Does your faith need strengthening? Are you confused and wondering if Jesus Christ is really "The Way, the Truth, and the Life?" "Fight for Your Faith" is a blog filled with interesting and thought provoking articles to help you find the answers you are seeking. Jesus said, "Seek and ye shall find." In Jeremiah we read, "Ye shall seek Me, and find Me, when ye shall seek for Me with all your heart." These articles and videos will help you in your search for the Truth.

Monday, May 11, 2026

El nacimiento de la evolución en pocas palabras

Esto es evidencia de la creación.                      Esto es evidencia de la evolución.

Dennis Edwards

Charles Darwin nació el 12 de febrero de 1809, el mismo día que Abraham Lincoln. Lincoln estaba destinado a convertirse en presidente de los Estados Unidos durante su época mÔs oscura y mortífera, cuando mÔs de 500.000 estadounidenses perdieron la vida en la Guerra Civil. Al finalizar la guerra en 1865, Lincoln fue asesinado a los 56 años. Darwin vivió hasta 1882 y murió a los 73 años. Sin embargo, su teoría de la evolución cautivó a millones de personas y las condujo de la fe en Dios al fatalismo científico. Esta es la historia.

Hasta el siglo XIX, en el mundo occidental, la idea de que Dios creó el mundo hace unos 6.000 años era prÔcticamente universalmente aceptada. Los Anales del Mundo del arzobispo James Usher, publicados por primera vez en 1658, fecharon la creación alrededor del 4004 a. C. La edad de la Tierra y la geología tradicionalmente se habían regido por esta visión bíblica del mundo. La sociedad se estructuraba en gran medida según los valores bíblicos.

En 1788, James Hutton publicó por primera vez La teorĆ­a de la Tierra, su libro sobre geologĆ­a. En Ć©l explicaba el uniformismo, es decir, la idea de que el presente era la clave del pasado. En otras palabras, al medir las tasas de los procesos naturales en el presente, los cientĆ­ficos podĆ­an extrapolar hacia atrĆ”s para determinar cuĆ”nto tiempo tardaron en formarse las caracterĆ­sticas geológicas en el pasado. Tradicionalmente, la columna geológica se habĆ­a considerado resultado del diluvio universal. Hutton sugirió que la geologĆ­a debĆ­a juzgarse por las causas naturales presentes en la actualidad y no por supuestos acontecimientos del pasado. «La historia pasada de nuestro planeta debe explicarse por lo que se observa que estĆ” sucediendo ahora… No se deben emplear fuerzas que no sean naturales al planeta, ni se debe admitir ninguna acción excepto aquellas cuyos principios conocemos»,[1] era el lema de Hutton.

En lugar de considerar el Gran Cañón como el resultado del drenaje masivo de agua del continente al final del catastrófico diluvio ocurrido hace mĆ”s de 4500 aƱos, ahora se lo veĆ­a como el resultado de lentos procesos naturales a lo largo de millones de aƱos. Hutton escribió: «Pero sin duda, los diluvios generales (como el Diluvio Universal) no forman parte de la teorĆ­a de la Tierra; pues el propósito de esta Tierra es evidentemente mantener la vida vegetal y animal, y no destruirla».[2] La Ćŗltima lĆ­nea de su libro afirmaba: «El resultado, por lo tanto, de nuestra investigación actual es que no encontramos ningĆŗn vestigio de un comienzo, ni perspectiva de un final»,[3] confirmando su idea de que los eventos de la creación y el diluvio no debĆ­an aceptarse como vĆ”lidos.

Charles Lyell, contemporÔneo de Darwin, siguiendo las ideas de Hutton, escribió su propia obra, Los principios de la geología, publicada en 1830. Lyell, al igual que Hutton, era escocés. Lyell, licenciado en derecho, utilizó su poder de persuasión para presentar una brillante defensa a favor del uniformismo y la teoría de los millones de años, en contraposición a la hasta entonces imperante idea del catastrofismo. Este último se basaba en los relatos bíblicos de la creación y el diluvio universal de Noé, y, por lo tanto, requería solo miles de años terrestres para explicar el registro geológico.

