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Tuesday, June 2, 2026

Sobre esta roca edificaré mi iglesia


Dennis Edwards

Mateo 16:13-18

«Cuando JesĂşs llegĂł a la regiĂłn de Cesarea de Filipo, preguntĂł a sus discĂ­pulos: “¿QuiĂ©n dice la gente que soy yo, el Hijo del Hombre?”. Ellos respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, ElĂ­as; y otros, JeremĂ­as o alguno de los profetas”. Él les preguntĂł: “Y vosotros, ¿quiĂ©n decĂ­s que soy yo?”. SimĂłn Pedro respondiĂł: “TĂş eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. JesĂşs le dijo: “Bienaventurado eres, SimĂłn, hijo de Jonás, porque no te lo revelĂł la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tĂş eres Pedro, y sobre esta roca edificarĂ© mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.»

La Iglesia CatĂłlica utiliza estos versĂ­culos para mostrar que JesĂşs edificĂł su iglesia sobre Pedro. Afirman que Pedro fue el primer Papa con autoridad divina para liderar la cristiandad. Analicemos las Escrituras para intentar descifrar lo que JesĂşs realmente querĂ­a decir.

En primer lugar, el nombre Pedro proviene del griego «petros», que significa piedra o roca. JesĂşs se referĂ­a a Pedro como la piedra o roca sobre la cual edificarĂ­a su iglesia, o bien a la declaraciĂłn que Pedro acababa de hacer: la proclamaciĂłn de que JesĂşs es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Nos gusta usar las Escrituras para interpretarlas, asĂ­ que examinemos otros pasajes donde se utiliza la imagen de la piedra o la roca en ellas.

Mateo 21:33-42

«Escuchen otra parábola: Un terrateniente plantĂł una viña, la cercĂł, cavĂł un lagar y construyĂł una torre. La arrendĂł a unos labradores y se fue a un paĂ­s lejano. Cuando se acercĂł la vendimia, enviĂł a sus siervos a los labradores para que recibieran la cosecha. Pero los labradores tomaron a sus siervos, golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a otro. Luego enviĂł a otros siervos, más que los primeros, y les hicieron lo mismo. Finalmente, les enviĂł a su hijo, diciendo: “Respetarán a mi hijo”. Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sĂ­: “Este es el heredero. Vamos, matĂ©moslo y apoderĂ©monos de su herencia”. AsĂ­ que lo tomaron, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. “Por lo tanto, cuando el dueño de la viña venga, ¿quĂ© hará con aquellos labradores?”» Le dijeron: «Ă‰l destruirá miserablemente a esos malvados y arrendará su viña a otros labradores que le entregarán los frutos a su tiempo». JesĂşs les dijo: «¿Nunca han leĂ­do en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en la piedra angular. Esto lo ha hecho el Señor, y es admirable a nuestros ojos”?»

Jesús, citando el Salmo 118:23-24, parece estar diciendo que Él es la piedra que los líderes religiosos han rechazado y que se convertirá en la piedra angular, o la piedra más importante del edificio de Dios.

En el libro de los Hechos, encontramos al mismo Pedro haciendo la misma comparaciĂłn. Hechos 4:7-12.

«Y poniĂ©ndolos en medio, les preguntaron: “¿Con quĂ© poder o en quĂ© nombre has hecho esto?”» Entonces Pedro, lleno del EspĂ­ritu Santo, les dijo: «Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: Si hoy somos juzgados por alguna buena obra hecha a un hombre indefenso, por la cual fue sanado, sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel que por el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitĂł de entre los muertos, por Ă©l este hombre está aquĂ­ sano ante ustedes. Esta es la piedra que ustedes, los constructores, desecharon, la cual se ha convertido en la piedra angular. Y en ningĂşn otro hay salvaciĂłn, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos».

Vemos a Pedro citando los Salmos y llamando explícitamente a Jesús la piedra que fue rechazada por los líderes religiosos judíos, convirtiéndose en la piedra angular, o la piedra más importante en la edificación espiritual de Dios. Vayamos a la primera epístola de Pedro y veamos lo que escribe allí. 1 Pedro 2:4-9.

«Acercándose a Él como a una piedra viva, rechazada ciertamente por los hombres, pero escogida por Dios y preciosa, ustedes tambiĂ©n, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por eso tambiĂ©n está escrito: “He aquĂ­, yo pongo en Sion la piedra angular principal, escogida y preciosa; y el que cree en Él no será avergonzado”. Por lo tanto, para ustedes que creen, Él es precioso; pero para los que son desobedientes, “la piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular”, y “piedra de tropiezo y roca de escándalo”. Tropiezan, siendo desobedientes a la palabra, para la cual tambiĂ©n fueron destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, naciĂłn santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de aquel que los llamĂł de las tinieblas a su luz admirable».

Pedro llama continuamente a JesĂşs la piedra angular del edificio de Dios. Dios edifica su iglesia sobre JesĂşs, no sobre Pedro. JesĂşs cambiĂł el nombre de SimĂłn a Pedro, que significa «piedra». Nosotros, que creemos y seguimos a JesĂşs, somos piedras vivas. El apĂłstol Pedro forma parte del templo de Dios, la iglesia de piedras vivas, y nosotros tambiĂ©n. Pedro lo reconoce en su epĂ­stola.

El apĂłstol Pablo utiliza la misma imagen de JesĂşs como la piedra angular en sus epĂ­stolas. 1 Corintios 3:11: «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo». Pablo nos recuerda que el Ăşnico fundamento de la iglesia es JesĂşs. Efesios 2:20: «Edificados sobre el fundamento de los apĂłstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular».


En la parábola de Jesús sobre edificar nuestra casa sobre la roca, vemos que la Palabra es el fundamento sobre el cual debemos edificar nuestra vida. Mateo 7:24. Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Jesús es esa Roca. La palabra de Dios es la Roca.

Volvamos a Mateo 21:42-44:

«JesĂşs les dijo: ¿No habĂ©is leĂ­do en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores, esa ha llegado a ser la piedra angular; esto es obra del Señor, y es admirable a nuestros ojos”? Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado, y será dado a una naciĂłn que produzca sus frutos. Y cualquiera que caiga sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien caiga, lo hará polvo».

Aquí vemos la imagen de caer sobre una piedra o de que la piedra caiga sobre nosotros. Antes de decidir qué significa esto, veamos Daniel 2, donde vimos otra piedra. Daniel 2:34-35

«Viste que una piedra, cortada sin intervenciĂłn humana, golpeĂł la imagen en sus pies, que eran de hierro y barro, y los hizo pedazos. Entonces el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro se hicieron pedazos juntos, y quedaron como la paja de las eras de verano; y el viento se los llevĂł, y no se hallĂł lugar para ellos. Y la piedra que golpeĂł la imagen se convirtiĂł en una gran montaña que llenĂł toda la tierra».

Jesús es la piedra cortada sin intervención humana que regresará y destruirá los imperios del hombre y establecerá su Reino Milenario. Así que, una vez más, vemos a Jesús como una imagen de piedra.

En el Salmo 18:1-2 vemos que David llama a Dios su roca: «Te amarĂ©, oh Jehová, fortaleza mĂ­a. Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios, mi fortaleza, en quien confiarĂ©; mi escudo, el cuerno de mi salvaciĂłn y mi torre alta». JesĂşs es la roca. Releamos Mateo 21:44: «Y cualquiera que caiga sobre esta piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo hará polvo». JesĂşs dice: «Caed sobre mĂ­ y serĂ©is quebrantados, y yo os levantarĂ©. O dejad que yo caiga sobre vosotros en mi ira y os harĂ© polvo».

Salmo 51:17: «Los sacrificios que agradan a Dios son un espĂ­ritu quebrantado; un corazĂłn contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás». Dios puede habitar en nosotros cuando estamos quebrantados. Salmo 34:18: «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazĂłn; salva a los de espĂ­ritu contrito». Salmo 147:3: «Ă‰l sana a los quebrantados de corazĂłn y venda sus heridas». IsaĂ­as 61:1 «El EspĂ­ritu del Señor está sobre mĂ­, porque el Señor me ha ungido para predicar buenas nuevas a los mansos; me ha enviado a vendar a los quebrantados de corazĂłn, a proclamar libertad a los cautivos y a abrir la cárcel a los prisioneros».

Dios quiere quebrantar nuestros corazones endurecidos a travĂ©s del sufrimiento, salvarnos y darnos un corazĂłn capaz de amar. Ezequiel 36:26 «Os darĂ© un corazĂłn nuevo, y pondrĂ© un espĂ­ritu nuevo dentro de vosotros; quitarĂ© de vuestra carne el corazĂłn de piedra y os darĂ© un corazĂłn de carne». Dios está cerca de los quebrantados de corazĂłn. Él puede sanar nuestros corazones heridos para que seamos instrumentos de su amor.

Cabe mencionar que el apĂłstol Pedro fue fundamental en las etapas iniciales de la Iglesia primitiva. La palabra «iglesia» se refiere a un grupo de creyentes llamados, o a un grupo de creyentes apartados del mundo. Pedro fue uno de los personajes clave que Dios usĂł para impulsar el cristianismo. Pero Pedro no fue la piedra sobre la que JesĂşs edificĂł su Iglesia. La piedra, la piedra angular o el fundamento, no era otro que Él mismo y el hecho de que Él es el MesĂ­as, el Hijo del Dios viviente.

La importancia de edificar sobre la piedra angular [1] IsaĂ­as 28:16

Por tanto, asĂ­ dice el Señor Dios: «He aquĂ­, yo pongo en Sion una piedra por fundamento, una piedra probada, una piedra angular preciosa, un fundamento seguro; el que cree no se apresurará».

