Dennis Edwards
Los Padres de la Iglesia sabĆan y enseƱaban que la Segunda Venida de Cristo estarĆa precedida por un perĆodo de persecución bajo el Anticristo. Citaron extensamente Daniel, Mateo 24, 2 Tesalonicenses 2 y Apocalipsis para fundamentar su argumento. No enseƱaban un Rapto Pretribulacional. Continuemos nuestro estudio de sus ideas. Para volver a la Parte 1, haga clic aquĆ.
Hilario de Poitiers (310-367 d. C.)
Hilario fue obispo de Poitiers (Francia), a veces conocido como el «Martillo de los Arrianos». Nacido en una familia pagana acomodada, estudió el Antiguo y el Nuevo Testamento y se convirtió al cristianismo junto con su esposa e hija. Fue elegido obispo por la población local. Hilario era un firme defensor de la Trinidad tal como la enseƱaba la Iglesia occidental y, por lo tanto, vio al Anticristo previsto en aquellos que repudiaban la divinidad del Hijo y lo consideraban un ser creado (los arrianos) [20]. Al escribir sobre la profecĆa bĆblica, dijo:
«El Anticristo, al ser recibido por los judĆos, ocuparĆ” el Lugar Santo, para que, precisamente en el sitio donde Dios era adorado con las oraciones de los santos, allĆ sea venerado y recibido con honores divinos por los incrĆ©dulos» [21].
La cita de Hilario parece referirse a la Segunda EpĆstola de Pablo a los Tesalonicenses, donde dice:
«Que nadie os engaƱe de ninguna manera; porque ese dĆa (el dĆa de la venida de Cristo y nuestra reunión con Ć©l) no vendrĆ” sin que antes venga la apostasĆa, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es.» «Ambrosio, que se sienta en el templo de Dios como Dios, demostrando asĆ que es Dios». [2 Tesalonicenses 2:3-4]
Ambrosio (340-397 d. C.)
Ambrosio fue arzobispo de MilĆ”n y una de las figuras eclesiĆ”sticas mĆ”s influyentes del siglo IV. Fue un firme opositor del arrianismo. AgustĆn de Hipona se convirtió gracias a su contacto con Ambrosio.[22] Escribió acerca de la venida del Anticristo cuando JerusalĆ©n sea rodeada de ejĆ©rcitos:
«En verdad verĆ©is a JerusalĆ©n rodeada de un ejĆ©rcito y asaltada por un general romano; de ahĆ que los judĆos pensaran que la abominación de la desolación se estableció cuando los romanos, burlĆ”ndose de la ceremonia judĆa, arrojaron una cabeza de cerdo al Templo. No estoy tan loco como para estar de acuerdo, pues la abominación de la desolación es la abominable llegada del Anticristo, quien con un sacrilegio de mal augurio profanarĆ” las cĆ”maras internas de las mentes de los hombres y, ademĆ”s, se sentarĆ” literalmente en el Templo, usurpando el trono del poder divino… Entonces vendrĆ” la desolación, ya que la mayorĆa se apartarĆ” de la verdadera religión y caerĆ” en el error. Entonces vendrĆ” el DĆa del SeƱor».
En la primera sección, Ambose aclara que aĆŗn veremos a JerusalĆ©n rodeada de un ejĆ©rcito. No estĆ” de acuerdo con los judĆos que afirman que esta profecĆa se cumplió finalmente antes de Cristo con AntĆoco EpĆfanes, quien arrojó una cabeza de cerdo al templo de JerusalĆ©n.[1 Macabeos 1] Cree que veremos al Anticristo sentado en el Templo como Dios, usurpando el poder divino, lo que traerĆ” desolación, ya que la mayor parte de la humanidad habrĆ” caĆdo en la incredulidad. El resultado serĆ” el DĆa del SeƱor, que simboliza el regreso de Cristo para salvar a los suyos y destruir al Anticristo y al falso profeta durante la Batalla de Armagedón. Estos acontecimientos ya se encuentran en las Escrituras, por lo que lo que dice Ambrosio es bĆblico.
Cirilo (313-386 d. C.) fue obispo de JerusalĆ©n y fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII (1878-1903). Los escritos de Cirilo estĆ”n impregnados de la naturaleza amorosa y misericordiosa de Dios, algo poco comĆŗn en su Ć©poca.[23] Sobre la profecĆa bĆblica escribió lo siguiente, pero en lugar de comentarlo al final, incluirĆ© la referencia bĆblica en el texto para que vean que Cirilo cita las Escrituras.