El propio Lyell confesó que su objetivo en la vida era «liberar a MoisĆ©s de la ciencia», pues hasta entonces la perspectiva de la creación-diluvio/catastrofismo o la visión bĆ­blica habĆ­an dominado la interpretación geológica de la columna geológica. Lyell se veĆ­a a sĆ­ mismo como «el salvador espiritual de la geologĆ­a, que liberaba a la ciencia de la antigua doctrina de MoisĆ©s».[4] Su obra Principios de GeologĆ­a fue la mĆ”s influyente en geologĆ­a a mediados del siglo XIX y contribuyó a consolidar el concepto de millones de aƱos. Durante una conferencia, afirmó que «…el pasado fĆ­sico de la investigación geológica deberĆ­a llevarse a cabo como si las escrituras no existieran».[5] Esta postura no es imparcial, sino que recomienda que la ciencia adopte una posición antibĆ­blica y no acepte el relato bĆ­blico del diluvio, descartĆ”ndolo junto con las mĆ”s de 240 leyendas similares sobre el diluvio que se encuentran en diversas culturas alrededor del mundo. En otras palabras, los cientĆ­ficos no deberĆ­an basar sus suposiciones iniciales en lo que afirma la Biblia, sino, por el contrario, evitar por completo las suposiciones bĆ­blicas.

Cuando Darwin emprendió su viaje de cinco aƱos alrededor del mundo, pasando por las ahora famosas Islas GalĆ”pagos, frente a la costa occidental de SudamĆ©rica, llevó consigo su Biblia. Se habĆ­a graduado en TeologĆ­a, aunque parece que su objetivo era conseguir un trabajo que le ofreciera suficiente tiempo para estudiar la naturaleza. Erasmus Darwin, su abuelo, ya habĆ­a escrito un libro titulado Zoonomia, en el que especulaba sobre una ley natural que permitĆ­a que toda la variedad de animales se desarrollara a partir de un primer animal. Durante el viaje de Darwin a las GalĆ”pagos, el capitĆ”n del barco, el Beagle, le ofreció un ejemplar de «Los principios de la geologĆ­a» de Lyell. Su lectura transformó gradualmente la visión del mundo de Charles. Abandonó el modelo de la creación/diluvio y aceptó el uniformismo y la teorĆ­a de los millones de aƱos.

Una vez que Darwin abandonó el modelo bíblico y aceptó el uniformismo con millones de años, su mente se abrió a encontrar una nueva razón para la variedad de la vida, no basada en supuestos bíblicos. Hutton ya había explorado estas ideas, pero había rechazado la idea de que la evolución originara las especies como una fantasía romÔntica. Hutton pensaba que la selección natural permitía que las especies formaran variedades mejor adaptadas a condiciones particulares y, por lo tanto, era evidencia de un diseño benevolente en la naturaleza.[6] Los científicos creacionistas coinciden plenamente con su idea.

Normalmente, la gente imagina al científico como un erudito imparcial que busca la verdad sobre el cómo y el por qué de las cosas o de la naturaleza. Pero la realidad es muy diferente. Todo científico comienza su trabajo con supuestos o un sistema de creencias sobre cómo interpreta el mundo que lo rodea. Los datos o la evidencia no hablan por sí solos, sino que necesitan ser interpretados. La visión del mundo del científico influirÔ en cómo interpreta los datos o la evidencia que descubre.

