Salmo 37:21-40 Parte 2 Comentarios de Dennis Edwards
Salmo 37:21-22 El malvado toma prestado y no devuelve; pero el justo muestra misericordia y da. Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los maldecidos de él serán exterminados.
Jesús dijo: «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso… Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo. Porque con la misma medida con que medÃs, os volverán a medir» (Lucas 6:36 y 38).
Salmo 37:23-24 Los pasos del hombre bueno son ordenados por el Señor, y él se deleita en su camino. Aunque caiga, no quedará del todo abatido, porque el Señor lo sostiene de la mano.
Jesús nos dijo que estamos en Su mano y en la de Su Padre, y que nadie puede arrebatarnos de la mano de Su Padre (Juan 10:28-29). Podemos caer, pero Dios está a nuestro lado, listo para ayudarnos a levantarnos. «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportarla» (1 Corintios 10:13).
«Estando persuadido de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el dÃa de Jesucristo» (Filipenses 1:6). Fiel es el que os llamó, y también lo hará (1 Tesalonicenses 5:24).
Salmo 37:25: Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.
Dios dice que nos cuidará hasta la vejez. En el Salmo 71:17-18 encontramos una hermosa oración que podemos invocar: «Oh Dios, me has enseñado desde mi juventud, y aquà he declarado tus maravillas. Ahora, aun cuando ya esté viejo y canoso, oh Dios, no me abandones, hasta que haya mostrado tu poder a esta generación, y tu poder a todos los que han de venir».
En IsaÃas 46:4 encontramos también otra promesa del Señor para cada uno de nosotros con respecto a la vejez: «Y hasta vuestra vejez yo soy; y hasta las canas os soportaré; yo os hice, yo os soportaré, yo os libraré».
No te preocupes ni te angusties por tu futuro. Dios ha prometido que no te abandonará en tu vejez. Ha prometido suplir todas tus necesidades conforme a sus riquezas y gloria.
Salmo 37:26 Él (el justo) es siempre misericordioso y presta; y su descendencia es bendita.
Jesús nos dijo en el Sermón del Monte cómo debe ser el comportamiento de un seguidor de Cristo: «Y si alguien quiere ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. Y a cualquiera que te obligue a caminar una milla, ve con él dos.» Al que te pida, dale, y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses (Mateo 5:39-41). La generosidad y la bondad amorosa son dos de las caracterÃsticas de un verdadero cristiano.
Salmo 37:27-28 Apártate del mal y haz el bien; y vivirás para siempre. Porque el Señor ama el juicio y no desampara a sus santos; son preservados para siempre; pero la descendencia de los impÃos será exterminada.
Dios nos pide constantemente que elijamos entre el bien y el mal. Desde el JardÃn del Edén hasta el presente, Dios ha dado a la humanidad la libertad de elegir entre el bien y el mal. En Deuteronomio, Moisés exhorta a los hijos de Israel a tomar la decisión correcta y elegir la vida en lugar de la muerte.
Deuteronomio 30:11-14 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no te es oculto ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: «¿Quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá para que lo oigamos, y ¿Lo harás? Ni está al otro lado del mar, para que digas: «¿Quién cruzará el mar por nosotros y nos lo traerá, para que lo oigamos y lo cumplamos?» Porque la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
Deuteronomio 30:15-18 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque te mando hoy que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, y el Señor tu Dios te bendiga en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella. Pero si tu corazón se desvÃa y no escuchas, sino que te dejas llevar y adoras a otros dioses y les sirves, yo te denuncio hoy que ciertamente perecerás, y que no prolongarás tus dÃas sobre la tierra a la cual vas, cruzando el Jordán, para entrar en posesión de ella.
Deuteronomio 30:19-20 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; que ames a Jehová tu Dios, y escuches su voz, y te alejes de él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus dÃas, a fin de que habites en la tierra que te juró Jehová.
Como ElÃas desafió al pueblo de Israel y dijo: “¿Hasta cuándo claudicarán entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, sÃganlo; pero si Baal, sÃganlo a él”. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra (1 Reyes 18:21). ¿Por qué no le respondió el pueblo? Fue porque habÃan transigido con la cultura y les costaba abandonar sus dioses falsos. ¡Pero no debemos seguir las modas de este mundo!