Históricamente, la piedra angular era la parte más importante de cualquier edificio. El peso total de una edificación descansaba sobre esta piedra en particular, que, si se quitaba, derrumbaría toda la estructura. La piedra angular también era la clave para mantener rectos los muros. Los constructores tomaban medidas a lo largo de los bordes de esta parte del edificio. Si la piedra angular se colocaba correctamente, los canteros podían estar seguros de que todas las demás esquinas del edificio también estarían en los ángulos adecuados. Así, la piedra angular se convirtió en un símbolo de aquello que mantenía unida la vida.

En tiempos de Isaías, los líderes de Israel optaron por depositar su seguridad en una piedra angular diferente. Decidieron confiar en su propia astucia política. Mediante diversas alianzas militares, creyeron que podrían mantener unida a su nación. Sin embargo, finalmente, esta frágil piedra angular falló e Israel fue llevado cautivo por los babilonios.

Pero Dios declaró a través de Isaías que establecería una piedra angular que nunca fallaría: una piedra en la que se podía confiar porque había sido probada y demostrada como preciosa y segura.

Los escritores del Nuevo Testamento reconocieron que esta piedra era Jesucristo. El Salvador dijo de sĂ­ mismo: «¿No han leĂ­do en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores, esa ha llegado a ser la piedra angular”?» (Mateo 21:42). El apĂłstol Pedro repitiĂł la profecĂ­a de IsaĂ­as y añadiĂł: «Y el que cree en Ă©l no será avergonzado» (1 Pedro 2:6).

Cuando las presiones de la vida te agobian, solo hay una piedra angular capaz de soportar el peso. Cuando necesitas guía con urgencia, solo hay una piedra angular en la que puedes confiar para mantener tu vida recta. Esa piedra angular es Jesús. Confía en él en cada aspecto de tu vida y verás que nunca falla. Él no es solo una roca; es la piedra angular.

[1] https://www.backtothebible.org/post/building-on-the-cornerstone

Publicado originalmente el 27 de marzo de 2023

Sunday, May 31, 2026

O Segredo para Vencer: Um Coração Agradecido

 


Dennis Edwards

Eu estava a estudar sobre gratidĂŁo e louvor. Deparei-me com um versĂ­culo interessante que, de repente, me revelou a importância crucial de ter um coração agradecido e cheio de louvor. O apĂłstolo Paulo deu-nos, nas suas epĂ­stolas, dois princĂ­pios fundamentais para uma vida vitoriosa e positiva. NĂşmero 1) “Em tudo dai graças, porque esta Ă© a vontade de Deus em Cristo Jesus, vosso Senhor.” [1 Tessalonicenses 5:18] NĂşmero 2) “Sabemos que todas as coisas cooperam para o bem daqueles que amam a Deus, daqueles que sĂŁo chamados segundo o seu propĂłsito.” [Romanos 8:28]


Estes dois versĂ­culos tĂŞm-me sustentado ao longo da minha vida cristĂŁ. Os dois princĂ­pios que Paulo enfatiza sĂŁo a gratidĂŁo e uma fĂ© confiante de que Deus está no controlo das nossas vidas. Se continuarmos a agradecer-Lhe e a viver em louvor, apesar das circunstâncias, Deus transformará todos os problemas e dificuldades no nosso bem. Ele fortalecerá o nosso caráter cristĂŁo e fará de nĂłs instrumentos mais Ăşteis nas Suas mĂŁos. Se pudermos confiar n’Ele naqueles momentos em que parece que nos abandonou e nĂŁo cumpriu as Suas promessas, Ele pode transformar esses momentos sombrios e trazer alegria do sofrimento e beleza das cinzas.


O livro mais antigo da BĂ­blia, segundo a data em que foi escrito, Ă© o livro de Job. Acredita-se que Job tenha sido escrito por volta da Ă©poca de AbraĂŁo, cerca de 2000 a.C. Os primeiros capĂ­tulos de GĂ©nesis sĂŁo anteriores a estas datas, mas MoisĂ©s editou e compilou GĂ©nesis na forma que temos hoje por volta de 1500 a.C. Embora Job aborde muitos temas teolĂłgicos, a essĂŞncia da histĂłria Ă© confiar em Deus quando parece que Ele nĂŁo está a cumprir as Suas promessas. Job Ă© um homem que teme e obedece a Deus. Quando os seus dez filhos estavam em casa a festejar, Job levantava-se cedo e oferecia um holocausto ao Senhor por cada um deles, dizendo: “Talvez os meus filhos tenham pecado e amaldiçoado a Deus no seu coração” [Job 1:5]. A BĂ­blia diz: “Assim fazia JĂł continuamente”. [Job 1:5]


De acordo com a histĂłria, Satanás tem permissĂŁo para testar Job. Deus dá a Satanás permissĂŁo para atacar Job, os seus bens, o seu sustento, os seus filhos e atĂ© a sua saĂşde, mas sem tirar a vida a Job. Job, o homem aparentemente justo, perde todos os seus bens, os seus rebanhos, o seu gado e os seus camelos, a vida dos seus dez filhos e a sua prĂłpria saĂşde. A sua esposa, em desespero, exclama: “Ainda confias nele? Amaldiçoa a Deus e morre!” Job responde: “NĂŁo falem como a incrĂ©dula, mulheres insensatas. NĂŁo receberemos o bem da mĂŁo de Deus, e nĂŁo receberemos o mal?” [JĂł 2:10] “Em tudo isto, JĂł nĂŁo pecou com os seus lábios.” [JĂł 2:10] JĂł tinha dito antes: “Nu saĂ­ do ventre de minha mĂŁe e nu voltarei para lá; o Senhor deu, e o Senhor tirou; bendito seja o nome do Senhor.” [JĂł 1:21] “Em tudo isto JĂł nĂŁo pecou, ​​nem atribuiu a Deus qualquer culpa insensata.” [Job 1:22]

Contudo, na sua dor, Job está tĂŁo desanimado que anseia pela morte. “Ah, se eu pudesse ter o que pedi, e se Deus me concedesse o que tanto desejo! AtĂ© mesmo que Deus se agradasse em me destruir, que ele soltasse a sua mĂŁo e me cortasse o corpo!” [JĂł 6:8-9] É assim que nos sentimos quando uma grande calamidade afronta a nossa vida. Ansiamos pela sepultura e pelo alĂ­vio da dor e do sofrimento.


MoisĂ©s foi outro profeta de Deus que pediu a Deus que pusesse fim Ă  sua vida. Podemos ler isto em NĂşmeros 11:10-15. “MoisĂ©s ouviu o povo de cada famĂ­lia a lamentar-se Ă  entrada das suas tendas. O Senhor ficou extremamente irado, e MoisĂ©s ficou perturbado. Perguntou ao Senhor: ‘Porque trouxeste esta aflição sobre o teu servo?’” O que fiz eu para te desagradar, a ponto de me impor o fardo de todo este povo? Por acaso concebi-o? Por acaso dei-o Ă  luz? Porque me dizes que o leves nos braços, como uma ama carrega um bebĂ©, atĂ© Ă  terra que prometeste sob juramento aos seus antepassados? Onde arranjarei carne para alimentar todo este povo? Suplicam-me: ‘Dá-nos carne para comer!’ NĂŁo posso carregar todo este povo sozinha; o fardo Ă© demasiado pesado para mim. Se Ă© assim que me vais tratar, mata-me, se encontrei graça aos teus olhos, e nĂŁo me deixes enfrentar a minha prĂłpria ruĂ­na.


No caso de MoisĂ©s, o fardo do trabalho e da responsabilidade parecia ser demasiado para ele suportar, pelo que MoisĂ©s suplicou a Deus que pusesse fim Ă  sua vida. Em vez de acabar com a sua vida, Deus levantou 70 anciĂŁos de Israel para ajudar MoisĂ©s a carregar o fardo dos filhos de Israel. Deus respondeu ao clamor de MoisĂ©s e aliviou o seu fardo. Lemos na epĂ­stola do apĂłstolo Paulo: “NĂŁo vos sobreveio nenhuma tentação que nĂŁo fosse comum aos homens; mas Deus Ă© fiel e nĂŁo vos tentará alĂ©m das vossas forças; pelo contrário, juntamente com a tentação, vos proverá livramento, para que a possais suportar.” [1 CorĂ­ntios 10:13] Deus normalmente providencia um escape para que possamos suportar o que quer que nos esteja a afligir.


Elias foi outro profeta com feitos e realizações extraordinárias e, no entanto, apĂłs a sua grande vitĂłria contra os profetas de Baal no Monte Carmelo, vemo-lo fugir para salvar a sua vida. Do Monte Carmelo, a cerca de 200 km a norte de JerusalĂ©m, na regiĂŁo de NazarĂ©, atĂ© BersabĂ©, a cerca de 50 km a sul de JerusalĂ©m, vemos Elias, exausto e sem forças, a pedir a Deus que lhe tirasse a vida. 1 Reis 19:4: “Mas ele caminhou um dia inteiro (de BersabĂ©) pelo deserto; chegou e sentou-se debaixo de um zimbro; e pediu para si a morte; e disse: Basta! Agora, Senhor, tira-me a vida, porque nĂŁo sou melhor do que os meus pais.” Deus atendeu Ă s suas orações, dando-lhe alimento de anjo para fortalecer o seu corpo, para que pudesse viajar ainda mais longe dos seus inimigos atĂ© ao Monte Horeb, onde Deus lhe concedeu um descanso. ApĂłs um tempo a sĂłs com Deus na montanha, onde Deus supriu todas as suas necessidades, os pássaros alimentaram-no com carne duas vezes por dia e havia um riacho de água pura da montanha, Elias foi fortalecido e novamente estava pronto para realizar a obra de Deus com uma nova e melhor compreensĂŁo e fĂ©.