Veamos cómo los científicos de programas de televisión famosos como CSI o Bones hacen su trabajo. Los investigadores intentan averiguar cómo ocurrió algo. Como no pueden retroceder en el tiempo, formulan una teoría, una especulación, una hipótesis, y luego comprueban si la evidencia la respalda. Si la evidencia demuestra que la teoría es falsa, descartan la primera y desarrollan otra, o revisan o adaptan la primera. Al hacer ciencia en el presente, intentan determinar cómo pudo haber ocurrido el asesinato en el pasado. Sin embargo, como no estuvieron presentes en el pasado, nunca pueden estar seguros de tener razón. A menudo, en el programa, primero piensan en una persona, luego en otra, hasta que finalmente dan con la persona correcta. En última instancia, intentan obtener una confesión o el testimonio de un testigo presencial, ya que solo cuentan con evidencia circunstancial que podría no ser suficiente en un juicio. A veces, en un programa, un policía corrupto manipula las pruebas para hacer parecer culpable a alguien que no lo es. Lamentablemente, muchos científicos actuales manipulan las pruebas para hacer creer al público que la evolución de las moléculas al ser humano realmente ha ocurrido.

El famoso biólogo britĆ”nico David Watson fue profesor de ZoologĆ­a y AnatomĆ­a Comparada en el University College de Londres entre 1921 y 1951. Ya en 1929 dudaba de que la selección natural fuera el mecanismo de la evolución y confesó lo siguiente: «La evolución es una teorĆ­a universalmente aceptada no porque se pueda demostrar su veracidad, sino porque la Ćŗnica alternativa, la creación especial [la idea de que el universo y toda la vida en Ć©l se originaron por decreto divino], es claramente increĆ­ble».[7]

Cuando hablamos de evolución, nos referimos a la evolución de las molĆ©culas al ser humano, es decir, la descendencia comĆŗn del primer organismo vivo. El Ć”rbol evolutivo de la vida demuestra que toda la vida proviene de una misma fuente. Los biólogos suelen afirmar que, dado que podemos observar un cambio en una especie, se ha producido la «evolución». Un cambio dentro de una especie o tipo de animal es un ejemplo de lo que los cientĆ­ficos creacionistas llaman “microevolución”. Los creacionistas coinciden en que se produce algĆŗn tipo de especiación, pero nunca se desarrolla un nuevo tipo de animal. Los creacionistas denominan a este cambio “variación dentro de una especie” o “tipo” de animal, no evolución.

Sé que la evolución es cierta porque la vemos ocurrir todo el tiempo.

El Dr. Jason Lisle habla sobre el cambio de significado de una palabra en un argumento en su libro Discerning Truth: Exposing Errors in Evolutionary Arguments. Se conoce como la falacia de la equivocación. Ɖl afirma: «Evolución puede significar “cambio” en un sentido general, pero tambiĆ©n se refiere a la idea de que los organismos comparten un ancestro comĆŗn o a la evolución “de partĆ­culas a personas”. Muchos evolucionistas parecen creer que al demostrar la evolución en el sentido de cambio, de alguna manera prueban la evolución en el sentido de “ascendencia comĆŗn” o evolución “de partĆ­culas a personas”. Es posible que oigas a alguien decir: “Los creacionistas estĆ”n equivocados porque podemos ver la evolución ocurriendo todo el tiempo. Los organismos cambian y se adaptan constantemente a su entorno”. Pero el hecho de que los animales cambien no demuestra que compartan un ancestro comĆŗn. Esta es una falacia muy comĆŗn utilizada en los argumentos evolucionistas».[8]

Variación en los picos de los pinzones

Los picos de los pinzones pueden ser diferentes, pero siguen siendo pinzones. Los perros pueden ser Gran Damas o Chihuahuas, pero siguen siendo perros. Las polillas pueden ser negras o blancas moteadas, pero siguen siendo polillas. Las bacterias pueden ser resistentes o no a los pesticidas, pero siguen siendo bacterias. Puede que haya ocurrido selección natural y mutación, pero no se ha añadido nueva información genética al ADN del organismo. Sería necesaria nueva información genética para que apareciera una nueva parte o función del cuerpo. El error de los neodarwinistas es que enseñan que, fundamentalmente, la información se crea mediante mutaciones.


