Dennis Edwards
¿QuĆ© encontramos al examinar con mĆ”s detalle los Diez Cuernos de Daniel 7?
Daniel 7:19 Quise saber la verdad acerca de la cuarta bestia, la cual era diferente de todas las demĆ”s, sumamente espantosa, cuyos dientes eran de hierro y sus uƱas de bronce; la cual devoraba, desmenuzaba y pisoteaba con sus pies lo que quedaba; 20 y acerca de los diez cuernos que tenĆa en la cabeza, y del otro que subió, ante el cual cayeron tres; incluso de aquel cuerno que tenĆa ojos y boca que hablaba grandes cosas, cuyo aspecto era mĆ”s imponente que el de los demĆ”s. 21 MirĆ©, y aquel cuerno hizo guerra contra los santos y prevaleció contra ellos; 22 hasta que vino el Anciano de DĆas, y se dio juicio a los santos del AltĆsimo; y llegó el tiempo en que los santos poseyeron el reino.
Vemos al Anticristo guerreando con sus aliados contra el pueblo de Dios durante el perĆodo de la gran tribulación hasta que Cristo regrese para recuperar el reino terrenal. La batalla de Armagedón, descrita en Apocalipsis 19, es donde Cristo toma posesión del reino. En ese momento, los reyes de la tierra serĆ”n juzgados, al igual que el Anticristo. Es durante el Milenio, el reinado de 1000 aƱos de Cristo en la tierra, que los santos poseerĆ”n el reino.
Apocalipsis 20:4 Vi los tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les dio autoridad para juzgar. Vi tambiĆ©n las almas de los que habĆan sido decapitados por el testimonio de JesĆŗs y por la palabra de Dios, los que no habĆan adorado a la bestia ni a su imagen, ni habĆan recibido su marca en la frente ni en la mano; y vivieron y reinaron con Cristo (en la tierra) mil aƱos.
Siguiendo en Daniel, leemos:
Daniel 7:23 Dijo: «La cuarta bestia serĆ” el cuarto reino sobre la tierra, el cual serĆ” distinto de todos los reinos, y devorarĆ” toda la tierra, y la pisotearĆ”, y la harĆ” pedazos. 24 Y los diez cuernos de este reino serĆ”n diez reyes que se levantarĆ”n; y otro se levantarĆ” despuĆ©s de ellos, el cual serĆ” distinto de los primeros, y someterĆ” a tres reyes». 25 Y hablarĆ” palabras contra el AltĆsimo, y oprimirĆ” a los santos del AltĆsimo, y pensarĆ” en cambiar los tiempos y las leyes; y serĆ”n entregados en su mano por un tiempo, tiempos y medio tiempo.
De nuevo, la misma descripción del Anticristo que hemos visto en otros pasajes. Los diez cuernos son los mismos diez reyes que se aliarĆ”n con la bestia o Anticristo y ayudarĆ”n a destruir a la Ramera de Apocalipsis 17 y 18. Vemos tambiĆ©n la persecución del pueblo de Dios durante el perĆodo de tres aƱos y medio.
Daniel 7:26 Pero el juicio se sentarĆ”, y le quitarĆ”n su dominio, para consumirlo y destruirlo hasta el fin. 27 Y el reino, el dominio y la grandeza del reino bajo todo el cielo serĆ”n dados al pueblo de los santos del AltĆsimo, cuyo reino es un reino eterno, y todos los dominios le servirĆ”n y le obedecerĆ”n.
Dios es el Juez supremo. El Anticristo y su reino serĆ”n juzgados, al igual que los reyes de la tierra. Los santos gobernarĆ”n y reinarĆ”n con Cristo durante ese perĆodo milenario de mil aƱos, tal como leemos en Apocalipsis:
Apocalipsis 20:4c… y vivieron y reinaron con Cristo mil aƱos.
¿Dónde mĆ”s hemos visto el nĆŗmero diez en las profecĆas de Daniel?