«Esto lo enseƱamos, no lo inventamos nosotros mismos, sino lo aprendemos de las Sagradas Escrituras, y especialmente de Daniel. AsĆ como el arcĆ”ngel Gabriel interpretó, diciendo que la cuarta bestia serĆa el cuarto imperio en la tierra, y que superarĆa a todos los imperios anteriores [Daniel 7:23]. Ya he dicho que los escritores eclesiĆ”sticos han revelado que este imperio es Roma. Porque despuĆ©s de que el Imperio Asirio se distinguiera en primer lugar, el de los medos y persas en segundo lugar, el de los macedonios, el cuarto imperio, que existe actualmente, es el de los romanos.
Gabriel procede a explicar que sus diez cuernos son diez reyes que se levantarĆ”n; y despuĆ©s de ellos, se levantarĆ” otro rey, que excederĆ” en maldad a todos los que han ido antes, no solo a los diez, sino a todos los que han precedido; y someterĆ” a tres reyes [Daniel 7:24]… Y quiĆ©n es esta persona, y con quĆ© energĆa actĆŗa, tĆŗ, oh Pablo, indica. «Cuya venida», dice, «es segĆŗn la obra de SatanĆ”s, con todo poder, seƱales y prodigios engaƱosos» [2 Tesalonicenses 2:9] insinuando esto, que SatanĆ”s usa a esta persona como un instrumento, actuando personalmente en Ć©l. De nuevo, el Apóstol dice: «Quien se opone y se exalta a sĆ mismo contra todo lo que se llama Dios, o que es objeto de culto… de modo que se sienta en el Templo de Dios» [2 Tesalonicenses 2:4] – ¿QuĆ© Templo? – El Templo destruido de los judĆos. Dios no permita que sea en el que estamos nosotros. ¿Por quĆ© digo esto? Digo la razón, para que no se piense que estoy mostrando favoritismo. Si viene a los judĆos como Cristo, y desea ser adorado por los judĆos, para poder engaƱarlos mejor, serĆ” sumamente diligente en el Templo, haciendo que se piense que es de la familia de David, el destinado a levantar el Templo de Salomón... Al principio asumirĆ” la apariencia de filantropĆa [Daniel 11:24], pero despuĆ©s se mostrarĆ” lleno de severa severidad, especialmente hacia los santos de Dios; porque dice: «MirĆ©, y aquel cuerno hizo guerra contra los santos»,[Apocalipsis 13:7 y Daniel 8:24] etc., y de nuevo: «HabrĆ” tiempo de tribulación; tribulación como no la ha habido desde que hubo nación sobre la tierra».[Daniel 12:1 y Mateo 24:21] Por esta razón, el SeƱor, conociendo el poder del adversario, da permiso a los piadosos, diciendo: «Entonces, los que estĆ©n en Judea, huyan»,[Mateo 24:16] etc., pero gracias a Dios que ha circunscrito la grandeza de la aflicción dentro del alcance de unos pocos dĆas, porque Ćl dice que «por causa de los escogidos, aquellos dĆas serĆ”n acortados».[Mateo 24:22] El Anticristo reinarĆ” solo tres aƱos y medio. No digo esto de los escritos apócrifos, sino de Daniel; Porque dice: «Y se le entregarĆ” en su mano hasta un tiempo, tiempos y medio tiempo» [Daniel 7:25, 12:7], etc. —ahora bien, un tiempo es un aƱo.[24]
Cirilo enfatiza que sus ideas sobre la profecĆa bĆblica no provienen de los libros apócrifos, que se consideraban buena literatura o literatura interesante, pero no Sagradas Escrituras. Sus ideas provienen del libro de Daniel, que formaba parte del Antiguo Testamento judĆo y, por lo tanto, de la Sagrada Escritura.
Cirilo parece especular que el Anticristo reconstruirĆ” el Templo de Salomón. Los escritos del apóstol Pablo a los Tesalonicenses indican que el Anticristo se sentarĆ” en el Templo de Dios. No sabemos con certeza quĆ© o dónde estarĆ” ese Templo. Pero tanto Daniel 8:11 como Daniel 11:31 indican que el Anticristo pondrĆ” fin al «sacrificio diario». Si existe un «sacrificio diario», entonces debe haber un templo donde sacrificar. Leamos los dos versĆculos de Daniel:
«SĆ, se engrandeció hasta convertirse en prĆncipe del ejĆ©rcito, y por su culpa se quitó el sacrificio diario, y el lugar de su santuario fue derribado».