La raza canina: Lobo, Coyote, Dingo, Collie, Chihuahua.
Menos información. No se ha añadido nueva información.

Los científicos incluso han descubierto que algunas bacterias poseen la capacidad genética de resistir ciertos antibióticos. Las mutaciones no estÔn implicadas. En otros casos, se producen defectos estructurales en el organismo donde se adhiere el antibiótico, lo que hace que la bacteria sea resistente. Pero en lugar de decir que las bacterias desarrollaron resistencia, podríamos decir que el antibiótico perdió su capacidad de adherirse a ellas. La mutación bacteriana provocó un defecto estructural en las bacterias, impidiendo así la unión del antibiótico.

Macroevolución vs. Microevolución

Normalmente, lo que observamos en la naturaleza es variación dentro de un mismo tipo de animal u organismo, no evolución de las molĆ©culas al ser humano. El tĆ©rmino «microevolución» se usa en estos casos, pero la «microevolución» sumada a millones de aƱos no nos darĆ” «macroevolución» ni evolución de las molĆ©culas al ser humano. El problema persiste: ni la selección natural ni las mutaciones pueden aƱadir nueva información genĆ©tica al ADN.


Una interpretación lógica de los hechos sugiere que una inteligencia superior ha intervenido en la física, así como en la química y la biología, y que no existen fuerzas ciegas dignas de mención en la naturaleza. Las cifras que se derivan de los hechos me parecen tan abrumadoras que hacen que esta conclusión sea prÔcticamente incuestionable.

Fred Hoyle, astrofƭsico y matemƔtico de la Universidad de Cambridge

Sir Fred Hoyle, el famoso matemĆ”tico y astrónomo britĆ”nico, cuestionó los orĆ­genes mismos de la primera cĆ©lula mediante la evolución. Afirmó: «La probabilidad de que la vida se forme a partir de materia inanimada es de uno entre un nĆŗmero con 40 000 ceros. Es lo suficientemente grande como para sepultar a Darwin y toda la TeorĆ­a General de la Evolución. No existió una sopa primordial, ni en este planeta ni en ningĆŗn otro, y si los comienzos de la vida no fueron aleatorios, debieron ser, por lo tanto, producto de una inteligencia con propósito».[9] Como matemĆ”tico, argumentó con vehemencia en contra de la probabilidad matemĆ”tica de que la vida surgiera de la materia inerte de forma natural. Debido a la alta improbabilidad, concluyó que la abiogĆ©nesis, o la teorĆ­a de que la vida surgió de la materia inerte hace mucho tiempo, era imposible.

La «evolución de las molĆ©culas al hombre» carece de mecanismo. No hay forma de que un tipo de animal se transforme en otro, por mucho tiempo que transcurra. Cuando Charles Darwin escribĆ­a El origen de las especies, la comunidad cientĆ­fica desconocĆ­a los estudios genĆ©ticos de Mendel, publicados posteriormente en francĆ©s en 1866, siete aƱos despuĆ©s de El origen de las especies. Los cientĆ­ficos no tuvieron conocimiento de los estudios de Mendel hasta principios del siglo XX. En aquel entonces, los evolucionistas esperaban que la genĆ©tica de Mendel les proporcionara el mecanismo de la evolución. Pero, lamentablemente, se llevaron una gran decepción. La genĆ©tica resultó ser un callejón sin salida. Demostró claramente que era posible obtener una gran variedad dentro de una especie, pero solo hasta cierto lĆ­mite. El acervo genĆ©tico era limitado; por lo tanto, la variación genĆ©tica posible a partir de Ć©l tambiĆ©n lo era. La genĆ©tica no ayudó. Simplemente confirmó la idea de que existĆ­a una barrera entre los diferentes "tipos" de organismos y que esa barrera no podĆ­a cruzarse. De hecho, algunos estudios han demostrado que un buen curso de genĆ©tica, incluso impartido por un evolucionista, reduce la creencia del estudiante en la evolución biológica.