En el sueƱo de Nabucodonosor, los diez cuernos o reyes se ven como los diez dedos de los pies de la gran estatua de un hombre. Analicemos el sueƱo de Nabucodonosor.
Daniel 2:31 «TĆŗ, oh rey, viste, y he aquĆ una gran estatua. Esta gran estatua, cuyo resplandor era excelente, estaba delante de ti; y su forma era terrible. 32 La cabeza de esta estatua era de oro fino, su pecho y sus brazos de plata, su vientre y sus muslos de bronce, 33 sus piernas de hierro, y sus pies parte de hierro y parte de barro». 34 Viste hasta que una piedra fue cortada sin intervención humana, la cual golpeó la imagen en sus pies, que eran de hierro y barro, y los hizo pedazos.
Daniel 2:35 Entonces el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro fueron hechos pedazos juntos, y se volvieron como la paja de las eras de verano; y el viento se los llevó, y no se halló lugar para ellos. Y la piedra que golpeó la imagen se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.
Daniel 2:37 TĆŗ, oh rey, eres rey de reyes, porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y gloria. 38 Y dondequiera que habitan los hijos de los hombres, las bestias del campo y las aves del cielo las ha entregado en tu mano, y te ha hecho gobernante sobre todas ellas. TĆŗ eres esta cabeza de oro.
Daniel 2:39 Y después de ti se levantarÔ otro reino inferior al tuyo, y otro tercer reino de bronce, que dominarÔ sobre toda la tierra. 40 El cuarto reino serÔ fuerte como el hierro, pues el hierro lo quebranta y lo somete todo; y como el hierro que lo quebranta todo, asà lo quebrantarÔ y lo aplastarÔ.
Daniel 2:41 En cuanto a los pies y los dedos que viste, parte de barro de alfarero y parte de hierro, el reino estarÔ dividido; pero habrÔ en él algo de la fuerza del hierro, porque viste el hierro mezclado con barro. 42 Y como los dedos de los pies eran parte de hierro y parte de barro, asà el reino serÔ en parte fuerte y en parte débil.
Daniel 2:43 En cuanto al hierro que viste mezclado con barro, se mezclarĆ”n con la descendencia de los hombres, pero no se unirĆ”n entre sĆ, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 En los dĆas de estos reyes, el Dios del cielo establecerĆ” un reino que jamĆ”s serĆ” destruido; este reino no serĆ” entregado a otro pueblo, sino que desmenuzarĆ” y consumirĆ” a todos estos reinos, y permanecerĆ” para siempre.
Daniel 2:45 Porque viste que la piedra fue cortada del monte sin intervención humana, y que desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro; el gran Dios ha dado a conocer al rey lo que sucederÔ después. El sueño es cierto, y su interpretación, segura.
En el sueƱo de Nabucodonosor, los diez reyes que se unen al Anticristo estĆ”n representados como los diez dedos de los pies. Algunos son de barro y otros de hierro. Simbólicamente, esto representa que algunas de esas naciones serĆ”n polĆticamente mĆ”s fuertes que otras. Una dictadura se considerarĆa un gobierno fuerte, un gobierno de hierro. Mientras que una democracia controlada por el pueblo serĆa vista como un gobierno dĆ©bil, frĆ”gil o endeble.
La imagen de Nabucodonosor tenĆa dos piernas de hierro, y los pies y los dedos eran en parte de hierro y en parte de barro. Algunos eruditos bĆblicos creen, por lo tanto, que los diez paĆses que se unirĆ”n al Anticristo tendrĆ”n gobiernos en parte dictatoriales y en parte democrĆ”ticos. Otros creen que el mundo se dividirĆ” en diez bloques comerciales o económicos que se unirĆ”n para formar un gobierno mundial, que el Anticristo eventualmente controlarĆ”.