«Y se levantarĆ”n tropas de su parte, y profanarĆ”n el santuario de la fortaleza, y quitarĆ”n el sacrificio diario, y pondrĆ”n la abominación desoladora».
Cirilo sitĆŗa, por lo tanto, el cumplimiento de estas Escrituras en el futuro, lo que le lleva a especular que el Anticristo construirĆ” un Templo para complacer y engaƱar a los judĆos, quienes esperan que el MesĆas reconstruya el Templo. Algunos estudiosos de la escatologĆa, tanto cristianos como judĆos, coinciden en que es necesario construir un nuevo Templo. El Instituto del Templo en JerusalĆ©n trabaja precisamente con ese fin.
Juan Crisóstomo (349-407 d. C.)
Juan fue arzobispo de Constantinopla y un importante Padre de la Iglesia primitiva. Es conocido por su predicación y oratoria, asĆ como por su denuncia del abuso de autoridad por parte de lĆderes eclesiĆ”sticos y polĆticos. Fue uno de los autores mĆ”s prolĆficos de la Iglesia primitiva, superado solo por AgustĆn de Hipona en la cantidad de escritos que se conservan. Fue ermitaƱo durante dos aƱos, lo que le causó daƱos en el estómago y los riƱones. Su comprensión directa de las Escrituras hizo que los temas de sus charlas fueran prĆ”cticos, explicando la aplicación de la Biblia a la vida cotidiana. Fundó una serie de hospitales en Constantinopla para atender a los enfermos. pobre.[25] Hablando del Anticristo, escribió:
«Se le llama hijo de perdición, porque Ć©l mismo perecerĆ”. ¿Y quiĆ©n es? ¿SatanĆ”s? De ninguna manera; sino un hombre que recibe toda la obra de SatanĆ”s. Se revelarĆ”, dice, el hombre que serĆ” exaltado por encima de todo lo que se llama Dios o que se convierte en objeto de culto. Porque no incitarĆ” a los hombres a adorar Ćdolos, sino que serĆ” Ć©l mismo como AntĆteis. DerribarĆ” a todos los dioses y ordenarĆ” a los hombres que lo adoren como al mismĆsimo Dios. Y se sentarĆ” en el Templo de Dios; No solo lo que estĆ” en JerusalĆ©n, sino en las iglesias de todas partes.”[26]
Por supuesto, la cita anterior es otro ejemplo de cómo los Padres de la Iglesia citan la Segunda EpĆstola del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses, capĆtulo 2, lo cual, una vez mĆ”s, es perfectamente bĆblico.
Jerónimo (347-420 d. C.) nació en la ciudad de Striden, cuya ubicación exacta se desconoce hoy en dĆa, pero se cree que estaba en algĆŗn lugar de Croacia, Eslovenia o Bosnia. Es conocido principalmente por su traducción de la mayor parte de la Biblia al latĆn, conocida como la Vulgata Latina, y por sus homilĆas o comentarios sobre los Evangelios. Tras una grave enfermedad, dejó de lado sus estudios seculares para dedicarse a Dios.[27]
“Por tanto, digamos lo que todos los escritores eclesiĆ”sticos han transmitido: que al final de los tiempos, cuando el reino de los romanos sea destruido, habrĆ” diez reyes que se repartirĆ”n el mundo romano, y que surgirĆ” un undĆ©cimo, un rey muy pequeƱo que vencerĆ”.” tres de los diez reyes,….despuĆ©s de la destrucción de estos reyes, los otros siete reyes someterĆ”n sus cuellos al conquistador.[Daniel 7:24] Y he aquĆ, dice, habĆa ojos como los de un hombre en aquel cuerno.[Daniel 7:8] No pensemos, segĆŗn las opiniones de algunos, que es un diablo o un demonio, sino uno de entre los hombres, en quien todo SatanĆ”s va a morar corporalmente. Y una boca que hablaba grandes cosas; porque Ć©l es el hombre de pecado, el hijo de perdición, para sentarse en el templo de Dios, haciĆ©ndose pasar por Dios. [2 Tesalonicenses 2:4] [28]
«MirĆ© a causa de las grandes palabras que hablaba el cuerno», etc. El juicio de Dios viene a aplastar el orgullo; por tanto, el Imperio Romano serĆ” destruido, porque aquel cuerno hablaba grandes cosas [Daniel 7:25]… Tiempo significa un aƱo, tiempos (segĆŗn la terminologĆa de los hebreos, que tienen un sistema numĆ©rico dual) significa dos aƱos: medio tiempo, seis meses; durante este perĆodo, los santos serĆ”n entregados al Anticristo [Daniel 7:25], para que los judĆos sean condenados, quienes, no creyendo la verdad, se han entregado a la mentira. Respecto a este perĆodo, el Salvador tambiĆ©n habla en el Evangelio: «Si aquellos dĆas no se acortaran, nadie se salvarĆa» [Mateo 24:21] [29].