Hoy en dĆ­a, los cientĆ­ficos saben que ni la selección natural ni las mutaciones pueden crear nueva información genĆ©tica. Se necesitarĆ­a nueva información genĆ©tica, por ejemplo, para transformar un pulmón de reptil en uno de ave. El biólogo Michael Denton realiza un buen estudio sobre este tema, disponible en YouTube en el vĆ­deo «From a Prince to a Frog» [10]. En su libro Evolution: A Theory in Crisis, Denton escribió: «Ninguno de los dos axiomas fundamentales de la teorĆ­a macroevolutiva de Darwin —la idea de que todas las formas de vida estĆ”n interconectadas y, en Ćŗltima instancia, se remontan a una cĆ©lula primordial, y la creencia de que todo el diseƱo adaptativo de la vida ha resultado de un proceso aleatorio— ha sido validado por un Ćŗnico descubrimiento empĆ­rico o avance cientĆ­fico desde 1859» [11].

Reiterando este punto, ni la selección natural ni las mutaciones, que los evolucionistas consideran los mecanismos del cambio evolutivo, pueden generar nueva información genética.

El Dr. Lee Spetner, doctor en fĆ­sica por el MIT, afirmó en su libro «Rompiendo la teorĆ­a moderna de la evolución»: «En toda la literatura sobre ciencias biológicas que he consultado, nunca he encontrado una mutación que aƱada información. Todas las mutaciones puntuales estudiadas a nivel molecular resultan reducir la información genĆ©tica, no aumentarla».[12]

El cientĆ­fico britĆ”nico Michael Pitman comentó que «ni la observación ni la experimentación controlada han demostrado que la selección natural manipule las mutaciones para producir un nuevo gen, hormona, enzima u órgano».[13]

Una Ćŗltima cita sobre el tema, del Dr. Wilder-Smith, reconocido genetista britĆ”nico: «La quĆ­mica de las mutaciones en el código genĆ©tico tiene un efecto similar al del agua sobre un texto. Las mutaciones modifican o destruyen la información genĆ©tica ya existente, pero nunca crean información nueva, nunca crean un órgano biológico completamente nuevo. AquĆ­ reside el error del Nuevo Darwinismo, que enseƱa que la información fundamentalmente nueva se crea mediante mutaciones».[14] Algunas conferencias y debates fascinantes del Dr. Wilder-Smith. Puedes encontrar a Smith en YouTube.

Hoy en día, muchos niños nacen con uno de los miles de defectos o enfermedades genéticas. Estos defectos/enfermedades son el resultado de mutaciones en los genes de los padres. La evidencia científica demuestra claramente que las mutaciones suelen ser mortales o peligrosas, y no beneficiosas. Las pocas que podrían ser beneficiosas, como la anemia falciforme, siguen siendo causadas por la pérdida o el daño de la información genética.

¿Por quĆ© se sigue enseƱando a los estudiantes en sus libros de texto que la selección natural, junto con las mutaciones, son mecanismos del cambio evolutivo? Los evolucionistas no quieren revelar la verdad. No tienen una mejor respuesta y no quieren admitir que no han encontrado un mecanismo para la evolución. Ocultan los hechos porque creen firmemente en su paradigma y porque la Ćŗnica alternativa viable es la creación divina. Como dijo el profesor de genĆ©tica de Harvard, Richard Lewontin, un evolucionista:

«Nos posicionamos a favor de la ciencia evolutiva a pesar del absurdo evidente de algunas de sus construcciones, a pesar de la tolerancia de la comunidad cientĆ­fica hacia explicaciones sin fundamento, porque tenemos un compromiso previo con el materialismo, un materialismo absoluto, pues no podemos permitir que lo divino intervenga»,[15] o, citando al profesor David Watson: «La evolución es una teorĆ­a universalmente aceptada no porque pueda demostrarse su veracidad, sino porque la Ćŗnica alternativa, la creación especial, es claramente inverosĆ­mil».[16] Scott Todd, de la Universidad Estatal de Kansas, expresó algo similar: «Incluso si todos los datos apuntaran a un diseƱador inteligente, tal hipótesis queda excluida de la ciencia porque no es naturalista».[17]

