Sunday, September 27, 2026
Salmo 126 - Los que siembran con lágrimas, con alegrÃa segarán.
Salmo 126 - Versión Reina Valera - Comentarios de Dennis Edwards
126:1-2 Cuando el Señor restauró la suerte de Sión, nos sentÃamos como en sueños. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de cánticos; entonces decÃan entre las naciones: «Grandes cosas ha hecho el Señor por ellos».
Los eruditos creen que este salmo pudo haber sido escrito por Esdras o quienes lo acompañaban durante su regreso a Jerusalén tras los setenta años de cautiverio babilónico. Recordemos que, después de que Babilonia fuera derrocada por los medo-persas, Ciro, rey de Persia, dictó un decreto sobre los cautivos israelitas en Babilonia.
Esdras 1:1 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor dicha por boca de JeremÃas, el Señor inspiró a Ciro, rey de Persia, a hacer una proclamación por todo su reino, y la puso también por escrito, diciendo:
2 Asà dice Ciro, rey de Persia: «El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le edifique una casa en Jerusalén, que está en Judá.
3 ¿Quién de entre vosotros, de todo su pueblo, está dispuesto a que su Dios esté con él, y que suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa del Señor, Dios de Israel (él es el Dios), que está en Jerusalén.
4 Y a cualquiera que permanezca en el lugar donde resida, que los habitantes de ese lugar le ayuden con plata, oro, bienes y animales, además de la ofrenda voluntaria para la casa de Dios que está en Jerusalén».
Imaginen la alegrÃa y la incredulidad que sintió la gente al oÃr semejante decreto. Tras 70 años de cautiverio bajo el dominio babilónico, ahora se les permitÃa regresar a su tierra y ayudar a reconstruir el templo de Jerusalén. ¿PodÃa ser cierto? ¿Acaso soñaban?
Recuerdo haber sufrido persecución cuando me arrebataron a mis hijos por educarlos en casa. Con falsas acusaciones, la policÃa allanó nuestra casa junto con los Servicios Sociales y se llevó a nuestros hijos. Me arrestaron y detuvieron por pertenecer a una «asociación ilegal», es decir, un grupo terrorista. También me acusaron de fraude y de «abuso de menores», consistente en no tener a mis hijos matriculados en una escuela pública. En aquel entonces vivÃa en España.
Durante tres meses no nos permitieron tener contacto con nuestros hijos. Finalmente, tras muchas lágrimas y un profundo dolor, aproximadamente un año después de su secuestro, el Tribunal Regional falló a nuestro favor y los niños volvieron a casa. Éramos como aquellos que sueñan. Entonces nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de cantos.
Asà nos sentimos cuando una bendición inesperada nos llega después de haber sufrido bajo una carga tan pesada que no hemos podido soportarla. "¿Es verdad? ¿De verdad van a volver los niños a casa?"
En una batalla legal contra el gobierno y la prensa, sin duda fue como la batalla de David contra Goliat. Incluso cinco años después, cuando tanto en el caso penal como en el civil fuimos declarados inocentes de todos los cargos, la gente creÃa que seguÃamos en la cárcel. Nuestro arresto y el secuestro de los niños habÃan sido noticia de primera plana. Nuestra liberación y las victorias judiciales posteriores quedaron ocultas en algún lugar, en una página poco visible. Nuestros amigos respondieron como dice el salmo: "El Señor ha hecho grandes cosas por ellos".
SabÃamos que era el Señor, porque no éramos lo suficientemente fuertes para enfrentarnos al ayuntamiento con todo su poder y riqueza. Dios no nos falló. Suscitó defensores en nuestra defensa.
Salmo 126:3: El Señor ha hecho grandes cosas por nosotros. Por lo cual nos alegramos.
Estábamos tan contentos. Casi no podÃamos creerlo. ¿Acaso estábamos soñando? Como creyentes, tenemos mucho que agradecer. La persecución que sufrimos, con la separación forzosa de nuestros hijos por parte de los Servicios Sociales españoles y la providencial policÃa, fue leve en comparación con la que sufrieron otros antes que nosotros. El juez del tribunal regional habÃa acusado a Barcelona de actuar como los inquisidores, o como los que venÃan del otro lado del Telón de Acero. En el caso civil, la idea de la educación en el hogar se introdujo en la legislación española y se convirtió en una forma aceptable de enseñanza.
Salmo 126:4: «Haz volver nuestra cautividad, oh Señor, como los arroyos del sur».
Matthew Henry explica maravillosamente el versÃculo. Estos versÃculos anticipan las misericordias que aún se necesitaban. Quienes habÃan salido del cautiverio seguÃan sufriendo, incluso en su propia tierra (NehemÃas 1:3), y muchos permanecÃan en Babilonia; por lo tanto, se regocijaban con temblor y llevaban en sus corazones las aflicciones que aún debÃan ser reparadas. Aquà encontramos una oración por la consumación de su liberación (v. 4): «Restablece nuestra cautividad. Que quienes han regresado a su tierra sean liberados de las cargas que aún los afligen. Que quienes permanecen en Babilonia se animen, como nosotros, a disfrutar de la libertad concedida».