Salmo 37:29 Los justos heredarán la tierra y vivirán en ella para siempre.
Jesús dijo lo mismo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:5-6). Los justos son aquellos que dependen de la justicia de Cristo para su salvación, y no de su propia justicia. Su propia justicia es como trapos sucios. Pero nos hemos revestido de la justicia de Cristo mediante la confesión de nuestros pecados y la aceptación de su ofrenda sacrificial por nosotros.
Salmo 37:30-31 La boca del justo habla sabidurÃa, y su lengua habla juicio. La ley de su Dios está en su corazón; ninguno de sus pasos resbalará.
Hemos atesorado la palabra de Dios en nuestros corazones para no pecar contra Él (Salmo 119:11). Su palabra es una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino (Salmo 119:105).
Salmo 37:32-33 El malvado acecha al justo y procura matarlo. El Señor no lo abandonará en sus manos ni lo condenará cuando sea juzgado.
El Señor promete: «Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor, y su justicia viene de mÃ, dice el Señor» (IsaÃas 54:17). Jesús también dijo: «Porque yo os daré palabras y sabidurÃa, que ninguno de vuestros adversarios podrá contradecir ni resistir» (Lucas 21:15). En vuestra paciencia, poseeréis vuestras almas”, Lucas 21:19.
Salmo 37:34 Esperad en el Señor y guardad su camino, y él os exaltará para heredar la tierra; cuando los impÃos sean destruidos, lo veréis.
“Esperar” en el Señor significa acudir a Él en oración y meditación, o leyendo la palabra de Dios. Quienes esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Levantarán alas como águilas. Correrán y no se cansarán. Caminarán y no desfallecerán. IsaÃas 41:31.
Salmo 37:35-36 He visto al impÃo con gran poder, extendiéndose como un laurel verde. Pero pasó, y he aquà que no estaba; lo busqué, pero no lo hallé.
El dÃa del Señor vendrá. “He aquÃ, el dÃa del Señor viene, cruel, de ira y ardor de furia, para convertir la tierra en desolación, y destruirá a los pecadores”. De ella, de ella”, IsaÃas 13:9.
Salmo 37:37 Observa al hombre perfecto y contempla al recto; porque el fin de ese hombre es la paz.
Una de las caracterÃsticas del cristiano es la paz de corazón y mente. Obtenemos esa paz al saber que nuestros pecados han sido perdonados. Quienes hemos aceptado a Jesús tenemos su paz. Él dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy… No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). “Estas cosas os he hablado para que en mà tengáis paz. En el mundo tendréis tribulaciones; pero confiad; Yo he vencido al mundo”, Juan 16:33.
En el Antiguo Testamento encontramos: “Yo guardaré en completa paz a aquel cuyo pensamiento en mà persevera, porque en mà confÃa”, IsaÃas 26:3 adaptado. En los Salmos: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hará tropezar”, Salmo 119:165.
El apóstol Pablo nos dice que podemos encontrar paz mediante la oración y la alabanza desesperadas. “Regocijaos en el Señor siempre; y otra vez digo: ¡Regocijaos!... No os afanéis por nada; más bien, en toda ocasión, mediante oración y ruego, con acción de gracias, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios”. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:4 y 6-7).
Debemos hacer nuestra parte y combatir los ataques mentales y espirituales del enemigo mediante la meditación positiva y la alabanza. Pablo nos amonesta: «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad». Estas cosas que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en mÃ, esto hacen; y el Dios de paz estará con ustedes (Filipenses 4:8-9).
Repasemos los aspectos en los que debemos pensar. Deben ser verdaderos, honestos, puros, amables, de buen nombre, virtuosos y dignos de alabanza. ¡Suenan como las cualidades de Jesús!
Salmo 37:38 Pero los transgresores serán destruidos a una; el fin de los impÃos será destruido.
La Biblia parece indicar una “segunda muerte” para quienes continúan rechazando a Dios y su ofrecimiento de perdón por los pecados. Quienes permanecen en rebelión incluso después de que Dios envÃe sus amorosos castigos eventualmente llegarán al fin. Ese fin bien podrÃa ser la segunda muerte. Apocalipsis 20:14-15.
Salmo 37:39-40 Pero la salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia. El Señor los ayudará y los librará; los librará de los impÃos y los salvará, porque en él confÃan.
¡Amén!
