUE É A VERDADE?” E, tendo dito isto, voltou para junto dos judeus e disse-lhes: “Não encontro nele culpa alguma”.

“O que é a verdade?” A resposta de Pilatos ressoa na geração “de mente aberta” de hoje, uma geração politicamente correta que nega a existência de “uma verdade”, porque existem muitas “verdades” e ninguém pode ser tão limitado ao ponto de achar que a sua visão é “a verdade”.

Alguns dirão que, tal como existem muitas cores no arco-íris, mas todas elas fazem parte daquilo que compõe a luz “branca”, a verdade também pode ter muitas cores. E eu concordo. Claro, muitas vezes há muitos aspetos diferentes numa questão. Diferentes pontos de vista podem ter diferentes formas de encarar as coisas. Vêem as coisas de forma diferente e trazem “verdades” diferentes para a equação e para a situação. Tudo bem.

Mas, em última análise, chegamos à questão de Jesus. Era o Rei dos Judeus? Seria ele o Messias esperado, por quem o povo judeu aguardava pacientemente na esperança de que os libertasse da servidão aos romanos e instaurasse um governo justo e a paz mundial? É Jesus o Rei dos Reis e Senhor dos Senhores?

O que queria dizer Pilatos quando perguntou: “O que é a verdade?” Proponho que ele estivesse a dizer, como muitos dizem hoje, que a verdade é relativa, que existem muitos aspetos da verdade. “Não podes ser tão dogmático, Jesus, nem tão limitado. Nós, romanos, também temos as nossas verdades”, pode ter sido o tom da resposta de Pilatos. Ou talvez o seu tom fosse sarcástico e estivesse a dizer: “Queres filosofar comigo? Bem, eu também percebo de filosofia. Estudei os filósofos gregos. O que é a verdade? É tudo relativo”.

C.S. Lewis fez uma famosa declaração sobre Jesus de Nazaré no seu livro Cristianismo Puro e Simples. Ele disse: “Estou a tentar aqui evitar que alguém diga a grande tolice que as pessoas costumam dizer sobre Ele: ‘Estou pronto para aceitar Jesus como um grande mestre moral, mas não aceito a sua afirmação de ser Deus’. Essa é a única coisa que não devemos dizer. Um homem que fosse apenas um homem e dissesse as coisas que Jesus disse não seria um grande mestre moral. Ele seria um lunático — como alguém que diz ser um ovo estrelado — ou então seria o próprio Diabo. É preciso fazer a sua escolha. Ou este homem era, e é, o Filho de Deus, o u então, um louco ou algo pior. Pode considerá-lo um tolo, pode cuspir-lhe e matá-lo como a um demónio, ou pode prostrar-se a seus pés e chamar-lhe Senhor e Deus, mas não venha com essa conversa condescendente de que ele foi um grande mestre humano. Ele não nos deixou essa opção. Não era essa a sua intenção.”

Jesus não nos deu a opção de sermos neutros, politicamente corretos ou “de mente aberta”. Ele é o Filho de Deus ou não é. Ressuscitou dos mortos ou não. É tão simples quanto isto, e é uma questão que todos precisamos de resolver, pois pode ter consequências eternas.

Pilatos perdeu a sua oportunidade. Ali estava ele, diante do próprio homem que realizara milagres extraordinários, como Paulo disse mais tarde a um dos líderes políticos judeus: “Isto não aconteceu às escondidas”. [Atos 26:26] Por outras palavras, todos sabiam disso ou tinham ouvido falar. Pilatos chega mesmo a enviar Jesus a Herodes, o governante judeu da Galileia, que visitava Jerusalém na altura da Páscoa, uma importante festa judaica. Em Lucas 23 encontramos os dados.

Lucas 23:1-12 Nova Versão Internacional (NVI) Nova Versão Internacional (NVI)

12 Quando Jesus foi acusado pelos príncipes dos sacerdotes e pelos anciãos, não respondeu nada. 13 Então Pilatos perguntou-lhe: «Não ouves o testemunho que estão a trazer contra ti?» 14 Mas Jesus não respondeu nada, nem sequer a uma única acusação, para grande espanto do governador.

