¡Supongo que
realmente no importa quiƩn gane las elecciones!
Dennis Edwards
Tras observar el cielo estrellado a travĆ©s de uno de los telescopios recientemente mejorados, se dice que William Jennings Bryan (1860-1925) dijo: "Supongo que realmente no importa quiĆ©n gane las elecciones". Y Bryan deberĆa saberlo. Obtuvo mĆ”s votos electorales que cualquier otro candidato presidencial y, aun asĆ, perdió. A pesar de acumular unos 493 votos del Colegio Electoral, mĆ”s que cualquier otro candidato presidencial, aun asĆ perdió las elecciones. Esto se debe a que esos 493 votos electorales se distribuyeron en tres elecciones presidenciales: 1896, 1900 y 1908. Henry Clay fue el Ćŗnico otro hombre que tambiĆ©n perdió tres candidaturas presidenciales.
Pero incluso antes de perder las elecciones, tras observar a travĆ©s de un telescopio recientemente mejorado, Bryan se dio cuenta de que, si bien las elecciones parecĆan de tanta importancia para Ć©l en ese momento y para los hombres de su Ć©poca, existĆa una fuerza que impulsaba los planetas y las estrellas en su curso, tan poderosa e imponente que la elección parecĆa minĆŗscula en comparación.
Otros grandes hombres, antes y despuĆ©s de Bryan, llegaron a la misma conclusión. Abraham Lincoln (1809-1865) dijo: «Entiendo cómo es posible que un hombre mire hacia la tierra y sea ateo, pero no puedo concebir cómo podrĆa mirar hacia el cielo y decir: “No hay Dios”».
Sir Isaac Newton (1642-1727), otro hombre con un telescopio, habĆa expresado la misma idea algunos aƱos antes: «Este bellĆsimo sistema del sol, los planetas y los cometas solo pudo proceder del consejo y el dominio de un Ser inteligente y poderoso… Este Ser gobierna todas las cosas, no como el alma del mundo, sino como SeƱor de todo; Y debido a su dominio, se le suele llamar SeƱor Dios o Gobernante Universal.
Werner von Braun (1912-1977), quien ayudó a lanzar a Estados Unidos al espacio exterior como uno de los mejores ingenieros de la industria aeroespacial estadounidense, dijo: «Para mĆ, la idea de una creación no es concebible sin invocar la necesidad del diseƱo. Uno no puede exponerse a la ley y el orden del universo sin concluir que debe haber diseƱo y propósito».
Lo que estos hombres dicen es que creen que existe un Dios y que Ćl tiene el control final.
Albert Einstein (1879-1955), quien no era una persona religiosa y no creĆa en un Dios personal, dijo algo similar: «…los sentimientos religiosos del cientĆfico se manifiestan en un asombro extasiado ante la armonĆa de la ley natural, que revela una inteligencia de tal superioridad que, comparada con ella, todo el pensamiento y la acción sistemĆ”ticos de los seres humanos son un reflejo completamente insignificante». En otras palabras, comparados con esa superinteligencia, todos nuestros esfuerzos, pensamientos y acciones eran completamente insignificantes.
En el libro de los Salmos de la antigua Biblia hebrea, encontramos al rey David escribiendo hace unos 3000 aƱos: «Los cielos declaran la gloria de Dios; y el firmamento proclama la obra de sus manos. DĆa tras dĆa emiten palabras; noche tras noche revelan conocimiento. No tienen lenguaje, no usan palabras; no se oye ningĆŗn sonido de ellos. Sin embargo, su voz llega a toda la tierra, sus palabras hasta los confines del mundo». [Salmo 19:1-3 (NVI)]
Una idea similar se encuentra en el Nuevo Testamento griego en las palabras del apóstol Pablo: «Porque las cosas invisibles de Ć©l, su eterno poder y su deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas; de modo que no tenemos excusa». [Romanos 1:20] Ambos autores, el rey David y el apóstol Pablo, afirman que si observamos la naturaleza, veremos la mano de Dios y que Ćl tiene el control.