El debate no es ciencia contra religión, como les gusta presentarlo a los evolucionistas. El debate se centra en dos visiones del mundo diferentes. Duane Gish afirmó: «La batalla es con la filosofĆ­a evolucionista y la fe, no con la ciencia. La evolución es un concepto religioso poderoso que, si se comprende correctamente, niega todo el cristianismo».[18]

La evidencia no habla por sĆ­ sola. Los fósiles no se encuentran con fechas predefinidas. No hablan. La ciencia no dice nada. Son los cientĆ­ficos quienes emiten juicios de valor sobre sus observaciones. Pero, si son buenos cientĆ­ficos, deberĆ­an basar sus juicios en si la evidencia concuerda con las leyes conocidas de la naturaleza o la fĆ­sica, no en sus prejuicios particulares sobre los orĆ­genes. El evolucionista Bateson confesó: «No podemos ver cómo surgieron las diferencias entre especies; a diario presenciamos variaciones de muchos tipos, a menudo considerables, pero no conocemos los orĆ­genes de las especies. Mientras tanto, aunque nuestra fe en la evolución permanece inquebrantable, no tenemos una explicación aceptable del origen de las especies».[19]

La ciencia nunca puede probar lo que sucedió en el pasado. Los científicos pueden especular y formular teorías. Pero la ciencia histórica nunca puede probarse en un laboratorio. La ciencia histórica se ocupa de especular sobre cómo ocurrieron eventos o procesos en el pasado. La ciencia histórica es, en el mejor de los casos, filosófica, porque se basa en suposiciones sobre eventos pasados. Ni la creación ni la evolución pueden probarse en un laboratorio. Son modelos científicos históricos o formas de interpretar la evidencia y comprender cómo pudieron haber ocurrido eventos en el pasado. No son hechos científicos. Sin embargo, los hechos o la evidencia científica deben concordar con un modelo científico preciso.

La ciencia que realizamos en el laboratorio se denomina ciencia operativa y se lleva a cabo siguiendo el método científico: observación, formulación de hipótesis, experimentación, observación, conclusión, prueba y verificación. La ciencia operativa nos ha brindado la llegada del hombre a la luna, los teléfonos móviles, las computadoras portÔtiles, la medicina moderna, etc.

Pero la ciencia histórica o de los orĆ­genes es una especulación sobre eventos pasados ​​y, como tal, no se incluye en la misma categorĆ­a que la ciencia operativa. No podemos retroceder en el tiempo y observar lo que sucedió al principio de los tiempos. Los cientĆ­ficos especulan sobre el pasado y emiten juicios ideológicos antes de realizar la investigación cientĆ­fica o las ecuaciones matemĆ”ticas. Como admite Stephen Hawking en su libro Breve historia del tiempo. Al hablar del Big Bang, menciona que debe aƱadir «una mezcla de ideologĆ­a».[20]

El astrofĆ­sico de renombre internacional George F. R. Ellis, quien trabajó estrechamente con Hawking, afirmó al hablar del Big Bang: «Es necesario que la gente sea consciente de que existe una variedad de modelos que pueden explicar las observaciones... Por ejemplo, puedo construir un universo con simetrĆ­a esfĆ©rica, con la Tierra en su centro, y no se puede demostrar lo contrario basĆ”ndose en las observaciones (que sea erróneo)... solo se puede descartar por razones filosóficas. En mi opinión, no hay absolutamente nada de malo en ello. Lo que quiero dejar claro es que utilizamos criterios filosóficos al elegir nuestros modelos. Gran parte de la cosmologĆ­a intenta ocultarlo».[21]