15 Ora, era costume do governador, durante a festa, soltar um prisioneiro escolhido pela multidão. 16 Naquele tempo, havia um prisioneiro famoso chamado Barrabás. 17 Então, quando a multidão se reuniu, Pilatos perguntou: «Qual dos dois quereis que eu solte: Barrabás ou Jesus, chamado Cristo?» 18 Pois ele sabia que era por interesse próprio que lhe tinham entregue Jesus.

19 Enquanto Pilatos estava sentado no tribunal, a sua mulher mandou-lhe dizer: «Não te envolvas com este inocente, pois hoje sofri muito em sonhos por causa dele».

20 Mas os príncipes dos sacerdotes e os anciãos persuadiram a multidão a pedir Barrabás e a executar Jesus.

21 “Qual dos dois querem que eu solte?”, perguntou o governador.

“Barrabás”, responderam.

22 “Então, que hei-de fazer com Jesus, chamado Cristo?”, perguntou Pilatos.

Todos responderam: “Crucifica-o!”

23 “Porquê? Que crime cometeu ele?”, perguntou Pilatos.

Mas gritaram ainda mais alto: “Crucifica-o!”

24 Quando Pilatos viu que não conseguia nada, e que, pelo contrário, a multidão se revoltava, pegou em água e lavou as mãos diante da multidão. “Sou inocente do sangue deste homem”, disse. “A responsabilidade é vossa!”

25 Todo o povo respondeu: «O seu sangue está sobre nós e sobre os nossos filhos!»

Em Marcos 15:15, encontramos: “Então Pilatos, querendo agradar ao povo, soltou-lhes Barrabás e entregou Jesus, depois de o ter açoitado, para ser crucificado.”

Vamos ler o resto da informação em Lucas 23:13-25 (Nova Versão Internacional - NVI):

13 Pilatos convocou os príncipes dos sacerdotes, os governantes e o povo, 14 e disse-lhes: «Trouxestes-me este homem como alguém que incitava o povo à rebelião. Examinei-o na vossa presença e não encontrei qualquer fundamento para as acusações que lhe fazem. 15 Nem Herodes, pois enviou-o de volta para nós; como podem ver, não fez nada que mereça a morte. 16 Por isso, vou castigá-lo e depois soltá-lo». 17 (Pois era necessário que lhes soltasse um por ocasião da festa.)

18 Mas toda a multidão gritou: «Fora com este homem! Soltai-nos Barrabás!»

19 (Barrabás tinha sido lançado na prisão por causa de uma insurreição na cidade e por homicídio.)

20 Querendo soltar Jesus, Pilatos apelou de novo para eles. 21 Mas eles continuaram a gritar: «Crucifica-O! Crucifica-O!»

22 Pela terceira vez, disse-lhes: «Porquê? Que crime cometeu este homem? Não encontrei nele qualquer motivo para a pena de morte. Por isso, vou castigá-lo e depois libertá-lo».

23 Mas, com altos gritos, insistiram em exigir que fosse crucificado, e os seus gritos prevaleceram.

24 Então Pilatos decidiu atender ao pedido deles. 25 Soltou o homem que tinha sido lançado na prisão por insurreição e homicídio, aquele que eles tinham pedido, e entregou Jesus à vontade deles.

23 Então toda a assembleia se levantou e levou-O (Jesus) a Pilatos. 2 E começaram a acusá-lo, dizendo: “Encontrámos este homem a subverter a nossa nação. Ele opõe-se ao pagamento de impostos a César e afirma ser o Messias, o rei”.

3 Então Pilatos perguntou a Jesus: «Tu és o rei dos judeus?»

“Tu mesmo o disseste”, respondeu Jesus.

4 Então Pilatos anunciou aos príncipes dos sacerdotes e à multidão: «Não encontro motivo algum para acusar este homem.”

5 Mas eles insistiram: “Ele está a instigar o povo de toda a Judeia com os seus ensinamentos. Ele começou na Galileia e chegou até aqui”.

