Salmo 63:1 Oh Dios, tú eres mi Dios; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas;
La sed de Dios es un tema recurrente en las Escrituras.
En el Salmo 42:1-2 encontramos: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, asà clama por ti, oh Dios, el alma mÃa. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?”
En el Salmo 143:6, extiendo mis manos hacia ti; mi alma tiene sed de ti, como una tierra sedienta. Selah.
En 1 Samuel 1:10, vemos a Ana orando con amargura de alma mientras lloraba desconsoladamente. Anhela que Dios responda a la amargura de su alma por ser estéril.
En Daniel 10:2-3, encontramos a Daniel en oración y ayuno buscando el perdón para el pueblo de Dios. “En aquellos dÃas, yo, Daniel, estuve de luto durante tres semanas enteras. No comà manjar delicado, ni entré en mi boca carne ni vino, ni me ungà con ungüento, hasta que se cumplieron todas estas semanas”.
En IsaÃas 55:1-3a, Dios llama a los sedientos a sà mismo. “A todos los sedientos: ¡Venid a las aguas! Y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed; venid, comprad vino y leche sin dinero ni precio. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Escuchadme atentamente, comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oÃdo y venid a mÃ; escuchad, y vivirá vuestra alma”.
Escuchar la palabra de Dios, su verdad, nos da la fuerza para seguir adelante.
En IsaÃas 41:17-18, volvemos a encontrar la imagen de la sed y el hambre. Dios promete satisfacer nuestras necesidades fÃsicas y espirituales. «Cuando los pobres y los necesitados busquen agua, y no la haya, y se les seque la lengua de sed, yo, el Señor, los escucharé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Abriré rÃos en las alturas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales».
En el Sermón del Monte, en Mateo 5:6, Jesús dijo: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados».
A la mujer samaritana junto al pozo, Jesús le habló de saciar nuestra sed espiritual.
Juan 4:13-14 “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”
En Capernaúm, Jesús habló a las multitudes que lo seguÃan.
Juan 6:35 “Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mà viene, nunca tendrá hambre; y el que en mà cree, nunca tendrá sed.”
En la fiesta de los tabernáculos en Jerusalén, Jesús dijo a la gente:
Juan 7:37b-38a: “Si alguno tiene sed, venga a mà y beba. El que cree en mÃ, como dice la Escritura, de su interior correrán rÃos de agua viva. (Pero esto dijo del EspÃritu que habÃan de recibir los que creyeran en él; pues aún no se habÃa dado el EspÃritu Santo, porque Jesús no habÃa sido aún glorificado.)”
La Fiesta de los Tabernáculos se celebraba con la construcción de refugios temporales, el mecer del lulav y el etrog, y, tradicionalmente, una ceremonia diaria de extracción de agua.
El lulav y el etrog eran sÃmbolos centrales de la festividad judÃa de los Tabernáculos, representando las "Cuatro Especies" que se mecÃan para celebrar la cosecha de otoño y simbolizar la unidad. El lulav es un manojo de ramas de palma, sauce y mirto, mientras que el etrog es un fruto de cidra; se agitan en seis direcciones para representar la presencia de Dios.
Los sacerdotes extraÃan agua del Estanque de Siloé y la llevaban al Templo para verterla sobre el altar. Este acto simbolizaba la acción de gracias por la cosecha presente y la oración por la lluvia para las cosechas futuras.
La Ceremonia de la Extracción de Agua se celebraba durante siete dÃas. Se llenaba un cántaro de oro con agua en el Estanque de Siloé y se llevaba en alegre procesión hasta la Puerta de las Aguas del Templo.
Los sacerdotes vertÃan el agua, junto con el vino, sobre el altar. Este ritual alcanzaba su punto culminante el último dÃa, conocido como Hoshaná Rabá. El Talmud describe esta ceremonia con una alegrÃa extrema, con gente bailando con antorchas. Era un momento para orar por las lluvias invernales y por la presencia del EspÃritu Santo en toda la tierra. Jesús usó el contexto de esta ceremonia para declararse la fuente de "agua viva". [1]
La sed de Dios también se refleja en nuestra desesperación en la oración. El apóstol Pablo dijo que debemos acercarnos a Dios mediante la oración y la súplica con acción de gracias. Si lo hacemos, dice Pablo, Dios enviará su paz, que sobrepasa todo entendimiento, a nuestros corazones. En JeremÃas vemos la misma fórmula de desesperación, de sed.
JeremÃas 29:13: «Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón».
En el último libro de la Biblia, Jesús promete saciar nuestra sed de verdad, de paz, de amor incondicional, de Dios.
Apocalipsis 21:6-7 Y me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venza heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo».
Quienes han tenido hambre y sed de justicia, de verdad, de Dios, lo encontrarán.
Salmo 63:2-3 Para ver tu poder y tu gloria, asà como te he visto en el santuario. Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán.
