Salmo 42. Salmo de David con comentarios de Dennis Edwards.
Salmo 42:1-3 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, asà clama por ti, oh Dios, el alma mÃa. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré ante Dios? Mis lágrimas han sido mi pan de dÃa y de noche, mientras me dicen continuamente: ¿Dónde está tu Dios?
El rey David de Israel compara su deseo y necesidad de Dios con un ciervo que jadea buscando un arroyo de agua para beber. Necesitamos la presencia de Dios en nuestras vidas. Necesitamos su EspÃritu en nosotros para que nos traiga felicidad y llene ese doloroso vacÃo en nuestro corazón que Él ha creado solo para sÃ.
En IsaÃas encontramos una imagen similar.
IsaÃas 55:1-3a “¡Oh, todos los sedientos! ¡Vengan a las aguas! Y los que no tienen dinero, ¡vengan a comprar y a comer! ¡SÃ, vengan a comprar vino y leche sin dinero ni precio! ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? ¡Escúchenme atentamente, coman del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura! ¡Inclinen su oÃdo y vengan a mÃ! ¡Escuchad, y vivirá vuestra alma!”.
Tenemos sed de Dios, pero sin darnos cuenta, vamos a otras fuentes que no sacian nuestra sed. Codiciamos las cosas del mundo: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida; pero no satisfacen nuestra alma. Regresamos secos y vacÃos.
Jesús nos dice que vayamos a Él. Dirigiéndose a la mujer que habÃa tenido cinco maridos, dijo: «Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna» (Juan 4:14).
«Si alguno tiene sed, venga a mà y beba. El que cree en mÃ, como dice la Escritura, de su interior correrán rÃos de agua viva. (Pero esto dijo del EspÃritu Santo, que los que crean recibirÃan)» (Juan 7:37b-39a).
Jesús afirma que nuestra sed de felicidad y satisfacción del alma solo se encontrará en él.
El profeta JeremÃas, del Antiguo Testamento, llamó a Dios «la fuente de aguas vivas» (JeremÃas 17:13). El Señor, a través de JeremÃas, dijo: “Dos males ha cometido mi pueblo: me abandonaron a mÃ, fuente de agua viva, y cavaron para sà cisternas (vasijas para beber), cisternas rotas que no retienen agua” (JeremÃas 2:13).
Todos nuestros intentos por satisfacer los anhelos más profundos de nuestra alma fuera de Dios fracasan. No satisfacen. Incluso los Ãdolos del pop mundial han cantado: “No puedo obtener satisfacción”. El mundo y las cosas del mundo no pueden satisfacer nuestra necesidad de Dios, nuestra necesidad de perdón de pecados, nuestra necesidad de amor y comprensión incondicionales. Por esa razón, nuestro espÃritu clama a Dios.
El cumplimiento de nuestro clamor se encuentra en Jesús. Él nos dice: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (JeremÃas 29:13). Ese es el secreto: la desesperación y una búsqueda sincera de Dios y de las cosas de Dios. Jesús prometió: “Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados” (Mateo 5:6).
Salmo 42:4-5. Cuando recuerdo estas cosas, derramo mi alma en mÃ; porque fui con la multitud, fui con ellos a la casa de Dios, con voz de alegrÃa y de alabanza, con una multitud que celebraba sus fiestas. ¿Por qué te abates, alma mÃa, y por qué te turbas en mÃ? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo por la ayuda de su rostro.
Aunque, como David, podamos ir a una reunión o servicio cristiano; podemos ir a cantar y alabar con nuestros hermanos en la fe, pero al final, todavÃa podemos sentirnos vacÃos, solos y lejos de Dios, luchando contra el desánimo y la depresión. Cuando eso sucede, debemos seguir luchando con extrema alabanza y agradecimiento, sabiendo que Dios ha escuchado nuestra oración y responderá si perseveramos.