Otros eruditos adoptan una interpretación mĆ”s literal y creen que las diez naciones provendrĆ”n del antiguo Imperio Romano: cinco del antiguo Imperio Romano de Occidente y cinco del antiguo Imperio Romano de Oriente Medio. Las cinco naciones del antiguo Imperio Romano de Occidente podrĆan incluir a Gran BretaƱa, Francia, EspaƱa, Italia, Suiza y/o Portugal. Las cinco naciones que surgieron de la antigua parte de Oriente Medio del Imperio Romano de Oriente podrĆan incluir a paĆses como Grecia, Egipto, Libia, Siria, TurquĆa o Irak.
Otro estudioso de la escatologĆa cree que el Anticristo estĆ” relacionado con Rusia. De ser cierto, afirma que las diez naciones de la antigua Unión SoviĆ©tica podrĆan reintegrarse a Rusia a medida que aumentan las tensiones entre Israel y su aliado Estados Unidos, asĆ como entre Rusia y el resto del mundo. Por lo tanto, considera que estas diez naciones, antiguos miembros de la URSS, se reincorporan a Rusia ante la creciente amenaza de un conflicto con Estados Unidos.
Sea cual sea el resultado, y por difĆcil que parezca ahora, sabemos que la palabra de Dios no fallarĆ”. El Anticristo es un polĆtico corrupto, inspirado por fuerzas demonĆacas. Los acontecimientos mundiales podrĆan tomar un rumbo repentino que permita la formación de dicha alianza y la unión del grupo profĆ©tico de naciones, cualesquiera que sean. Pero por el momento, estamos especulando y sin duda lo comprenderemos mejor mĆ”s adelante, a medida que estos eventos comiencen a desarrollarse.
Apocalipsis dice:
Apocalipsis 17:12 Los diez cuernos que viste son diez reyes que aún no han recibido reino, pero recibirÔn poder como reyes por una hora junto con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito y entregarÔn su poder y fuerza a la bestia. 14 Estos harÔn guerra contra el Cordero, y el Cordero los vencerÔ, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que estÔn con él son llamados, escogidos y fieles.
Apocalipsis 17:16 Los diez cuernos que viste en la bestia aborrecerƔn a la ramera, la dejarƔn desolada y desnuda, devorarƔn su carne y la quemarƔn con fuego. 17 Porque Dios ha puesto en sus corazones el cumplir su voluntad, el ponerse de acuerdo y entregar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios. 18 La mujer que viste es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.
La destrucción de Babilonia la Ramera es uno de los principales acontecimientos del fin de los tiempos. Parece tener lugar cerca del final del perĆodo de la gran tribulación o durante la ira de Dios. PodrĆa implicar armas nucleares, como se ha visto en algunas profecĆas sobre la ira de Dios y el «dĆa del SeƱor». La destrucción del actual Imperio estadounidense provocarĆa una confusión mundial total que podrĆa resultar en un nuevo orden mundial con un nuevo imperio en el poder. Sin embargo, quienes gobiernan el mundo, actuando entre bastidores, tal vez deseen mantener una apariencia de estabilidad el mayor tiempo posible mientras transfieren pacĆficamente el poder de Estados Unidos al Anticristo. Analicemos la sexta y la sĆ©ptima copa de la ira de Dios y veamos si se refieren a la destrucción de Babilonia. De ser asĆ, la destrucción fĆsica de Babilonia ocurrirĆa durante los 75 dĆas o dos meses y medio de la ira de Dios.
Apocalipsis 16:12 Y el sexto Ć”ngel derramó su copa sobre el gran rĆo Ćufrates, y sus aguas se secaron, para que se preparara el camino de los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta tres espĆritus inmundos semejantes a ranas. 14 Porque son espĆritus de demonios que hacen milagros, y que van a los reyes de la tierra y del mundo entero para reunirlos para la batalla de aquel gran dĆa del Dios Todopoderoso… 16 Y los reunió en un lugar llamado en hebreo Armagedón.
