Salmo 62 - Parte 2 - Salmo de David - Comentarios RV por Dennis Edwards
Salmo 62:3 ¿Hasta cuĆ”ndo tramarĆ©is maldad contra el hombre? SerĆ©is muertos todos vosotros; serĆ©is como muro derruido, y como cerca tambaleante.
Un muro derruido es aquel que estĆ” a punto de derrumbarse porque sus cimientos no son lo suficientemente fuertes como para sostener lo que se construye sobre Ć©l. El muro comienza a derrumbarse y, si no estĆ” reforzado de alguna manera, todo el edificio puede derrumbarse. Si no construimos la casa de nuestras vidas sobre el fundamento de la roca, Cristo JesĆŗs, la piedra angular, cuando los vientos y las lluvias de esta vida la azoten, se derrumbarĆ” y serĆ” arrastrada. Y grande serĆ” su caĆda.
Salmo 62:4 Solo consultan para derribarlo de su excelencia; se deleitan en mentiras; bendicen con la boca, pero maldicen por dentro. Selah.
Al leer los archivos de Epstein, vemos cómo los malvados consultan entre sĆ para mentir a alguien mĆ”s en el poder o con dinero. Tienden trampas para atrapar a los hombres con el fin de controlarlos o sacarles dinero. «Sus palabras eran mĆ”s suaves que la mantequilla, pero la guerra estaba en su corazón; sus palabras eran mĆ”s suaves que el aceite, pero eran espadas desenvainadas», Salmo 55:21.
En los Ćŗltimos dĆas, durante la Ć©poca de las Ćŗltimas guerras en el Medio Oriente, los lĆderes de las dos facciones, la facción proisraelĆ y la facción antiisraelĆ, «hablarĆ”n mentiras en una misma mesa; pero no prosperarĆ”n», Daniel 11:27b. El apóstol Pablo advirtió en 1 Tesalonicenses 5:3: “Porque cuando digan: Paz y seguridad, entonces les sobrevendrĆ” destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparĆ”n”. Justo antes de la guerra con IrĆ”n, los negociadores de Trump estuvieron hablando con los negociadores de IrĆ”n hasta el Ćŗltimo minuto. Parece que todo era mentira.
Salmo 62:5 Alma mĆa, solo en Dios reposa, porque de Ć©l es mi esperanza.
De nuevo, el tema es esperar en Dios con esperanza atenta y obediencia diaria, una espera vigilante, como un vigilante nocturno.
Salmo 62:6-7 Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi defensa; no seré conmovido. En Dios estÔ mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza y mi refugio estÔ en Dios.
JesĆŗs es la roca a la que miramos. La Roca de los siglos que fue hecha por cada uno de nosotros. En Ćl estĆ” la vida eterna. Ćl es nuestro refugio y fortaleza. En Ćl confiamos.
Salmo 62:8. Confiad en Ćl en todo tiempo; oh pueblos, derramad vuestro corazón delante de Ćl: Dios es nuestro refugio. Selah.
Como lo describe el apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7: «No os afanĆ©is por nada (o no os preocupĆ©is); sino en toda ocasión, mediante oración y ruego con acción de gracias, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardarĆ” vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JesĆŗs».
Como tambiĆ©n lo confesó Salomón en 2 Crónicas 7:14: «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces yo oirĆ© desde los cielos, perdonarĆ© sus pecados y sanarĆ© su tierra». Si buscamos al SeƱor en nuestros momentos de aflicción o angustia, Ćl responderĆ”.
Proverbios 14:26: «En el temor del SeƱor hay fuerte confianza, y sus hijos tendrĆ”n refugio».
Salmo 62:9-10 Ciertamente los hombres humildes son vanidad, y los hombres encumbrados, mentira; al ser puestos en la balanza, son mucho mĆ”s ligeros que la vanidad. No confĆes en la opresión, ni te envanezcas en el robo; si las riquezas aumentan, no pongas tu corazón en ellas.
En el dĆa de la angustia, ni nuestro dinero ni nuestra posición de poder en el mundo nos salvarĆ”n.
Ezequiel 7:19a: «ArrojarĆ”n su plata en las calles, y su oro no podrĆ” librarlos en el dĆa de la ira del SeƱor». Proverbios 11:4: «Las riquezas no aprovechan en el dĆa de la ira, pero la justicia libra de la muerte».
Deuteronomio 8:17-18a: «Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traĆdo esta riqueza. Pero acuĆ©rdate del SeƱor tu Dios, porque Ć©l es quien te da el poder para hacer las riquezas».
Salmo 62:11 Dios ha hablado una vez; dos veces he oĆdo esto: que el poder pertenece a Dios.
El ascenso viene del SeƱor. Ćl establece a unos y derriba a otros.
Salmo 75:6-7 «Porque el ascenso no viene del oriente, ni del occidente, ni del sur. Pero Dios es el juez: a uno derriba y a otro pone.» Daniel 2:21b «Quita reyes y pone reyes.»
Salmo 62:12 TambiƩn a ti, oh SeƱor, pertenece la misericordia, porque pagas a cada uno conforme a sus obras.
No es por obras de justicia que hayamos hecho, sino por su misericordia que nos salva. Sin embargo, una vez salvos, debemos desear dar fruto en su servicio, en agradecimiento por todo lo que ha hecho por nosotros.
1 Corintios 3:8-15 Ahora bien, el que planta y el que riega son uno solo; y cada uno recibirÔ su recompensa conforme a su labor. Porque somos colaboradores de Dios; ustedes son labranza de Dios, ustedes son edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, como sabio arquitecto, puse el cimiento, y otro edifica encima. Pero que cada uno mire cómo edifica encima.
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que estĆ” puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este cimiento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; la obra de cada uno se harĆ” manifiesta; porque el dĆa la declararĆ”, pues por el fuego serĆ” revelada; y el fuego probarĆ” la obra de cada uno, cuĆ”l sea. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre ella, recibirĆ” recompensa. Si la obra de alguno se quema, sufrirĆ” pĆ©rdida; pero Ć©l mismo serĆ” salvo, aunque asĆ como por fuego.
2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba segĆŗn lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
Apocalipsis 2:23b “…y todas las iglesias sabrĆ”n que yo soy el que escudriƱa la mente y el corazón, y que darĆ© a cada uno segĆŗn sus obras.”
Incluso los malvados serÔn juzgados según sus obras.
Apocalipsis 20:12b y 13b “…y los muertos fueron juzgados segĆŗn las cosas que estaban escritas en los libros, segĆŗn sus obras… Y fueron juzgados cada uno segĆŗn sus obras.” Apocalipsis 22:12-14: “He aquĆ, yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno segĆŗn sea su obra… Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al Ć”rbol de la vida y entrar por las puertas en la ciudad”.
Un dĆa, Ćl les dirĆ” a sus siervos o trabajadores obedientes: “Bien hecho, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu SeƱor” (Mateo 25:23ac).
A continuación, otro interesante comentario sobre el Salmo 62.

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