6 Ao ouvir isto, Pilatos perguntou se o homem era galileu. 7 Quando soube que Jesus estava sob a jurisdição de Herodes, enviou-o a Herodes, que também se encontrava em Jerusalém nessa altura.

8 Quando Herodes viu Jesus, ficou muito contente, pois há muito tempo que desejava vê-lo. Pelo que tinha ouvido falar dele, esperava vê-lo realizar algum milagre ou sinal. 9 Fez-lhe muitas perguntas, mas Jesus não lhe respondeu nada.

10 Os príncipes dos sacerdotes e os mestres da lei estavam ali, acusando-o veementemente.

11 Então Herodes e os seus soldados zombaram dele e escarneciam dele. Vestindo-o com uma túnica elegante, enviaram-no de volta para junto de Pilatos.

12 Naquele dia, Herodes e Pilatos tornaram-se amigos; antes disso, eram inimigos.

Portanto, vemos que Pilatos errou. Estava mais interessado em agradar aos líderes políticos e financeiros locais que o ajudavam a controlar e a governar o povo local do que em... instituir um julgamento justo e recto. Estava mais interessado em manter o favor deles do que em fazer o que era certo. Talvez temesse que a notícia chegasse aos ouvidos de Tibério César de que tinha sido demasiado brando com um criminoso local que se exaltara ao posto de “Rei dos Judeus”.

Os líderes judeus usaram esta tática quando viram que Pilatos estava decidido a libertar Jesus. Disseram: “Se soltares este homem, não serás amigo de César; quem se faz rei fala contra César.”[João 19:12]

Pilatos ignorou também a mensagem de advertência enviada pela sua própria esposa, que dizia: “Não tenhas nada contra este justo, pois hoje sofri muito em sonhos por causa dele.”[Mateus 27:19] Mesmo sabendo que os líderes judeus lhe tinham entregue Jesus por inveja, permitiu que um inocente fosse condenado à morte, contrariando a lei romana [Mateus 27:18].

Leiamos em Mateus 27:12-25

Nova Versão Internacional (NVI)

12 Quando Jesus foi acusado pelos príncipes dos sacerdotes e pelos anciãos, não respondeu nada. 13 Então Pilatos perguntou-lhe: «Não ouves o testemunho que estão a trazer contra ti?» 14 Mas Jesus não respondeu nada, nem sequer a uma única acusação, para grande espanto do governador.

15 Ora, era costume do governador, durante a festa, soltar um prisioneiro escolhido pela multidão. 16 Naquele tempo, havia um prisioneiro famoso chamado Barrabás. 17 Então, quando a multidão se reuniu, Pilatos perguntou: «Qual dos dois quereis que eu solte: Barrabás ou Jesus, chamado Cristo?» 18 Pois ele sabia que era por interesse próprio que lhe tinham entregue Jesus.

19 Enquanto Pilatos estava sentado no tribunal, a sua mulher mandou-lhe dizer: «Não te envolvas com este inocente, pois hoje sofri muito em sonhos por causa dele».

20 Mas os príncipes dos sacerdotes e os anciãos persuadiram a multidão a pedir Barrabás e a executar Jesus.

21 “Qual dos dois querem que eu solte?”, perguntou o governador.

“Barrabás”, responderam.

22 “Então, que hei-de fazer com Jesus, chamado Cristo?”, perguntou Pilatos.

Todos responderam: “Crucifica-o!”

23 “Porquê? Que crime cometeu ele?”, perguntou Pilatos.

Mas gritaram ainda mais alto: “Crucifica-o!”

24 Quando Pilatos viu que não conseguia nada, e que, pelo contrário, a multidão se revoltava, pegou em água e lavou as mãos diante da multidão. “Sou inocente do sangue deste homem”, disse. “A responsabilidade é vossa!”

25 Todo o povo respondeu: «O seu sangue está sobre nós e sobre os nossos filhos!»

Em Marcos 15:15, encontramos: “Então Pilatos, querendo agradar ao povo, soltou-lhes Barrabás e entregou Jesus, depois de o ter açoitado, para ser crucificado.”