Armagedón es un valle al norte de la ciudad de Haifa, en Israel. Ya habĆa sido un campo de batalla. Napoleón, al viajar por Israel, comentó que serĆa un lugar maravilloso para una batalla. Cuando se derramó la sexta copa, fue para preparar y reunir a las naciones para «la batalla de aquel gran dĆa del Dios Todopoderoso», la batalla de Armagedón. La sexta copa representa la preparación y la reunión de las naciones para la batalla de Armagedón. Ahora veamos la sĆ©ptima copa, la Ćŗltima copa de la ira de Dios.
Apocalipsis 16:17 Y el sĆ©ptimo Ć”ngel derramó su copa en el aire; y salió una gran voz del templo celestial, desde el trono, que decĆa: «Hecho estĆ”». 18 Y hubo voces, truenos y relĆ”mpagos; y hubo un gran terremoto, cual no lo hubo desde que los hombres estĆ”n sobre la tierra; un terremoto tan fuerte y tan grande. Y la gran ciudad (¿Babilonia la Ramera o JerusalĆ©n?) se dividió en tres partes, y cayeron las ciudades de las naciones; y la gran Babilonia fue recordada delante de Dios, para darle la copa del vino del furor de su ira.
En los versĆculos anteriores, parece que en el momento de la sĆ©ptima copa es cuando Babilonia la Ramera es juzgada, pues es recordada «de Dios». Si la manifestación polĆtica de Babilonia la Ramera hoy es Estados Unidos, entonces en ese momento alguna gran ciudad estadounidense, tal vez Nueva York, serĆa destruida por el fuego en una hora, como vimos en Apocalipsis 17 y 18. Sin embargo, otra posibilidad es que la "gran ciudad" mencionada en el versĆculo anterior sea JerusalĆ©n. Analicemos Apocalipsis 11.
Apocalipsis 11:8: "Y sus cadƔveres estarƔn en la plaza de la gran ciudad, que espiritualmente se llama Sodoma y Egipto, donde nuestro SeƱor fue crucificado".
La ciudad donde nuestro SeƱor fue crucificado era JerusalĆ©n. En el versĆculo anterior, la ciudad es llamada la gran ciudad. Por lo tanto, la gran ciudad en Apocalipsis 16:18 podrĆa referirse a JerusalĆ©n, o podrĆa referirse a la gran ciudad del sistema comercial de Babilonia la Ramera. El versĆculo tambiĆ©n dice que "la gran Babilonia fue recordada ante Dios". ¿Hay alguna pista para comprender a quĆ© gran ciudad se refiere el versĆculo? ¿Hay otros versĆculos en la Biblia que hablen de un gran terremoto alrededor del regreso de JesĆŗs? Veamos ZacarĆas 14.
ZacarĆas 14: 1 «He aquĆ, viene el dĆa del SeƱor, y tu botĆn serĆ” repartido en medio de ti. 2 Porque reunirĆ© a todas las naciones contra JerusalĆ©n para la batalla… 3 Entonces saldrĆ” el SeƱor y pelearĆ” contra aquellas naciones, como peleó en el dĆa de la batalla. 4 En aquel dĆa, sus pies se posarĆ”n sobre el monte de los Olivos, que estĆ” frente a JerusalĆ©n, al oriente. El monte de los Olivos se partirĆ” por la mitad, hacia el oriente y hacia el occidente, y habrĆ” un gran valle; la mitad del monte se moverĆ” hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. 5 Y huirĆ©is al valle de los montes; Porque el valle de las montaƱas llegarĆ” hasta Azal; sĆ, huirĆ©is como huisteis del terremoto en los dĆas de UzĆas, rey de JudĆ”. Y vendrĆ” JehovĆ” mi Dios, y todos los santos con Ć©l.
Vemos que ZacarĆas, al profetizar sobre el regreso del SeƱor, habla de un gran terremoto que tendrĆ” lugar en JerusalĆ©n, de norte a sur. Leamos un poco mĆ”s de la visión de ZacarĆas.
ZacarĆas 14:6 Y sucederĆ” en aquel dĆa que no habrĆ” luz ni oscuridad; 7 sino que serĆ” un dĆa conocido por JehovĆ”, que no serĆ” ni de dĆa ni de noche; sino que al atardecer habrĆ” luz… 9 Y JehovĆ” serĆ” rey sobre toda la tierra; en aquel dĆa JehovĆ” serĆ” uno, y su nombre uno.