Voltando a Job, lemos em Job 13:15 a famosa declaração de fĂ© de Job: “Ainda que me mate, nele confiarei”. Por outras palavras, mesmo que Deus pareça estar a agir contrariamente Ă  sua prĂłpria palavra e Ă  sua prĂłpria natureza, ainda assim confiarei n’Ele. AbraĂŁo passou pelo mesmo teste quando lhe foi pedido que sacrificasse o seu Ăşnico filho prometido, Isaac. A prática do sacrifĂ­cio de crianças era uma prática pagĂŁ, uma doutrina de demĂłnios, e, no entanto, Deus exigia que AbraĂŁo a seguisse? Quando chegou a hora do sacrifĂ­cio, AbraĂŁo obedeceu e Deus disse: “Agora sei que temes a Deus, pois nĂŁo me negaste o teu filho, o teu Ăşnico filho” [GĂ©nesis 22:12b].


Por causa da obediĂŞncia de AbraĂŁo Ă  voz de Deus, mesmo quando parecia que Deus estava a agir contrariamente Ă  sua prĂłpria natureza, Deus abençoou-o e prometeu abençoar o mundo atravĂ©s da sua descendĂŞncia. AbraĂŁo tornou-se o pai da fĂ©. Tanto Job como AbraĂŁo tinham fĂ©. As Escrituras dizem-nos: “Sem fĂ© Ă© impossĂ­vel agradar a Deus”. [Hebreus 11:6] O que Ă© a fĂ© senĂŁo a tranquila confiança de que Deus está no controlo e, de alguma forma, fará com que todas as coisas, todas as situações, cooperem para o nosso bem, se continuarmos a confiar n’Ele? Mas, se por algum motivo Deus nĂŁo nos libertar, curar ou salvar, a fĂ© confia e obedece, aconteça o que acontecer.


Na cruz do Calvário, Jesus clamou: “Meu Deus, meu Deus, porque me abandonaste?” [Mateus 27:46] Jesus pode ter expressado o sentimento de que Deus o tinha abandonado e nĂŁo tinha cumprido as Suas promessas. Se temos o sentimento de abandono, como atĂ© alguns dos profetas de Deus expressaram, podemos esperar que Jesus tenha experimentado esse abandono. Hebreus 4:15 diz: “Porque nĂŁo temos um sumo sacerdote que nĂŁo possa compadecer-se das nossas fraquezas; antes, foi tentado em todas as coisas, Ă  nossa semelhança, mas sem pecado.” A frase está escrita com uma dupla negação. Uma dupla negação Ă© uma afirmação. Assim sendo, podemos ler o versĂ­culo: “Pois temos um sumo sacerdote que se compadece das nossas fraquezas”. Jesus compadece-se das nossas fraquezas, o que se deve traduzir em nĂłs na fĂ© para fazermos o que está escrito no versĂ­culo seguinte: “Aproximemo-nos, pois, com confiança do trono da graça, para que possamos alcançar misericĂłrdia e achar graça, a fim de sermos ajudados em tempo oportuno” [Hebreus 4:16].

Jesus estava, na verdade, a citar o Salmo 22, onde David, mil anos antes, profetizou sobre a morte do Messias. Os versĂ­culos um e dois concluem este sentimento de abandono: “Porque estás tĂŁo longe de me socorrer e de ouvir o meu clamor? Ă“ meu Deus, clamo de dia, e tu nĂŁo me ouves; de noite, e nĂŁo me calo”. É assim que nos sentimos naqueles momentos da vida em que alguma tragĂ©dia nos atinge e parece que Deus está em silĂŞncio. Mas o Salmista nĂŁo permanece neste estado de lamento. Ele repreende as suas dĂşvidas e proclama: “Mas tu Ă©s santo, Ăł tu que habitas entre os louvores de Israel” [Salmo 22:3]. Deus habita nos nossos louvores, nĂŁo nos nossos lamentos. Precisamos de nos elevar acima dos nossos medos, dĂşvidas e preocupações, e louvar a Deus apesar das incertezas do momento.


Agora, vejamos o versĂ­culo que me impactou profundamente quando eu estudava louvor e gratidĂŁo: Romanos 1:21: “Porque, tendo conhecido a Deus, nĂŁo o glorificaram como Deus, nem lhe renderam graças; antes, os seus raciocĂ­nios se tornaram nulos e o seu coração insensato obscureceu-se”.


Pense nos filhos de Israel com MoisĂ©s. Quando conheceram Deus, tendo visto os Seus milagres sobre os egĂ­pcios, nem por isso O glorificaram como Deus, porque ainda tinham os deuses egĂ­pcios no seu coração. Como resultado de nĂŁo amarem verdadeiramente o Senhor, seu Deus, com todo o seu coração, mente, corpo e alma; Eles tornaram-se ingratos. Por outras palavras, começaram a alimentar dĂşvidas que levaram Ă  murmuração e Ă  incredulidade. Por causa da incredulidade, os seus pensamentos tornaram-se vĂŁos e os seus corações obscureceram-se. O salmista diz-nos: “Diz o insensato no seu coração: NĂŁo há Deus.” [Salmo 14:1] O estado de ingratidĂŁo leva ao estado de incredulidade. Ao nĂŁo sermos gratos, estamos a dizer que Deus nĂŁo pode transformar a tragĂ©dia que enfrentamos em & algo bom. Estamos a negar a Deus. Estamos a negar a bondade de Deus para transformar o mal que Ele permite em algo bom para aqueles que confiam n’Ele.


A ingratidĂŁo Ă© semelhante Ă  dĂşvida e Ă  incredulidade. Leva ao endurecimento dos nossos corações e Ă  corrupção dos nossos pensamentos. Se nĂŁo mantivermos a fĂ© em Deus como cerne da nossa forma de pensar, as nossas mentes corrompem-se com os princĂ­pios e filosofias do mundo, a luz da fĂ© no nosso coração obscurece-se e caĂ­mos na incredulidade. O apĂłstolo Paulo adverte-nos em Colossenses 2:6-8: “Portanto, assim como vocĂŞs receberam a Cristo Jesus, o Senhor, continuem a viver nele, enraizados e edificados nele, firmados na fĂ©, como foram ensinados, transbordando de gratidĂŁo. Cuidado para que ninguĂ©m vos engane com filosofias e vĂŁs subtilezas, que se fundamentam na tradição dos homens, nos rudimentos do mundo, e nĂŁo em Cristo.” Reparou como Paulo nos recorda a necessidade de transbordarmos de gratidĂŁo, ou o inimigo da nossa alma entrará com dĂşvidas e incredulidade, o que levará ao obscurecimento do nosso coração e da nossa mente, com a aceitação de filosofias seculares mundanas e Ă­mpias?


Em Hebreus 3:12-14, lemos a grave advertĂŞncia contra cair na incredulidade. “Acautelai-vos, irmĂŁos, para que nenhum de vĂłs tenha um coração perverso e incrĂ©dulo, que se afaste do Deus vivo. Pelo contrário, encorajai-vos uns aos outros todos os dias, enquanto ainda se chama ‘Hoje’, para que nenhum de vĂłs seja endurecido pelo engano do pecado. Pois tornamo-nos participantes de Cristo, se conservarmos firme atĂ© ao fim a nossa confiança inicial.” Como podemos manter a nossa fĂ© firme atĂ© ao fim? Mantendo um coração e uma mente agradecidos. Deve ser por isso que temos 150 salmos de louvor mesmo no meio das nossas BĂ­blias.


A BĂ­blia diz-nos: “NĂŁo haja murmuração nas ruas” [Salmo 144:14b], mas “ofereçamos a Deus continuamente sacrifĂ­cios de louvor, que sĂŁo o fruto dos lábios que confessam o seu nome”. [Hebreus 13:15]


Se está a passar por um período de provação, se Deus parece não estar a responder às suas orações e se está a perguntar se Ele realmente o ama e se preocupa consigo, não desanime. Levante as mãos que estão caídas, endireite a postura e comece a louvar o Senhor mais uma vez. O louvor é a voz da fé e elevar-te-á do poço do desânimo e da amargura em que o inimigo te quer manter. Enquanto tiver fôlego, louve o Senhor. O louvor é a vitória e pode trazer as maiores vitórias a partir de aparentes derrotas. Quando Josafá e os filhos de Judá começaram a louvar o Senhor, Deus avançou e derrotou os três exércitos que vinham contra eles. 2 Crónicas 20.