Vamos ler o resto da informação em Lucas 23:13-25 (Nova Versão Internacional - NVI):

13 Pilatos convocou os príncipes dos sacerdotes, os governantes e o povo, 14 e disse-lhes: «Trouxestes-me este homem como alguém que incitava o povo à rebelião. Examinei-o na vossa presença e não encontrei qualquer fundamento para as acusações que lhe fazem. 15 Nem Herodes, pois enviou-o de volta para nós; como podem ver, não fez nada que mereça a morte. 16 Por isso, vou castigá-lo e depois soltá-lo». 17 (Pois era necessário que lhes soltasse um por ocasião da festa.)

 18 Mas toda a multidão gritou: «Fora com este homem! Soltai-nos  

19 (Barrabás tinha sido lançado na prisão por causa de uma insurreição na cidade e por homicídio.)

20 Querendo soltar Jesus, Pilatos apelou de novo para eles. 21 Mas eles continuaram a gritar: «Crucifica-O! Crucifica-O!»

22 Pela terceira vez, disse-lhes: «Porquê? Que crime cometeu este homem? Não encontrei nele qualquer motivo para a pena de morte. Por isso, vou castigá-lo e depois libertá-lo».

23 Mas, com altos gritos, insistiram em exigir que fosse crucificado, e os seus gritos prevaleceram.

24 Então Pilatos decidiu atender ao pedido deles. 25 Soltou o homem que tinha sido lançado na prisão por insurreição e homicídio, aquele que eles tinham pedido, e entregou Jesus à vontade deles.

O que aconteceu a Pilatos após a morte de Jesus?

 Existem diferentes relatos históricos sobre a vida de Pilatos após a morte de Jesus. A tradição católica conta que o imperador Tibério César adoeceu gravemente. Tendo ouvido dizer que em Jerusalém havia um médico chamado Jesus que podia curar milagrosamente todas as enfermidades, enviou um amigo de confiança, Volusiano, a Jerusalém para o ir buscar. Ao chegar a Jerusalém, Volusiano descobriu a triste notícia de que Jesus tinha sido crucificado. Quando regressou à estalagem onde estava hospedado, encontrou Verónica, uma discípula de Jesus, que possuía um pano no qual tinha sido milagrosamente impresso o rosto de Jesus. Ela viajou com ele para Roma com o pano e Tibério foi milagrosamente curado ao contemplá-lo. No entanto, verificou que Pilatos tinha condenado Jesus à morte injustamente e ordenou a Pilatos que regressasse a Roma.

Ao saber que Pilatos estava em Roma, Tibério ficou cada vez mais furioso, mas quando Pilatos apareceu diante dele, perdeu a raiva e tratou-o com bondade. Quando Pilatos se retira, Tibério é novamente tomado por uma raiva extrema contra Pilatos e não consegue compreender porque é que não conseguiu manifestar essa raiva na sua presença. Pilatos, sabendo que a sua vida estava nas mãos de César, tinha ido a Roma com a túnica sem costura de Jesus, que já manifestara poderes miraculosos. Vestia-a quando foi encontrar-se com César. César não compreende o que aconteceu e chama Pilatos de volta mais uma vez, e novamente acontece o mesmo. De alguma forma, percebe que a túnica pode ter algo a ver com isso e manda tirá-la a Pilatos. Pilatos é condenado a uma morte horrível, à qual escapa suicidando-se.

Alguns outros relatos sugerem que Calígula ordenou a morte de Pôncio Pilatos por execução ou suicídio. Outros dizem que foi enviado para o exílio e se suicidou por vontade própria. Na Igreja Ortodoxa Etíope, acredita-se que Pôncio Pilatos se converteu ao cristianismo e é considerado um santo.

Uma coisa que sabemos com certeza é que Pôncio Pilatos existiu. Em 1961, uma escavação arqueológica liderada pelo Dr. Antonio Frova em Cesareia Marícia encontrou um pedaço de calcário com o nome de Pilatos inscrito em latim, ligando-o ao reinado de Tibério.

