Al director de orquesta. Salmo de David. NVI
Salmo 11:1 En el Señor he puesto mi confianza; ¿Cómo puedes decir a mi alma: «Huye como un ave a tu monte»?
Dennis: Asà nos sentimos. Queremos huir de los problemas que vemos en el mundo. Deseamos poder irnos a algún lugar y escondernos de todo.
Salmo 11:2 ¡Mirad! Los impÃos tensan su arco, preparan su flecha en la cuerda, para disparar a escondidas contra los rectos de corazón.
Parece que a nuestro alrededor es difÃcil para las personas honestas tener voz. Si no apoyas la opinión de los que están en el poder, eres perseguido y acosado.
Salmo 11:3 Si los cimientos son destruidos, ¿qué pueden hacer los justos?
Llevan siglos destruyendo los cimientos de la fe en Dios. Los franceses lo intentaron a finales del siglo XVIII y terminaron con el sangriento Reinado del Terror, donde 17.000 personas fueron guillotinadas en un periodo de 11 meses. Charles Lyle y Charles Darwin hicieron lo propio en el siglo XIX en Inglaterra. La teorÃa de Lyle nos legó millones de años de tiempo geológico, mientras que la de Darwin nos dio la evolución desde la molécula hasta el hombre. Gran Bretaña, aquella otrora gran nación, perdió su autoridad moral al abandonar a Dios, y su civilización pronto se desmoronó.
Daniel Webster, Secretario de Estado de tres de los primeros presidentes de Estados Unidos, dijo: «Si nos atenemos a los principios enseñados en la Biblia, nuestro paÃs seguirá prosperando; pero si nosotros o nuestra posteridad descuidamos sus enseñanzas y autoridad, nadie puede predecir cuán repentina puede ser la catástrofe que nos abrume y sepulte toda nuestra gloria en la más profunda oscuridad».
Salmo 11:4: «El Señor está en su santo templo; el trono del Señor está en los cielos». Sus ojos observan, sus párpados prueban a los hijos de los hombres.
Dios nos vigila y no quedaremos impunes. Cosecharemos lo que sembramos. Nos prueba para ver si creemos en su palabra y lo seguimos, aunque quienes nos rodean parezcan ignorarlo.
Salmo 11:5 El Señor prueba al justo, pero al impÃo y al que ama la violencia, su alma lo aborrece.
La palabra de Dios dice que Dios se enoja con los impÃos cada dÃa. Un dÃa llegará el juicio. La destrucción repentina vendrá y no escaparemos.
Salmo 11:6 Sobre los impÃos hará llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa.
En los últimos dÃas, Dios juzgará a los impÃos. Durante tres años y medio, los justos serán perseguidos por los impÃos y muchos de ellos serán encarcelados y asesinados. Al final de ese gran perÃodo de tribulación, esos 42 meses, o 1260 dÃas, Cristo regresará en las nubes y arrebatará a su esposa en ese evento sobrenatural llamado el Rapto. Ese perÃodo de tribulación se encuentra en Apocalipsis 8-10 y partes de Apocalipsis 11, 12 y 13.
Los impÃos castigarán a los justos mientras Dios hará llover plagas sobre los impÃos. Inmediatamente después de la tribulación de esos dÃas, en los que habrá ocurrido una terrible destrucción de un tercio de la vida en la tierra, Jesús aparecerá en las nubes para salvar a los suyos. Sin embargo, los impÃos e incrédulos no se arrepentirán. Durante unos 75 dÃas, Dios hará llover sobre ellos las Copas de la Ira que se encuentran en Apocalipsis 6:12-17, 11:18, 14:18-20, 15:7-8, 16:1-21, 18:1-23 y 19:11-21. Los impÃos serán arrojados al infierno, junto con todas las naciones que se olvidan de Dios.
Salmo 11:7 Porque el Señor es justo; ama la justicia; su rostro contempla a los rectos.
Los mansos y los pobres de la tierra finalmente verán a su justo Dios dar a los impÃos lo que merecen desde hace tanto tiempo. La Biblia dice: «Aunque se muestre misericordia al impÃo, no aprenderá justicia». IsaÃas 26:10. Dios ha sido paciente, dando a los impÃos tiempo para arrepentirse. Al final, Dios será justificado en sus justos juicios contra los impÃos, asà como lo fue al enviar el gran Diluvio que mató a toda la humanidad excepto a Noé, o en su justo juicio sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra.
Durante mil años, Cristo reinará en la tierra con justicia y amor, dedicando aún más tiempo a dar a quienes sobrevivieron a aquellos dÃas terribles la oportunidad de cambiar y aceptar su amoroso reinado. Pero no tenemos que esperar hasta entonces. Hoy es el dÃa de la salvación. Invoquen al Señor hoy, mientras puedan encontrarlo, antes de que lleguen los terribles dÃas de gran tribulación.
Oración: Jesús, presiento que algo malo se avecina. Sé que no puedo con mis propias fuerzas. Lo he intentado y solo he empeorado las cosas. Por favor, toma el control de mi vida. Me entrego completamente a Ti. Tómame, Señor. Toma el control. Te necesito. Amén.
Publicado originalmente el 11 de octubre de 2024.