Henry continúa: «Los primeros indicios de misericordia nos animan a orar por su consumación. Y mientras estemos en este mundo, siempre habrá motivos para la oración, incluso cuando tengamos más motivos para alabar. Y, cuando seamos libres y gocemos de prosperidad, no debemos olvidar a nuestros hermanos que están en apuros y oprimidos. El regreso de los que aún estaban cautivos, junto con sus hermanos que habÃan regresado, serÃa tan bienvenido para ambos bandos como un arroyo en aquellas tierras áridas y secas, situadas muy al sur. Como agua fresca para un alma sedienta, asà serÃan estas buenas noticias de aquella tierra lejana (Proverbios 25:25)».
Salmo 126:5-6: «Los que siembran con lágrimas, con alegrÃa segarán. El que sale llorando, llevando la preciosa semilla, sin duda volverá con gozo, trayendo consigo sus gavillas».
Gran parte de nuestra siembra en esta vida se realiza con lágrimas. El sufrimiento que experimentamos ablanda nuestros corazones, permitiéndonos sentir la necesidad y el sufrimiento de los demás y, de alguna manera, ser un bálsamo de alivio, para mitigar su aflicción. Aunque nosotros mismos lloremos, debemos ocuparnos de la obra del Señor.
Esto me recuerda la historia de 1 Samuel 6. Los filisteos querÃan devolver el Arca del Señor, que habÃan capturado a los hijos de Israel. Estaba causando estragos en su tierra. Consultaron a sus sacerdotes sobre qué debÃan hacer. Finalmente, tomaron dos vacas lecheras, es decir, vacas con terneros a los que amamantar. Las hicieron tirar de una carreta con el Arca del Pacto. Las vacas regresaron con la carreta a la tierra de los israelitas, mugiendo mientras caminaban.
Las vacas lecheras, cargando el Arca del Pacto, dejaron a sus terneros y, guiadas por el EspÃritu Santo, subieron la colina para devolver el Arca al pueblo de Israel. Mientras avanzaban, lloraban por sus terneros, a quienes tuvieron que dejar atrás. Cuando cruzaron la frontera hacia Bet-semes, se detuvieron en el campo de Josué. El pueblo se regocijó y sacrificaron las vacas, usando la madera del carro como leña.
Convencidos por el EspÃritu Santo, salgamos adelante, aunque estemos llorando por nuestro propio sufrimiento. Salgamos con la palabra y el amor de Dios para aliviar el sufrimiento de los demás. Démosles su palabra para que los anime. Mostrémosles su amor para que los consuele. Lloremos con los que lloran y alegrémonos con los que se alegran.
Jesús dijo: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados… Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados» (Mateo 5:4-6). ¿Cómo serán consolados y saciados si permanecemos aislados en nuestra propia bendición? Nuestro propio sufrimiento nos capacita para servir a quienes sufren y están necesitados.
Aquà tenéis un himno famoso basado en el último verso del salmo.
Psalm 126 - They That Sow in Tears Shall Reap in Joy!
Psalm 126 King James Version Commentaries by Dennis Edwards
126:1-2 When the Lord turned again the captivity of Zion, we were like them that dream. Then was our mouth filled with laughter, and our tongue with singing: then said they among the heathen, The Lord hath done great things for them.
Scholars believe the present psalm may have been written by Ezra or those with him during his return to Jerusalem after the 70 years of Babylonian captivity. We remember that after Babylon was over-thrown by the Medo-Persians, that Cyrus, the king of Persia, made a decree concerning the Israeli captives in Baylon.
Ezra 1:1 Now in the first year of Cyrus king of Persia, that the word of the Lord by the mouth of Jeremiah might be fulfilled, the Lord stirred up the spirit of Cyrus king of Persia, that he made a proclamation throughout all his kingdom, and put it also in writing, saying,
2 Thus saith Cyrus king of Persia, The Lord God of heaven has given me all the kingdoms of the earth; and he has charged me to build him an house at Jerusalem, which is in Judah.
3 Who is there among you of all his people? his God be with him, and let him go up to Jerusalem, which is in Judah, and build the house of the Lord God of Israel, (he is the God,) which is in Jerusalem.
4 And whosoever remains in any place where he sojourns, let the men of his place help him with silver, and with gold, and with goods, and with beasts, beside the freewill offering for the house of God that is in Jerusalem.
Imagine what joy and unbelief at the same time the people felt when they heard of such a decree. After 70 years of captivity under the Babylonians, now they were allowed to return to their own land and to help rebuild the temple in Jerusalem. Could it really be true? Were they dreaming?
I remember suffering under a period of persecution when my own children were taken from me because I was home-schooling them. Relying on false accusations, the police raided our home with the Social Services and abducted our children. I was arrested and detained for belonging to an “illegal association,” in other words, a terrorist group. I was also accused of fraud and of “abuse of minors,” where the abuse consisted of not having my children enrolled in a public school. I was living in Spain at the time.
For three months we were not allowed to have contact with our children. Finally, after many tears and much sorrow, approximately one year since they were abducted, the Regional Court sided in our favour and the children were coming home. “We were like them that dream. Then was our mouth filled with laughter, and our tongues with singing.”
That’s how we feel when an unexpected good comes upon us after we have been suffering under a weight so heavy we have been unable to lift it. “Is it true? Are the children really coming home?”
In a legal fight with the government and the press, it was surely the case of David against Goliath. Even five years later when in both the Criminal Case and the Civil Case we were found innocent of all charges, people believed we were still in jail. Our arrest and the abduction of the children had made headlines and news clips. Our release and eventual court victories were hidden somewhere in a page not readily seen. Our friends responded as the psalm decrees: “The Lord has done great things for them.”