“Depois disto, os filhos de Moabe, os filhos de Amon e outros, alĂ©m dos amonitas, vieram contra Josafá para a batalha.”… “Josafá teve medo e resolveu buscar o Senhor, proclamando um jejum em toda a Judá. E Judá reuniu-se para pedir ajuda ao Senhor; de todas as cidades de Judá vieram buscar ao Senhor. …EntĂŁo Josafá disse: Ă“ Senhor Deus de nossos pais, Ă©s tu Deus nos cĂ©us? NĂŁo dominas sobre todos os reinos das nações? Nas tuas mĂŁos nĂŁo há poder e força, de modo que ninguĂ©m te pode resistir? NĂŁo Ă©s tu o nosso Deus, que expulsaste os habitantes desta terra de diante do teu povo Israel e a deste para sempre Ă  descendĂŞncia de AbraĂŁo, teu amigo? …dizendo: Se, quando nos sobrevier o mal, como a espada, o juĂ­zo, a peste ou a fome, estivermos diante desta casa e em tua presença, (pois o teu nome está nesta casa) e clamarmos a ti em nossa aflição, entĂŁo tu nos ouvirás e nos ajudarás… Ă“ nosso Deus, nĂŁo os julgarás? Pois nĂŁo temos força para enfrentar esta grande multidĂŁo que vem contra nĂłs; nem sabemos o que fazer; mas os nossos olhos estĂŁo fixos em ti. E todo o Judá se pĂ´s diante do Senhor, com os seus pequeninos, as suas mulheres e os seus filhos. …NĂŁo precisarĂŁo de lutar nesta batalha; tomai posição, ficai quietos e vede a salvação do Senhor convosco, Ăł Judá e JerusalĂ©m; nĂŁo tenham medo nem se assustem; amanhĂŁ, ide ao seu encontro, porque o Senhor estará convosco.” …


E, tendo Josafá consultado o povo, designou cantores para o Senhor, para que louvassem a beleza da santidade, enquanto marchavam à frente do exército, dizendo: Louvai o Senhor, porque a sua misericórdia dura para sempre. E, quando começaram a cantar e a louvar, o Senhor preparou emboscadas contra os seus inimigos que tinham vindo contra Judá; e foram derrotados. Pois os filhos de Amon e de Moab levantaram-se contra os habitantes do monte Seir, com o intuito de os matar e destruir completamente; e, depois de exterminarem os habitantes de Seir, cada um ajudou a destruir o outro. Quando Judá chegou... havia cadáveres caídos por terra, e ninguém escapou... Então, todos os homens de Judá e de Jerusalém, com Josafá à frente, voltaram para Jerusalém com alegria, pois o Senhor os tinha feito alegrar sobre os seus inimigos. E foram a Jerusalém com saltérios, harpas e trombetas, para a casa do Senhor. E o temor de Deus tomou conta de todos os reinos daquelas terras, quando ouviram dizer que o Senhor combatia os inimigos de Israel. Assim, o reino de Josafá ficou tranquilo, pois o seu Deus deu-lhe a paz em todas as suas fronteiras.


Talvez sinta que trĂŞs exĂ©rcitos estĂŁo a vir contra si. Talvez tenha problemas financeiros, problemas de saĂşde ou problemas familiares, ou tudo isto junto, e nĂŁo consiga ver a vitĂłria. “Levantai as mĂŁos no santuário e louvai o Senhor.” [Salmo 134:2] Comece a louvar o Senhor, independentemente da forma como se sente. Deus virá. Ele responderá. Ele salvará. Vamos rever juntos o Salmo 100. “Aclamem o Senhor, todos os habitantes da terra! Sirvam ao Senhor com alegria; apresentem-se diante dele com cânticos. …entrem pelas suas portas com ações de graças e nos seus átrios com louvor; deem-Lhe graças e bendigam o seu nome. Porque o Senhor Ă© bom; a sua misericĂłrdia dura para sempre, e a sua fidelidade, de geração em geração.” Use a arma do louvor e da gratidĂŁo e a vitĂłria chegará.


Publicado originalmente a 28 de agosto de 2023

Wednesday, May 27, 2026

Tras la Furia Pagana, ¿QuĂ© Sigue? - Parte 3


Dennis Edwards

Para volver a la Parte 1.

La Parábola de las Diez Novias

Mateo 25:1-5 «Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vĂ­rgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no llevaron aceite consigo; pero las prudentes llevaron aceite en sus vasijas junto con sus lámparas. Mientras el novio tardaba, todas cabecearon y se durmieron.»

Mateo 25:6-9 «A medianoche se oyĂł un clamor: “¡AquĂ­ viene el novio! ¡Salid a recibirlo!”. Entonces todas aquellas vĂ­rgenes se levantaron y prepararon sus lámparas. Las insensatas dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.”» Pero las prudentes respondieron: «No, no sea que falte para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas».

Mateo 25:10-13: «Mientras ellas iban a comprar, llegĂł el novio; y las que estaban preparadas entraron con Ă©l a las bodas, y se cerrĂł la puerta. DespuĂ©s llegaron tambiĂ©n las otras vĂ­rgenes, diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”. Pero Ă©l respondiĂł: “De cierto os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabĂ©is ni el dĂ­a ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá”».

La parábola parece indicar que no todos los creyentes de la llamada «iglesia» entrarán en el banquete de bodas. ¿Se perderá la mitad de la «iglesia» el banquete de bodas? Si se lo perdieron, ¿se perdieron tambiĂ©n el Rapto que lo precediĂł?

En las Escrituras, el «aceite» representa al EspĂ­ritu Santo. David fue ungido con aceite por Samuel para convertirse en rey de Israel sobre sus hermanos, porque su corazĂłn estaba bien con Dios. Cuando el rey SaĂşl fue ungido con aceite, pronto fue bautizado con el EspĂ­ritu Santo, profetizĂł y pasĂł tiempo en la escuela de profetas. En aquel tiempo se decĂ­a: "¿Se ha convertido SaĂşl en uno de los profetas?". En el libro de los Hechos se nos dice que el Señor da su EspĂ­ritu Santo a quienes le obedecen. Son los obedientes quienes son llenos del EspĂ­ritu Santo y tienen aceite en sus lámparas.

¿QuĂ© significa entonces que no tuvieran aceite en sus lámparas? ¿Por quĂ© eso provocĂł que fueran excluidos de la ceremonia de matrimonio y que el Señor les dijera: "No los conozco"? ¿Perdieron su salvaciĂłn? ¿Acaso nunca tuvieron una relaciĂłn con JesĂşs?

Algunas de estas preguntas son difĂ­ciles de responder. Si creemos que una vez salvos, siempre salvos, debemos concluir que estos no fueron salvos. Sin embargo, en la parábola parece que esperaban el regreso del Señor y que llevaban tiempo con aceite en sus lámparas. Por lo tanto, parece que habĂ­an mantenido una relaciĂłn con el Señor, pero que esta se habĂ­a enfriado. ¿Perdieron su salvaciĂłn o sus recompensas? Que JesĂşs les dijera: «No os conozco», suena bastante fuerte.

En la parábola observamos que algunas de las vírgenes que esperaban al novio eran prudentes, mientras que otras eran insensatas. Al examinar una parábola anterior, podemos comprender mejor la situación.

Mateo 7:24-27 “Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mĂ­as y las pone en práctica, será semejante a un hombre prudente que edificĂł su casa sobre la roca. CayĂł la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa; pero no cayĂł, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que oye estas palabras mĂ­as y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificĂł su casa sobre la arena. CayĂł la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y golpearon contra aquella casa; y cayĂł, y grande fue su ruina.”

Al comparar ambas parábolas, puede que las vĂ­rgenes prudentes fueran aquellas que oyeron y obedecieron la voluntad del Padre, mientras que las vĂ­rgenes insensatas fueron aquellas que oyeron cuál era la voluntad del Padre, pero no la cumplieron. ¿Acaso perdieron su salvaciĂłn, o simplemente no recibieron ninguna recompensa celestial, o no fueron salvas en primer lugar? ¿Eran falsos creyentes? Sea como fuere, no entrarán en el banquete de bodas.

Mateo 7:21-23: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán entonces: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”. Y entonces les declararĂ©: “Nunca os conocĂ­; apartaos de mĂ­, hacedores de maldad”».

Aquellos que estaban en el ministerio por beneficio personal, como dinero, poder o fama, y ​​no realmente por JesĂşs, serán desenmascarados en aquel dĂ­a. JesĂşs los llama hacedores de maldad. El apĂłstol Pablo los llama lobos feroces.

Hechos 20:29-30 «Porque sĂ© que despuĂ©s de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sĂ­ a los discĂ­pulos».

El apóstol Pedro también aborda este problema.

2 Pedro 2: 1-3a «Pero tambiĂ©n hubo falsos profetas entre el pueblo, asĂ­ como habrá falsos maestros entre vosotros, quienes introducirán encubiertamente herejĂ­as destructivas, negando incluso al Señor que los redimiĂł, y atraerán sobre sĂ­ mismos una destrucciĂłn repentina.

Y muchos seguirán sus caminos perniciosos; por causa de ellos, el camino de la verdad será difamado. Y por codicia, con palabras engañosas, se aprovecharán de vosotros; su condenaciĂłn, que ya lleva tiempo acercándose, no se demora, y su perdiciĂłn no duerme.»

En el Antiguo Testamento, Dios señala el mismo problema en el liderazgo de su rebaño.

IsaĂ­as 56:10-12 «Sus centinelas son ciegos; todos son ignorantes, todos son como perros mudos que no ladran; duermen, se recuestan, les encanta dormitar. SĂ­, son perros codiciosos que nunca se sacian, y pastores que no entienden; cada cual mira su propio camino, cada cual busca su ganancia en su propio terreno. "Venid", dicen, "TraerĂ© vino, y nos emborracharemos; y mañana será como hoy, y mucho más abundante"».

JeremĂ­as 6:13 «Porque desde el menor hasta el mayor de ellos, todos se entregan a la codicia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos engañan».

Ezequiel 34:2-5 «Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y diles: AsĂ­ dice Jehová Dios a los pastores: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sĂ­ mismos! ¿No deben los pastores apacentar los rebaños? ComĂ©is la grasa, os vestĂ­s con la lana, matáis a los engordados, pero no apacentáis el rebaño. No habĂ©is fortalecido a los enfermos, ni habĂ©is curado a los enfermos, ni habĂ©is vendado a los heridos, ni habĂ©is traĂ­do de vuelta a los descarriados, ni habĂ©is buscado a los perdidos; sino que los habĂ©is gobernado con fuerza y ​​crueldad. Y se dispersaron, porque no habĂ­a pastor; y se convirtieron en presa de todas las bestias del campo, cuando se dispersaron.»

En el Nuevo Testamento, el apĂłstol Pablo da los requisitos para un verdadero pastor.

1 Timoteo 3:2-7 «Por tanto, es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, Vigilante, sobrio, de buen comportamiento, hospitalario, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas; sino paciente, no pendenciero, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeciĂłn con toda dignidad; (pues si alguien no sabe gobernar su propia casa, ¿cĂłmo cuidará de la iglesia de Dios?). No un novato, no sea que, envaneciĂ©ndose, caiga en la condenaciĂłn del diablo. Además, debe tener buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en el oprobio y en la trampa del diablo.