Incluso el libro de Job, considerado la Escritura mĆ”s antigua que se conserva, probablemente de la Ć©poca de Abraham o incluso antes, antes del aƱo 2000 a. C., afirma: «Pero pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseƱarĆ”n; y a las aves del cielo, y te lo dirĆ”n. O habla a la tierra, y ella te enseƱarĆ”; y los peces del mar te lo declararĆ”n. ¿QuiĆ©n no sabe en todo esto que la mano del SeƱor ha obrado esto? En cuya mano estĆ” el alma de todo ser viviente y el aliento de toda la humanidad». [Job 12:7-10] Job nos dice que observemos la naturaleza, la biologĆa y la geologĆa si dudamos de la existencia de Dios. Dice que Dios tiene el alma de cada criatura viviente en sus manos. Tiene el mundo entero en sus manos.
Incluso JesĆŗs argumenta lo mismo en su Sermón del Monte. Nos dice que si Dios cuida tanto de las aves y las flores del campo, ¿no cuidarĆ” de cada uno de nosotros? ContinĆŗa diciĆ©ndonos que no nos preocupemos. [Mateo 6:26-34] ¿Por quĆ© no deberĆamos preocuparnos? Porque Dios conoce incluso la cantidad de cabellos que tenemos en la cabeza y promete cuidarnos como cuida de los gorriones, sin que ninguno caiga a tierra sin que Ć©l lo sepa. [Mateo 10:20-31]
AsĆ que podemos mirar las elecciones y preocuparnos de que Dios no tenga el control y que las cosas no vayan como creemos que deberĆan. Pero Dios nos ha dicho que puede enderezar un camino torcido, como decimos en Portugal: «Deus faz linhas retas, por caminhos tortos», o Dios hace una lĆnea recta de un camino torcido. O como leemos en IsaĆas: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos», declara el SeƱor. «Como son mĆ”s altos los cielos que la tierra, asĆ son mis caminos mĆ”s altos que vuestros caminos, y mis pensamientos mĆ”s que vuestros pensamientos». [IsaĆas 55:8-9 (RVR1960)]
La palabra de Dios enseƱa claramente que una de las fuerzas espirituales detrĆ”s de los sistemas de este mundo es SatanĆ”s. El apóstol Juan nos dice: «No amĆ©is al mundo ni las cosas del mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no estĆ” en Ć©l». [1 Juan 2:15] Y continĆŗa escribiendo: «Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero yace en la maldad». [1 Juan 5:19] JesĆŗs dijo: «Si fueran del mundo, el mundo amarĆa lo suyo; pero como no son del mundo, sino que yo los elegĆ del mundo, por eso el mundo los odia». [Juan 15:19]
El apóstol Santiago, hermano de JesĆŗs, advirtió: «¿Acaso no sabĆ©is que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios». [Santiago 4:4] Incluso Lucas, al describir la tentación de JesĆŗs por el Diablo, escribe: «Y el Diablo, llevĆ”ndolo a un alto monte, le mostró en un instante todos los reinos del mundo. Y le dijo: «Te darĆ© todo este poder y la gloria de ellos; porque a mĆ me ha sido entregado, y a quien yo quiera se lo doy. Pues si me adoras, todo serĆ” tuyo». [Lucas 4:5-7]
El apóstol Pablo colaboró con estas Escrituras aƱadiendo: «El Dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrĆ©dulos, para que no les brille el glorioso Evangelio de Cristo, que es la imagen de Dios, y sean salvos». [2 Corintios 4:4] Nos dijo que hay maldad espiritual en las regiones celestes [Efesios 6:12], pero continuó: “Pero de ninguna de estas cosas me conmueve, ni estimo preciosa mi vida para mĆ mismo, con tal de que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibĆ del SeƱor JesĆŗs, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. [Hechos 20:24]
Pase lo que pase aquĆ en la tierra, es nuestra responsabilidad mantener la mente y el corazón puestos en la visión celestial, “puestos los ojos en JesĆŗs, el autor y consumador de la fe”. [Hebreos 12:2] Ćl nos darĆ” paz perfecta si mantenemos nuestra mente fija en Ćl, porque confiamos en Ćl. [IsaĆas 26:3]
En los Salmos leemos: “Los cielos son los cielos del SeƱor, pero la tierra la ha dado a los hijos de los hombres”. [Salmo 115:16] Dios le ha dado a la humanidad libre albedrĆo. Por nuestro conocimiento de la profecĆa bĆblica, sabemos que la humanidad no elegirĆ” seguir a Dios. JesĆŗs nos dijo que muchos elegirĆ”n el camino ancho que lleva a la destrucción. [Mateo 7:13] Por lo tanto, podemos concluir que los hombres pueden muy bien tomar decisiones equivocadas en sus polĆticas.