We knew it was the Lord, because we were not strong enough to fight City Hall with all its power and wealth. God did not fail us. He raised up advocates in our defence.
Psalm 126:3 The Lord has done great things for us; whereof we are glad.
We were so glad. We could hardly believe it. Were we dreaming? As believers we have so much to be thankful for. The persecution we went through with the removal of our children forcibly by the Spanish Social Services and the providential police was mild by comparison to others who have suffered persecution before us. The regional court judge had accused Barcelona of acting like Inquisitionists, or like those from behind the Iron Curtain. In the Civil Case, the idea of “Home-Schooling” was introduced into Spanish Law and became an acceptable form of education.
Psalm 126:4 Turn again our captivity, O Lord, as the streams in the south.
Matthew Henry wonderfully explains the verse. “These verses look forward to the mercies that were yet wanted (or needed). Those that had come out of captivity were still in distress, even in their own land (Neh 1:3), and many yet remained in Babylon; and therefore, they rejoiced with trembling, and bore upon their hearts the grievances that were yet to be redressed. We have here, a prayer for the perfecting of their deliverance (v. 4): " Turn again our captivity. Let those that have returned to their own land be eased of the burdens which they are yet groaning under. Let those that remain in Babylon have their hearts stirred up, as ours were, to take the benefit of the liberty granted."
Psalm 126:5-6 They that sow in tears shall reap in joy. He that goes forth and weeps, bearing precious seed, shall doubtless come again with rejoicing, bringing his sheaves with him.
Much of our sowing in this life is with tears. The suffering we go through softens our hearts that we may be able to feel the need and suffering of others and in some way be a balm of surcease, that we may ease their suffering. Though we may ourselves be weeping, we need to be about the Lord’s business.
It reminds me of the story in 1 Samuel 6. The Philistines wanted to return the Arc of the Lord which they had captured from the children of Israel. It was causing havoc in their land. They asked their priests what they should do. In the end, they took two milk cows, that is, cows who still had calves they were feeding. They had them pull a cart with the Arc of the covenant on. The milk cows returned with the cart to the land of the Israelites “lowing as they went.”
The milk cows carrying the Arc of the covenant, left their young calves, and under the conviction of the Holy Spirit climbed the hill to bring the Arc back to the Israeli people. As they moved along, they cried after their calves who they had to leave behind. When they crossed the border into Bethshemesh, they stopped in the field of Joshua. The people rejoiced and the cows were sacrificed, the wood of the cart used as firewood.
Under the conviction of the Holy Spirit let us go forth even though we may be weeping under our own suffering. Let us go forth with the word and the love of God to help relieve the suffering of others. Let us give them His word that it may encourage them. Let us show them His love, that it may comfort them. Let us weep with them that weep and rejoice with them that rejoice.
Jesus said, “Blessed are they that mourn: for they shall be comforted….Blessed are they that do hunger and thirst after righteousness: for they shall be filled,” Matthew 5:4&6. How shall they be comforted, and how shall they be filled, if we remained secluded in our blessing? Our own suffering enables us to be able to minister to those that suffer and are in need.
Salmo 126 - Os que semeiam com lágrimas, com alegria segarão.
Salmo 126 (Versão Almeida Corrigida Fiel) - Comentários de Dennis Edwards
Salmo 126:1-2 Quando o Senhor trouxe de volta os cativos de Sião, ficámos como quem sonha. A nossa boca encheu-se de riso, e a nossa lÃngua, de cânticos de alegria; então se dizia entre as nações: Grandes coisas fez o Senhor por eles.
Os estudiosos acreditam que este salmo pode ter sido escrito por Esdras ou por aqueles que estavam com ele durante o seu regresso a Jerusalém após os 70 anos de cativeiro babilónico. Recordamos que, após a queda da Babilónia pelos medo-persas, Ciro, rei da Pérsia, fez um decreto relativo aos cativos israelitas na Babilónia.
Esdras 1:1 No primeiro ano de Ciro, rei da Pérsia, para que se cumprisse a palavra do Senhor, anunciada por Jeremias, o Senhor despertou o espÃrito de Ciro, rei da Pérsia, que fez proclamar em todo o seu reino, e também por escrito, dizendo:
2 Assim diz Ciro, rei da Pérsia: O Senhor Deus dos céus deu-me todos os reinos da terra e encarregou-me de lhe construir um templo em Jerusalém, que fica em Judá.
3 Quem de entre vós é do seu povo? Que o seu Deus esteja com ele, e suba a Jerusalém, que fica em Judá, e edifique o templo do Senhor Deus de Israel (ele é o Deus), que está em Jerusalém.
4 E quem ficar em algum lugar onde peregrinar, que os homens desse lugar o ajudem com prata, ouro, bens e animais, além da oferta voluntária para o templo de Deus, que está em Jerusalém.
Imagine a alegria e a incredulidade simultâneas que as pessoas sentiram ao ouvir tal decreto. Depois de 70 anos de cativeiro sob o domÃnio babilónico, agora tinham permissão para regressar à sua terra natal e ajudar a reconstruir o templo em Jerusalém. Seria mesmo verdade? Estariam a sonhar?
