Dennis Edwards
Mateo 16:13-18
«Cuando JesĂşs llegĂł a la regiĂłn de Cesarea de Filipo, preguntĂł a sus discĂpulos: “¿QuiĂ©n dice la gente que soy yo, el Hijo del Hombre?”. Ellos respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, ElĂas; y otros, JeremĂas o alguno de los profetas”. Él les preguntĂł: “Y vosotros, ¿quiĂ©n decĂs que soy yo?”. SimĂłn Pedro respondiĂł: “TĂş eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. JesĂşs le dijo: “Bienaventurado eres, SimĂłn, hijo de Jonás, porque no te lo revelĂł la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tĂş eres Pedro, y sobre esta roca edificarĂ© mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.»
La Iglesia CatĂłlica utiliza estos versĂculos para mostrar que JesĂşs edificĂł su iglesia sobre Pedro. Afirman que Pedro fue el primer Papa con autoridad divina para liderar la cristiandad. Analicemos las Escrituras para intentar descifrar lo que JesĂşs realmente querĂa decir.
En primer lugar, el nombre Pedro proviene del griego «petros», que significa piedra o roca. JesĂşs se referĂa a Pedro como la piedra o roca sobre la cual edificarĂa su iglesia, o bien a la declaraciĂłn que Pedro acababa de hacer: la proclamaciĂłn de que JesĂşs es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Nos gusta usar las Escrituras para interpretarlas, asĂ que examinemos otros pasajes donde se utiliza la imagen de la piedra o la roca en ellas.
Mateo 21:33-42
«Escuchen otra parábola: Un terrateniente plantĂł una viña, la cercĂł, cavĂł un lagar y construyĂł una torre. La arrendĂł a unos labradores y se fue a un paĂs lejano. Cuando se acercĂł la vendimia, enviĂł a sus siervos a los labradores para que recibieran la cosecha. Pero los labradores tomaron a sus siervos, golpearon a uno, mataron a otro y apedrearon a otro. Luego enviĂł a otros siervos, más que los primeros, y les hicieron lo mismo. Finalmente, les enviĂł a su hijo, diciendo: “Respetarán a mi hijo”. Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sĂ: “Este es el heredero. Vamos, matĂ©moslo y apoderĂ©monos de su herencia”. AsĂ que lo tomaron, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. “Por lo tanto, cuando el dueño de la viña venga, ¿quĂ© hará con aquellos labradores?”» Le dijeron: «Ă‰l destruirá miserablemente a esos malvados y arrendará su viña a otros labradores que le entregarán los frutos a su tiempo». JesĂşs les dijo: «¿Nunca han leĂdo en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en la piedra angular. Esto lo ha hecho el Señor, y es admirable a nuestros ojos”?»
JesĂşs, citando el Salmo 118:23-24, parece estar diciendo que Él es la piedra que los lĂderes religiosos han rechazado y que se convertirá en la piedra angular, o la piedra más importante del edificio de Dios.
En el libro de los Hechos, encontramos al mismo Pedro haciendo la misma comparaciĂłn. Hechos 4:7-12.
«Y poniĂ©ndolos en medio, les preguntaron: “¿Con quĂ© poder o en quĂ© nombre has hecho esto?”» Entonces Pedro, lleno del EspĂritu Santo, les dijo: «Gobernantes del pueblo y ancianos de Israel: Si hoy somos juzgados por alguna buena obra hecha a un hombre indefenso, por la cual fue sanado, sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel que por el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitĂł de entre los muertos, por Ă©l este hombre está aquĂ sano ante ustedes. Esta es la piedra que ustedes, los constructores, desecharon, la cual se ha convertido en la piedra angular. Y en ningĂşn otro hay salvaciĂłn, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el cual podamos ser salvos».
Vemos a Pedro citando los Salmos y llamando explĂcitamente a JesĂşs la piedra que fue rechazada por los lĂderes religiosos judĂos, convirtiĂ©ndose en la piedra angular, o la piedra más importante en la edificaciĂłn espiritual de Dios. Vayamos a la primera epĂstola de Pedro y veamos lo que escribe allĂ. 1 Pedro 2:4-9.