Cuando encontramos a Dios, cuando tenemos la experiencia del EspÃritu Santo y somos bautizados con el poder del amor, solo queremos amar a todos. Solo queremos compartir con el mundo la buena noticia que hemos encontrado en Jesús.
Salmo 63:4-5 Asà te bendeciré mientras viva; en tu nombre alzaré mis manos. Mi alma quedará saciada como de meollo y de grosura, y mi boca te alabará con labios de júbilo.
Cuando en nuestra búsqueda de la verdad, en nuestra búsqueda de la fuente del amor, cuando finalmente encontramos a Dios, nuestros corazones y nuestras bocas se llenan de alabanza y agradecimiento. Hemos encontrado la fuente de la vida. Hemos encontrado la salida de la oscuridad. El lucero de la mañana, Jesús, ha amanecido en nuestros corazones, y solo podemos alabarlo. David canta: «Devuélveme el gozo de mi salvación», es decir, el gozo que experimentamos al ser salvos, al encontrar a Dios.
Salmo 63:6-7 Cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro, asà a la sombra de tus alas me regocijo.
David recuerda a Dios cuando no puede dormir o necesita permanecer despierto como guardia en la noche. Usa con frecuencia la imagen de ser un polluelo bajo el ala protectora de su gallina.
Salmo 63:8 Mi alma te sigue con firmeza; tu diestra me sostiene.
Moisés les dijo a los hijos de Israel que no debÃan apegarse a los dioses del mundo, a la cultura que los rodeaba. Les dijo que se apegaran al Señor.
Deuteronomio 10:20 «Temerás al Señor tu Dios; a él servirás, y a él te unirás, y por su nombre jurarás».
Deuteronomio 11:22 «Porque si guardáis diligentemente todos estos mandamientos que yo os prescribo, y los ponéis por obra, amando al Señor vuestro Dios, andando en todos sus caminos y uniéndoos a él».
Deuteronomio 13:4: “Andaréis en pos del Señor vuestro Dios, y le temeréis, guardaréis sus mandamientos, obedeceréis su voz, le serviréis y os uniréis a él.”
Deuteronomio 30:20: “Que ames al Señor tu Dios, que obedezcas su voz y te unas a él, porque él es tu vida y la prolongación de tus dÃas; para que habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob.”
Josué dio a los hijos de Israel los mismos mandatos y advertencias.
Josué 23:6-8 «Esforzaos, pues, mucho para guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de él ni a la derecha ni a la izquierda; no os acerquéis a estas naciones que quedan entre vosotros, ni mencionéis el nombre de sus dioses, ni juréis por ellos, ni los sirváis ni os inclinéis ante ellos; sino unÃos al Señor vuestro Dios, como lo habéis hecho hasta hoy».
Josué 23:12-13 “Si de alguna manera retroceden y se unen al remanente de estas naciones, a las que quedan entre ustedes, y contraen matrimonio con ellas, y se unen a ellas, y ellas a ustedes, sepan con certeza que el Señor su Dios no expulsará más a ninguna de estas naciones de delante de ustedes; sino que serán lazos y trampas para ustedes, azotes para sus costados y espinas para sus ojos, hasta que perezcan de esta buena tierra que el Señor su Dios les ha dado.”
Debemos asegurarnos de que nos apegamos al Señor, y no a la cultura que nos rodea.
Salmo 63:9-10 Pero los que buscan mi alma para destruirla, irán a las partes más bajas de la tierra. Caerán a espada; serán porción de las zorras.
Dios ha prometido proteger a los justos. Somos la niña de sus ojos. Los que se levantan contra nosotros no quedarán impunes.
Salmo 63:11 Pero el rey se alegrará en Dios; todo el que jura por él se gloriará; pero la boca de los que hablan mentira será cerrada.
David podrÃa estar hablando de su futura posición como rey y de su regocijo en Dios. David también podrÃa estar refiriéndose a ese futuro Rey, el MesÃas, el anhelado Rey prometido que traerá paz a la tierra para todos los hombres en todas partes.
En IsaÃas encontramos al Señor diciendo: «Mirad a mÃ, y sed salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por mà mismo he jurado, de mi boca ha salido palabra en justicia, y no será revocada: Que ante mà se doblará toda rodilla, jurará toda lengua. Ciertamente, dirán: En el Señor tengo justicia y poder; a él acudirán los hombres, y todos los que se enojan contra él serán avergonzados» (IsaÃas 45:22-24).
El apóstol Pablo usa esa misma imagen para declarar: “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:10-11).
“Pero la boca de los que hablan mentira será tapada”. Satanás es el padre de la mentira y tendrá su lugar en el lago de fuego y azufre junto con todos los mentirosos, que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:11 y 21:8). La boca de los que hablan mentira será tapada.
Notas:
[1] Información sobre la Fiesta del Tabernáculo en la Búsqueda de Google.

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