Lembro-me de ter sofrido durante um perÃodo de perseguição quando os meus próprios filhos me foram tirados porque os educava em casa. Baseando-se em falsas acusações, a polÃcia invadiu a nossa casa com os Serviços Sociais e raptou os nossos filhos. Fui presa e detida por pertencer a uma “associação ilegal”, ou seja, um grupo terrorista. Fui também acusada de fraude e de “abuso de menores”, sendo o alegado abuso o facto de os meus filhos não estarem matriculados numa escola pública. Eu vivia em Espanha na época.
Durante três meses, fomos impedidos de ter contacto com os nossos filhos. Finalmente, após muitas lágrimas e muita tristeza, aproximadamente um ano após o rapto, o Tribunal Regional decidiu a nosso favor e as crianças puderam regressar a casa. “Éramos como aqueles que sonham. Então a nossa boca encheu-se de riso, e a nossa lÃngua, de cânticos de alegria.”
É assim que nos sentimos quando uma bênção inesperada nos atinge depois de termos sofrido sob um peso tão grande que não conseguÃamos suportar. “Será verdade? As crianças vão mesmo voltar para casa?”
Numa batalha judicial contra o governo e a imprensa, era certamente o caso de David contra Golias. Mesmo cinco anos depois, quando fomos considerados inocentes de todas as acusações, tanto no processo criminal como no civil, as pessoas acreditavam que ainda estávamos na prisão. A nossa detenção e o rapto das crianças foram manchetes e noticiários. A nossa libertação e as subsequentes vitórias judiciais estavam escondidas algures, numa página pouco visÃvel. Os nossos amigos reagiram como o salmo declara: “O Senhor fez grandes coisas por eles.”
SabÃamos que era o Senhor, porque não éramos suficientemente fortes para lutar contra a câmara municipal com todo o seu poder e riqueza. Deus não nos abandonou. Ele levantou defensores em nossa defesa.
Salmo 126:3 O Senhor fez grandes coisas por nós; Por isso, estamos felizes.
Ficamos tão felizes. Mal podÃamos acreditar. EstarÃamos a sonhar? Como crentes, temos muito a agradecer. A perseguição que sofremos com a remoção forçada dos nossos filhos pelos Serviços Sociais espanhóis e pela providencial polÃcia foi branda em comparação com a de outros que sofreram perseguição antes de nós. O juiz do tribunal regional acusou Barcelona de agir como inquisidores, ou como aqueles que estavam atrás da Cortina de Ferro. No processo civil, a ideia de "educação doméstica" foi introduzida na legislação espanhola e tornou-se uma forma aceitável de educação.
Salmo 126:4 Restaura-nos do cativeiro, Senhor, como as torrentes do Neguebe.
Matthew Henry explica maravilhosamente o versÃculo. “Estes versÃculos apontam para as misericórdias que ainda eram desejadas (ou necessárias). Aqueles que tinham saÃdo do cativeiro ainda estavam em aflição, mesmo na sua própria terra (Neemias 1:3), e muitos ainda permaneciam na Babilónia; e, por isso, regozijavam-se com tremor e carregavam no coração as aflições que ainda precisavam de ser reparadas. Temos aqui uma oração pela consumação da sua libertação (v. 4): “Restaura o nosso cativeiro. Que aqueles que regressaram à sua terra sejam aliviados dos fardos que ainda os oprimem. Que os corações dos que permanecem na Babilónia sejam despertados, como os nossos foram, para que usufruam do benefÃcio da liberdade concedida.”
Henry continua: "Os primórdios da misericórdia encorajam-nos a orar pela sua consumação. E enquanto estivermos aqui neste mundo, ainda haverá motivos para oração, mesmo quando estivermos repletos de motivos para louvor. E, quando estivermos livres e em prosperidade, não devemos esquecer os nossos irmãos que estão em dificuldades e sob restrição. O regresso daqueles que ainda estavam em cativeiro para se unirem aos seus irmãos que já tinham regressado seria tão bem-vindo para ambos os lados como riachos de água naquelas terras que, situadas a sul, eram áridas. e ressequidas. Como água fresca para uma alma sedenta, assim seriam estas boas novas vindas daquela terra distante (Provérbios 25:25)."
Salmo 126:5-6 Os que semeiam com lágrimas, com alegria segarão. Aquele que sai a chorar, levando a preciosa semente, voltará certamente com alegria, trazendo consigo os seus feixes.
Grande parte da nossa sementeira nesta vida é feita com lágrimas. O sofrimento que atravessamos amacia os nossos corações para que possamos sentir a necessidade e o sofrimento dos outros e, de alguma forma, ser um bálsamo de alÃvio, para que possamos aliviar o seu sofrimento. Mesmo que estejamos a chorar, precisamos de estar ocupados com a obra do Senhor.
Isto faz-me lembrar a história em 1 Samuel 6. Os filisteus queriam devolver a Arca da Aliança, que tinham tirado aos filhos de Israel. Ela estava a causar destruição nas suas terras. Perguntaram aos seus sacerdotes o que deviam fazer. No final, escolheram duas vacas leiteiras, ou seja, vacas que ainda tinham vitelos para amamentar. Fizeram com que puxassem uma carroça com a Arca da Aliança. As vacas leiteiras regressaram com a carroça à terra dos israelitas, mugindo enquanto caminhavam.