«Acercándose a Él como a una piedra viva, rechazada ciertamente por los hombres, pero escogida por Dios y preciosa, ustedes tambiĂ©n, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por eso tambiĂ©n está escrito: “He aquĂ, yo pongo en Sion la piedra angular principal, escogida y preciosa; y el que cree en Él no será avergonzado”. Por lo tanto, para ustedes que creen, Él es precioso; pero para los que son desobedientes, “la piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular”, y “piedra de tropiezo y roca de escándalo”. Tropiezan, siendo desobedientes a la palabra, para la cual tambiĂ©n fueron destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, naciĂłn santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes de aquel que los llamĂł de las tinieblas a su luz admirable».
Pedro llama continuamente a JesĂşs la piedra angular del edificio de Dios. Dios edifica su iglesia sobre JesĂşs, no sobre Pedro. JesĂşs cambiĂł el nombre de SimĂłn a Pedro, que significa «piedra». Nosotros, que creemos y seguimos a JesĂşs, somos piedras vivas. El apĂłstol Pedro forma parte del templo de Dios, la iglesia de piedras vivas, y nosotros tambiĂ©n. Pedro lo reconoce en su epĂstola.
El apĂłstol Pablo utiliza la misma imagen de JesĂşs como la piedra angular en sus epĂstolas. 1 Corintios 3:11: «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo». Pablo nos recuerda que el Ăşnico fundamento de la iglesia es JesĂşs. Efesios 2:20: «Edificados sobre el fundamento de los apĂłstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular».
En la parábola de JesĂşs sobre edificar nuestra casa sobre la roca, vemos que la Palabra es el fundamento sobre el cual debemos edificar nuestra vida. Mateo 7:24. Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mĂas y las pone en práctica, será semejante a un hombre prudente que edificĂł su casa sobre la roca. JesĂşs es esa Roca. La palabra de Dios es la Roca.
Volvamos a Mateo 21:42-44:
«JesĂşs les dijo: ¿No habĂ©is leĂdo en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores, esa ha llegado a ser la piedra angular; esto es obra del Señor, y es admirable a nuestros ojos”? Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado, y será dado a una naciĂłn que produzca sus frutos. Y cualquiera que caiga sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien caiga, lo hará polvo».
Aquà vemos la imagen de caer sobre una piedra o de que la piedra caiga sobre nosotros. Antes de decidir qué significa esto, veamos Daniel 2, donde vimos otra piedra. Daniel 2:34-35
«Viste que una piedra, cortada sin intervenciĂłn humana, golpeĂł la imagen en sus pies, que eran de hierro y barro, y los hizo pedazos. Entonces el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro se hicieron pedazos juntos, y quedaron como la paja de las eras de verano; y el viento se los llevĂł, y no se hallĂł lugar para ellos. Y la piedra que golpeĂł la imagen se convirtiĂł en una gran montaña que llenĂł toda la tierra».
Jesús es la piedra cortada sin intervención humana que regresará y destruirá los imperios del hombre y establecerá su Reino Milenario. Asà que, una vez más, vemos a Jesús como una imagen de piedra.
En el Salmo 18:1-2 vemos que David llama a Dios su roca: «Te amarĂ©, oh Jehová, fortaleza mĂa. Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios, mi fortaleza, en quien confiarĂ©; mi escudo, el cuerno de mi salvaciĂłn y mi torre alta». JesĂşs es la roca. Releamos Mateo 21:44: «Y cualquiera que caiga sobre esta piedra, será quebrantado; pero sobre quien ella caiga, lo hará polvo». JesĂşs dice: «Caed sobre mĂ y serĂ©is quebrantados, y yo os levantarĂ©. O dejad que yo caiga sobre vosotros en mi ira y os harĂ© polvo».