El punto que intenta plantear, como cientĆ­fico honesto, es que la idea del Big Bang sin centro ni lĆ­mites es una decisión ideológica. Los cientĆ­ficos eligen un modelo sin centro ni lĆ­mites para alejarse de la idea bĆ­blica de que la Tierra es especial y ocupa un lugar especial en el universo. Sin embargo, si se parte de la galaxia de la Tierra cerca del centro del universo, lo cual la evidencia observable no puede refutar y parece confirmar, se llega a conclusiones totalmente diferentes. El Dr. Russell Humphreys, partiendo de supuestos bĆ­blicos, ha realizado un trabajo interesante en el Ć”rea de la luz estelar y el tiempo, que vale la pena consultar aquĆ­.[22] Los lĆ­deres actuales de la investigación cientĆ­fica eligen deliberadamente un universo sin centro ni lĆ­mites por razones filosóficas, porque «no pueden permitir que la divinidad intervenga».[23]

BÔsicamente, existen dos cosmovisiones en la comunidad científica: la cosmovisión creacionista bíblica y la cosmovisión evolucionista naturalista. Los naturalistas creen que el mundo y todo lo que contiene solo puede explicarse mediante lo que encontramos en el mundo material natural. No creen en lo sobrenatural. El naturalismo fue una visión del mundo popular en el siglo XIX y principios del XX. En aquella época surgieron muchos escritores naturalistas, como Stephen Crane, Jack London y Ernest Hemingway, entre otros, lo que finalmente condujo al existencialismo de Kafka, Sartre y Camus.

Es necesario comprender que el naturalismo es la filosofĆ­a subyacente de la evolución. Los cientĆ­ficos evolucionistas han intentado, o intentan, cambiar la razón de ser y el significado original de la ciencia. Originalmente, la ciencia era la bĆŗsqueda de la verdad sobre el cómo y el por quĆ© del mundo que nos rodea. Los cientĆ­ficos actuales prefieren definir la ciencia como la bĆŗsqueda de razones naturalistas para el cómo y el por quĆ© de la vida y del mundo que nos rodea. Incluso si la evidencia apuntara a lo sobrenatural, los evolucionistas no lo aceptarĆ­an. Afirman que lo sobrenatural estĆ” fuera del Ć”mbito de la ciencia. El cientĆ­fico evolucionista Ernest Mayr afirmó en 1988: «En las controversias cientĆ­ficas, rara vez se discute sobre los hechos. MĆ”s bien, es su interpretación lo que resulta controvertido».[24]

Al construir su teorĆ­a sobre la premisa falsa de que «no existe lo sobrenatural», los evolucionistas estaban condenados a llegar a una conclusión errónea. Una premisa falsa no conduce a una conclusión lógica y correcta. Lo sobrenatural existe. Miles de personas lo experimentan a diario. Hay personas que experimentan curaciones, que oyen voces que las protegen del peligro, que tienen sueƱos o visiones que les advierten sobre algĆŗn mal o les anuncian la muerte de un ser querido. CientĆ­ficos y mĆ©dicos han escrito numerosos libros sobre personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte. Recientemente, un libro sobre un niƱo pequeƱo que tuvo una experiencia cercana a la muerte se ha vuelto muy popular. Las personas tienen experiencias sobrenaturales que transforman sus vidas. Lo sobrenatural es real.