As vacas leiteiras, transportando a Arca da Aliança, deixaram os seus bezerros e, sob a convicção do EspÃrito Santo, subiram a colina para trazer a Arca de volta ao povo israelita. Enquanto caminhavam, choravam os seus bezerros, que tiveram de deixar para trás. Quando atravessaram a fronteira para Bete-Semes, pararam no campo de Josué. O povo alegrou-se, e as vacas foram sacrificadas, e a madeira do carro usada como lenha.
Sob a convicção do EspÃrito Santo, sigamos em frente, mesmo que estejamos a chorar por causa do nosso próprio sofrimento. Sigamos em frente com a palavra e o amor de Deus para ajudar a aliviar o sofrimento dos outros. Partilhemos a Sua palavra para que os encoraje. Mostremos-lhes o Seu amor para que os console. Choremos com os que choram e alegremo-nos com os que se alegram.
Jesus disse: “Bem-aventurados os que choram, porque serão consolados… Bem-aventurados os que têm fome e sede de justiça, porque serão saciados” (Mateus 5:4-6). Como serão consolados e como serão saciados se permanecermos isolados na nossa bênção? O nosso próprio sofrimento capacita-nos para ministrar à queles que sofrem e estão necessitados.
Eis um hino famoso baseado no último versÃculo do salmo.
Saturday, September 26, 2026
Psalm 124 - Our help is in the name of the Lord, who made heaven and earth.
Psalm 124 a Psalm of David commentaries by Dennis Edwards
124:1-5 If it
had not been the Lord who
was on our side, now may Israel say; If it had
not been the Lord who
was on our side, when men rose up against us: Then they had swallowed us
up quick, when their wrath was kindled against us: Then the waters had
overwhelmed us, the stream had gone over our soul: Then the proud waters
had gone over our soul.
The Bible often uses the metaphor
of overflowing waters to represent the overwhelming psychological battles we
are confronted with in life. Many times, these battles are the results of
slanderous attacks against us or against our character or reputation. In Psalm
69, David uses the same imagery.
Psalm 69:1-4a “Save me, O
God; for the waters are come in unto my soul. I sink in deep mire, where there
is no standing: I am come into deep waters, where the floods overflow me. I am
weary of my crying: my throat is dried: mine eyes fail while I wait for my God.
They that hate me without a cause are more than the hairs of my head: they that
would destroy me, being my enemies wrongfully, are mighty,”
We see David is
experiencing the waters of discouragement from the slanderous attacks on his
person. In verse seven he explains that he is being reproached.
Psalm 69:7 “Because for
thy sake I have borne reproach (or criticism): shame has covered my face.”
In Revelation 12 when the
Antichrist is persecuting the followers of Christ, we read the following:
Revelation 12:15 “And the
serpent cast out of his mouth water as a flood after the woman, that he might
cause her to be carried away of the flood.”
The imagery is the same
where we see the serpent casting forth a flood of lies against the believers.
He is trying to deconstruct their belief system, to get them to doubt what they
have believed. If anyone has gone through a media storm, or had their business
go through one, they will understand the depth of anxiety one faces in such
situations. Words are real things. They bless, or they curse. Jesus said that
we will give account for every idle word, for by our words we will be
justified, and by our words we will be condemned. Solomon wrote that death and
life are in the power of the tongue.
Psalm 46 is another Psalm
where we see the imagery of overflowing waters bringing destruction.
Psalm 46:1-3 “God is our
refuge and our strength, a very present help in times of trouble. Therefore, we
will not fear, though the earth be removed, and though the mountains fall into
the midst of the sea; though the waters thereof roar and be troubled, though
the mountains shale with the swelling thereof. Selah.”
Even though the waters of
slanderous lies are trying to flood into our soul through the words of the
Press, our enemies, our spiritual enemy, or even our own loved ones; we will
not lose hope and faint in our minds. God has promised to be a refuge and a
very present help in those times of trouble, the times when the waters are
overflowing into our soul and causing us to almost drown in discouragement and
anxiety and unbelief.
Jonah had had the same
experience where he had fallen into condemnation through his disobedience to
the Lord. Having been swallowed by a whale, he spent three days and nights
wallowing in despair. Finally, he rebuked the lies of the enemy and proclaimed, “Salvation
is of the Lord.” He stopped observing the lies of the enemy and remembered the
Lord’s mercy. He called out to God in his distress, and the Lord heard him. The
whale vomited Jonah onto dry land and Jonah was soon onto the mission he had
refused to yield to previously.
In Isaiah we find an encouraging
promise from the Lord, that He will be with us in our times of trouble.
Isaiah 43:2 “When you
pass through the waters, I will be with you; and through the rivers, they shall
not overflow you: when you pass through the fire, you shall not be burned;
neither shall the flame kindle upon you.”
Psalm 124:6-8 Blessed be
the Lord, who has not given us as
a prey to their teeth. Our soul is escaped as a bird out of the snare of
the fowlers: the snare is broken, and we are escaped. Our help is in the
name of the Lord, who
made heaven and earth.
I have an interesting
testimony about the above Psalm. In July of 1990, five missionary families
living together in a communal setting were detained by the Barcelona police in
an early morning raid. They were accused of fraud, of being an “illegal
association,” which at that time included ETA - a terrorist group, and of not having their children enrolled in the local school
system. Their children were removed and placed into government facilities for abandoned
children. There had been no warning or government interaction with the
missionary community before the raid.