Respecto a AntĆoco EpĆfanes (175-164 a. C.), quien profanó el Templo e introdujo una abominación antes de la Ć©poca de Cristo, Jerónimo escribió:
«La mayorĆa de nuestra gente lo relaciona con el Anticristo y afirma que lo que se hizo simbólicamente bajo AntĆoco IV se cumplirĆ” en la realidad bajo el otro».
AgustĆn de Hipona (Argelia) 354-430 d. C.
La madre de AgustĆn era cristiana y su padre pagano, quien se convirtió en su lecho de muerte. PertenecĆan a una familia bereber muy romanizada que hablaba latĆn en casa. De joven, se apartó de la fe de su madre y durante un tiempo llevó una vida hedonista. Sin embargo, fue un estudiante brillante, excepto en griego, y finalmente consiguió un trabajo en MilĆ”n como profesor de retórica. Fue en MilĆ”n donde AgustĆn conoció a Ambrosio, cuyo buen ejemplo lo llevó a aceptar el cristianismo. AgustĆn afirmó que fue la amabilidad de Ambrosio lo que lo atrajo, ya que no esperaba encontrar la verdad en el cristianismo. AgustĆn fue el mĆ”s famoso de los Padres de la Iglesia y escribió extensamente. Hizo el siguiente comentario sobre 2 Tesalonicenses, capĆtulo 2:
«Nadie duda de que el Apóstol dijo estas cosas del Anticristo; y que el dĆa del juicio, al que aquĆ llama el DĆa del SeƱor, no vendrĆ” a menos que aquel a quien llama apóstata, es decir, apartado del SeƱor Dios, venga primero… Pero en quĆ© Templo de Dios se sentarĆ” es incierto: si en aquel Templo en ruinas, construido por Salomón, o en la Iglesia; pues el Apóstol no llamarĆa Templo de Dios al templo de ningĆŗn Ćdolo o demonio.[30]
A menudo, la profecĆa no se comprende hasta despuĆ©s de su cumplimiento.
Vemos que AgustĆn intentaba descifrar el significado de la Escritura al «sentarse en el templo de Dios». La Escritura tiende a comprenderse mejor a medida que se cumple. Los discĆpulos de JesĆŗs no comprendieron las profecĆas del Antiguo Testamento sobre JesĆŗs hasta que Ć©l les abrió la mente a su razonamiento «a posteriori». En Lucas leemos la historia de los dos discĆpulos que, al tercer dĆa de la muerte de JesĆŗs, viajaban a un pequeƱo pueblo a las afueras de JerusalĆ©n. JesĆŗs, disfrazado, caminaba y hablaba con ellos. Lucas relata el suceso:
«Entonces les dijo: “¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y entrara en su gloria? Y comenzando por MoisĆ©s y todos los profetas, les explicó en todas las Escrituras lo referente a sĆ mismo… Y ellos se decĆan el uno al otro: “¡No ardĆa nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”» [Lucas 24:25-27, 32].
Ni siquiera Daniel comprendió las profecĆas que recibió hasta que Dios le reveló su significado. En Daniel 12, su Ćŗltimo capĆtulo profĆ©tico, el SeƱor le dice dos veces a Daniel que no se preocupe si no entiende lo que escribe, porque las palabras no eran para Ć©l, sino para el futuro, y permanecerĆan selladas hasta el fin.
«Pero tĆŗ, Daniel, guarda estas palabras y sella el libro hasta el fin… porque estas palabras estĆ”n cerradas y selladas hasta el fin». [Daniel 12:4ĀŖ, 12:9b]
Incluso Isaac Newton intentó descifrar el significado de las profecĆas de Daniel, pero sin mucho Ć©xito. Quienes vivimos hoy tenemos una mejor oportunidad de comprenderlas, porque estamos mĆ”s cerca de su cumplimiento. Dios nos abrirĆ” los ojos a medida que los acontecimientos se presenten y segĆŗn su voluntad. Ćl nos ha dicho que no harĆ” nada sin revelarlo a sus siervos los profetas [Amós 3:7]. Pero nos corresponde estar atentos y escudriƱar las Escrituras diariamente para ver si estas cosas son asĆ [Hechos 17:11].