Qual a versão dos factos que é a verdadeira, permanece um mistério. Contudo, outros relatos parecem indicar que Pilatos cometeu suicídio; um triste fim para um homem de autoridade que, pressionado por outros, subestimou a importância do juízo que proferia contra Cristo.

Em vez de se guiar por convicções piedosas e seguir a lei romana, Pilatos cedeu para agradar às autoridades locais por medo de ser repreendido pelas instâncias superiores. A verdade era relativa e não tão importante, ou assim pensava ele. Deixou-se influenciar por outros que sabia terem motivações diferentes. No final, mesmo com o aviso da sua esposa, foi ignorado, pois considerava Jesus irrelevante e condenou-o à morte.

E você? Seguiu o caminho do homem moderno e decidiu que tudo é relativo e que Jesus não é assim tão importante? Sim, acreditava em Jesus quando era jovem, mas agora decidiu que Ele não é assim tão relevante para a sua vida. Desde que viva uma vida boa e não prejudique os outros, isso não chega?

Jesus disse: "Eu sou o caminho, a verdade e a vida; ninguém vem ao Pai senão por Mim." (João 14:6) A Bíblia diz que Jesus é "a verdadeira luz que ilumina todo o homem que vem ao mundo." (João 1:9) Diz também que a lei (ou o reconhecimento do pecado) foi dada por Moisés, mas a graça (amor e misericórdia incondicionais) e a verdade vieram através de Jesus Cristo. (João 1:18) Paulo disse que Jesus "é a imagem do Deus invisível" (Colossenses 1:15), "em quem estão escondidos todos os tesouros da sabedoria e do conhecimento." (Colossenses 2:3) Jesus disse também aos que creram n’Ele: "Se permanecerdes na minha palavra, verdadeiramente sereis meus discípulos; "E conhecereis a verdade, e a verdade vos libertará." (João 8:31-32) Disse também aos seus discípulos que lhes enviaria o Espírito Santo, que os guiaria a toda a verdade. (João 16:13) Portanto, podemos, de facto, encontrar a verdade se a procurarmos sinceramente com todo o nosso coração. "E me buscareis, e me achareis, quando me buscardes de todo o vosso coração." (Jeremias 29:13)


Jesus pede-nos que o sigamos. Ele disse: "Sigam-me, e eu farei de vós pescadores de homens." (Mateus 4:19) Ele disse: "Quem não é por mim é contra mim; e quem comigo não ajunta espalha." (Mateus 12:30) Se aceitarmos Jesus como nosso Salvador, convidando-o a entrar nos nossos corações, os nossos pecados são perdoados e temos a esperança da vida eterna. Em gratidão pelo dom gratuito que recebemos, devemos estar dispostos a confessar Cristo. Paulo diz: “Se confessares com a tua boca que Jesus é o Senhor e creres no teu coração que Deus o ressuscitou dos mortos, serás salvo. Pois com o coração se crê para a justiça, e com a boca se confessa para a salvação”. (Romanos 10:9-10)


Jesus disse: “Pois que aproveita ao homem ganhar o mundo inteiro e perder a sua alma? Ou que dará o homem em troca da sua alma? Portanto, qualquer que se envergonhar de mim e das minhas palavras nesta geração adúltera e pecadora, também o Filho do homem se envergonhará dele, quando vier na glória de seu Pai com os santos anjos.” (Marcos 8:36-38) 

Há algo em declarar a nossa fé em Cristo que Deus abençoa. Não importa se estamos a trabalhar a tempo inteiro para Deus ou em algum outro tipo de trabalho, Deus espera que nós, como cristãos, deixemos a nossa luz brilhar entre os homens, partilhando a nossa fé com palavras e exemplos sempre que tivermos oportunidade. Não tenha vergonha de partilhar a sua fé de todas as formas possíveis e partilhe-a o máximo que puder com o seu discurso, boa conversa e exemplo de amor para com os outros. Defenda as suas convicções. Saiba em que acredita e estude para “estar preparado para responder a qualquer pessoa que lhe peça a razão da esperança que há em si, com mansidão e temor”. (1 Pedro 3:15).

Published originally: May 28, 2018

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