Meanwhile, in the press,
the missionary families were accused of abuse of minors, and of belonging to a
sex-cult, of defrauding their friends and contacts. The government declared the adults would most likely get 20 years or more a
piece in prison for their crimes.
It was at that time, when three of the women from the group, went on a fundraising trip to another part of Spain, to Zaragoza. As was often the case on such “faith-trips,” they trusted God for their lodgings. In Zaragoza, they ended up meeting and staying with a woman who was studying to become a nun. As was the custom of the missionary women, they would have a time of devotion and prayer before starting the day. The novice nun, likewise had her own time in a similar manner.
The missionary women
were struggling under the cloud of slander they were facing. They were having a
hard time to get on their feet and do their fundraising. They were questioning their own belief system. The novice nun was not oblivious to their psychological condition. One morning, she came and
shared the above Psalm with them. She told them that she didn’t
know what they were going through, but God had showed her to share that Psalm with them.
Just as the Psalm states, "If it had not been for the Lord, that was on their side, when men rose up
against them, they would have been swallowed up quickly. The waters would have
overwhelmed them and gone into their souls." But it was not so, because the Lord
was on their side. In spite of the power of the Barcelonian government and the
help of the mainstream media, the Lord made a way of escape. He broke the snare
of the enemy.
One year after the children were abducted by the welfare department of Barcelona, they were returned to their parents. Four years later, both the Penal Court and the Constitutional Court found their parents innocent of all charges. Their help had been in the name of the Lord, who had made heaven and earth. They cried and the Lord heard them, and delivered them out of all their afflictions, just as the above Psalm predicted.
Published originally June 24, 2026.
Salmo 124 - O nosso auxÃlio está no nome do Senhor, que fez o céu e a terra.
Psalm 124:1-5 Se o Senhor não estivesse ao nosso lado, agora Israel poderá dizer: Se o Senhor não estivesse ao nosso lado, quando os homens se levantaram contra nós! Então eles ter-nos-iam engolido vivos, quando a sua ira se acendeu contra nós. Então as águas ter-nos-iam submergido, e a corrente teria passado sobre a nossa alma. Então as águas impetuosas teriam passado sobre a nossa alma.
A BÃblia utiliza frequentemente a metáfora das águas transbordantes para representar as batalhas psicológicas avassaladoras que enfrentamos na vida. Muitas vezes, estas batalhas são o resultado de ataques caluniosos contra nós, contra o nosso carácter ou contra a nossa reputação. No Salmo 69, David utiliza a mesma imagem.
Salmo 69:1-4a “Salva-me, ó Deus, porque as águas chegaram até à minha alma. Afundo-me em lama profunda, onde não há firmeza; entrei em águas profundas, onde as correntes me submergem. Estou cansado de clamar; a minha garganta está seca; os meus olhos se consomem de tanto esperar pelo meu Deus. Os que me odeiam sem causa são mais numerosos que os cabelos da minha cabeça; os que me querem destruir, sendo meus inimigos injustamente, são poderosos.”
Vemos que David está a experimentar as águas do desânimo devido aos ataques caluniosos contra a sua pessoa. No versÃculo sete, explica que está a ser insultado.
Salmo 69:7 “Porque por tua causa tenho suportado afrontas (ou crÃticas); a vergonha cobre o meu rosto.”
Em Apocalipse 12, quando o Anticristo persegue os seguidores de Cristo, lê-se o seguinte:
Apocalipse 12:15 “E a serpente lançou da sua boca água como um rio, atrás da mulher, para que fosse submersa pelo rio.”
A imagem é a mesma, onde vemos a serpente a lançar um dilúvio de mentiras contra os crentes. Ela está a tentar desconstruir o sistema de crenças deles, para os fazer duvidar daquilo em que acreditam. Se alguém já passou por uma tempestade mediática ou viu o seu negócio passar por uma, compreenderá a profundidade da ansiedade que se enfrenta em tais situações. As palavras são reais. Elas abençoam ou amaldiçoam. Jesus disse que prestaremos contas de toda a palavra ociosa, pois pelas nossas palavras seremos justificados e pelas nossas palavras seremos condenados. Salomão escreveu que a morte e a vida estão no poder da lÃngua.
O Salmo 46 é outro Salmo onde vemos a imagem de águas transbordantes a trazer destruição.
Salmo 46:1-3 “Deus é o nosso refúgio e a nossa fortaleza, socorro bem presente na angústia. Portanto, não temeremos, ainda que a terra se mude, e ainda que os montes se transportem para o meio dos mares; ainda que as águas rujam e se perturbem, ainda que os montes se abalem com a sua fúria. (Selá).”
Mesmo que as águas da calúnia tentem inundar a nossa alma através das palavras da imprensa, dos nossos inimigos, do nosso inimigo espiritual ou até mesmo dos nossos entes queridos, não perderemos a esperança nem desfaleceremos. Deus prometeu ser um refúgio e um socorro bem presente nestes momentos de angústia, nos momentos em que as águas transbordam na nossa alma e nos fazem quase afogar em desânimo, ansiedade e incredulidade.