Dios nos ha advertido repetidamente que seamos diligentes en los asuntos de su Padre, que seamos buenos pastores. Nos ha dicho que amonestemos a los rebeldes, consolemos a los débiles, apoyemos a los necesitados y seamos pacientes con todos. 1 Tesalonicenses 5:14.

Ir a la Parte 4. Mañana

Publicado originalmente el 24 de junio de 2024.

Tuesday, May 26, 2026

Tras la Furia Pagana, ¿QuĂ© sigue? - Parte 2

 

Dennis Edwards

Volver a la Parte 1.

Las Bodas del Cordero

¿QuĂ© sucede durante el perĂ­odo comprendido entre el final de la Gran TribulaciĂłn y la eliminaciĂłn de la abominaciĂłn, unos 30 dĂ­as despuĂ©s? Para comprenderlo mejor, debemos analizar los primeros pasajes de Apocalipsis 19.

Apocalipsis 19:1-4 «DespuĂ©s de esto oĂ­ una gran voz de mucha gente en el cielo, que decĂ­a: ¡Aleluya! ¡La salvaciĂłn, la gloria, la honra y el poder pertenecen al Señor nuestro Dios! Porque verdaderos y justos son sus juicios; pues ha juzgado a la gran ramera, que corrompiĂł la tierra con su fornicaciĂłn, y ha vengado la sangre de sus siervos que les fue impuesta por ella. Y de nuevo decĂ­an: ¡Aleluya! Y el humo de ella subiĂł por los siglos de los siglos. Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios que estaba sentado en el trono, diciendo: AmĂ©n; ¡Aleluya!»

Apocalipsis 19:5-9 “Y saliĂł una voz del trono, que decĂ­a: Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos, y los que le temĂ©is, pequeños y grandes. Y oĂ­ como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como el sonido de fuertes truenos, que decĂ­an: ¡Aleluya! Porque el Señor Dios Todopoderoso reina. AlegrĂ©monos y regocijĂ©monos, y dĂ©mosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y se le concediĂł vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino son las justicias de los santos. Y me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

¿QuĂ© podrĂ­a estar ocurriendo durante esos primeros 30 dĂ­as despuĂ©s del Rapto? SegĂşn Apocalipsis 19, el pueblo de Dios disfrutará de la Cena de Bodas del Cordero. ¡QuĂ© momento tan apropiado para que todos los hijos de Dios celebren juntos en la mesa del Señor y disfruten de su presencia! Su esposa, compuesta por los verdaderos creyentes obedientes, se ha preparado para su celebraciĂłn nupcial.

Otro versĂ­culo de Apocalipsis parece describir el mismo evento.

Apocalipsis 11:18: «Y se enfurecieron las naciones; y ha venido tu ira, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar recompensa a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes; y de destruir a los que destruyen la tierra».

AsĂ­ como la ira de Dios de 75 dĂ­as comienza en la tierra, en los cielos, los santos arrebatados reciben su recompensa. Mientras tanto, Dios ha comenzado a derramar las copas o las garras de su ira sobre aquellos que han estado destruyendo la tierra.

Daniel 12:1: «En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran prĂ­ncipe que defiende a los hijos de tu pueblo; y habrá tiempo de angustia, cual nunca lo hubo desde que existen las naciones hasta aquel tiempo; pero en aquel tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro».

Daniel parece describir el perĂ­odo de la Gran TribulaciĂłn de manera similar a como lo hizo JesĂşs en el Evangelio de Mateo.

Mateo 24:21-22: «Porque entonces habrá gran tribulaciĂłn, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás. Y si aquellos dĂ­as no se acortaran, nadie se salvarĂ­a; mas por causa de los escogidos, aquellos dĂ­as serán acortados».

Al final de la tribulación de 1260 días, Jesús regresa y envía a sus ángeles para reunir a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales.


Mateo 24:29-31: «DespuĂ©s de la tribulaciĂłn de aquellos dĂ­as, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y enviará a sus ángeles con gran sonido de trompeta, y reunirán a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo del cielo hasta el otro».

Daniel 12:2: «Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para vida eterna, y otros para vergĂĽenza y desprecio eterno».

Al igual que en 1 Tesalonicenses 4, vemos que los muertos en Cristo resucitarán primero.

1 Tesalonicenses 4:16: «Porque el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero».

¿Serán aquellos que se consagraron verdaderamente a Cristo y a su mensaje quienes resplandezcan con fuerza? ¿Serán aquellos que hicieron poco quienes sufran el desprecio eterno?

Daniel 12:3: «Los sabios resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que guĂ­an a muchos a la justicia, como las estrellas por los siglos de los siglos».

Quienes hayan sido testigos fieles recibirán una mayor recompensa y brillarán por ello.


Mateo 5:11-12: «Bienaventurados sois cuando os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros falsamente por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; pues asĂ­ persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros».

Mateo 5:14-16: «Vosotros sois la luz del mundo… AsĂ­ alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».


2 Corintios 5:10: «Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda segĂşn lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o malo».

1 Corintios 3:14-15 «Si la obra de alguien permanece, la que ha edificado sobre el terreno, recibirá recompensa. Si la obra de alguien se quema, sufrirá pĂ©rdida; pero Ă©l mismo será salvo, aunque como por fuego.»

2 Timoteo 2:20-21 «En una casa grande no solo hay utensilios de oro y de plata, sino tambiĂ©n de madera y de barro; unos para usos honrosos, y otros para usos deshonrosos. Si alguien, pues, se limpia de estas cosas, será un instrumento para uso honroso, santificado, Ăştil para el Señor y preparado para toda buena obra.»

1 Corintios 4:5 «Por tanto, no juzguĂ©is nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, quien sacará a la luz lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones; entonces cada uno recibirá alabanza de Dios.»

Ir a la Parte 3. Mañana

Publicado originalmente el 24 de junio de 2024.

Sunday, May 24, 2026

¡No te avergĂĽences de la verdad que Dios te ha revelado!


Dennis Edwards

Los discípulos le preguntaron a Jesús cuál sería la señal de su venida y del fin del mundo. En una larga lista de señales, Jesús dijo:

«Ahora bien, el hermano entregará a muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir. Y serĂ©is odiados por todas las naciones por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo». Marcos 13:12-13.

«Y serĂ©is traicionados por vuestros padres, hermanos, parientes y amigos; y a algunos de vosotros los harán morir. Y serĂ©is odiados por todos por causa de mi nombre». Lucas 21:16-17

Desde los albores de la historia, tenemos constancia de familiares que luchan y se matan entre sĂ­. CaĂ­n matĂł a su hermano Abel.

AbsalĂłn, hijo de David, asesinĂł a su medio hermano AmnĂłn.

Bajo los regĂ­menes comunistas, los miembros de una misma familia traicionaban a otros que no eran leales al partido. Durante el dominio nazi en otros paĂ­ses, los informantes delataban a sus vecinos. La familia de Corrie ten Boom, en Holanda, terminĂł en prisiĂłn por haber sido traicionada por una persona que buscaba ayuda, pero que en realidad era simpatizante nazi. En los paĂ­ses musulmanes, lo mismo puede ocurrir durante disturbios, cuando los no musulmanes son traicionados por sus vecinos y entregados a las autoridades.

El apóstol Pablo nos exhorta a soportar las dificultades como buenos soldados de Jesucristo (2 Timoteo 2:3). A no cansarnos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si no desmayamos (Gálatas 6:9). Dice:

«Por lo demás, hermanos mĂ­os, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. VestĂ­os de toda la armadura de Dios, para que podáis resistir las asechanzas del diablo». Efesios 6:10-11.

¿Por quĂ© necesitamos ser fuertes en el Señor, en su poder y fortaleza? Porque luchamos contra poderosas fuerzas espirituales.

«Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes». Efesios 6:12

«Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el dĂ­a malo, y habiendo acabado todo, estar firmes». Efesios 6:13

Observemos ahora cuál es el primer aspecto de la armadura de Dios que Él nos manda tomar:

«Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad». Efesios 6:14a.

La primera parte de la armadura cristiana que se nos dice que llevemos es la verdad. La palabra de Dios es verdad. El apĂłstol Juan escribiĂł:

«La ley fue dada por medio de MoisĂ©s, pero la gracia (el amor y el perdĂłn incondicionales de Dios, o los dones de bondad y bendiciĂłn que Dios nos concede y que no merecemos) y la VERDAD vinieron por medio de Jesucristo». Juan 1:17.

JesĂşs mismo habĂ­a dicho: «Yo soy el camino, la VERDAD y la vida». Juan 14:6.

JesĂşs tambiĂ©n habĂ­a orado al Padre: «SantifĂ­calos en tu verdad; tu palabra es verdad». Juan 17:17.

En el Salmo 119:160, el salmista escribe: «Tu palabra es verdad desde el principio, y todos tus justos juicios permanecen para siempre».

La palabra de Dios es verdad, aunque el mundo entero se levante contra ella, aunque el mundo entero diga que es falsa. Debemos guardarla en nuestros corazones y seguir sus preceptos.

En IsaĂ­as, el Señor dice: «…pero a este mirarĂ©, al pobre y contrito, que tiembla ante mi palabra». IsaĂ­as 66:2b.

Dios promete cuidar de sus hijos, aquellos de espíritu contrito o humilde, que tiemblan ante su palabra. En otras palabras, aquellos que temen al Señor, que escuchan su voz y obedecen su voluntad, la cual se encuentra en su palabra. Él concluye sus palabras:

«OĂ­d la palabra del Señor, vosotros que tembláis ante su palabra (es decir, vosotros y yo, que tememos a Dios y guardamos sus mandamientos); vuestros hermanos (o familiares) que os odiaron, que os echaron fuera por causa de mi nombre, y dijeron: “Sea glorificado el Señor” (es decir, se burlaron de Dios y de vosotros, sus seguidores); pero Ă©l (el Señor) se manifestará para vuestra alegrĂ­a, y ellos serán avergonzados». IsaĂ­as 66:5.