B.W. Newton (1807-1899), comentarista bĆblico del siglo XIX de los Hermanos de Plymouth, quien discrepó con el rapto pretribulacional de John Nelson Darby y, por lo tanto, causó una división en los Hermanos de Plymouth, observó:
«AgustĆn habla de los cuatro imperios mencionados en Daniel como los de Asiria, Persia, Macedonia y Roma; y se refiere al comentario de Jerónimo sobre Daniel como un libro que aprobó ampliamente. AƱade que es imposible que alguien lea Daniel de la manera mĆ”s descuidada sin darse cuenta de que el reinado del Anticristo, aunque breve, serĆ” sumamente feroz contra la Iglesia. Interpreta el tiempo, los tiempos y la mitad de los tiempos como tres aƱos y un aƱo». La mitad, y habla de la incomparable Ć©poca de tribulación como futura.”[30a]
Teodoreto de Ciro (393-458/466 d. C.) fue un influyente teólogo de la Escuela de AntioquĆa, cuyas ruinas se encuentran cerca de la actual ciudad de Antakya, en TurquĆa. Los seguidores de JesĆŗs fueron llamados cristianos por primera vez en AntioquĆa, donde el apóstol Pablo impartió enseƱanzas. Teodoreto fue comentarista bĆblico y, posteriormente, obispo de Ciro.
Leyendo nuevamente al comentarista bĆblico B.W. Newton, vemos que Teodoreto continĆŗa con el mismo mĆ©todo de interpretación que sus predecesores.
“Teodoreto, al igual que quienes le precedieron, explica los metales del capĆtulo 2 y las bestias del capĆtulo 7 como referencias a los cuatro imperios sucesivos de Asiria, Persia, Grecia y Roma. Al hablar del cuerno pequeƱo en el capĆtulo 7, afirma que el profeta se refiere con Ć©l al Anticristo. Supone que se le llama pequeƱo porque el Anticristo surgirĆ” de una pequeƱa tribu de judĆos. Cita y complementa 2 Tesalonicenses 2 de la misma manera que lo hicieron los escritores (antiguos). Describe con vehemencia la violenta persecución de los santos por parte del Anticristo y afirma que serĆ”n entregados en sus manos durante tres aƱos y medio, al cabo de los cuales serĆ” destruido por la aparición personal del SeƱor JesĆŗs.”[31]
“En su comentario sobre el capĆtulo 11 de Daniel, explica la profecĆa sobre la persona vil [Daniel 11:21] de AntĆoco EpĆfanes (175-164 a. C.)”. Considera que aquellos descritos como fuertes y realizando hazaƱas en el versĆculo 32 son los Macabeos[1 Macabeos 1], y piensa que el Anticristo no se menciona en ese capĆtulo hasta el versĆculo 36, como «el rey que harĆ” segĆŗn su voluntad». Tras hablar de AntĆoco EpĆfanes, el profeta pasa de la semejanza al antitipo; pues el Anticristo es el antitipo de AntĆoco (IV), y AntĆoco la semejanza del Anticristo. Luego cita 2 Tesalonicenses 2 y las palabras de nuestro SeƱor en Mateo respecto a la tribulación sin igual, y las aplica al perĆodo del Anticristo.[32]
Georgorio de Tours (538-594 d. C.) fue un historiador galorromano y obispo de Tours, en Francia, lo que lo convirtió en la figura eclesiÔstica mÔs importante de la Galia (Francia).
“Respecto al fin del mundo, creo en lo que he aprendido de quienes me precedieron. El Anticristo se harĆ” la circuncisión, afirmando ser Cristo. Luego colocarĆ” una estatua para ser adorada en el Templo de JerusalĆ©n [Apocalipsis 13:14], como leemos que nuestro SeƱor dijo: ‘VerĆ©is la abominación desoladora en el lugar santo’ [Mateo 24:15]”[33]
La conclusión de Gregorio parece similar a la de quienes le precedieron, tal como Ć©l mismo lo expresó. Al igual que los demĆ”s, confirma que el cumplimiento final de la mención de JesĆŗs sobre la “abominación desoladora” en el libro de Daniel es un acontecimiento futuro.