Jonas teve a mesma experiência, caindo em condenação pela sua desobediência ao Senhor. Tendo sido engolido por uma baleia, passou três dias e três noites mergulhado no desespero. Por fim, repreendeu as mentiras do inimigo e proclamou: “A salvação vem do Senhor”. Deixou de dar ouvidos à s mentiras do inimigo e lembrou-se da misericórdia do Senhor. Clamou a Deus na sua angústia, e o Senhor o ouviu. A baleia vomitou Jonas em terra firme, e Jonas não tardou a cumprir a missão a que se recusara anteriormente.
Em IsaÃas, encontramos uma promessa encorajadora do Senhor: Ele estará connosco nos nossos momentos de dificuldade.
IsaÃas 43:2 “Quando passares pelas águas, eu serei contigo; e quando pelos rios, eles não te submergirão; quando passares pelo fogo, não te queimarás, nem a chama arderá em ti.”
Salmo 124:6-8 Bendito seja o Senhor, que não nos entregou como presa aos seus dentes. A nossa alma escapou como um pássaro do laço dos passarinheiros; o laço rompeu-se, e nós escapámos. O nosso auxÃlio está no nome do Senhor, que fez o céu e a terra.
Tenho um testemunho interessante sobre o Salmo acima. Em Julho de 1990, cinco famÃlias missionárias que viviam juntas numa comunidade foram detidas pela polÃcia de Barcelona numa rusga realizada ao inÃcio da manhã. Foram acusadas de fraude, de serem uma “associação ilegal”, que na altura incluÃa a ETA – um grupo terrorista – e de não terem matriculado os seus filhos no sistema escolar local. Os seus filhos foram retirados à sua guarda e colocados em instituições governamentais para crianças abandonadas. Não houve qualquer aviso ou contacto do governo com a comunidade missionária antes da rusga.
Entretanto, na imprensa, as famÃlias missionárias foram acusadas de abuso de menores, de pertencerem a um culto sexual e de fraudarem os seus amigos e conhecidos. O governo declarou que os adultos provavelmente receberiam 20 anos ou mais de prisão cada um pelos seus crimes.
Foi nesta altura que três mulheres do grupo fizeram uma viagem para angariar fundos noutra zona de Espanha, a Saragoça. Como era comum nestas "viagens de fé", confiaram em Deus para a sua hospedagem. Em Saragoça, acabaram por conhecer e ficar na casa de uma mulher que estudava para se tornar freira. Como era costume entre as missionárias, estas tinham um momento de devoção e oração antes de começar o dia. A noviça tinha também o seu próprio momento de devoção.
As missionárias lutavam contra a nuvem de calúnias que enfrentavam. Estavam com dificuldades para se reerguer e realizar a sua angariação de fundos. Questionavam o seu próprio sistema de crenças. A noviça não era alheia à sua condição psicológica. Certa manhã, ela veio e partilhou com elas o Salmo acima. Ela disse-lhes que não sabia o que estavam a passar, mas que Deus lhe tinha mostrado que devia partilhar aquele Salmo com eles.
Tal como afirma o Salmo: "Se não fosse o Senhor, que estava do lado deles, quando os homens se levantaram contra eles, teriam sido rapidamente engolidos. As águas tê-los-iam submergido e penetrado nas suas almas." Mas não foi assim, porque o Senhor estava do lado deles. Apesar do poder do governo de Barcelona e da ajuda dos grandes meios de comunicação, o Senhor providenciou uma saÃda. Ele quebrou a armadilha do inimigo.
Um ano depois de as crianças terem sido raptadas pelo departamento de assistência social de Barcelona, foram devolvidas aos pais. Quatro anos depois, tanto o Tribunal Penal como o Tribunal Constitucional consideraram os pais inocentes de todas as acusações. O auxÃlio que receberam foi em nome do Senhor, que fez o céu e a terra. Clamaram e o Senhor ouviu-os e livrou-os de todas as suas aflições, exatamente como o Salmo acima predisse.
24/06/2026
Salmo 124 - Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 124, un salmo de David: comentarios de Dennis Edwards
Salmo 124:1-5 Si el Señor no hubiera estado de nuestro lado, ahora puede decir Israel; si el Señor no hubiera estado de nuestro lado cuando los hombres se levantaron contra nosotros, entonces nos habrÃan tragado vivos cuando su ira se encendió contra nosotros; entonces las aguas nos habrÃan anegado, la corriente habrÃa inundado nuestra alma; entonces las aguas orgullosas habrÃan inundado nuestra alma.
La Biblia a menudo usa la metáfora de las aguas desbordadas para representar las abrumadoras batallas psicológicas que enfrentamos en la vida. Muchas veces, estas batallas son el resultado de ataques calumniosos contra nosotros, nuestro carácter o nuestra reputación. En el Salmo 69, David usa la misma imagen.
Salmo 69:1-4a «Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado en mi alma. Me hundo en lodo profundo, donde no hay apoyo; he llegado a aguas profundas, donde las corrientes me anegan. Estoy cansado de clamar; mi garganta está seca; mis ojos desfallecen mientras espero a mi Dios. Los que me odian sin causa son más numerosos que los cabellos de mi cabeza; los que quieren destruirme, siendo mis enemigos injustos, son poderosos».
Vemos que David experimenta el desaliento provocado por los ataques calumniosos contra su persona. En el versÃculo siete explica que está siendo objeto de reproches.
Salmo 69:7 «Por tu causa he soportado el reproche (o la crÃtica); la vergüenza ha cubierto mi rostro».