El naturalismo parte de la conclusión metafĆ­sica de que no existe lo sobrenatural. Por lo tanto, el naturalismo es falso. En consecuencia, la evolución, que se fundamenta en el naturalismo, tambiĆ©n es falsa. Los cientĆ­ficos honestos deberĆ­an ser mĆ”s receptivos a los problemas de la teorĆ­a de la evolución y considerar el modelo creacionista como una alternativa viable. Dave Schoch, en su libro «Los supuestos detrĆ”s de la teorĆ­a de la evolución», afirma: «La verdad solo puede estar compuesta de hechos, no de supuestos. No deberĆ­amos enseƱar supuestos como hechos a nuestros hijos, especialmente una teorĆ­a que se sustenta en un supuesto tras otro».[25]

En el libro «En seis dĆ­as: Por quĆ© 50 cientĆ­ficos eligen creer en la creación»,[26] cientĆ­ficos con doctorados en diversas Ć”reas cientĆ­ficas ofrecen testimonios claros y razonamientos que justifican su decisión personal de aceptar el modelo creacionista bĆ­blico por encima del modelo evolutivo, actualmente mĆ”s popular. Estos cientĆ­ficos no solo rechazan el modelo evolutivo darwiniano por considerarlo acientĆ­fico, sino que optan por un evento de creación literal de seis dĆ­as como la opción mĆ”s cientĆ­fica.

Para obtener mÔs información sobre el debate creación/evolución desde la perspectiva creacionista bíblica, se pueden consultar los siguientes sitios web, aunque existen muchos otros:





AdemĆ”s, en YouTube se pueden encontrar muchos documentales sobre la creación, asĆ­ como interesantes debates entre creacionistas y evolucionistas. JesĆŗs dijo: «Buscad y encontrarĆ©is» [Mateo 7:7]. TambiĆ©n dijo: «Me buscarĆ©is y encontrarĆ©is cuando me busquĆ©is de todo corazón» [JeremĆ­as 29:13]. Si de verdad anhelas la verdad, la encontrarĆ”s. ¡Es una promesa!

Publicado originalmente el 25 de septiembre de 2013.

Notas al pie:


2. Hutton, James; El abismo del tiempo: Concepciones cambiantes de la antigüedad de la Tierra después de...
Por Claude C. Albritton; pƔgina 100, capƭtulo 8.
5. Lyell, Charles; Dios y la naturaleza: ensayos históricos sobre el encuentro entre el cristianismo y...
editado por David C. Lindberg, Ronald Leslie Numbers, «Geólogos e intĆ©rpretes del GĆ©nesis», pĆ”gina 337.
6. James Hutton - Wikipedia, la enciclopedia libre. Paul N. Pearson (16 de octubre de 2003). «En retrospectiva». Naturaleza, vol. 425, n.Āŗ 6959, pĆ”g. 665. Comentarios sobre la obra de Hutton de 1794, en tres volĆŗmenes, «Una investigación de los principios del conocimiento y del progreso de la razón, desde los sentidos hasta la ciencia y la filosofĆ­a».

8. Lisle, Dr. Jason; «Discernir la Verdad»; 2010, pĆ”gina 20.
9. Hoyle, seƱor Fred; (1981) «Hoyle sobre la evolución»;
Naturaleza, vol. 294, n.º 5837, 12 de noviembre, pÔg. 148.
12. Spetner, Dr. Lee; Tornado en un desguace (James Perloff), 1999, pƔg. 26.
13. Pitman, Michael; Tornado en un desguace (James Perloff), 1999, pƔg. 26.
14. Wilder-Smith, Dra.; Tornado en un desguace (James Perloff), 1999, pƔg. 27.
15. Lewontin, Profesor Richard; «Millas de millones de demonios», The New York Review; http://dailyevidence.wordpress.com/2011/09/14/the-divine-foot/.
17. Todd, Scott; correspondencia a Nature 401(6752):423, 30 de septiembre de 1999; http://creation.com/a-designer-is-unscientific-even-if-all-the-evidence-supports-one.
18. Gish, Dr. Duane; Los cientƭficos creacionistas responden a sus crƭticos, 1993, pƔg. 42.
19. Bateson; http://www.scribd.com/doc/132636931/Predicament-of-Evolution citado por George McCready Price, 1925.
25. Schoch, Dave; 2008.
26. John F. Aston (Editor), 2001.




0 Comments:

Copyright © Fight for Your Faith