Salmo 51:17: «Los sacrificios que agradan a Dios son un espĂritu quebrantado; un corazĂłn contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás». Dios puede habitar en nosotros cuando estamos quebrantados. Salmo 34:18: «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazĂłn; salva a los de espĂritu contrito». Salmo 147:3: «Ă‰l sana a los quebrantados de corazĂłn y venda sus heridas». IsaĂas 61:1 «El EspĂritu del Señor está sobre mĂ, porque el Señor me ha ungido para predicar buenas nuevas a los mansos; me ha enviado a vendar a los quebrantados de corazĂłn, a proclamar libertad a los cautivos y a abrir la cárcel a los prisioneros».
Dios quiere quebrantar nuestros corazones endurecidos a travĂ©s del sufrimiento, salvarnos y darnos un corazĂłn capaz de amar. Ezequiel 36:26 «Os darĂ© un corazĂłn nuevo, y pondrĂ© un espĂritu nuevo dentro de vosotros; quitarĂ© de vuestra carne el corazĂłn de piedra y os darĂ© un corazĂłn de carne». Dios está cerca de los quebrantados de corazĂłn. Él puede sanar nuestros corazones heridos para que seamos instrumentos de su amor.
Cabe mencionar que el apĂłstol Pedro fue fundamental en las etapas iniciales de la Iglesia primitiva. La palabra «iglesia» se refiere a un grupo de creyentes llamados, o a un grupo de creyentes apartados del mundo. Pedro fue uno de los personajes clave que Dios usĂł para impulsar el cristianismo. Pero Pedro no fue la piedra sobre la que JesĂşs edificĂł su Iglesia. La piedra, la piedra angular o el fundamento, no era otro que Él mismo y el hecho de que Él es el MesĂas, el Hijo del Dios viviente.
La importancia de edificar sobre la piedra angular [1] IsaĂas 28:16
Por tanto, asĂ dice el Señor Dios: «He aquĂ, yo pongo en Sion una piedra por fundamento, una piedra probada, una piedra angular preciosa, un fundamento seguro; el que cree no se apresurará».
HistĂłricamente, la piedra angular era la parte más importante de cualquier edificio. El peso total de una edificaciĂłn descansaba sobre esta piedra en particular, que, si se quitaba, derrumbarĂa toda la estructura. La piedra angular tambiĂ©n era la clave para mantener rectos los muros. Los constructores tomaban medidas a lo largo de los bordes de esta parte del edificio. Si la piedra angular se colocaba correctamente, los canteros podĂan estar seguros de que todas las demás esquinas del edificio tambiĂ©n estarĂan en los ángulos adecuados. AsĂ, la piedra angular se convirtiĂł en un sĂmbolo de aquello que mantenĂa unida la vida.
En tiempos de IsaĂas, los lĂderes de Israel optaron por depositar su seguridad en una piedra angular diferente. Decidieron confiar en su propia astucia polĂtica. Mediante diversas alianzas militares, creyeron que podrĂan mantener unida a su naciĂłn. Sin embargo, finalmente, esta frágil piedra angular fallĂł e Israel fue llevado cautivo por los babilonios.
Pero Dios declarĂł a travĂ©s de IsaĂas que establecerĂa una piedra angular que nunca fallarĂa: una piedra en la que se podĂa confiar porque habĂa sido probada y demostrada como preciosa y segura.
Los escritores del Nuevo Testamento reconocieron que esta piedra era Jesucristo. El Salvador dijo de sĂ mismo: «¿No han leĂdo en las Escrituras: “La piedra que desecharon los constructores, esa ha llegado a ser la piedra angular”?» (Mateo 21:42). El apĂłstol Pedro repitiĂł la profecĂa de IsaĂas y añadiĂł: «Y el que cree en Ă©l no será avergonzado» (1 Pedro 2:6).
Cuando las presiones de la vida te agobian, solo hay una piedra angular capaz de soportar el peso. Cuando necesitas guĂa con urgencia, solo hay una piedra angular en la que puedes confiar para mantener tu vida recta. Esa piedra angular es JesĂşs. ConfĂa en Ă©l en cada aspecto de tu vida y verás que nunca falla. Él no es solo una roca; es la piedra angular.
[1] https://www.backtothebible.org/post/building-on-the-cornerstone
Publicado originalmente el 27 de marzo de 2023