Algunos creen que ambos partidos polĆticos, ya sean de derecha o de izquierda, estĆ”n controlados por los mismos poderes financieros o espirituales que pueden, y de hecho, manipular a ambos bandos para sus deseos y objetivos. En el libro de Apocalipsis leemos: «Porque tus mercaderes eran los grandes hombres de la tierra; Porque por tus hechicerĆas fueron engaƱadas todas las naciones. [Apocalipsis 18:23b]
El apóstol Pablo escribió a su discĆpulo Timoteo: «TambiĆ©n debes saber esto: que en los Ćŗltimos dĆas vendrĆ”n tiempos peligrosos... (y) los hombres malos y los engaƱadores irĆ”n de mal en peor, engaƱando y siendo engaƱados.» [2 Timoteo 3:1 y 13] Pero llegarĆ” el momento en que Dios tendrĆ” que intervenir y decir: «¡DetĆ©n el mundo!». VendrĆ” para «destruir a los que destruyen la tierra». [Apocalipsis 11:18] Parece que las cosas empeorarĆ”n tanto en el futuro que la humanidad podrĆa incluso estar lista para destruirse a sĆ misma si Dios no interviene. Como dijo JesĆŗs: «Si aquellos dĆas no se acortaran, nadie se salvarĆa; mas por causa de los escogidos, aquellos dĆas serĆ”n acortados». [Mateo 24:23]
El versĆculo que resume nuestra actitud ante los resultados electorales se encuentra en Romanos 8:28: «Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». Cada uno de nosotros ha sido llamado a su propósito. Escuchamos su llamado y respondimos. Ahora tenemos su propósito guardado en nuestros corazones. Reconocemos que Dios puede y sacarĆ” algo bueno de cualquier situación aparentemente mala o adversa en la que nos encontremos. En Proverbios leemos: «El SeƱor ha hecho todas las cosas para sĆ mismo; sĆ, aun a los impĆos para el dĆa malo». [Proverbios 16:4] Dios incluso tiene un plan para quienes lo rechazan, aunque no se complace en su muerte [Ezequiel 33:11] y desea que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad. [1 Timoteo 2:4] El SeƱor, a travĆ©s de IsaĆas, dijo: «Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la paz y creo la adversidad. Yo, el SeƱor, hago todo esto». [IsaĆas 45:7]
El SeƱor ha dado a la humanidad libre albedrĆo. Para que exista el libre albedrĆo, debe existir la posibilidad del mal. Para que exista el amor verdadero, debe existir el libre albedrĆo. El amor verdadero depende del libre albedrĆo. Dios le dio a la humanidad libre albedrĆo sabiendo que el hombre abusarĆa de Ć©l y elegirĆa el mal sobre el bien. Pero Dios sabe cómo enseƱarnos a partir de nuestras malas decisiones. TambiĆ©n ha provisto para nuestras malas decisiones al enviar una solución a nuestro problema, brindĆ”ndonos una vĆa de escape. Ćl mismo vino a la humanidad y vivió la vida perfecta, ofreciĆ©ndonos el camino de la salvación si tan solo lo tomĆ”ramos.