No nos avergoncemos del Señor ni de su palabra. Practiquemos la justicia, amemos la misericordia y caminemos humildemente ante Dios y los demás. Miqueas 6:8.

Jesús sabía que sus seguidores se sentirían tentados a avergonzarse de sus palabras; por eso los amonestó, y también a nosotros:

«Por tanto, cualquiera que se avergĂĽence de mĂ­ y de mis palabras en esta generaciĂłn adĂşltera y pecadora (como el mundo de hoy), tambiĂ©n el Hijo del Hombre se avergonzará de Ă©l cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles». Marcos 8:38.

El apĂłstol Pablo tambiĂ©n advirtiĂł: «Si sufrimos, tambiĂ©n reinaremos con Ă©l; si lo negamos, Ă©l tambiĂ©n nos negará». 2 Timoteo 2:12.

En otro pasaje, Pablo escribiĂł: «Porque no me avergĂĽenzo del evangelio de Cristo, pues es poder de Dios para salvaciĂłn a todo aquel que cree». Romanos 1:16.

Y más tarde Pablo escribió:

«No te avergĂĽences del testimonio de nuestro Señor, ni de mĂ­, su prisionero; antes bien, participa de las aflicciones del evangelio segĂşn el poder de Dios (o segĂşn la gracia que Dios te conceda)». 2 Timoteo 1:8.

Dios quiere que no nos avergoncemos de defender a JesĂşs, incluso ante el reproche y la persecuciĂłn.

Algunos de nuestros hijos se avergüenzan de nosotros y nos presionan para que también nos avergoncemos. Nuestro enemigo espiritual nos ataca con sus palabras. Necesitamos darnos cuenta de lo que está sucediendo, resistir al enemigo y estar siempre alerta. Necesitamos revestirnos de toda la armadura de Dios. Empezamos por ponernos el cinturón de la verdad. El cinturón sostiene los pantalones. No se puede ser un soldado con los pantalones bajados.

Hoy en dĂ­a, el enemigo ataca ferozmente la verdad. La está derribando por tierra, como profetizĂł Daniel (Daniel 8:12). Está pronunciando «palabras grandilocuentes contra el AltĂ­simo» (Daniel 7:25a). En el Libro del Apocalipsis leemos:

«Entonces la serpiente arrojĂł de su boca agua como un torrente (de mentiras) tras la mujer (la seguidora de Cristo), para que la corriente la arrastrara». Apocalipsis 12:15.

El enemigo ha expulsado, y sigue expulsando, la verdad de la Palabra de Dios en un intento por destruir nuestra fe. Durante la RevoluciĂłn Francesa, algunos intentaron expulsar a Dios y colocar la «RazĂłn» como la nueva verdad digna de adoraciĂłn. Sin Dios, el caos se apoderĂł de Francia y esta cayĂł en la locura. Pero un pueblo que no se rige por Dios será gobernado por tiranos. Tras la caĂ­da de la revoluciĂłn, NapoleĂłn pronto llegĂł al poder para poner orden en medio del caos.

Más tarde, el enemigo expulsó la verdad del Génesis mediante su teoría de la evolución. Se nos dice que ya no fuimos creados a imagen de Dios, como revela la Palabra de Dios. No, hemos evolucionado mediante un proceso aleatorio y no dirigido. Dios no creó; el ser humano evolucionó espontáneamente a lo largo de millones de años. No fuimos creados a imagen de Dios, sino que somos el resultado de mutaciones, selección natural y deriva genética. Somos mamíferos evolucionados, nada más. Cuando morimos, morimos, y ahí termina todo. Así lo afirman nuestros amigos evolucionistas, de acuerdo con su visión naturalista del mundo. Satanás ha estado inundando el mundo con su doctrina evolucionista atea y anti-Dios desde 1859. Hemos sembrado vientos y cosechamos tempestades. Oseas 8:7a.

«Si no hay Dios, entonces todo está permitido», razonĂł acertadamente Dostoievski. Vemos este principio aplicado en el mundo actual. Dios ha muerto; por lo tanto, todo está permitido: el aborto, el matrimonio homosexual, la transiciĂłn de gĂ©nero, el secuestro de niños y la esclavitud sexual. ¿AdĂłnde nos llevará esto despuĂ©s?

«Y como no reconocieron a Dios, Dios los entregĂł a una mente depravada, para que hicieran cosas indebidas». Romanos 1:28 «Pero los malos y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados». 2 Timoteo 3:13 «Porque tus mercaderes fueron los grandes de la tierra; pues con tus hechicerĂ­as engañaron a todas las naciones». Apocalipsis 18:23b «Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que, si fuera posible, engañarĂ­an aun a los escogidos». Mateo 24:24

«Entonces se manifestará aquel inicuo, a quien Jehová matará con el espĂ­ritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; aquel cuya venida es conforme a la obra de Satanás, con todo poder, señales y prodigios engañosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos». 2 Tesalonicenses 2:8-10 «Y engaña a los que moran en la tierra por medio de los milagros que (el falso profeta) se le concediĂł hacer en presencia de la bestia». Apocalipsis 13:14a.

¿QuĂ© debemos hacer en tiempos como estos? Debemos fijarnos en lo que hicieron los primeros discĂ­pulos al comienzo de la fe cristiana cuando fueron amenazados y perseguidos. Unieron sus corazones y mentes, oraron juntos con fervor y se ayudaron mutuamente. Como resultado, Dios los llenĂł del EspĂ­ritu Santo y proclamaron la palabra de Dios con valentĂ­a.

Después de haber orado, el lugar donde estaban reunidos tembló; y fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron la palabra de Dios con valentía. La multitud de los que habían creído era de un solo corazón y una sola alma; ninguno decía que algo de lo que poseía fuera suyo, sino que tenían todo en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús; y una gran gracia estaba sobre todos ellos. Hechos 4:31-33

Y cada día, en el templo y en las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Hechos 5:42

Si no defendemos a JesĂşs, ¿quiĂ©n lo hará? El apĂłstol Pablo nos recuerda:

Porque a vosotros os ha sido concedido por causa de Cristo, no solo creer en él, sino también padecer por él. Filipenses 1:29

JesĂşs mismo dijo:

«Si me persiguieron a mĂ­, tambiĂ©n los perseguirán a ustedes». Juan 15:20. «No teman a los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; teman más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno». Mateo 10:28. «Bienaventurados ustedes cuando por mi causa los insulten, los persigan y digan toda clase de mal contra ustedes falsamente. AlĂ©grense y regocĂ­jense, porque grande es su recompensa en el cielo; pues asĂ­ persiguieron a los profetas que fueron antes de ustedes». Mateo 5:11-12.

«SĂ© fiel hasta la muerte, y te darĂ© la corona de la vida». Apocalipsis 2:10b. «Al que venza y guarde mi palabra hasta el fin, le darĂ© autoridad sobre las naciones». Apocalipsis 2:26. «He aquĂ­, vengo pronto; retĂ©n lo que tienes, para que nadie tome tu corona». Apocalipsis 3:11. «Al que venza, le concederĂ© sentarse conmigo en mi trono, asĂ­ como yo tambiĂ©n vencĂ­ y me sentĂ© con mi Padre en su trono. El que tenga oĂ­do para oĂ­r, oiga lo que el EspĂ­ritu dice a las iglesias». Apocalipsis 3:21-22

«He aquĂ­ que vengo pronto, y mi recompensa está conmigo, para dar a cada uno segĂşn sea su obra… Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la vida y puedan entrar por las puertas de la ciudad… Ciertamente vengo pronto». Apocalipsis 22:12, 14, 20b.

Publicado originalmente el 7 de octubre de 2023

Saturday, May 23, 2026

¿DeberĂ­a comprar oro para mi kit de supervivencia?

 


Dennis Edwards

Una amiga me preguntĂł si deberĂ­a invertir en oro, ya que muchos de los podcasters que escucha hablan de invertir en oro, plata u otros tipos de divisas fuertes o bienes, ante la situaciĂłn actual y una posible crisis financiera. Me preguntĂł mi opiniĂłn al respecto. Me dijo: «SĂ© lo que dice el Salmo 20:7: “Algunos confĂ­an en carros, otros en caballos; pero nosotros recordaremos el nombre del Señor nuestro Dios”. Creo que ese es el mejor y más importante consejo. ¿Tienes alguna otra opiniĂłn al respecto?».

Aquí está mi respuesta.

Querida amiga, estoy totalmente de acuerdo contigo, y mi opiniĂłn es similar a la del versĂ­culo que mencionaste. En el Salmo 41:1-2 leemos: «Bienaventurado el que se compadece del pobre; en el dĂ­a de angustia, el Señor lo librará. El Señor lo guardará y le dará vida; será bendecido en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos».

Proverbios 28:27 dice: «El que da al pobre no tendrá necesidad; pero el que cierra los ojos recibirá muchas maldiciones».

En Proverbios 19:17 leemos: «El que se compadece del pobre presta al Señor, y Él le recompensará lo que ha dado».