En Apocalipsis 12, cuando el Anticristo persigue a los seguidores de Cristo, leemos lo siguiente:
Apocalipsis 12:15: «Entonces la serpiente arrojó de su boca agua como un rÃo tras la mujer, para que la corriente la arrastrara».
La imagen es la misma: vemos a la serpiente arrojando un torrente de mentiras contra los creyentes. Intenta desmantelar su sistema de creencias, para que duden de lo que han creÃdo. Quien haya vivido una tormenta mediática, o haya sufrido una en su negocio, comprenderá la profunda ansiedad que se experimenta en tales situaciones. Las palabras tienen poder. Bendicen o maldicen. Jesús dijo que daremos cuenta de cada palabra ociosa, pues por nuestras palabras seremos justificados, y por nuestras palabras seremos condenados. Salomón escribió que la muerte y la vida están en poder de la lengua.
El Salmo 46 es otro salmo donde vemos la imagen de aguas desbordadas que traen destrucción.
Salmo 46:1-3: «Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en tiempos de angustia. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra tiemble y los montes se hundan en el mar; aunque sus aguas rujan y se agiten, y los montes se estremezcan con su furia. Selah.»
Aunque las calumnias intenten inundar nuestra alma a través de la prensa, nuestros enemigos, nuestro adversario espiritual o incluso nuestros seres queridos, no perderemos la esperanza ni desfalleceremos. Dios ha prometido ser nuestro refugio y nuestra ayuda segura en los momentos de angustia, cuando las aguas se desbordan en nuestra alma y casi nos ahogan en el desaliento, la ansiedad y la incredulidad.
Jonás vivió una experiencia similar: cayó en condenación por su desobediencia al Señor. Tras ser tragado por una ballena, pasó tres dÃas y tres noches sumido en la desesperación. Finalmente, Jonás rechazó las mentiras del enemigo y proclamó: «La salvación viene del Señor». Dejó de prestar atención a las mentiras del enemigo y recordó la misericordia del Señor. Clamó a Dios en su angustia, y el Señor lo escuchó. La ballena vomitó a Jonás en tierra firme, y Jonás pronto emprendió la misión que antes se habÃa negado a cumplir.
En IsaÃas encontramos una promesa alentadora del Señor: que estará con nosotros en nuestros momentos de tribulación.
IsaÃas 43:2 «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y por los rÃos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará».
Salmo 124:6-8 «Bendito sea el Señor, que no nos ha entregado como presa a sus dientes. Nuestra alma ha escapado como un ave de la trampa del cazador; la trampa se rompió, y escapamos». Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, creador del cielo y de la tierra.
Tengo un testimonio interesante sobre el Salmo mencionado. En julio de 1990, cinco familias misioneras que vivÃan juntas en una comunidad fueron detenidas por la policÃa de Barcelona en una redada al amanecer. Se les acusó de fraude, de pertenecer a una «asociación ilegal», que en aquel entonces incluÃa a ETA —un grupo terrorista—, y de no tener a sus hijos matriculados en el sistema escolar local. Sus hijos fueron retirados y llevados a centros gubernamentales para menores abandonados. No hubo ninguna advertencia ni intervención gubernamental con la comunidad misionera antes de la redada.
Mientras tanto, en la prensa, las familias misioneras fueron acusadas de abuso de menores y de pertenecer a una secta sexual, de estafar a sus amigos y conocidos. El gobierno declaró que los adultos probablemente recibirÃan 20 años o más de prisión cada uno por sus crÃmenes.
Fue entonces cuando tres de las mujeres del grupo emprendieron un viaje para recaudar fondos a Zaragoza, otra parte de España. Como solÃa ocurrir en estos viajes de fe, confiaron en Dios para su alojamiento. En Zaragoza, conocieron y se hospedaron con una mujer que estudiaba para ser monja. Como era costumbre entre las misioneras, dedicaban un tiempo a la oración y la devoción antes de comenzar el dÃa. La novicia también tenÃa su propio tiempo de oración de manera similar.
Las misioneras estaban lidiando con la difamación que las acosaba. Les costaba mucho salir adelante y continuar con su labor de recaudación de fondos. Cuestionaban sus propias creencias. La novicia era consciente de su estado psicológico. Una mañana, se acercó y compartió con ellas el Salmo mencionado anteriormente. Les dijo que no sabÃa por lo que estaban pasando, pero que Dios le habÃa mostrado que debÃa compartir ese salmo con ellos.
Tal como dice el salmo: «Si no hubiera sido por el Señor, que estuvo de su lado, cuando los hombres se levantaron contra ellos, habrÃan sido engullidos rápidamente. Las aguas los habrÃan anegado y penetrado en sus almas». Pero no fue asÃ, porque el Señor estaba de su lado. A pesar del poder del gobierno de Barcelona y la ayuda de los principales medios de comunicación, el Señor les abrió una vÃa de escape. Rompió la trampa del enemigo.
Un año después de que los niños fueran secuestrados por el departamento de bienestar social de Barcelona, fueron devueltos a sus padres. Cuatro años después, tanto el Tribunal Penal como el Tribunal Constitucional declararon inocentes a sus padres de todos los cargos. Su ayuda habÃa sido en nombre del Señor, creador del cielo y de la tierra. Clamaron y el Señor los escuchó, y los libró de todas sus aflicciones, tal como predijo el salmo.
24/06/2026