AsĆ que, sĆ, todo estĆ” en Ćŗltima instancia bajo el control de Dios. Ćl nos ha dado libre albedrĆo para hacer lo que queramos. Pero entre bastidores, Ćl estĆ” trabajando silenciosamente, en secreto, para atraernos a todos hacia Ćl. AsĆ que, no importa quiĆ©n gane las elecciones, el malo o el bueno, el mejor o el peor, el correcto o el incorrecto; Dios permitirĆ” que el hombre tome sus propias decisiones, pero en Ćŗltima instancia, Ćl las usarĆ” para cumplir Su propósito. Nos llama a todos a casa, a Ćl, a Sus brazos, a Su mandato de amarnos unos a otros.
Por nuestro
conocimiento de la profecĆa bĆblica, sabemos que la humanidad no tomarĆ” las
decisiones correctas. TomarĆ” las decisiones equivocadas y terminarĆ” en manos
del Hijo de Perdición. [Apocalipsis 13:4-8; 2 Tesalonicenses 2:3] Sabemos que
nos acercamos cada vez mĆ”s al cumplimiento de esas profecĆas del fin de los
tiempos. Muchos de nosotros hemos estudiado las profecĆas durante cuarenta aƱos
o mĆ”s. Sabemos quĆ© esperar. Sabemos que esos dĆas de la "angustia de
Jacob" o la "Gran Tribulación" serĆ”n difĆciles. Pero tambiĆ©n
sabemos que Ćl estarĆ” con nosotros, ayudĆ”ndonos y fortaleciĆ©ndonos en esos dĆas
malos, y que "el pueblo que conoce a su Dios se fortalecerĆ” y realizarĆ”
hazaƱas". [Daniel 11:32b]
Por lo tanto, podemos decir con William Jennings Bryan: “Supongo que, despuĆ©s de todo, no importa quiĆ©n gane las elecciones”. Dios, en Ćŗltima instancia, tiene el control y obrarĆ” para nuestro bien. Dios estĆ” con nosotros. A su regreso, Ćl separarĆ” las ovejas de las cabras, [Mateo 25:32] el trigo de la cizaƱa. [Mateo 13:24-30] Nos exhorta a no temer [IsaĆas 41:10] y a seguir adelante con la obra de su Padre de ganar corazones, almas y mentes para su reino. “Bienaventurado aquel siervo a quien, cuando su seƱor venga, le halle haciendo asĆ”. [Mateo 24:46] JesĆŗs dijo: “SĆ© fiel hasta la muerte, y yo te darĆ© la corona de la vida”. [Apocalipsis 2:10b]
Dios ha declarado “el fin desde el principio, y desde la antigüedad lo que aĆŗn no se ha hecho, diciendo: Mi consejo permanecerĆ”, y harĆ© todo lo que quiero”. [IsaĆas 46:10] ConfĆa en Ćl. Ćl tiene el mundo entero en sus manos, ¡y al final todo resultarĆ” para bien!
Posdata: Necesito
aƱadir un comentario. Esto no significa que no debas votar ni que no importe.
Un partido puede estar mÔs de acuerdo con la opinión de Dios que los demÔs. Ora
y pĆdele a Dios que te muestre quĆ© debes hacer. Los hombres malvados a menudo triunfan
porque los buenos no hacen nada. No seas un holgazƔn, sƩ mƔs bien un buen
candidato. Un partido puede ser menos malvado que el otro. PĆdele a Dios
discernimiento y vota segĆŗn los principios bĆblicos, no segĆŗn quĆ© partido te
harƔ mƔs rico.
Al final, nuestra
fe estĆ” en Dios, en que Ćl nos salvarĆ” y proveerĆ”, no en un partido polĆtico.
Sin embargo, un partido puede ser mejor que el otro y seguir mƔs de cerca los
valores que consideramos importantes. ¡Por Dios, sigan a Dios!