IsaĂ­as 58:6-11 es otro ejemplo. ¿No es este el ayuno que yo escogĂ­? Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas pesadas, dejar libres a los oprimidos y romper todo yugo. ¿No es acaso compartir tu pan con el hambriento y acoger en tu casa a los pobres desamparados? ¿No es acaso vestir al desnudo cuando lo veas y no apartarte de tu prĂłjimo (tu familia que necesita tu ayuda)? Entonces tu luz resplandecerá como la aurora, y tu salud brotará rápidamente; tu justicia te precederá; la gloria del Señor será tu recompensa (o protecciĂłn). Entonces clamarás, y el Señor responderá; gritarás, y Él dirá: «AquĂ­ estoy». Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y hablar vanidad; y si te entregas al hambriento y satisfaces al afligido, entonces tu luz brillará en la oscuridad, y tu oscuridad será como el mediodĂ­a; y el Señor te guiará continuamente y te saciará. «Alivia la sequĂ­a de tu alma y fortalece tus huesos; serás como un jardĂ­n bien regado, como un manantial cuyas aguas nunca se agotan».

Me parece que el Señor nos dice que debemos cuidar de los necesitados que Él pone en nuestro camino, y si lo hacemos, Él cuidará de nosotros. Es como una relaciĂłn de causa y efecto. Si hacemos esto y aquello, Dios hará aquello. Es como el versĂ­culo: «Buscad primero el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas» [Mateo 6:33]. TambiĂ©n se reduce al viejo dicho: «Por amor a Dios, y por amor a vosotros mismos, y por amor a los demás, seguid a Dios». El apĂłstol Pablo escribiĂł: «¿Tienes fe? Guárdala para ti mismo delante de Dios. Dichoso el hombre que no se condena a sĂ­ mismo en lo que hace» [Romanos 14:22]. En otras palabras, no te fijes en lo que hacen los demás. AcĂ©rcate a Dios mediante la oraciĂłn y el ayuno. Haz lo que Dios te indique individualmente y no te sientas culpable por ello.

Mi esposa y yo vivimos al día con muy poco dinero ahorrado. Alquilamos. Tengo 75 años y, por ser extranjero, no recibo ninguna prestación del gobierno ni beneficios para la tercera edad. Trabajamos para una organización sin fines de lucro y cada uno recibimos tres cuartas partes del salario mínimo como una ayuda mensual. Simplemente intentamos seguir a Dios día a día. Al hacerlo y al confiar en Él, Él provee para nuestras necesidades y nos salva.

Construir comunidad. Intentamos ser fieles a Dios construyendo comunidad con nuestros hermanos en la fe, con nuestros vecinos y con todas las personas con las que nos relacionamos en nuestro trabajo. Creemos que si somos fieles en hacer hoy lo que Él nos muestra lo mejor que podemos, Él proveerá y hará lo que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos. Él abrirá puertas y obrará los milagros de provisiĂłn que necesitamos. 1 Corintios 10:13 dice: «Dios no nos tentará más de lo que podamos resistir, sino que, junto con la tentaciĂłn, nos dará tambiĂ©n la salida, para que podamos soportarla». Él nos proveerá del cielo si lo necesitamos.

También estamos fortaleciendo los lazos de amor y amistad dentro de nuestra familia, lo cual a veces es la tarea más difícil, que requiere mucho amor y paciencia.

En el Salmo 46 leemos: «Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en tiempos de angustia. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra tiemble y los montes se hundan en el mar. [v1-2]... El Señor de los ejĂ©rcitos está con nosotros; el Dios de Jacob es nuestro refugio. Selah.» [v7] Dios es nuestro refugio en tiempos de angustia. Hacemos lo que Él nos muestra que debemos hacer para prepararnos y luego confiamos en Él para lo que no podemos hacer. Él promete ser nuestro refugio.

En IsaĂ­as 25:4 vemos que la porciĂłn de Dios ha sido ser un refugio para su pueblo. «Porque has sido fortaleza para el pobre, fortaleza para el necesitado en su angustia, refugio de la tempestad, sombra del calor, cuando el golpe de los malvados es como un estruendo contra la muralla».

Proverbios 14:26 dice: «En el temor del Señor hay una confianza firme». En otras palabras, al caminar con Él dĂ­a a dĂ­a, al seguirlo y amarlo, tendremos una confianza firme. ¿QuĂ© es una confianza firme sino una fe firme, una seguridad firme? La segunda parte del versĂ­culo nos muestra los resultados de caminar en el temor del Señor: «Y sus hijos tendrán un lugar de refugio». Dios promete un lugar de refugio para quienes caminan en el temor del Señor, para quienes ponen a Dios en primer lugar en sus vidas.

Proverbios 18:10 nos dice: «El nombre del Señor es una torre fuerte; a ella corre el justo y está seguro». ¿QuĂ© es una torre fuerte sino un refugio? Es en estas promesas, que son como bĂłvedas en el Banco Celestial, donde debemos invertir los ahorros de nuestra vida. «Porque todas las promesas de Dios son en Ă©l SĂ­, y en Ă©l AmĂ©n» [2 Corintios 1:20]. Dios cumplirá sus promesas y nos brindará un refugio seguro.

Repasemos algunas de las promesas que encontramos en el Salmo 71 sobre cĂłmo Dios proveerá para nuestras necesidades en la vejez. «Que mi boca se llene de tu alabanza y de tu honor todo el dĂ­a.[v8] [La alabanza es una parte importante de nuestra relaciĂłn con Dios.] No me deseches en la vejez; no me abandones cuando mis fuerzas falten.[v9] Sino que esperarĂ© continuamente, y te alabarĂ© cada vez más.[v14] [A medida que envejecemos, debemos ser más alabadores y agradecidos.] Mi boca proclamará tu justicia y tu salvaciĂłn todo el dĂ­a, pues no sĂ© cuántos dĂ­as tengo.[v15] [En otras palabras, no sĂ© cuántos dĂ­as me quedan, pero compartirĂ© fielmente mi fe en ti hasta el dĂ­a de mi muerte.]

«Oh Dios, tĂş me has enseñado desde mi juventud, y yo he proclamado fielmente tus maravillosas obras.[v17] Ahora tambiĂ©n, cuando sea viejo y tenga canas, oh Dios, no me abandones, hasta que haya mostrado tu poder a esta generaciĂłn presente, y tu fuerza a todos los que han de venir.» [v18] Nuestra misiĂłn sigue siendo la misma: predicar el evangelio, enseñar a otros acerca de la gloria de Dios, ayudarlos a tener una relaciĂłn con el Creador del universo, y el Señor suplirá nuestras necesidades, porque el Señor es nuestro Pastor y nada nos faltará. [Salmo 23:1]

Otro versĂ­culo del Antiguo Testamento donde Dios promete cuidarnos en nuestra vejez es IsaĂ­as 46:4: «Y aun en vuestra vejez yo serĂ© el mismo; y aun en vuestras canas os llevarĂ©. Yo os hice, y yo os llevarĂ©; yo os sostendrĂ© y os librarĂ©».

TambiĂ©n tenemos promesas en el Nuevo Testamento: «Mi Dios suplirá todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo JesĂşs». [Filipenses 4:19] 

Efesios 3:16-22 es otro buen pasaje para consultar y al que recurrir. “Que Él os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su EspĂ­ritu en el hombre interior; para que Cristo habite en vuestros corazones por la fe; para que, arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura; y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Ahora bien, a aquel que es poderoso para hacer muchĂ­simo más de lo que pedimos o imaginamos, segĂşn el poder que actĂşa en nosotros, a Ă©l sea la gloria.” Si pudiĂ©ramos comprender cuánto nos ama Dios, no nos preocuparĂ­amos tanto.

¿DeberĂ­amos comprar oro y plata como reservas y seguro para el futuro? Mi querida amiga, quien motivĂł la pregunta, falleciĂł un mes despuĂ©s de un ataque al corazĂłn. Fue una testigo fiel y ha recibido su recompensa celestial. Al final, no necesitĂł el oro. Quizás ahora mismo estĂ© caminando por calles de oro en la ciudad celestial. Sus preocupaciones fueron en vano. Dios la cuidĂł de una manera que no esperaba.

Sin embargo, aquĂ­ hay algunos versĂ­culos que encontrĂ© sobre el oro durante mi investigaciĂłn: «Mejor es para mĂ­ la ley de tu boca que miles de oro y plata» [Salmo 119:72]. «Por eso amo tus mandamientos más que el oro, sĂ­, más que el oro fino» [Salmo 119:127]. «Reciban mi instrucciĂłn, y no la plata; y conocimiento, antes que oro fino. Porque mejor es la sabidurĂ­a que las piedras preciosas; y nada de lo que se pueda desear se compara con ella» [Proverbios 8:10-11]. «¡Cuánto mejor es adquirir sabidurĂ­a que oro! ¡Y adquirir entendimiento, más valioso que la plata!» [Proverbios 16:16]. En EclesiastĂ©s 9:14-18 encontramos una historia interesante. Un hombre pobre, con su sabidurĂ­a, ayudĂł a liberar una ciudad de sus enemigos. La conclusiĂłn es: «La sabidurĂ­a es mejor que las armas de guerra». [EclesiastĂ©s 9:18a] Parece que la sabidurĂ­a, o dicho de otro modo, nuestra estrecha relaciĂłn con el Señor, es más importante que tener oro o plata, o incluso un arma.

AquĂ­ hay dos buenos versĂ­culos del Nuevo Testamento sobre el oro: «Entonces Pedro dijo: No tengo plata ni oro; pero lo que tengo te doy: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda». [Hechos 3:6] El apĂłstol Pablo tambiĂ©n se pronunciĂł sobre el tema: «No he codiciado la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie» [Hechos 20:33]. Parece que a los apĂłstoles no les preocupaba su sustento.

El Salmo 19:9b-10 nos recuerda que «los juicios del Señor son verdaderos y justos en su totalidad. Son más deseables que el oro, sĂ­, que mucho oro fino; más dulces tambiĂ©n que la miel y el panal». En otras palabras, tener una buena relaciĂłn con el Señor, incluso en medio de las dificultades de la vida, los castigos, es más importante que tener oro almacenado en nuestros kits de supervivencia.