Obviamente, ZacarĆas habla del regreso del SeƱor al final de la ira de Dios, antes del Milenio. Analizaremos un Ćŗltimo versĆculo donde ZacarĆas describe la batalla, posiblemente la Batalla de Armagedón.
ZacarĆas 14:12: «Esta serĆ” la plaga con que el SeƱor castigarĆ” a todos los que han luchado contra JerusalĆ©n: su carne se consumirĆ” mientras estĆ©n de pie, sus ojos se consumirĆ”n en sus cuencas y sus lenguas se consumirĆ”n en su boca».
ZacarĆas bien podrĆa estar describiendo una confrontación nuclear y los efectos de una explosión nuclear en aquellos humanos lo suficientemente cerca de la explosión como para consumirse o que sus rostros se derritan. En IsaĆas encontramos una descripción similar del «dĆa del SeƱor».
IsaĆas 13:6: «¡Griten!, porque el dĆa del SeƱor estĆ” cerca; vendrĆ” como destrucción del Todopoderoso». 7 Por tanto, todas las manos desfallecerĆ”n, y el corazón de cada hombre se derretirĆ”. 8 TendrĆ”n miedo; dolores y angustias los sobrevendrĆ”n; sufrirĆ”n dolores como los de una mujer de parto; se asombrarĆ”n unos de otros; sus rostros serĆ”n como llamas.
Vemos imĆ”genes similares a las que vio ZacarĆas. ¿Acaso los rostros de los hombres se derriten por el calor de una explosión nuclear? Continuemos con IsaĆas.
IsaĆas 13:9 He aquĆ que viene el dĆa del SeƱor, cruel, con ira y furor, para asolar la tierra; y destruirĆ” de ella a los pecadores. 10 Porque las estrellas del cielo y sus constelaciones no darĆ”n su luz; el sol se oscurecerĆ” al salir, y la luna no harĆ” brillar su luz.
En Ezequiel 38 y 39 vemos imƔgenes similares cuando las fuerzas del Anticristo son destruidas por Dios.
Ezequiel 38:22 Y contenderƩ contra Ʃl con pestilencia y sangre; y harƩ llover sobre Ʃl, sobre sus huestes y sobre los muchos pueblos que estƔn con Ʃl, lluvia torrencial, granizo, fuego y azufre.
Ezequiel 39:4 CaerĆ”s sobre los montes de Israel, tĆŗ y todas tus huestes, y el pueblo que estĆ” contigo. Te entregarĆ© a las aves rapaces de toda clase y a las bestias del campo para que te devoren. 5 CaerĆ”s en campo abierto, porque asĆ lo he dicho el SeƱor Dios. 6 Y enviarĆ© fuego sobre Magog (la patria del Anticristo, posiblemente Rusia), y entre los que habitan despreocupadamente en las islas (que podrĆan ser Inglaterra, Estados Unidos y Australia); y sabrĆ”n que yo soy el SeƱor.
¿Se refiere el SeƱor al fuego nuclear, como aparentemente se describe en algunos otros versĆculos? ¿PermitirĆ” Dios que el hombre pecador casi se destruya a sĆ mismo? ¿O Ćl mismo desatarĆ” el fuego y el azufre que lloverĆ”n? Dios a menudo utiliza medios naturales para llevar a cabo sus juicios. Con frecuencia usa una nación para provocar la destrucción de otra, como cuando usó a Nabucodonosor para destruir JerusalĆ©n. Sin embargo, si la destrucción de Babilonia la Ramera no ocurre hasta que se cumplan estas profecĆas, su destrucción se retrasarĆa hasta el final del perĆodo de la ira de Dios. TambiĆ©n podrĆa ser que la gran ciudad que experimente el gran terremoto sea una gran ciudad de Babilonia la Ramera.
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