Alcuino de York (735-804 d. C.) Alcuino nació en Northumbria, Gran Bretaña. Fue monje y adquirió una de las mejores bibliotecas de Europa, convirtiendo a York en uno de los principales centros de aprendizaje. En el año 782 d.C., Carlos el Grande le pidió que se hiciera cargo de las instalaciones educativas de su corte y fue consejero del emperador.[34] Gran parte de lo que escribió no se basaba en las Escrituras, pero en medio de sus escritos supersticiosos y erróneos encontramos, con respecto al tiempo del Anticristo,
«Y puesto que la persecución serĆ” sumamente cruel en JerusalĆ©n, por eso se habla de los martirios de los santos como si allĆ ocurrieran: pues los judĆos serĆ”n los principales seguidores del Anticristo, hasta que aquellos que han de ser salvados entre ellos se conviertan mediante la predicación de ElĆas y Enoc (los dos testigos del fin de los tiempos – Apocalipsis 11).[35]
Ricardo I de Inglaterra, 1157-1199 d. C.
La siguiente cita fue registrada por Roger de Hoveden, quien vivió durante el reinado de Enrique II de Inglaterra. Se dice que Ricardo se encontró con cierto abad famoso en Sicilia de camino a Palestina durante su Cruzada. Ricardo no estaba de acuerdo con las descabelladas especulaciones bĆblicas del abad y dijo:
«Pensaba que el Anticristo nacerĆa en AntioquĆa o en Babilonia, de la familia de Dan, y reinarĆa en el Templo del SeƱor en JerusalĆ©n, y caminarĆa por la tierra que Cristo caminó, y reinarĆa en ella durante tres aƱos y medio, y contendrĆa contra ElĆas y Enoc (los dos testigos del fin de los tiempos)». testigos del fin de los tiempos), y los matarĆa, y despuĆ©s perecerĆa Ć©l mismo.”[36]
Por supuesto, el rey Ricardo Corazón de León no fue uno de los Padres de la Iglesia, pero se le ha incluido para mostrar que cierto conocimiento de la profecĆa bĆblica sobre el Anticristo era comĆŗn entre la clase educada y gobernante. Los Padres de la Iglesia sabĆan y enseƱaban que la Segunda Venida de Cristo estarĆa precedida por un perĆodo de persecución bajo el Anticristo. Citaron extensamente a Daniel, el Evangelio de Mateo, capĆtulo 24, 2 Tesalonicenses, capĆtulo 2, y Apocalipsis para fundamentar su argumento. HarĆamos bien en no ignorar sus advertencias.
Quisiera agradecer especialmente a los escritos de Benjamin Wills Newton, donde encontrƩ muchas de las citas anteriores. Si les interesan sus escritos, pueden encontrarlos en https://www.sgat.org/
Publicado originalmente el 15 de noviembre de 2023.
Referencias:
[20] Wikipedia Hilario de Poitiers
[21] Hilario sobre Mateo 24, citado por B.W. Newton, “Las perspectivas de los diez reinos”, p.382.
[22] Wikipedia Ambrosio
[23] Wikipedia Cirilo
[24] Cirilo, Catecismo 15, citado por B.W. Newton, “Las perspectivas de los diez reinos”, pĆ”ginas 385-386.
[25] Wikipedia Juan Crisóstomo
[26] Crisóstomo, citado por B.W. Newton, “Las perspectivas de los diez reinos”, p.387.
[27] Wikipedia Jerónimo
[28] Jerome, citado por B.W. Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.387
[29] Jerome, citado por B.W. Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.388
[30] AgustĆn, La ciudad de Dios, libro 20, capĆtulos 19 y 23, citado por B.W.Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.390.
[30a] AgustĆn, La ciudad de Dios, libro 20, capĆtulos 19 y 23, citado por B.W.Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.390.
[31] Teodoreto, citado por B.W.Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, pĆ”ginas 391-392.
[32] Teodoreto, citado por B.W. Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, pĆ”ginas 390-391.
[33] Gregorio de Tours. "Historia de los francos, libros I - X"
[34] Wikipedia Alcuino de York
[35] Alcuino en Apocalyp, citado por B.W. Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.395.
[36] El rey Ricardo de Inglaterra, registrado por Hoveden, citado por B.W. Newton, “Perspectivas de los Diez Reinos”, p.396.

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