Claro, si puedes y tienes dinero para invertir, quizás quieras tener algo de oro o plata para intercambiar o como fondo de supervivencia. Si tienes más para invertir, podrĂ­as comprar una propiedad o donar más a las misiones. O podrĂ­as decidirte por otra cosa. Por lo general, se requiere que nos acerquemos al Señor y obtengamos una respuesta directa de Él sobre lo que quiere que hagamos. No existe una soluciĂłn Ăşnica para todos. 

Todo se reduce a una de las primeras clases que tomĂ© cuando me convertĂ­ al cristianismo: «Por amor de Dios, sĂ­ganlo». Debemos recordar la advertencia del apĂłstol Pablo a Timoteo: «No confĂ­es en las riquezas inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos» [1 Timoteo 6:17]. Al final, necesitamos confiar en Dios. «ConfĂ­a en el Señor de todo corazĂłn y no te apoyes en tu propia prudencia. ReconĂłcelo en todos tus caminos, y Ă©l enderezará tus sendas» [Proverbios 3:5-6]. Eso suena a buen consejo. Sigue a Dios por amor a Dios.

Publicado originalmente el 4 de febrero de 2024.


Friday, May 22, 2026

¿Está el bautismo en agua en el plan de salvaciĂłn?


Dennis Edwards

El bautismo es quizás un tema más complejo, aunque no debería serlo. No encontramos una doctrina clara sobre el bautismo en la iglesia primitiva, según los escritos de los Padres de la Iglesia, quienes vinieron después de los discípulos. Probablemente por eso existe tanta diversidad de opiniones al respecto. Los primeros cristianos no nos legaron una doctrina clara.

Pablo agradeciĂł a Dios no haber bautizado a muchos, pues dijo que habĂ­a sido enviado a predicar el evangelio, no a bautizar.

Doy gracias a Dios de no haber bautizado a ninguno de vosotros, sino a Crispo y a Gayo, para que nadie dijera que yo había bautizado en mi propio nombre. También bauticé a la familia de Estéfanas; además, no sé si bauticé a algún otro. Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que la cruz de Cristo no se volviera vana. Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden; pero para nosotros, los que somos salvos, es poder de Dios. 1 Corintios 1:14-18.

El bautismo se convierte en un ritual o ceremonia sobre el cual cada denominación tiene una opinión diferente y condena a las demás que discrepan. Jesús mismo no bautizaba con agua.

«Por tanto, el Señor supo que los fariseos habĂ­an oĂ­do que JesĂşs hacĂ­a y bautizaba más discĂ­pulos que Juan (aunque JesĂşs mismo no bautizaba, sino sus discĂ­pulos)». Juan 4:1-2.

 En los cuatro Evangelios encontramos a Juan el Bautista diciendo: «Yo os he bautizado con agua; pero Ă©l os bautizará con el EspĂ­ritu Santo». Marcos 1:8. «Juan les respondiĂł a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene uno más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Ă©l os bautizará con el EspĂ­ritu Santo y con fuego». Lucas 3:16. «Yo os bautizo con agua para arrepentimiento; pero el que viene despuĂ©s de mĂ­ es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Ă©l os bautizará con el EspĂ­ritu Santo y con fuego». Mateo 3:11. «Vi al EspĂ­ritu descender del cielo como paloma, y ​​se posĂł sobre Ă©l. Y no le conocĂ­; pero el que me enviĂł a bautizar con agua me dijo: “Sobre quien veas descender el EspĂ­ritu y permanecer sobre Ă©l, ese es el que bautiza con el EspĂ­ritu Santo”». Juan 1:32-33.

En los Hechos de los ApĂłstoles, la narraciĂłn continĂşa con JesĂşs prometiendo a sus discĂ­pulos el bautismo del EspĂ­ritu Santo: «Porque Juan ciertamente bautizĂł con agua; mas vosotros serĂ©is bautizados con el EspĂ­ritu Santo dentro de pocos dĂ­as». Hechos 1:5. «Pero recibirĂ©is poder cuando haya venido sobre vosotros el EspĂ­ritu Santo, y serĂ©is mis testigos en JerusalĂ©n, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra». Hechos 1:8.

Durante la Reforma en Europa, los cristianos se mataron entre sĂ­ por sus diferencias en la interpretaciĂłn de cĂłmo debĂ­a realizarse el bautismo. ¿Era bautismo infantil o bautismo de adultos? Los anabaptistas, de quienes surgieron los menonitas, los amish y otros, se adherĂ­an al bautismo de adultos o bautismo por mayorĂ­a de edad. El niño debĂ­a tener la edad suficiente para confesar a Cristo.

En el libro de los Hechos, vemos que mientras el apóstol Pedro predicaba el evangelio, el Espíritu Santo descendió sobre los gentiles mientras hablaba, y estos comenzaron a hablar en lenguas al recibir el don del Espíritu Santo. Después de haber recibido el Espíritu Santo, los nuevos conversos eran bautizados ritualmente.

Mientras Pedro aĂşn hablaba estas palabras, el EspĂ­ritu Santo descendiĂł sobre todos los que oĂ­an el mensaje. Los creyentes de la circuncisiĂłn que habĂ­an venido con Pedro se asombraron, porque tambiĂ©n sobre los gentiles se habĂ­a derramado el don del EspĂ­ritu Santo. Pues los oĂ­an hablar en lenguas y glorificar a Dios. Entonces Pedro respondiĂł: «¿Acaso puede alguien impedir que estos que han recibido el EspĂ­ritu Santo, al igual que nosotros, sean bautizados con agua?». Y les mandĂł que fueran bautizados en el nombre del Señor. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos dĂ­as. Hechos 10:44-48.

Y mientras yo comenzaba a hablar, el EspĂ­ritu Santo descendiĂł sobre ellos, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordĂ© de la palabra del Señor, que habĂ­a dicho: «Juan ciertamente bautizĂł con agua; mas vosotros serĂ©is bautizados con el EspĂ­ritu Santo». Puesto que Dios les dio a ellos el mismo don que a nosotros, los que creĂ­mos en el Señor Jesucristo, ¿quiĂ©n era yo para oponerme a Dios? Al oĂ­r esto, callaron y glorificaron a Dios, diciendo: «AsĂ­ que tambiĂ©n a los gentiles les ha concedido Dios arrepentimiento para vida». Hechos 11:15-18.

En Hechos 8, vemos que los apĂłstoles impusieron las manos sobre los nuevos creyentes que habĂ­an sido bautizados con agua, pero que no habĂ­an recibido el EspĂ­ritu Santo. Fue mediante la imposiciĂłn de manos que recibieron el EspĂ­ritu Santo en ese caso.

Cuando los apĂłstoles que estaban en JerusalĂ©n oyeron que Samaria habĂ­a recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan. Al llegar, oraron por ellos para que recibieran el EspĂ­ritu Santo (pues aĂşn no habĂ­a descendido sobre ninguno de ellos; solamente habĂ­an sido bautizados en el nombre del Señor JesĂşs). Entonces les impusieron las manos, y recibieron el EspĂ­ritu Santo. Al ver SimĂłn que el EspĂ­ritu Santo se daba por la imposiciĂłn de manos de los apĂłstoles, les ofreciĂł dinero, diciendo: «Dadme tambiĂ©n a mĂ­ este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el EspĂ­ritu Santo». Hechos 8:14-19.

Por estas razones, podemos ver que no se encuentra en las Escrituras ninguna doctrina especĂ­fica del bautismo en agua. Creo que el Ă©nfasis en el bautismo en agua, en lugar del bautismo del EspĂ­ritu Santo, es una herencia de la iglesia de JerusalĂ©n, y no de las enseñanzas de JesĂşs ni del apĂłstol Pablo. El apĂłstol Pedro menciona que el bautismo en agua es solo un sĂ­mbolo de lo que se supone que ocurre en nuestros corazones: «la respuesta de una buena conciencia a Dios».

«La misma figura a la que el bautismo nos salva ahora (no quitando la suciedad del cuerpo, sino como la respuesta de una buena conciencia a Dios), por la resurrecciĂłn de Jesucristo». 1 Pedro 3:21.

¿Es necesario el bautismo en agua para la salvaciĂłn? Obviamente no, ya que algunos recibieron el bautismo del EspĂ­ritu Santo sin haber recibido ningĂşn tipo de bautismo en agua. 

Cuando JesĂşs dijo que fuĂ©ramos y bautizáramos, ¿se referĂ­a al bautismo en agua o al bautismo del EspĂ­ritu Santo? En las Escrituras vemos al menos un ejemplo donde el bautismo del EspĂ­ritu Santo tiene prioridad sobre el bautismo en agua. 

Dado que el apĂłstol Pedro tendĂ­a a conformarse a la influencia de la iglesia conservadora de JerusalĂ©n, opino que el bautismo en agua es un ritual o ceremonia remanente para los nuevos conversos de la Ă©poca de Juan el Bautista e incluso antiguamente de la tradiciĂłn judĂ­a. No es necesario para la salvaciĂłn ni para recibir el EspĂ­ritu Santo. 

«JesĂşs mismo no bautizĂł a nadie, aunque sus discĂ­pulos sĂ­ lo hicieron». Juan 4:2. El apĂłstol Pablo lo expresĂł claramente: «No he venido a bautizar, sino a predicar el evangelio». 1 Corintios 1:17. Para el apĂłstol Pablo, el bautismo en agua ya estaba causando divisiĂłn y se alegraba de haber bautizado solo a unos pocos. Pablo estaba más interesado en predicar el evangelio, lo que parece indicar que el bautismo en agua no formaba parte del plan de salvaciĂłn.

Algunos cristianos creen que el bautismo en agua puede servir como declaración de la fe del nuevo creyente en Jesús y como testimonio de su nueva fe. Que cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

Publicado originalmente el 31 de octubre de 2024

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