Salmo 42:6-7 Dios mÃo, mi alma está abatida en mÃ; por tanto, me acordaré de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte Mizar. Un abismo llama a otro abismo al estruendo de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mÃ.
David intenta aferrarse a la victoria que reclama por fe. Pero «las aguas han entrado en su alma. Se hunde en cieno profundo, donde no hay lugar para hacer pie; ha llegado a aguas profundas, donde lo anegan las corrientes. Cansado está de llorar; su garganta está seca; sus ojos desfallecen mientras espera a su Dios». Salmo 69:1b-3. Es posible que también hayamos experimentado lo mismo en momentos de prueba y sufrimiento. La presencia de Dios parece estar lejos de nosotros.
En momentos de depresión y ansiedad, necesitamos recordar la promesa de Dios. “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y por los rÃos, no te anegarán; cuando camines por el fuego, no te quemarás, ni ninguna llama encenderá en ti”, IsaÃas 43:2.
Salmo 42:8-9 Sin embargo, el Señor mandará su misericordia de dÃa, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios, mi roca: ¿Por qué te has olvidado de mÃ? ¿Por qué ando de luto por la opresión del enemigo?
David está seguro de que el amor de Dios no le fallará. Buscará a Dios en la noche y lo alabará con cánticos. Continuará luchando la buena batalla de la fe, alabando y dando gracias, incluso si no siente la presencia de Dios con él.
Salmo 42:10-11 Como con una espada en mis huesos, mis enemigos me afrentan; mientras me dicen a diario: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, alma mÃa, y por qué te turbas (ansiosa) dentro de mÃ? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo; él es la salud de mi rostro y mi Dios.
Finalmente, David se recuerda a sà mismo que no debe perder la esperanza en Dios. Termina su cántico con: «Espera en Dios, porque aún he de alabarlo; él es la salud de mi rostro y mi Dios». Por favor, no pierdas la esperanza en Dios si te sientes desanimado y sin un amanecer en el horizonte. Dios te ama y resolverá las cosas como siempre lo ha hecho. ¡No pierdas la esperanza! Clama a Él con todo tu corazón. Él no está lejos de ninguno de nosotros, como lo expresó sabiamente el apóstol Pablo: «Dios hizo esto para que lo buscaran, y quizás, extendiéndose, lo encontraran, aunque Él no está lejos de ninguno de nosotros. Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17:27-28 NVI).
Alza tus manos en alabanza a Él, el Dios de toda carne. Él te ama y cuidará de ti de alguna manera. ConfÃa en Él. Medita en sus promesas. Su Palabra será «una lámpara a tus pies y una lumbrera a tu camino» (Salmo 119:105). Porque «la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que llega el dÃa perfecto» (Proverbios 4:18). O como lo expresó el apóstol Pedro: «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el lucero de la mañana salga en vuestros corazones» (1 Pedro 1:19), y vuestros corazones y mentes sean iluminados por el poder del EspÃritu Santo.
Y recordad lo que escribió C. S. Lewis: «Si nos encontramos con un deseo que nada en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fuimos creados para otro mundo». O como escribió el autor de Hebreos: «Pero ahora anhelan una patria mejor, es decir, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad» (Hebreos 11:16).
Esa ciudad, la Nueva Jerusalén, un dÃa descenderá del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo (Apocalipsis 21:2). “Enjugará Dios toda lágrima de sus ojos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasarán”, Apocalipsis 21:4.
Sigue anhelando y anhelando a Dios, y él hará su parte para prepararte un lugar en esa morada celestial (Juan 14:2). Sigue las palabras de Jesús y Él se te manifestará: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Juan 14:21). «El que me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él» (Juan 14:23).
¡Esfuérzate! Dios responderá tus oraciones y se te manifestará. Él te ama y está en proceso de rescatarte. No te rindas prematuramente. ¡Sigue creyendo que la respuesta está en camino! ¡Esfuérzate!
Publicado originalmente el 24 de febrero de 2025

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